Entre lo mucho y muy variado que se vió, de las propuestas italianas queremos destacar el espectáculo del actor y director Enzo Moscato, Istruzioni per minuta servitù, un drama sobre el concepto de esclavitud nacido del estudio sobre las relaciones sociales entre las clases débiles y las poderosas.
No puede faltar aquí Eduardo de Filippo, cima del teatro napolitano, de la muerte del cual ahora se cumplen 30 años. El napolitano Francesco Saponaro presentó Dolore sotto chiave, un curioso texto de resonancias pirandellianas, que nació como serial radiofónico en 1958 y que gira entorno a las profundidades y las paradojas del alma humana.
Saponaro, que inició su carrera como ayudante de dirección de Toni Servillo, está considerado uno dels directores más interesantes del panorama italiano. En 2008 llevó a escena (y al cine) Chiove, versión de Llueve en Barcelona del dramaturgo catalán Pau Miró. En 2012 presentó en el Festival de Nápoles Yo, el heredero, una versión en castellano del texto de Eduardo y con un reparto encabezado por Ernesto Alterio y Concha Cuetos.
Dolore sotto chiave se podrá ver en marzo en el Teatre Lliure de Barcelona.
Eros Pagni encarna a un alcalde paternalista, en el límite de la corrupción. Dirigida por Marco Sciaccaluga, Il sindaco del Rione Sanità fue escrita por Eduardo de Filippo en 1960 y nos lleva a pensar en el actual mundo de la camorra y la relación entre la ley y la justicia.
Buen acierto de Lluís Pasqual elegir la obra Finale di Partita de Beckett para hacer en Nápoles y con equipo napolitano.
El carácter partenopeo tiene mucho en común con el espíritu beckettiano: sobrevivir a la desesperación, al sinsentido de la existencia, a las devastaciones del tiempo, a base de humor, de ironía y de reírse de uno mismo.
Ese no tomarse muy en serio, una mirada siempre tragicómica de la vida.
Amerika, un texto poco visitado de Frank Kafka adaptado por Maurizio Scaparro, narra las aventuras de un joven judío que se busca la vida en una América compleja y vital al mismo tiempo.
Versión escénica de la exitosa novela del austríaco Daniel Glattauer Contra el viento del norte. Le ho mai raccontato del vento del nord es una historia de amor a distancia iniciada por un mail enviado por error.
Good People, del multipremiado autor norteamericano David Lindsay-Abaire, que en España vimos hace poco en versión de Daniele Veronese, es llevado a escena por Roberto Andò.
30 actores de diferentes nacionalidades, sin palabras pero con música, muestran un catálogo de emociones humanas. Il giorno in cui ci siamo incontrati e non ci siamo riconosciuti (el día en que nos encontramos y no nos reconocimos) es una fantasía escénica de Giuseppe Sollazzo.
En el Festival de Nápoles, a menudo el teatro sale de los espacios convencionales. Recorriendo pasillos y estancias del Dormitorio Pubblico seguimos la turbadora propuesta del director Dávide Iódice: Mettersi nei panni delli altri. Vestíre gli ignudi. Ponerse en el sitio del otro. Vestir a los desnudos. Cuadros de historias reales, inspirados en las Siete obras de Misericordia de Caravaggio, resultado de talleres con personas que en algún momento han sido excluidas de la sociedad. Realidades duras que alcanzan conmovedores cumbres poéticas.
El verano que viene España será el país invitado al Napoli Teatro Festival Italia.
El actor Lello Arena encabeza el elenco napolitano.
El napolitano Lello Arena es muy popular y querido en Italia. Actor de teatro, de cine, de televisión, de doblaje, también director y escenógrafo, a finales de los setenta fundó con Massimo Troisi (el cartero de Neruda) el mítico trío La Smorfia.
Él interpreta a Hamm, personaje ciego, postrado en una butaca, de la que no se puede levantar. Stefano Miglio es Clov, el sirviente de Hamm, que no se puede sentar.
No se soportan, sus diálogos son un continuo tira y afloja, pero ambos siguen ahí en ese no lugar, ese espacio suspendido, como describe el escenógrafo Frederic Amat, que ha participado en el proyecto también en el diseño del vestuario.
La actriz Kiti Manver, nominada a mejor actriz en los Premios Max del 2013 por “Las heridas del viento”, viene a nuestro plató para hablar con Cayetana Guillén Cuervo sobre este trabajo.
Kiti Manver protagoniza, junto a Dani Muriel, este drama de Juan Carlos Rubio que se ha estrenado en el ya mítico hall del Teatro Lara de Madrid. En “Las heridas del viento” Kiti Manver interpreta a un hombre que ha consagrado su vida a un amor imposible.
El colectivo Teatro de Cerca ha sabido crear un ambiente, una narrativa, una profundidad, un juego que pone en encrucijada realidad y ficción.
Nadie sabe quién es público, quién es actor
Una confusión muy rica que pone en escena en múltiples espacios, pero básicamente en azoteas, y que da mucho de sí desde el mismo inicio, desde el momento en que el público accede al lugar y no sabe cuándo comienza la historia, estando ya realmente dentro de ella.
Unos se miran a los otros. Nadie sabe quién es público, quién es actor. Hasta que irrumpen las acciones propiamente teatrales, porque es una obra de texto. Bien definida.
Pero las escenas nunca son asépticas, siempre entrecruzadas por lo que pueda suceder en cada momento. Estamos en terreno real.
Ficción en la realidad
Un interesantísimo trabajo porque juega entremezclando realidad y ficción. Y esa confusión es maravillosa, porque es muy creativa, da tanto al público como a los intérpretes una energía muy fuerte y mucha complicidad.
Juega entremezclando realidad y ficción
Obliga a la compañía a adaptarse a cada espacio y a cada momento. Y la proximidad con los espectadores, más que proximidad es que están todos mezclados.... da un plus tremendo de verdad a las historias que se cuentan.
Podría verse como una dificultad para la interpretación, porque lo es, pero también es su fuelle.
Teatro de Cerca
Desde 2003 este colectivo trabaja en la creación de espectáculos insólitos que permiten un contacto muy próximo con el público. Han actuado en comedores de casas particulares, en escaparates de comercios, en halls de teatros, en teatros propiamente dichos...
La obra 'Que vaya bonito' es finalista de los Premios Max como Mejor Obra Revelación
Que vaya bonito nació gracias al Proyecto de Apoyo a la Creación de FiraTàrrega, allí se estrenó en 2012 y recibió el premio Moritz por votación popular.
A partir de ahí ha tenido un largo recorrido que le ha llevado a muchos países, y ahora a ser finalista de los Premios Max como Mejor Obra Revelación.
Terrats en Cultura
La Asociación Cultural Coincidències promueve actuaciones en sitios insólitos en su programa Terrats en Cultura.
Flamenco, teatro, danza, poesía... Tanto pueden traer un espectáculo que ha tenido enorme audiencia como otro minoritario que necesita tener eco.
Su filosofía es crear vínculo entre la ciudad, las propuestas culturales y el público
Su filosofía es crear vínculo entre la ciudad, las propuestas culturales y el público, que también así tiene acceso a curiosos espacios urbanos.
El público se entera de la convocatoria por internet, ahí reserva su entrada y por mail le comunican la dirección donde debe acudir.
No es sólo una alternativa para que los espectáculos circulen. Es una buena opción para disfrutar las noches de verano y para los creadores representa un reto esa confrontación tan fuerte con la realidad, inventarse cosas nuevas.... Pero sobretodo, imprescindible, que haya verdad.
El colectivo Teatro de Cerca ha sabido crear un ambiente, una narrativa, una profundidad, un juego que pone en encrucijada realidad y ficción.
Nadie sabe quién es público, quién es actor
Una confusión muy rica que pone en escena en múltiples espacios, pero básicamente en azoteas, y que da mucho de sí desde el mismo inicio, desde el momento en que el público accede al lugar y no sabe cuándo comienza la historia, estando ya realmente dentro de ella.
Unos se miran a los otros. Nadie sabe quién es público, quién es actor. Hasta que irrumpen las acciones propiamente teatrales, porque es una obra de texto. Bien definida.
Pero las escenas nunca son asépticas, siempre entrecruzadas por lo que pueda suceder en cada momento. Estamos en terreno real.
Ficción en la realidad
Un interesantísimo trabajo porque juega entremezclando realidad y ficción. Y esa confusión es maravillosa, porque es muy creativa, da tanto al público como a los intérpretes una energía muy fuerte y mucha complicidad.
Juega entremezclando realidad y ficción
Obliga a la compañía a adaptarse a cada espacio y a cada momento. Y la proximidad con los espectadores, más que proximidad es que están todos mezclados.... da un plus tremendo de verdad a las historias que se cuentan.
Podría verse como una dificultad para la interpretación, porque lo es, pero también es su fuelle.
Teatro de Cerca
Desde 2003 este colectivo trabaja en la creación de espectáculos insólitos que permiten un contacto muy próximo con el público. Han actuado en comedores de casas particulares, en escaparates de comercios, en halls de teatros, en teatros propiamente dichos...
La obra 'Que vaya bonito' es finalista de los Premios Max como Mejor Obra Revelación
Que vaya bonito nació gracias al Proyecto de Apoyo a la Creación de FiraTàrrega, allí se estrenó en 2012 y recibió el premio Moritz por votación popular.
A partir de ahí ha tenido un largo recorrido que le ha llevado a muchos países, y ahora a ser finalista de los Premios Max como Mejor Obra Revelación.
Terrats en Cultura
La Asociación Cultural Coincidències promueve actuaciones en sitios insólitos en su programa Terrats en Cultura.
Flamenco, teatro, danza, poesía... Tanto pueden traer un espectáculo que ha tenido enorme audiencia como otro minoritario que necesita tener eco.
Su filosofía es crear vínculo entre la ciudad, las propuestas culturales y el público
Su filosofía es crear vínculo entre la ciudad, las propuestas culturales y el público, que también así tiene acceso a curiosos espacios urbanos.
El público se entera de la convocatoria por internet, ahí reserva su entrada y por mail le comunican la dirección donde debe acudir.
No es sólo una alternativa para que los espectáculos circulen. Es una buena opción para disfrutar las noches de verano y para los creadores representa un reto esa confrontación tan fuerte con la realidad, inventarse cosas nuevas.... Pero sobretodo, imprescindible, que haya verdad.
El director y dramaturgo Sergi Belbel nos trae su versión de Los días felices de Samuel Beckett, un reto actoral que asume con éxito Emma Vilarasau. Ella es Winnie, una mujer progresivanente enterrada en un paisaje desolado, apocalíptico. Un no lugar, como en otras ocasiones nos presenta Beckett, un no tiempo. Ella se aferra a la esperanza agarrándose a los pequeños elementos de su cotidianidad y, sobre todo, no dejando de hablar en ningún momento. Se obstina en que los días tienen que ser felices, a pesar de todo, y el más ínfimo detalle es motivo de alegría.
Un texto agónico pero asimismo lleno de humor, una partitura perfecta sobre el sinsentido de la existencia, sobre la lucha por resistir.