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Ocho mil personas se encuentran a deriva en el golfo de Bengala, en el sudeste asiático, según las estimaciones de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). La mayoría de ellas proceden de Banglaesh y Myanmar (la antigua Birmania), y muchas son rohingya, una minoría musulmana perseguida.  a Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha advertido de que la situación puede degenerar en una grave crisis humanitaria y ha pedido una operación internacional de salvamento.

 El sudeste asiático recuerda a las víctimas del tsunami que hace diez años barrió sus costas. La zona cero ha podido renacer de sus escombros gracias a una ola de solidaridad internacional. Pero hay heridas imposibles de cerrar. Muchos supervivientes perdieron a la familia al completo.

A los turistas y residentes que ya estén allí. les pide que extremen la precaución y  que respeten el toque de queda. La embajada de España en Tailandia tiene registrados como residentes a 420 ciudadanos y estima que ahora hay más de un millar de turistas en el país. También EE.UU. recomienda a sus ciudadanos que no viajen al país hasta que se normalice la situación.

El jefe del Ejército tailandés, el general Prayuth Chan-ocha, se ha autoproclamado primer ministro provisional después de que los militares tomasen el control del Gobierno en un golpe de Estado perpetrado este jueves. Los militares han levantado parcialmente el toque de queda y se reúnen con diplomáticos extranjeros para explicarles lo ocurrido.

 El Ejército de Tailandia dio hoy un golpe de Estado, tras considerar fracasado su intento de mediar entre el Gobierno y la oposición y después de ocho meses de protestas en las calles que han causado 28 muertos y cientos de heridos. Los militares han prohibido las asambleas públicas y han ampliado la censura a los medios de información extranjeros.