Los diez años de guerra en Siria han dejado un país destrozado, que se ha convertido en el escenario donde las grandes potencias miden sus fuerzas: Irán y Rusia apoyan a Al Asad, mientras Estados Unidos, Israel, Arabia Saudí y Turquía están en contra. La consecuencia más dramática son las víctimas civiles. La guerra deja alrededor de medio millón de muertos y ha provocado el mayor éxodo desde la Segunda Guerra Munidal, con más de once millones de desplazados, dentro o fuera de sus fronteras.
Foto: Imagen de archivo (14/12/2016) que muestra a varias personas mientras inspeccionan una calle cubierta de escombros en un barrio del este de Alepo (EFE/STR)