En Siria al menos 58 personas han muerto y decenas han resultado heridas en un bombardeo supuestamente con gases tóxicos, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos. Entre los fallecidos hay al menos 11 niños. La Unión Europea apunta al régimen de Al Asad, y Francia ha pedido una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU.
Mahmood tiene 12 años y fue reclutado por el Estado Islámico para ser combatiente. Ahora comparte celda con una decena de menores en un centro de detención en Erbil bajo control de las autoridades kurdas y al que ha tenido acceso un canal británico. Son los cachorros del califato. Instruídos por los yihadistas para matar. Se calcula que cientos de niños de Irak y Siria son adoctrinados por los yihadistas, reclutamientos forzosos para cubrir deserciones y bajas sufridas en combate.
Israel ha confirmado un ataque aéreo en Siria contra posiciones del régimen de Bashar el Assad al este de Homs. En el comunicado no hay referencia alguna a bajas o daños, pero las fuerzas sirias aseguran han derribado uno de los aviones de combate de Tel Aviv. Ambos países han activado sus sistemas de defensa.
Cada seis horas un niño murió ó fue gravemente herido el año pasado. De los 400 mil muertos de esta guerra, más de un 20 por ciento son menores. Desde Unicef estiman que pueden ser más. Hay zonas donde la asistencia humanitaria no puede llegar. Incluso en Damasco, la escasez de medicamentos ahoga.
Una enorme cámara de tortura: así ha calificado este miércoles Naciones Unidas la situación de Siria, en el sexto aniversario del inicio de la guerra. El balance es estremecedor: 320.000 muertos, once millones de refugiados y desplazados internos y un país destruido.
Este 15 de marzo se cumplen seis años del comienzo de la guerra en Siria, que se inició con manifestaciones contra el régimen de Bachar al Asad en el marco de la "primavera árabe".
Según la ONU, uno de cada 100 habitantes de Siria ha perdido la vida: casi 400.000 muertos. Se trata del peor conflicto bélico desde el fin de la II Guerra Mundial, según Zeid Ra'ad al Hussein, alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
Más de la quinta parte de la población vive como refugiada fuera del país, mientras que la mitad de quienes permanecen en Siria necesita ayuda humanitaria. De los casi 400.000 muertos, 16.000 son niños, según Save the Children.
Dos de cada tres sirios no tienen acceso a una fuente segura de agua, bien al que los hogares tienen que destinar la cuarta parte de sus recursos.