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La jornada de este lunes se espera con tiempo seco y soleado en casi toda España, con vientos fuertes o con intervalos de fuerte en el Estrecho, bajo Ebro, Ampurdán y Pirineos. También con lluvias débiles y dispersas en el norte. Predominarán los cielos poco nubosos, aunque en el norte de Galicia, Cantábrico y Pirineos podría haber intervalos de nubes y lluvias débiles y dispersas, algo más abundantes en el norte de Navarra. En Canarias, lluvias y chubascos en las islas montañosas, con alguna tormenta ocasional y algo más intensos en zonas del interior durante la tarde. La cota de nieve se situará en Pirineos entre los 1.600 y los 1.800 metros e irá descendiendo hasta los 1.200 o 1.400 metros, mientras que en Tenerife estará entre los 2.000 y los 2.200 metros. Las temperaturas máximas ascenderán de modo casi generalizado, de manera más acusada en el interior sureste peninsular, aunque en el tercio norte peninsular evolucionarán con pocos cambios.

FOTO: EFE / JAVIER BELVER

Sigue sin llover y el agua acumulada en los embalses continúa bajando. La situación dibuja un paisaje de sequía en numerosas zonas de España. Para que recuperemos la reserva de agua, no vale cualquier lluvia. Rubén del campo, desde la Agencia Española de Meteorología (AEMET) explica que "tendría que llover de manera continuada durante varias semanas. Lo ideal para recargar los acuíferos, los embalses, es que vengan borrascas atlánticas que rieguen durante varios días, con sus frentes, la mayor parte del territorio." Es decir, la lluvia débil o esporádica, no sirve de casi nada. Tampoco la torrencial, porque aunque deja mucha agua, suele caer en lugares muy concretos. Y ya por pedir, mejor que llueva por la noche, porque el agua se evapora menos. Estamos en una situación parecida al invierno de 2018, también seco. Una primavera pasada por agua sería la última oportunidad porque nuestra temporada de lluvias se interrumpe ahí. Nuestros veranos son típicamente secos. Y no hay que perder de vista el cambio climático.

FOTO: EFE/ Brais Lorenzo

Al menos 11 personas han muerto y 35 han resultado heridas después de que un deslizamiento de tierra cubriera varias casas en la ciudad colombiana de Pereira, capital del departamento de Risaralda. Según ha informado este martes el presidente de ColombiaIván Duque, el desprendimiento ha sido causado por las fuertes lluvias. El temporal ha desbordado el río Otún y las autoridades locales han tenido que evacuar decenas de viviendas cercanas al mismo. 

FOTO: AFP / LUIS ROBAYO

El arranque de 2022 está siendo el segundo más seco de todo el siglo. Esto, sumado a que el pasado otoño también llovió menos de lo normal, aboca a España a un escenario de sequía. En el informativo 24 horas, Sandra Urdín entrevista a Carlos Hernández, profesor de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica, Alimentaria y Biosistema de la Universidad Politécnica de Madrid. "Estamos en una situación muy preocupante", advierte el profesor Hernández. A la sequía meteorológica causada por la falta de precipitaciones en los últimos meses, "se está superponiendo una sequía hidrológica", que provoca que el nivel de los embalses esté muy por debajo de lo habitual en invierno. Pone especial atención en las consecuencias para la agricultura: los cultivos de secano de otoño ya están siendo afectados y los de primavera podrían verse perjudicados por las restricciones en el riego. Por ello, Hernández considera que "es momento de anticiparse", de que las administraciones tomen "las medidas oportundas". Sin embargo, reconoce que se ha hecho un gran esfuerzo por parte del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación: "Los sistemas de riego español se han modernizado mucho". Destaca también la importancia de cuidar las cuencas receptoras del agua: aumentar las masas forestales y los pastos o tener bien cuidados los cultivos permite "frenar los efectos adversos que las precipitaciones o las sequías extremas puedan tener". No prevé, en cambio, que esto pueda derivar en un desabastecimiento para el consumo humano. Con todo, habla de la importancia de concienciar a la población de la situación que vivimos y de la necesidad de ahorrar este bien tan esencial: "Hay que utilizar el agua absolutamente imprescindible".
 

Tras las violentas lluvias y el alud de lodo que arrastró todo a su paso en Quito, capital de Ecuador, comienza a apreciarse la magnitud de la tragedia. Dos días después del aguacero, la cifra de muertos ha superado ya la veintena y hay decenas de desaparecidos y heridos.

Este volumen de lluvias ha marcado un récord desde 2003. De los apenas dos litros que se esperaban, a los 75 litros por metro cuadrado finalmente registrados. El alcalde de Quito, Santiago Guarderas, ha informado que hay 348 afectados y que 38 viviendas se han visto dañadas, mientras que otras tres resultaron totalmente destruidas.

El alcalde ha señalado también que el servicio eléctrico se ha restablecido en los barrios afectados, excepto en la denominada "zona cero", donde llegó directamente la riada que bajó de la montaña. En ese sector aún se realizan tareas de limpieza y rescate, y las autoridades calculan que en una semana concluirán los trabajos de rehabilitación.

Los residentes, pala en mano, colaboran con el servicio de emergencias con la esperanza de encontrar supervivientes. También limpian escombros de la zona, que ha amanecido con una gruesa capa de lodo en calles y en las plantas bajas de muchas viviendas.

En el sector por donde pasó la riada de lodo se aprecian también troncos de árboles, que bajaron del volcán arrastrados por el agua, así como postes de tendido eléctrico y cables caídos, además de automóviles cubiertos de barro y otros convertidos en chatarra.

El viento, la lluvia y el fuerte oleaje se han "comido" literalmente, paseos marítimos, playas y chiringuitos a lo largo de la costa andaluza. También lo han sufrido en La Línea de la Concepción en Cádiz. Esta tarde se reanudarán las conexiones en el Estrecho, canceladas desde ayer por el temporal. Las rachas de viento de esta madrugada han superado los 100km/h, provocando fuertes daños.

Son los daños causados por el temporal en la costa de Málaga. El viento, la lluvia y el fuerte oleaje se han "comido" literalmente, paseos marítimos, playas y chiringuitos a lo largo de la costa andaluza. Unos destrozos que, a unos días de Semana Santa, supone un duro golpe para el sector turístico y hostelero de la zona. En algunos municipios están valorando el solicitar al gobierno la declaración de zona catastrófica.

A esta hora, en muchas localidades costeras están limpiando y reponiendo los daños generados por el paso del temporal. Lo hacen a contrarreloj. En zonas como El Palo o Guadalmar en Málaga, la situación es preocupante. Los bomberos de la capital han tenido que rescatar a una persona debido a las inundaciones.

  • Nieve copiosa por la mañana que ha cuajado pero que poco a poco ha desaparecido al salir el sol
  • La mayor nevada en la capital navarra se espera para la madrugada del viernes al sábado