Enlaces accesibilidad
arriba Ir arriba

Madrid es anfitriona este miércoles de una cumbre internacional sobre la situación en Libia un país dividido y que, después de la caída de Gadafi, no tiene un futuro claro. La preocupación es que el yihadismo se apodere del país. Las instituciones libias están paralizadas y llevan ya cinco gobiernos desde la caída de Gadafi hace tres años. Un enjambre de milicias armadas combaten entre sí en las principales ciudades.

Las milicias islamistas de la ciudad de Misrata han tomado, tras intensos combates, el aeropuerto internacional de Trípoli, hasta ahora controlado por milicianos nacionalistas. El aeropuerto está cerrado desde el estallido de los combates, a mediados de julio. Libia atraviesa la peor oleada de violencia desde el derrocamiento del coronel Gadafi, en 2011.

Cada vez son más los extranjeros que están abandonando Libia ante la situación de caos e inseguridad que se vive en el país. Los enfrentamientos entre milicianos armados y unidades del ejército han dejado ya más de 200 muertos y cerca de un millar de heridos.

Más de 20 inmigrantes han muerto y otros doce han desaparecido en el naufragio de un embarcación improvisada frente a las costas de Libia. Una patrulla de la Armada libia ha rescatado a 22 de los inmigrantes, que se aferraban a los restos de su embarcación. Según los supervivientes, unos 150 migrantes procedentes de África subsahariana que trataban de alcanzar la costa italiana viajaban a bordo del barco que se hundió frente a Al Khums, a unos 100 kilómetros al este de Trípoli.

Los primeros españoles evacuados de Libia ya están en Madrid. Con ellos, también ha salido una veintena de ciudadanos de otros países tras la escalada de violencia que vive el país. En Trípoli y Bengasi han sido los peores combates de los últimos quince días. Según el gobierno interino, han muerto casi doscientas personas. Y el incendio en un depósito de gasolina en el aeropuerto de la capital sigue sin estar controlado. 

El Gobierno libio ha pedido ayuda internacional para extinguir el incendio de un enorme depósito de combustible que amenaza Trípoli, la capital. El incendio es consecuencia de los combates entre facciones rivales de antiguos rebeldes, que han sumido el país en el caos.