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La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados teme que la nueva ofensiva militar contra Daesh en la zona este de Mosul pueda causar 250.000 desplazados más. Las Fuerzas Especiales Iraquíes están ya ultimando los preparativos para evitar un contraataque del Daesh. Un equipo de Televisión Española ha estado con ellos.

Una cadena de atentados ha sacudido Bagdad y ha causado al menos 43 muertos y decenas de heridos, coincidiendo con la visita oficial a Irak del presidente francés, François Hollande. El autodenominado Estado Islámico ha reivindicado el más mortífero de los ataques. Tres de las explosiones tuvieron como objetivo la comunidad chií y se han cobrado 36 muertos y 74 heridos. Dos de ellas tuvieron lugar en el barrio de Ciudad Sadr, una zona humilde de mayoría chií a las afueras de la capital iraquí. 

A última hora del día, hombres armados provistos de chalecos explosivos han atacado dos comisarías de policía en la ciudad de Samarra, en el centro del país, matando al menos a siete agentes, según han confirmado fuentes de Seguridad a Reuter. El golpe más grave, reivindicado por el grupo yihadista EI, ha matado al menos a 32 personas y herido a otras 65, algunas de ellas de gravedad, cuando un coche bomba explotó en una plaza abarrotada a las puertas de un mercado en un populoso distrito de la capital. Un comunicado del EI, difundido a través de la agencia Amaq, vinculada a los yihadistas, afirmó que ese ataque fue perpetrado por un suicida y tenía como blanco a los musulmanes chiíes, a los que el grupo extremista suní trata como "renegados".