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El Dáesh ha retomado la ciudad siria de Palmira hace diez días, pero en general, está retrocediendo en el territorio que dominaba en Siria e Irak; en dos años calculan que ha perdido más de 50.000 combatientes y una cuarta parte del terreno. A medida que pierde territorio aumentan sus atentados fuera de su autoproclamado califato: en 2014 atentaron en 13 países y en 2015, en 28.

  • 125 militares y 25 guardias civiles, que no intervendrán en operaciones de combate
  • Se sumarán a los algo más de 300 actualmente destacados en el país
  • Formarán al ejército iraquí dentro de la Coalición Internacional contra el Dáesh

"Conseguí escapar, y antes de llegar a un lugar seguro mi amiga pisó una mina y pude oir sus gritos de dolor mientras fallecía. Fue lo peor que he oído en todo mi vida". Así relata su fuga de las garras del Dáesh la refugiada yazidí Lamiya Aji Bashar ante el Parlamento Europeo (PE). Sus palabras resuenan en la ceremonia de entrega este martes del premio Sájarov 2016 a la Libertad de Conciencia, que este año Lamiya comparte con Nadia Murad, otra refugiada yazidí.

"cuando el Dáesh llegó mataron a todos los hombres. Yo tenía 15 años, nos separaron de las mujeres mayores y las mataron. Me compraron y vendieron cuatro veces. El último fue un médico iraquí (...) Nos torturaba todos los días. Violaba a niñas de nueve años, y a mí también", explica la joven de 19 años y algunos asistentes no pueden contener las lágrimas. Nadia, de 23 años, añade cómo su madre fue asesinada por ser "demasiado mayor para ser vendida, sin valor en el comercio de mujeres".

Lamiya huyó junto a una compañera de cautiverio a través de un campo minado. Un mal paso acabó con la vida de su amiga, como ha relatado, y la dejó ciega. Pero también abrió una puerta que ha convertido su voz "en la voz de todos los yazidíes ante el mundo". En Alemania pudo ser intervenida para recuperar la visión de un ojo y emprender el activismo, junto a Nadia, para "ser la voz de los que no tienen voz".

El Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU denuncia el asesinato de 70 civiles en Mosul en la última semana. Los yihadistas los acusan de traidores, de colaborar con el ejército iraquí e informarle por teléfono móvil de sus movimientos.