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El expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, encarcelado desde hace un año y siete meses, ha salido de prisión tras el decreto ordenado por un juez en base a la decisión adoptada el jueves por el Tribunal Supremo de Brasil. Su defensa había solicitado su liberación en base al fallo adoptado por la máxima corte del país, que determinó que la prisión de una persona condenada antes de que se agoten todos los recursos es inconstitucional.

La Justicia brasileña ha decretado este viernes la puesta en libertad del expresidente Luiz Inázio Lula da Silva, tras la decisión de la Corte Suprema, que considera inconstitucional la prisión cuando todavía quedan recursos. El dirigente del PT cumple condena en la cárcel de Curitiba desde abril de 2018, condenado a ocho años y diez meses por corrupción en la operación Lava Jato. La expectación a las puertas de la cárcel es máxima, puesto que su salida es inminente.

El Tribunal Supremo de Brasil ha modificado su doctrina y esto abre una posibilidad para que el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva pueda salir de prisión. Este nuevo sistema establece que los condenados en segunda instancia, como es el caso del expresidente, no tengan que entrar en prisión hasta que no agoten todos los recursos. Una medida de la que se podrían beneficiar unos 5.000 reclusos brasileños.

La defensa del expresidente va a presentar un recurso para exigir su puesta en libertad inmediata. Ya en los tribunales, será el mismo juzgado que decretó su entrada en prisión el que tome la decisión.

Lula da Silva lleva aproximadamente un año y medio en prisión cumpliendo una condena de 12 años de cárcel por delitos de corrupción.

Davi Kopenawa es uno de los ganadores de la edición de este año del Nobel Alternativo. El chamán y líder indígena brasileño lleva décadas defendiendo a los yanomamis, una de las etnias más numerosas de Brasil con 35.000 personas y asentadas en la Amazonia

Tres años después de ser destituida como presidenta de Brasil, Dilma Rousseff visita de nuevo España invitada por partidos y organizaciones como UGT, que la han premiado por su defensa de los derechos humanos. En una conversación con RTVE, Rousseff critica con dureza al actual presidente brasileño, Jair Bolsonaro, a quien considera una "vergüenza" para su país, al tiempo que censura el giro en política internacional con respecto a Venezuela, al tachar a Juan Guaidó de "títere de Estados Unidos". Aunque dice no sentirse ya presidenta, Rousseff sigue defendiendo que fue víctima de un golpe para arrebatarle el poder que continúa activo con la presidencia de Bolsonaro y la prisión de un Luis Inácio Lula da Silva, a quien ve como una víctima inocente.

La selva amazónica sigue ardiendo. Uno de los pulmones de planeta es pasto de las llamas. Este viernes el hijo del presidente brasileño, Eduardo Bolsonaro, visita a Donald Trump en la Casa Blanca para abordar, entre otras cosas, este asunto. Todo cuando han sido identificados tres sospechosos de causar los incendios en la Amazonía. Se trata de los dueños y el gerente de una hacienda del estado de Pará, al norte del país. Hablamos con Laura de Luis, portavoz de Survival International. 

El ministro de la Presidencia de Brasil asegura que el gobierno de Bolsonaro rechaza la ayuda internacional -18 millones de euros- que el G7 de Biarritz ha desbloqueado para contribuir a salvar la Amazonia de los incendios que asuelan el principal pulmón del planeta desde hace más de 3 semanas.

Con desdén, el presidente brasileño Jair Bolsonaro ha despreciado la ayuda que desde el G7 se le ha brindado para combatir los fuegos que consumen la Amazonia braslieña. El tema, muy pegado a los problemas del cambio climático, ha ocupado titulares durante la cumbre. Alrededor de 500 personas se manifestaron este lunes frente a la embajada de Brasil en la capital belga para denunciar los incendios que llevan semanas afectando la Amazonia, según estimó la policía de Bruselas-Ixelles a la agencia Belga. Con mensajes de "Dejen de quemar el Amazonas" o "Prende fuego al capitalismo", los asistentes al acto denunciaron la política ambiental del presidente brasileño, Jair Bolsonaro, quien, según ellos, alienta indirectamente a los agricultores a cometer actos ilegales como la decisión de realizar un día de quema.

En Brasil y Bolivia, los dos países más afectados por los fuegos que acechan la Amazonía, miles de personas han protestado contra la gestión política para frenar esos incendios. En Brasil ya son siete los estados que han pedido ayuda al Gobierno federal.