El 31 de mayo de 1974, cuatro miembros de ETA armados con subfusiles atracaron la Compañía Auxiliar de Ferrocarriles en Beasain, llevándose las nóminas de unos cien obreros, unos catorce millones de pesetas. Unas doce horas después del atraco, cometido con la complicidad de un trabajador de la compañía, la guardia civil localizó un vehículo sospechoso cuyos integrantes se refugiaron en un edificio en ruinas. Tras un tiroteo, los agentes recuperaron casi todo el dinero y arrestaron a uno de los asaltantes. Días más tarde, durante la madrugada del 2 al 3 de junio, Manuel Pérez y otros dos guardias civiles vieron a dos hombres y una mujer que transitaban por la carretera y pararon a identificarlos. Dos de ellos ofrecieron su documentación, pero el tercero Miguel Ángel Apalategui Aierbe, de diecinueve años, empleado de CAF, disparó contra Manuel Pérez. Apala, que años más tarde alcanzaría notoriedad como miembro de ETA, saltó a un río salvando un enorme desnivel y huyó en la oscuridad. Manuel Pérez, alcanzado de un disparo en el corazón, murió poco después en una clínica de Tolosa. Era natural de San Román de Retorta (Lugo), tenía veintinueve años y estaba soltero, destinado en la Comandancia de San Sebastián.
Jesús Sánchez Lozano, ex taxista sevillano de 37 años, casado y con dos hijos, cumplía condena en la cárcel Sevilla-1. Murió mientras trabajaba en la sección de paquetería de la prisión por la explosión de un paquete-bomba enviado por ETA el 28 de junio de 1991. Lozano quedó sepultado bajo los escombros producidos por la deflagración y su cadáver fue encontrado por los bomberos tres horas y media después del atentado. El funcionario Manuel Pérez Ortega, el recluso Donato Calzado García, y Raimundo Pérez Crespo, que visitaba a un familiar interno, también murieron en el atentado, y una treintena de personas resultaron heridas.
Relato completo del atentado en Manuel Pérez Ortega.
Véase también Donato Calzado García y Raimundo Pérez Crespo .