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A hombros de gigantes Logotipo de 'A hombros de gigantes' Todos los Domingos de 04.00 a 05.00 horas en Radio Nacional

Programa de divulgación científica pegado a la actualidad con los hallazgos más recientes, las últimas noticias publicadas en las principales revistas científicas y las voces de sus protagonistas. Pero también es un tiempo de radio dedicado a nuestros centros de investigación, al trabajo que llevan a cabo y su repercusión en nuestra esperanza y calidad de vida.

"A hombros de gigantes" es una de las frases más legendarias de la ciencia. Fue escrita por Isaac Newton en una carta a Robert Hooke, hacia el año 1675. Newton se encontraba enzarzado con Hooke en polémicas epistolares acerca de la famosa 'Ley de la gravitación universal', y escribió "Si he visto más lejos es porque estoy sentado sobre los hombros de gigantes", en clara referencia a científicos de la talla de Kepler, Copérnico o Descartes.

Sin embargo, la cita no era nueva. Al primero que se le atribuye es al teólogo y filósofo Bernardo de Chartres, que vivió en el siglo XII. La idea ha sido repetida una y otra vez en diversas obras de pensadores de todas las épocas, y desde este programa la hacemos nuestra para rendir tributo a todos aquellos que trabajan y han trabajado por un mundo mejor.

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Telégrafo óptico de Chappe

24.11.2020

A lo largo de la historia, el ser humano ha ideado numerosos medios de comunicación, cada vez más rápidos y eficaces. Uno de ellos fue el telégrafo óptico inventado a finales del siglo XVIII por Claude Chappe, en plena Revolución Francesa. Como explica José Antonio Martín Pereda, catedrático de telecomunicación y miembro de la Real Academia de Ingeniería, este sistema permitía enviar mensajes a una velocidad de más de 1000 kilómetros por hora, sin emplear electricidad.
Chappe descubrió que a grandes distancias era más fácil distinguir ángulos en una vara que la presencia o ausencia de banderas y señales. En 1792 construyó una serie de torres separadas de 12 a 25 kilómetros entre sí entre las ciudades de Paris y Lille. Cada torre incluía un mástil con un travesaño y dos brazos en los extremos. El conjunto podía adoptar 196 posiciones útiles. Una persona se encargaba de recibir y retransmitir los mensajes con la ayuda de u par de telescopios, uno orientado a la torre anterior y el otro a la siguiente, paa ocnfirmar que el mansaje enviado era correcto.
A cada combinación de ángulos y brazos se asignaba a una letra, una palabra o incluso una frase completa, lo que hacía posible transmitir mensajes relativamente largos en tiempos muy cortos, y cifrados. En 1793 ya existían más de 5000 kilómetros cubiertos por estas estaciones, las primeras en recibir el nombre de “Telégrafo”. Se hicieron experimentos con faroles colocados en los brazos para su uso nocturno, pero demostraron una
Este sistema de telegrafía óptica fue empleado por Napoleón para coordinar su ejército y el imperio. Otros países lo imitaron. El español Agustín de Betancourt desarrolló un método que transmitía letras en lugar de signos, más fácil e intuitivo que el de Chappe.
Este sistema estuvo en funcionamiento en Francia y otros países hasta que fue sustituido por un nuevo método de comunicación más fiable y de mayor alcance, el telégrafo eléctrico, que en la década de 1840 comenzó a extenderse rápidamente por Europa y Estados Unidos.