Se cumplen ahora 25 años de la prohibición de vender sangre humana en nuestro país. Fue una decisión clave para su control y garantía de calidad. Desde entonces, las donaciones son altruistas. En España hay 41 donantes por cada mil habitantes, todavía insuficiente para cubrir todas las necesidades. Aunque la sangre no se compra, los hospitales pagan una tarifa por los gastos que ocasiona procesarla.