Muchas vivían en casas humildes que han quedado sepultadas por el barro. Las calles de la capital se han convertido en ríos y los comercios y las escuelas han tenido que cerrar. En solo un día ha caido el doble de lo previsto para todo el mes de abril. Los servicios de rescate siguen buscando víctimas en las zonas devastadas por la lluvia. Los aguaceros intermitentes están dificultando estos trabajos.