Para muchos la nebulosa NGC 1788 es un tesoro escondido a pocos grados de distancia de las brillantes estrellas del cinturón de Orión. El polvo y el gas se entremezclan con un pequeño cúmulo de ¿nuevas¿ estrellas que le otorgan una forma que recuerda a un murciélago expandiendo sus alas. VÍDEO: ESO