El Consejo General de Enfermería asegura que en el caso que acabo con  la muerte del bebe Rayán, el hospital Gregorio Marañón incumplió la normativa sobre formación del personal. Lo dice en un informe en que el también afirma que la enfermera que atendió al bebé no tenía la formación suficiente y debería haber rechazado el destino en neonatología.