El Tribunal Supremo ha condenado a 150.000 euros de multa a la  empresa minera Caolines de Merilles S.L., que gestionaba el  yacimiento de Mina Conchita del que salieron los explosivos  utilizados en los atentados del 11-M, debido al "absoluto descontrol,  abandono y pérdida de parte de los explosivos" detectado en una de  sus explotaciones.