Una niña iraquí cargada de explosivos se entrega a la policía en la localidad iraquí de Baqua. La niña de tan sólo trece años advierte a la policía de que lleva explosivos y que no quiere hacerlos estallar. La insurgencia de Iraq utiliza frecuentemente a mujeres y niñas conscientes de que pasan mejor los controles policiales. La niña tras el interrogatorio no ha desvelado si se puso los explosivos de manera voluntaria, o la forzaron a hacerlo.