No recomendado para menores de 7 años El 24 de septiembre de 1988 el estadio olímpico de Seúl vivió uno de los momentos estelares de la historia del deporte. Se respiraba ese ambiente especial que preludiaba algo importante, como así fue. Ben Johnson venció al mito Carl Lewis con unos estratosféricos 9:79, récord mundial de la época. La final de los 100 metros de los Juegos Olímpicos de Seúl pasó a la historia como la mejor carrera de todos los tiempos, pero también como la más escandalosa y sucia.