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Egipto hace historia al imponerse en la final de la Copa África a Ghana por la minima

  • La primera vez que una selección conquista por tercera vez consecutiva el trofeo
  • Mohamed Nagy 'Gedo' consiguió el tanto del triunfo en el minuto 85 de la final

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Essam El Hadary y Mohamed Zidan celebran el título.
Essam El Hadary y Mohamed Zidan celebran el título.

La selección de Egipto se proclamó hoy campeona de África por tercera vez consecutiva tras imponerse a Ghana en la final (1-0), con gol de Gedo, para convertirse así en la única selección en la historia que consigue tres títulos continentales consecutivos.

El gol de Egipto, a falta de cinco minutos para el final, fue una obra maestra. Una jugada de toque por la izquierda entre sus dos mejores hombres del campeonato: Zidan, el delantero del Rennes, y Gedo, que recibió un pase magistral de su compañero para resolver con una clase excepcional, colocando la pelota cruzada, lejos de los guantes de Kingson. Fue lo mejor de un partido que resultó menos atractivo de lo esperado pero que no careció de emoción pese al sopor de los primeros 45 minutos.

Un disparo de Asamoah en el minuto 23, un tiro lejano, de 30 metros, raso y por el centro de la portería, fácil para El Harady, fue todo lo que pudo rescatar el realizador de televisión para resumir la primera parte. Poca cosa para toda una final.

Pero es que casi nada casi carcome más el espectáculo que dos equipos atenazados por el miedo a perder. Y eso fue precisamente lo que sucedió sobre el césped del 11 de Noviembre, por lo que el partido se hizo excesivamente táctico, sin ese punto de belleza que nace de la alegría del atrevimiento.

Egipto necesita tocar y tocar para hacer daño. Se despliega en el campo con dos carrileros a la antigua usanza, Al Muhamadi y Moawad, que sin ese punto de reposo que acostumbra a ofrecerle el medio campo, justo lo que trató de negarle hoy Ghana, recorren demasiados metros al tuntún.

Cada una de sus galopadas por las bandas obliga a todo el equipo a bascular para cubrir terreno. Pero cuando enfrente hay un equipo como Ghana, espartano en defensa pero anárquico a la contra, un equipo formado por atletas de pierna fuerte que arman contraataques terribles en un pestañeo, cualquier pérdida inocente puede suponer una condena.

Así que el juego se trabó. Ghana cerrada como una ostra cuando Egipto atacaba a la espera de la contra y los 'Faraones' recurriendo sin escrúpulos a faltas tácticas cuando sus rivales querían correr y dar así tiempo a sus carrileros a regresar.

La consecuencia es que los muchachos de Milovan Rajevac, el equipo más joven de la historia en llegar a una final, con una media de 23 años, recurrieron demasiadas veces al fútbol combinado, sacrificando su mejor baza, con la que más disfrutan y la que los hace diferentes: el contraataque.

Y Egipto, a su pesar, se vio en demasiadas ocasiones acumulando a más de medio equipo por detrás del balón. Acabó la primera parte sin disparar entre los tres palos tras haber cometido diez faltas. El mundo al revés. De hecho, tras el entreacto, los 'Faraones' vieron tres amarillas en diez minutos escasos, uno de ellas, a Moawad, por cortar un pase con la mano en pleno despliegue de Ghana.

Hasta los minutos finales fue un partido soporífero

Ahora bien, como el "status quo" no sirve en una final, pues alguien debe ganar, con el paso de las minutos, ya en la segunda parte, el partido se fue desatando, entre otras cosas porque Hassan Shehata movió el banquillo, sentó a Maowab y dio entrada a Andel-Shafi, con lo que el dibujo de Egipto varió.

Las especulaciones sesudas dejaron paso a la víscera, y en ese intercambio de golpes Ghana comenzó a mostrarse superior y a rondar la portería de El Hadary. La tuvo Gyan en un disparo lejano desde el vértice del área, lo intentó Annan tras un centro de Inkoon al que no llegó, e incluso Ayew, que cayó ante Said reclamando penalti. En todo caso, faltas lejanas, balones al área y algún rechace, pero siempre con poca imaginación.

Exactamente la que sí tuvo Egipto a cinco minutos del final, con la jugada que le dio a Gedo, quien llevaba poco más de diez minutos sobre el terreno de juego, su quinto gol, el galardón de máximo artillero del torneo y el título, el tercero consecutivo de Egipto y el séptimo de su palmarés.

Nadie ha ganado en más ocasiones el campeonato que Egipto, la mejor selección del torneo con diferencia. 'Los Faraones' se van con 15 goles a favor, dos en contra, seis victorias y un nuevo trofeo, que por apuesta y juego merecieron como ningún otro. El fútbol fue justo esta vez.