Era el día soñado para Claudio Bravo. El meta chileno por fin debutaba con el FC Barcelona en un amistoso ante el Nápoles. Estaba dispuesto a demostrar que merece un sitio bajo los palos y arrancó bien los primeros minutos. Pero ese debut soñado se tornó en pesadilla cuando en el 79 Claudio Bravo falló y encajó el gol que supuso la derrota del Barcelona. En un remate desde media distancia de Dzemailli el guardameta azulgrana se confió, no tapó bien el hueco y el balón se terminó colando al fondo de la red.