Este miércoles hace cinco años que los británicos votaron en referéndum abandonar la Unión Europea. Llevar a la práctica esa decisión fue una tarea compleja. Todavía hay cuestiones por resolver y cambios a los que adaptarse. Y la sociedad sigue dividida.
Foto:EFE
A partir de hoy, cualquier ciudadano europeo que quiera irse a vivir en el Reino Unido necesitará un visado que certifique ciertos requisitos, como un nivel de inglés o un contrato de trabajo con una remuneración mínima. Hoy se cumplen exactamente seis meses desde que el Reino Unido perdió toda vinculación con la Unión Europea, una vez que se completó el acuerdo de transición posterior al Brexit y se ha ido implementando, de forma paulatina, la nueva relación que pactaron Londres y Bruselas. Nos cuenta más detalles nuestra corresponsal en la capital británica, Sara Alonso.
Hoy, 1 de julio, ha expirado ya el plazo para que los ciudadanos comunitarios puedan pedir el permiso para residir de forma permanente en Reino Unido y también se cumplen seis meses del final del periodo de transición que siguió al Brexit. En este tiempo, el comercio a uno y otro lado del Canal de la Mancha se reducía de forma considerable, cómo la frontera comercial en el mar de Irlanda, o los despliegues de buques de guerra frente a las costas de Normandía.
Greg Hands, secretario de Estado de Política Comercial del Reino Unido, ha estado toda la semana en España manteniendo contactos con Gobierno y agentes comerciales. “Hemos conseguido un excelente acuerdo comercial con la Unión, uno de los más amplios y profundos acuerdos de libre comercio de los negociados en todo el mundo”, ha mantenido en Las mañanas de RNE con Iñigo Alfonso. También ha explicado que el comercio cayó en enero como causa de las variantes del coronavirus, aunque ha admitido que no se han alcanzado “los niveles comerciales de antes” y ha indicado que trabajan para lograrlo. “Sé la importancia de mantener la paz en Irlanda del Norte, hay que preservar los acuerdos de Viernes Santo”, ha sostenido y ha denunciado que el 20% de los controles que realiza la Unión Europea en las fronteras exteriores de su mercado único, tiene lugar en el mar de Irlanda: “No es proporcional”.
Hoy se cumplen 6 meses desde la entrada en vigor del acuerdo comercial del Brexit. Esta fecha llega con dos titulares principales: la “guerra de las salchichas” queda en suspenso: la Unión Europea y el Reino Unido se han dado tres meses más para aplicar controles fronterizos en Irlanda del Norte a productos cárnicos refrigerados procedentes de Gran Bretaña; y la finalización del plazo para que los comunitarios soliciten el permiso para residir en el Reino Unido.
¿En qué consistía la guerra de las salchichas y cuál es el acuerdo al que se ha llegado? ¿Qué han dicho al otro lado del Canal de la Mancha? Con los corresponsales de Radio Nacional en Londres, Sara Alonso; en Bruselas, María Carou; en París, Paco Forjas; y en Berlín, Gabriel Herrero.
Hoy termina el plazo para que miles de europeos regularicen su situación en Reino Unido. Lo han solicitado 5,5 millones de comunitarios, pero hay estimaciones que dicen que miles de personas que podían haberlo pedido no lo han hecho.
Hay varias razones posibles: que no se hayan enterado o que no se den por afectados. Hay personas que llevan décadas y no entienden que la situación ha cambiado para ellos. Los mayores pueden tener más dificultades debido a la brecha digital. A las personas más vulnerables el Gobierno británico se lo va a solicitar y esperar su respuesta. Si no, estarán en situación irregular en el país. Los españoles y el resto de europeos ya no podrán irse libremente a trabajar a Reino Unido como hacían hasta ahora. Primero deberán informarse y comprobarán que ya no se puede ir y venir, se ha acabado la libertad de movimiento. Se debe solicitar una visa. Para concederla, se tiene en cuenta la formación, tener una oferta de empleo, un salario por encima de los 31.000 euros y cierto nivel de inglés.
La nacionalidad no importa, sino el perfil del migrante. Lo de ir a estudiar inglés y buscarse la vida ya no es viable. Hay visas especiales para perfiles necesarios como los sanitarios. Y es importante tenerlo claro y cumplir con esos trámites porque ya se han dado casos de españoles que lo desconocían y al llegar a Reino Unido les han detenido y expulsado. Todo esto es muy incipiente, ya que en el último año los viajes han estado muy limitados por la pandemia. Si bien ya han llegado algunos ciudadanos comunitarios al aeropuerto y las puertas solo estaban abiertas a residentes o personas con visa de trabajo, y se encontraban con un problema: una entrada ilegal en el país. Se han notificado casos de personas enviadas a centros de internamiento de inmigrantes a la espera de su deportación.
Sylvia Ordás, presidenta de la Coalición de españoles en Reino Unido, vive en Londres desde hace 23 años y ya ha conseguido su ‘settled status’, el estado de asentado imprescindible desde hoy para poder residir allí siendo extranjero. Silvia explica que el plazo extra de 28 días existe solo para personas vulnerables o con casos muy concretos, pero no se puede interpretar como un periodo adicional. “La libertad de movimiento ha terminado. Ya no se puede ir como antes. El Reino Unido en un tercer país y hay que informarse mucho antes de venir”. Ahora, dice, están intentando llegar a todos los españoles pero es complicado, porque hay mucha gente que no está registrada y que puede empezar a ser extranjero ilegal en territorio británico.
Hoy se cumplen cinco años del histórico momento en el que los británicos decidieron en referéndum dejar la Unión Europea. Luego vendrían las extenuantes negociaciones con Bruselas para soltar amarras el pasado 1 de enero.
Más de trescientos mil españoles han pedido la residencia para quedarse a trabajar o tener derecho a la sanidad pública. Pero una cifra similar de comunitarios no han hecho todavía el trámite. Londres les da ahora una prórroga de 28 días. Ya no hay libertad de movimiento y los ciudadanos comunitarios son inmigrantes.
Para trabajar se requiere una visa y cumplir requisitos estrictos. Para los que ya vivían allí antes del 31 de diciembre de 2020, pueden quedarse siempre que soliciten el asentamiento, el "settle status". Permite residir, trabajar y acceder a la sanidad pública. El plazo termina en una semana pero se estima que son miles los europeos que pudiendo haberlo solicitado, no lo han hecho. Una vez pasado el plazo podrían pasar a ser inmigrantes documentados de la noche a la mañana.
Los líderes del G7 se comprometen a poner fin a las emisiones de efecto invernadero lo antes posible, como muy tarde en 2050. Esto incluye eliminar las ayudas al carbón y poner fin a este tipo de centrales muy contaminantes, aunque sin fecha límite. Además, proponen financiar a los países pobres en su lucha contra el cambio climático, con 100.000 millones de dólares anuales de fondos públicos y privados. El comunicado final habla de colaboración con China pero al tiempo le piden que aclare el origen del coronavirus y que respete los derechos humanos, especialmente de la minoría uigur. Pekín, por su parte, responde que un pequeño grupo de países no puede decidir cómo gobernar el mundo.
Foto: El primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson (Ben STANSALL/AFP)
El primer ministro británico y anfitrión del G7 ha mantenido encuentros amistosos con los dirigentes europeos, Macron, Merkel, Michel y Von der Leyen. Todos le han pedido que cumpla el protocolo de Irlanda del Norte y Boris Johnson ha dicho que hará "todo lo que haga falta para preservar la unidad territorial del Reino Unido". Ha amenazado con tomar medidas si la Unión Europea no es flexible y le obliga a cumplir los acuerdos firmados, es decir, que haya controles de mercancías en los puertos para evitar una frontera física entre las dos Irlandas.
Foto: El primer ministro británico, Boris Johnson, saluda al presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y a la presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen (PETER NICHOLLS/POOL/AFP)