Los efectos del Brexit se notan en los supermercados y restaurante británicos, donde faltan productos tan básicos como la sal y también mano de obra. La situación es preocupante y el gobierno ha decidido posponer una vez más los controles aduaneros previstos en el acuerdo para no entorpecer las importaciones desde la Unión Europa.
Tras meses jugando al ratón y al gato con las prórrogas, Londres ha pedido hoy cambios sustanciales en el protocolo sobre Irlanda del Norte del tratado del Brexit. Lo justifica por las dificultades que le supone. "Hemos visto supermercados más vacíos y más de 200 proveedores que han decidido no vender más a Irlanda del Norte", asegura el ministro británico para el Brexit.
El meollo está en los controles aduaneros. En lugar de producirse entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda, dentro de la misma isla, acordaron trasladarlos a la frontera marítima con Gran Bretaña. Los británicos quieren descolgarse del arreglo. Quieren que sus bienes destinados solo a territorio norirlandés pasen libremente y que se acepten también sus estándares y no solo los que fija Bruselas.
Londres ha sido el primer destino internacional del ministro de Exteriores y no Marruecos, como era habitual. José Manuel Albares ha dicho que estaba en la agenda de la ministra Laya y ha mantenido la cita, por la importancia que tiene para España su relación con el Reino Unido. En su reunión con su homólogo han renovado memorandos bilaterales sobre Gibraltar, necesarios, según ha dicho, para dar garantías a la población tanto de La Línea de la Concepción como de Gibraltar. Justo antes de la reunión se había conocido el rechazo de Reino Unido a las líneas que ha marcado la Comisión Europea para negociar el futuro acuerdo sobre Gibraltar. Pero el ministro ha subrayado el buen ambiente que ha habido en la reunión con su homólogo británico, Dominic Raab.
Este miércoles hace cinco años que los británicos votaron en referéndum abandonar la Unión Europea. Llevar a la práctica esa decisión fue una tarea compleja. Todavía hay cuestiones por resolver y cambios a los que adaptarse. Y la sociedad sigue dividida.
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Los líderes del G7 se comprometen a poner fin a las emisiones de efecto invernadero lo antes posible, como muy tarde en 2050. Esto incluye eliminar las ayudas al carbón y poner fin a este tipo de centrales muy contaminantes, aunque sin fecha límite. Además, proponen financiar a los países pobres en su lucha contra el cambio climático, con 100.000 millones de dólares anuales de fondos públicos y privados. El comunicado final habla de colaboración con China pero al tiempo le piden que aclare el origen del coronavirus y que respete los derechos humanos, especialmente de la minoría uigur. Pekín, por su parte, responde que un pequeño grupo de países no puede decidir cómo gobernar el mundo.
Foto: El primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson (Ben STANSALL/AFP)
El primer ministro británico y anfitrión del G7 ha mantenido encuentros amistosos con los dirigentes europeos, Macron, Merkel, Michel y Von der Leyen. Todos le han pedido que cumpla el protocolo de Irlanda del Norte y Boris Johnson ha dicho que hará "todo lo que haga falta para preservar la unidad territorial del Reino Unido". Ha amenazado con tomar medidas si la Unión Europea no es flexible y le obliga a cumplir los acuerdos firmados, es decir, que haya controles de mercancías en los puertos para evitar una frontera física entre las dos Irlandas.
Foto: El primer ministro británico, Boris Johnson, saluda al presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y a la presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen (PETER NICHOLLS/POOL/AFP)
Los líderes de los mayores países de la Unión Europea y las autoridades comunitarias han hecho frente común en sus reuniones con el primer ministro británico, Boris Johnson, para recordarle que el Reino Unido debe cumplir los acuerdos que suscribió al salir de la UE. Johnson ha mantenido entrevistas bilaterales con el francés Emmanuel Macron, la alemana Angela Merkel y los presidentes de la Comisión, Ursula von der Leyen, y el Consejo Europeo, Charles Michel, antes de reanudar las sesiones plenarias de la cumbre del G7. La cuestión del protocolo sobre Irlanda del Norte, elemento nuclear del Acuerdo de Salida que rubricaron Reino Unido y la UE, ha centrado las conversaciones.
Foto: El primer ministro británico, Boris Johnson, junto al presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen (PETER NICHOLLS/POOL/AFP)
La primera cumbre presencial del G7 tras la irrupción de la pandemia, que se celebra este fin de semana en Cornualles, al suroeste de Inglaterra, tendrá entre sus temas principales de debate el coronavirus y la crisis climática. Los líderes de los países del Grupo de los Siete también hablarán de la propuesta de una fiscalidad global para que todas las empresas paguen como mínimo un 15 % en el impuesto de sociedades.
Además, se espera sobre la mesa esté el asunto del ‘Brexit’: el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, que asiste a su primera cumbre del G7, le ha pedido al primer ministro británico, Boris Johnson, que no ponga en riesgo la paz en Irlanda del Norte por las disputas comerciales. Foto: EFE/EPA/HOLLIE ADAMS
El acuerdo del Brexit ha vuelto a enfrentar a la Unión Europea y Reino Unido en la isla de Jersey, que pertenece a Gran Bretaña. Londres ha enviado dos buques de la Marina Real Británica y París ha respondido con otras dos patrulleras. Decenas de barcos pesqueros franceses protestan porque no pueden faenar en las aguas de la isla de Jersey en el canal de La Mancha, a las que han tenido acceso durante 200 años. El detonante se encuentra en los flecos del acuerdo del Brexit, que acabó con un statu quo centenario en este mar. Hasta el momento, el Gobierno de Jersey ha repartido 40 licencias para los pesqueros franceses, que son insuficientes para parís. La ministra gala de la mar ha amenazado con cortar el suministro eléctrico a la isla, que depende al 100% de Francia.