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El cónclave para elegir al sucesor del papa Benedicto XVI comenzará el próximo 12 de marzo. En total, 115 cardenales se reunirán en la capilla Sixtina para la elección del nuevo pontífice. Durante el tiempo que sea necesario los electores permanecerán allí aislados del mundo. Ni siquiera pueden tener aparatos de música ni dispositivos electrónicos.

En el Vaticano, a la espera de que los cardenales decidan cuándo empieza el cónclave, en la capilla Sixtina se prepara todo. Los operarios trabajan para acondicionarla antes de las votaciones desde una tarima para proteger el suelo a las mesas y asientos de los cardenales. También han colocado dos estufas, en lugar de una, para quemar los votos de los purpurados, y para generar, y sin fallo, el humo, blanco o negro de la fumata que saldrá por la chimenea.

Algunos de los cardenales presentes en la primera reunión preparatoria del cónclave han manifestado su preocupación sobre el caso Vatileaks y su deseo de conocer los documentos privados de Benedicto XVI y la Santa Sede, según ha revelado una alta fuente del Vaticano. Sin embargo, Benedicto XVI dejó claro que el informe sobre los escándalos del Vaticano, que encargó a tres cardenales octogenarios, solo podría ser conocido por su sucesor.

A Celestino V (1215 - 1296) le venía grande el Vaticano. Estaba hecho a una vida de meditación y aislamiento en el L'Aquila, la capital de Los Abruzos, en el centro de Italia. Lo arrancaron de su retiro y lo pusieron al frente de un imperio de intrigas y boato que le era totalmente ajeno. Aguantó 107 días y después dimitió. Fue el primero y el único en renunciar voluntariamente antes de Benedicto XVI.

El lunes están convocados los cardenales en Roma, para iniciar las llamadas Congregaciones Generales. Reuniones de varios días, en las que los principales departamentos del Vaticano presentarán informes sobre el estado de la Iglesia católica. Será allí donde los cardenales empezarán a concretar perfiles para elegir al sucesor de Benedicto XVI. Y donde decidirán la fecha del cónclave, una vez que el Motu Proprio firmado por el papa les permite adelantarlo.