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Permiso a una televisión noruega para acercarse a la ciudad de Palmira, pero sin poner los pies en la ruinas antiguas. La ciudad moderna es otra ruina. El resultado de la conquista por el Estado Islámico y la reconquista por el gobierno. Palmira tenía cincuenta mil habitantes antes de la guerra, hoy apenas queda nadie. Vienen a recoger pertenencias y buscan refugio en otro lado. "Mataron cruelmente a muchas personas", cuenta este hombre. "Y no nos dejaban ir a la escuela" añade el niño, describiendo su vida bajo el autoproclamado Estado Islámico durante un año. Mientras la desolación y la huida marcan el día a día de los sirios, en Ginebra siguen las negociaciones de paz. El responsable de exteriores estadounidense se ha reunido con su homólogo saudí. Siria es, además de civil, una guerra entre dos potencias regionales: Irán, shií, que apoya al gobierno de Al-Assad, y Arabia Saudí, suní, que apoya a los rebeldes. La diplomacia busca una salida a un conflicto -en palabras de John kerry- en buena medida fuera de control. El mediador de la ONU ha pedido a los Estados Unidos y a Rusia un nuevo esfuerzo para ampliar el alto el fuego. Una tregua frágil que la semana pasada fracasó escandalosamente con el bombardeo a un hospital de Alepo. En los últimos diez días han muerto más de doscientos sirios.

Hace cinco años, comenzaron las primeras protestas, minoritarias, pacíficas. Bachar Al Asad respondió con sangre; reprimiendo cualquier atisbo de primavera árabe. Inmediatamente, el conflicto degeneró en guerra civil. Por un lado el régimen, apoyado por sus fieles aliados: Rusia, China, Irán. Por otro la fragmentada oposición y los rebeldes, respaldados por buena parte de la comunidad internacional.

El secretario de Estado de Estados UnidosJohn Kerry, ha anunciado que la comunidad internacional, incluida Rusia, ha acordado el "ambicioso" objetivo de lograr el cese de la violencia en Siria en una semana. También han pactado la intensificación de la ayuda humanitaria en este país.

El compromiso se ha logrado tras más de seis horas de negociaciones del Grupo Internacional de Apoyo a Siria - en el que se encuentran EE.UU. y Rusia, pero también Turquía, Irán, Arabia Saudí, Catar, Egipto, Francia, Alemania y Reino Unido- que se ha reunido en Múnich (sur de Alemania).

El jefe de la diplomacia rusa mantiene una posición sobre Siria muy diferente a la de Estados Unidos, Turquía y Arabia Saudí que piden, aunque cada vez con menos fuerza, la salida de Asad del poder. Rusia, en cambio, lo ve parte de la solución. Es más Putin transmitió anoche la idea de que el presidente sirio podría dialogar con la oposición para luchar juntos contra el autodenominado Estado Islámico. Desde que empezaron los bombardeos rusos hoy es la primera vez que Kerry y Lavrov se dan la mano. La diplomacia ha empezado a trabajar. Demasiado tarde para quienes vivían en esta zona de las afueras de Damasco.