En Siria ha habido más de 350.000 muertos en ocho años y, según Unicef, han fallecido 1.100 niños en 2018. Iniciada al calor de la primavera árabe, la guerra de Siria es ya la mayor crisis humanitaria del siglo XXI, según ha declarado la ONU, pero todo apunta a que el conflicto se acerca a sus últimas fases.
Amnistía Internacional ha denunciado que ha habido más de 75.000 desapariciones forzosas en ocho años de guerra en Siria. Fadwa Mahdmud es una víctima colateral: lleva siete años buscando a su marido, un opositor del régimen, y a su hijo. Según denuncia, ambos fueron detenidos por los servicios de Inteligencia del régimen de Bachar al Asad en el aeropuerto de Damasco. Casi cinco millones de personas han abadonado Siria y más de siete millones se han visto obligados a desplazarse en el país, según datos de ACNUR.
En Siria, la guerra está a punto de cumplir ocho años y acumula más de 350.000 muertos, seis millones de desplazados y cinco de refuguados en lo que la ONU califica como la mayor tragedia humanitaria del siglo XXI. Iniciada al calor de la primera árabe, la represión del régimen pronto condujo a una militarización de las revueltas que también ha servido de campo de batalla para grupos yihadistas. Primero la rama regional de Al-Qaeda, después el Estado Islámico, que llevó a EE.UU. a implicarse al frente de una coalición internacional. Sin embargo, han sido las grandes potencias regionales las que han marcado el devenir del conflicto. Rusia, Irán y Hizbolá han dado un apoyo militar al régimen sirio que parece haber decantado la guerra a su favor.
En unos días se cumplen ocho años de la guerra de Siria, un conflicto que deja más de 500.000 muertos y doce millones de desplazados. Alepo es una de las ciudades más afectadas y se calcula que su reconstrucción durará años.
Los debates sobre la Guerra en Siria han cerrado la Conferencia de Seguridad de Múnich. El secretario general de la Liga Árabe duda de que la paz vaya a llegar pronto. Y el representante de la ONU en Siria solo ve posible una solución diplomática.
El presidente francés, Emmanuel Macron, ha defendido este domingo la legitimidad de los bombardeos selectivos sobre instalaciones químicas en Siria y ha argumentado que la operación era "indispensable para recuperar la credibilidad de la comunidad internacional".
El embajador ruso ante la ONU ha advertido este jueves del peligro de que estalle una guerra con Estados Unidos si Trump decide cumplir con sus amenazas y atacar Siria en respuesta al supuesto ataque químico que mató a 43 personas e hirió a más de 500 en Duma. El mandatario estadounidense ha rebajado el tono y ha asegurado que tomará una decisión “bastante pronto”, aunque su ministro de Defensa ha indicado que, por el momento, no tienen pruebas para determinar la autoría del régimen de Bachar al Asad. Todo ello mientras sus aliados analizan su apoyo al ataque, con Francia asegurando que sí tiene pruebas, la negativa de Alemania y la aparente inclinación de Reino Unido por atacar Siria. Mientras, la ciudad de Duma, el blanco de la diplomacia mundial en estos momentos, está ya bajo control de las tropas progubernamentales sirias y bajo la protección de la Policía rusa.
Siete años seguidos de guerra dejan en Siriamás de 350.000 muertos desde que estallara el conflicto en 2011. Son datos documentados por el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), y la ONG no descarta que la cifra pueda rebasar ampliamente el medio millón de fallecidos, entre los que se cuentan más de 100.000 civiles y casi 20.000 niños.
El secretario de Defensa de Estados Unidos, James Mattis, ha urgido al Gobierno turco a moderar su ofensiva militar en territorio sirio tras el ataque a las milicias kurdas hasta ahora sus aliadas en Afrín, localidad kurdo-siria fronteriza con Turquía. Según Mattis la acometida de Ankara, iniciada hace cuatro días, interrumpe el regreso pacífico de los refugiados sirios y podría desencadenar en una nueva crisis humanitaria. El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, insistió este martes en que su país continuará "hasta la victoria" su operación militar contra milicias kurdas, en una campaña en la que han muerto al menos dos soldados turcos.
El protagonismo y el mérito de las milicias kurdas del YPG contra el Estado Islámico en la guerra de Siria es incontestable. Pero un conflicto bélico es ante todo una enorme tierra de nadie, en la que los logros militares del presente pueden travestir, o condonar el pasado dudoso de un actor. Es la situación a la que se enfrenta la comunidad kurda, particuarmente las milicias del YPG, respecto a Turquía, su enemigo natural y secular, y EE.UU., potencia de la que se ha convertido en extansión material en el país árabe, a través de la financiación y el apoyo institucional. La guerra prosigue en Siria, y, con vistas al futuro inmediato, Ankara se posiciona para impedir que tras el fin del conflicto se encuentre frente a una comunidad kurda avalada, reconocida y premiada internacionalmente por sus logros oficiales contra el yihadismo del E.I. en la región. Mientras tanto, los combates prosiguen y las tropas turcas, en el contexto de la guerra, insisten en atacar Afrín.
Siria vuelve a Fitur tras siete años de ausencia obligada por una guerra que aún no ha concluido. A pesar de la destrucción de y de los combates aún en curso, el Gobierno sirio trabaja para reconstruir la que fuera floreciente industria turística siria. "En 2010, antes de la guerra, recibimos ocho millnes y medio de visitantes", explica a RTVE.es Bassam Barsik, jefe de marketing del ministerio de Turismo sirio. "En 2017, solo llegaron 1,3 millones", añade, cifra sorprendente teniendo en cuenta la crudeza el conflicto bélico que asola el país. "Aún llega a Siria turismo religioso y turismo cultural", aclara Barsik, quien hace un llamamiento a los viajeros para que visiten su país y de este modo contribuyan a la reconstrucción económica. Fitur es la segunda feria en la que Siria vuelve a promocionar el turismo en Europa, tras hacerlo en Italia el verano pasado.