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No recomendado para menores de 12 años Versión española - Viaje al cuarto de una madre (coloquio) - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

"¿Estás lista?" "Creo que sí".

Estas son las últimas palabras

que intercambia madre e hija. Palabras sencillas

y tremendamente elocuentes, como todo en esta película.

Saludamos de nuevo a nuestras tres invitadas de la noche.

Celia Rico, directora y guionista de esta preciosidad

que acabamos de ver.

Lola Dueñas, Estrella, esa maravillosa madre.

¡Por favor! ¡Qué cosa más bonita!

Anna Castillo, Leonor. Hola.

A mí me gustaría empezar hablando del final,

de ese abrazo, de lo que significa ese abrazo,

de lo que significa ese: "¿Estás lista?" "Creo que sí".

Es como si fuera la sinopsis de la película.

Realmente, parece que todo camina para preparar

a estos dos personajes para ese momento.

Sí. De hecho, estaba siempre... En mi horizonte de escritura,

estaba siempre ese abrazo.

Y... Y había... Había más abrazos en la película,

pero este era como el abrazo definitivo

para que Leonor pudiera,

de alguna manera, marcharse como no se pudo marchar

la primera vez, ¿no? Marcharse tranquila,

con el apoyo de su madre

y sabiendo que la tiene, a pesar de que no estén juntas.

Y era la manera de hacer ese recorrido

para que pudieran estar unidas,

aunque se fueran a separar para siempre, ¿no?

Y... sí. Ese abrazo era un poco

como mi deseo de unirlas de otra manera,

que es el abrazo de un amor que es libre, en el fondo.

Habladme de ese final, Lola.

Pues yo siempre pensaba que era dentro de mí.

Bueno, lo primero que pienso yo cuando acaba la película,

es que, ¡qué bonita eres, Celia!

¡Qué bonita eres, de verdad!

¡Qué película tan bonita y qué bonita eres tú!

Y que la película esté dedicada a tus padres, es muy bonito.

Y yo siempre pensaba que lo de "¿Estás lista?"

se lo decía Estrella a sí misma.

(RÍE) ¡Qué bonito!

Claro, es un poco eso también. Es un poco eso.

En realidad, es como: "¿Estás lista?" "Creo que sí".

Podría habérselo dicho Leonor a Estrella, perfectamente.

Sí. -Es que son las dos

las que hacen una evolución durante toda la peli

para poder quererse libremente.

Parece que... O sea, la evolución de Estrella está muy clara.

La de Leonor, de repente, es un poco más complicada.

Pero las dos evolucionan a la par para poder darse ese abracito.

¿De dónde nace la necesidad de contar esta historia, Celia?

Pues nace de mi necesidad como hija

de reflexionar qué significa ser hija, ¿no?

Nace desde ahí y nace, también,

desde un sentimiento muy contradictorio,

que es... pues, el momento en que uno se marcha de casa.

Es un paso que uno da mirando hacia un futuro

y con toda la ilusión de ir hacia allá.

Pero también dejas algo atrás, que...

que, a partir de ahí, todos los sentimientos

que tienen que ver con el vínculo familiar,

están llenos de la contradicción de "estar y no estar"

Y, a medida que van pasando los años,

pues, esto es más natural y forma parte del ciclo vital.

Pero no por ello deja de hacernos sentir

y dejar de calar dentro de nosotras.

Entonces, yo necesitaba tocar esa piececita que había en mí,

para... para indagar en eso y para hacerme una pregunta,

que no sé si es una pregunta que hay que hacerla.

Si es posible corresponder al amor de los padres.

Y esa pregunta siempre estaba en todo el proceso.

Desde la escritura, hasta el momento de editar la película,

siempre estaba por ahí, quizás, no para buscar

una respuesta concreta,

pero sí para... para relajar un poco como esa...

esa presión que uno puede sentir como hijo,

de que tiene que corresponder, ¿no?

Y aprender a estar lejos, digamos,

y poder estar dando ese amor de otra manera

a esos padres que siempre están ahí.

Nace un poco de esa inquietud mía.

Hay cosas que, realmente, en el lugar que corresponde,

hasta que no eres padre o madre.

Sobre el amor de tus padres

o sobre las renuncias de tus padres,

o sobre cómo han gestionado sus vidas.

Y películas como esta, te ayudan a abrir ventanas,

que, quizás, están cerradas en ese sentido.

Podía haber muchos puntos de vista,

porque la diferencia generacional provoca conflicto,

provoca tensión, provoca... enfrentamientos.

Tú has elegido un punto de vista calmado,

sereno; nunca se hablan mal, siempre se respetan.

No hay... No hay jamás una falta de respeto.

Me gustaría que habláramos

de ese punto de vista elegido por Celia.

Es verdad que... que son una muy buena hija

y una buena madre.

Incluso, el duelo por la muerte del padre

no lo hace una delante de la otra.

No lo han podido hacer, porque está la otra enfrente.

No lo han hecho para no hacer daño a la otra.

Por eso, en dos momentos de la película,

lloran cuando están solas, si te das cuenta.

Leonor está sola con el acordeón y cuando Leonor viene

y pillar a la madre llorando,

es porque se cree que está en la plancha su hija.

Ni siquiera han hecho eso, para no hacer daño a la otra.

¿Cuál es tu opinión, Anna? Yo creo que las dos sienten

mucha responsabilidad...

hacia la felicidad de la otra o hacia la calma de la otra.

Por lo menos, Leonor siente que si...

Si Leonor fuera de otra manera,

su madre estaría peor de lo que está,

o estaría... estaría sufriendo un duelo mucho más complicado.

Y Estrella igual para ella.

Es todo el rato protegerse la una a la otra.

Lo que pasa es que esa protección, las ahoga.

Que es esa cosa de llevar un duelo aquí.

A mí me da la sensación, viendo la peli,

de que les duele el cuello,

de aguantar. Entonces...

Es como... esta cosa de mantenernos

a salvo y calentitas dentro de casa.

Nos acaba haciendo un poco de daño esta gestión.

Entonces, es como...

Cómo gestionar y cómo evolucionar

para que el aire entre dentro de casa.

"150 libras a la semana, con comida y alojamiento incluido.

Solo tengo que pagar el viaje.

¿Qué viaje? ¿Qué dices? -A Londres."

(CELIA) Normalmente, el conflicto funciona en las películas,

pero yo quería evitar ese conflicto.

Porque me parecía que, de raíz, había un conflicto enorme,

que es el que tiene que ver con el amor.

Querer es ya, de por sí, muy conflictivo, ¿no?

Y ahí había una idea que siempre tenía en la cabeza,

que es, bueno, esta idea de que la tragedia de la vida

comienza con el conflicto afectivo entre padres e hijos.

En los afectos ya hay conflicto, ¿no?

Es muy difícil, una vez que desgranas

todo lo que hay en juego.

Cómo proteger, cómo cuidar cuidando al otro...

Uno se olvida de cuidarse a sí mismo.

Todos los remolinos en los que uno entra

cuando ama.

Ahí hay tanto conflicto, que no hacía falta

más que ponerlas ahí y que se quisieran.

"¿Ya? -Sí, me lo ha hecho mi madre.

¿Son de las monjas?"

¿Por qué ellas dos?

Porque somos bien distintas.

¿Por qué te fijaste en Lola y en Anna?

Pues, claro, ahora no puedo pensar que podría haber sido

de otra manera, ¿no? Es como que casi la pregunta

no me la puedo plantear. Claro.

Pues mira, creo que muchísimas razones, ¿no?

Haríamos un listado de todas las razones

por las que ellas tenían

que estar en esta película.

Hay una cosa que me gusta mucho, que comparten las dos.

Que ambas... Bueno...

Se mueven como... Los matices que les pueden dar

al trabajo, aparte de la hondura, la profundidad,

la sensibilidad, la precisión...

Pero tienen una cosa preciosa,

que cuando las cosas son muy graves,

les pueden dar ligereza.

A las cosas ligeras, les pueden dar una gravedad.

Entonces, eso... -Qué fuerte.

Creaba... Creaba, bueno, un contraste muy fuerte

dentro de sus propios personajes

y creaba, también, un balance,

que era el que yo quería que hubiera entre ellas dos.

Había algo muy importante, que no era solo cómo es Anna

y qué puede aportar Anna a Leonor;

y cómo Lola y qué puede aportar a Estrella.

Es... qué se pueden aportar la una a la otra,

porque son casi una unidad. Entonces...

En ese balanceo entre lo grave, lo ligero...

Lo tienen ellas dentro, pero, también, cuando están juntas,

podían hacerlo. Y eso era muy bonito.

Y luego, tienen dentro una niña pequeña las dos.

Tienen algo muy bonito.

Y que están pasando por un momento difícil,

donde todo tiene un peso, una carga,

pero hay dentro como... como esa cosa bonita

de la niña de cada una de ellas,

que... que a mí me gustaba. -¡Qué bonito!

(LOLA) ¡Ay! Qué bonito, ¿no?

Ver cómo te ven los demás.

Cómo te han observado, cómo te han definido los demás.

Es verdad. Me gustaría que me hablarais

de vuestro trabajo juntas.

Cómo se plantearon los ensayos...

Cómo... Desde que tú supiste que Anna iba a ser tu hija,

y viceversa,

cómo ha sido ese planteamiento, cómo os habéis compaginado.

Pues, yo lo que recuerdo, es amor inmediato

y recíproco.

Muy fácil. O sea, algo...

tan sencillo. (ANNA) Sí.

¿No? Como actrices también.

O sea, fuera y dentro. (ANNA) Sí.

En acción y fuera de acción, muy fácil.

Yo creo que Lola y yo, realmente, de verdad,

nos entendimos y nos calamos muy bien.

Y eso no pasa siempre.

Yo no suelo tener problema con nadie, pero...

Pero la conexión fue real.

No como madre e hija, porque, realmente,

Lola es muy joven para ser mi madre.

No. Podría ser tu madre. -Bueno, serías una madre joven.

Sí, podrías ser mi madre. Yo qué sé...

Nunca te vi fuera de la pantalla como mi madre.

Alguien a quien quieres

y alguien con quien quieres estar, pero...

No sé, como que esa conexión, de repente, hacía más fácil

imaginarme que llevaba 20 años ahí metida contigo. No sé.

Me lo podía imaginar, me podía imaginar cómo había sido.

Pues fíjate, que yo te veo, cuando veo la peli,

y te sigo queriendo. O sea, hay algo maternal hacia ti.

No ahora, viéndote aquí.

Ya no, porque, al principio, me pasaba, hasta viendo la...

Entre horas, que fue un poco tremendo.

(ANNA) Es verdad. -¿Recuerdas qué obsesión?

¡Qué horror! ¡Qué pesada!

Me puse pesadísima. (RÍEN)

(ANNA) En el rodaje, cuando no estábamos juntas:

"¿Dónde está Anna?" -Sí. Y cuando...

Los trocitos que se queda Estrella en la casa,

yo la echaba de menos. Pero a Anna, mi compañera.

También estaba sola ahí metida.

Claro. -¿Sabes?

Tenía unas ganas de que volviese Anna todo el tiempo...

Claro. Yo creo que nos pasó algo como de... de conectar mucho

con los personajes. -Sí.

Juntas y por separado, porque Lola, de repente,

tenía mucho agobio de salir del pueblo.

¡Es verdad! -Yo quería salir del pueblo

a toda costa, en cuanto tuviera un día libre.

Eso fue muy fuerte.

Me dio un síndrome de Estocolmo.

Vivíamos una encima de la otra

durante el rodaje y durante la preparación.

Y muchas ganas de estar juntas,

y mucho... "Te echo salsa de tomate yo. ¡Voy!"

(RÍE) Y me subía.

La escuchaba ensayar con el acordeón

y pensaba: "Ya se ha equivocado".

Cuando veía que lo dejaba, decía:

"¡Qué impaciente es!" -"¡Qué impaciente!"

(LOLA RÍE) Rollo madre.

Pero solo con el sonido. Muy bonito.

(TOCA EL ACORDEÓN)

(LOLA) Para mí, lo más complicado, quizás, era... yo misma.

(RÍEN)

Y sigo ahí.

Cada vez menos.

Pero el no ser madre yo.

Lo que más recuerdo, que me rompía la cabeza... ¡Dios mío!

Porque sí noto que las mujeres que son madre,

tienen algo especial, que sé que yo no tengo.

Entonces, por esa inseguridad, me empecé a... tal...

Pero, luego, muy bien.

Por eso me empeñé en estar más... en engordar.

Era como algo que... quería tener un peso, que yo salgo volando.

¿Sabes? Yo soy muy aérea, podríamos decir.

Y yo sabía que Estrella era de tierra.

"Hola, buenas tardes."

Háblame, ya que estamos en ello, del aspecto formal de la historia.

¿Cómo te lo planteas? Hay planos largos,

pones la cámara... ¡Qué a gusto!

¿No? Y es que es muy bonito eso para el espectador.

¡Zas! Cámara aquí fija y van pasando las cosas.

Y las cosas que pasan son muy pequeñas,

pero no puedes apartar la mirada.

Yo buscaba la sencillez,

la mínima expresión para que todo el foco

estuviera en ellas, ¿no?

Que era lo más importante de la película,

lo que les pasaba a ellas.

Entonces, creo que fue...

Es una decisión que no solo tiene que ver con la cámara,

tiene que ver con todo: con la dirección de actores,

con la interpretación, con el arte, con todo lo que...

Con el sonido... Con todo lo que hacíamos, ¿no?

Era encontrar... Desnudar, desnudar, desnudar y encontrar...

como el gesto que contuviera la emoción, ¿no?

Y eso tenía que ver, también, con la posición de la cámara.

Encontrar la posición desde donde...

desde donde teníamos que ver las cosas, ¿no?

Ahora mismo, estoy aquí, sentada en este lugar

y os estoy viendo desde aquí.

¿Por qué sentarme en otro lugar para veros

desde otros puntos de vista o desde otras posiciones?

Era encontrar la posición desde donde quería mirarlas

y desde donde quería

que el espectador las mirara. Y pasar repetidas veces

por esos mismos lugares. No tener el miedo

de volver a colocar la cámara en el mismo sitio, ¿no?

Porque, al final, en esta repetición,

se podían intuir pequeñas variaciones, ¿no?

Era todo como una dirección muy... O sea, como un...

Una... Llevarlo todo como a lo más austero,

pero no, por austero, frío, ¿no?

Encontrar la emoción a través del minimalismo.

Un poco eso fue como la... Y lo hicimos con todo.

(LOLA) Dirigiéndonos tan bien... ¿Verdad, Anna?

No es que Celia haya escogido a dos actrices

que le gustan... (ANNA) No, no.

(LOLA) Nos dirigía muchísimo

y siempre nos pedía: "Más pequeñito, por favor".

Pero con la misma delicadeza,

la delicadeza de "viaje" la tiene Celia también.

Decía: "Más chiquitito".

Y Anna y yo, a veces, nos desconcertábamos.

Anna, como es tan graciosa, me decía:

"¡Pero si no hago nada!"

(RÍEN) -"¡Pero si no he hecho nada!"

No, recuerdo... -Y ella: "Más chiquitito".

Recuerdo momentos de decir: "Hay algo que se me escapa".

Y era porque, bueno, hasta que no lo ves,

no te das cuenta. Y en esta peli nunca vimos combos...

Nunca veíamos... Que a mí me encanta ver,

pero por curiosidad, eh. Me gusta mucho ver.

Y no veíamos nada.

Y, entonces, era como... más repeticiones, de todo más.

Y todo más pequeño...

Hay algo de frustración, de decir: "¿Qué estoy haciendo mal?"

Y, realmente, era que Celia estaba hilando muy fino en algo.

O sea, una dirección brutal,

que, en el momento, era un poco como...

"¿Cómo me gestiono a mí misma?"

"¿Cómo me gestiono el nervio interno,

y el estar tan alejada de mí,

e intentar contener todo esto?"

Y luego, lo ves y te das cuenta de lo que era.

Qué bonito, también, que en una peli,

el guión, tanto en la peli...

se diga justo lo que hay que decir. Nada más.

¿No? Que, a veces, se habla muchísimo.

¿O no? Sí, sí.

Hay muchas películas que no paran y dices: "Si es que sobra".

Absolutamente. Y aquí se dice justo

lo que hay que decir, nada más. Nada más.

¿Y cuál ha sido tu fuente de inspiración,

tus modelos de madre e hija?

Pues, mira, pasó una cosa divertida.

Cuando Lola se vino al pueblo...

Se vino un par de meses antes... -Dos meses y medio.

Dos meses y medio para aprender

a coser con mi madre. Mi madre enseñó a coser a Lola.

Y... y cuando Lola llegó,

claro, iba cada día al taller de costura de mi madre,

que está en casa. Es una habitación que tiene ella,

parecida a la de la película.

Y Lola observaba a mi madre... Y yo notaba

que estaba confundida.

Y un día me dijo:

"¿Pero... Estrella no es tu madre, no?"

Claro, Estrella no era mi madre. Había muchas cosas de mi madre,

sobre todo, la profesión, la costura,

que vienen de ahí.

Pero Estrella está compuesta de muchas cosas.

Entonces, había esta parte biográfica mía,

pero también hay otras cosas. Por ejemplo, hay una lectura

que me influyó mucho y que fue un buen referente,

que leer "Las pequeñas virtudes" de Natalia Ginzburg.

Que hay un texto tuyo que habla sobre la educación a los hijos.

Y hay un momento en el que ella habla

de cómo los hijos pueden ayudar a...

de cómo los padres pueden ayudar a los hijos a tener una vocación.

Y qué es tener ellos mismos una vocación.

Y esto, que es algo muy sencillo y que parece fácil de aplicar,

luego no siempre sucede.

Y, entonces, yo creo que la fuente de inspiración,

para mí, fue... pensar cómo la costura,

de alguna manera, ha sido la vocación de mi madre,

y ha sido como un lugar al que conectarse, ¿no?

Y esa parte artesanal, que tiene que ver con la creación,

que tiene que ver con dar vida a una tela,

pero con dar vida, también, a una persona...

Todo eso que tiene que ver con la creación,

con la maternidad, con el proteger...

La mesa camilla también ha sido un referente enorme,

no solo como un objeto que aparece en la película,

sino, también, desde el lugar de la sensación.

Yo estaba escribiendo siempre recordando lo que significaba

estar sentada en la mesa camilla de mis padres;

recordando ese calorcito de la estufa,

que uno se quedaría todo el tiempo allí,

porque se está muy a gustito y te duermes las siestas.

¿Para qué vas a salir, si te puedes quedar ahí?

Pero esa sensación, también, de ese calor, te puede atrapar.

La vida puede pasar fuera y tú te quedas allí.

Todas esas sensaciones que tienen que ver con temperaturas,

fueron, yo creo, como un motor muy inspirador

para hacer la película.

Yo, sin Gloria, sin la madre de Celia,

nunca hubiese podido hacer a Estrella. Nunca, nunca.

Porque es verdad que...

Tienes razón, ¿no? Estrella no es Gloria,

pero Estrella está llena de cosas de Gloria, absolutamente.

Mi trabajo, quiero decir.

Aparte... -Yo me acuerdo mucho

del color de las uñas. -La iba copiando.

Yo creo que un día dije:

"A ver si estoy yendo por otro camino que no es".

Dije: "Oye, Estrella no es tu madre".

Porque ya se me estaba pegando el acento.

Me empecé a convertir un poco, poco a poco, en su madre.

Yo pasaba muchas horas con ella al día.

El mensaje. (CELIA) La evolución que hace

el personaje de Lola a través de la costura, es bonito.

Cómo a través de esa profesión, que ella aprendió...

Bueno, Lola cosía, ¿no? Lola cosía ropa

y se convirtió en costurera.

Y cómo a través de la costura,

el personaje va evolucionando, ¿no?

Bueno, primero cose para la hija;

luego llega Pedro y encarga estos trajes

y cose para este grupo de baile

y cambia el foco de su hija a los otros.

Y, finalmente, se queda con una camisa

y ha cosido para ella, ¿no?

Al final, es, cómo a través de la costura,

puede volver a poner el foco en sí misma.

¡Qué bonito! (ANNA) Es bonito.

Cuando se queda la camisa, es muy bonito.

(LOLA) Para el personaje de Estrella,

es un punto de inflexión total.

Esa cosa tan chiquitita, que es... "Es para mi hija".

"Es que a mí me encanta". Y vuelve a abrir.

Y dice... Ya se está curando.

¡Hombre...! (LOLA) Claro.

Un personaje protagonista, también, de esta historia es la casa.

Ya ves. ¿No?

Háblame tú, Celia, si quieres, de la casa que buscabas,

de la casa que querías y de la casa que has fotografiado.

Pues, yo me obsesioné mucho por encontrar una casa

que tuviera las habitaciones una frente a la otra.

Costó mucho encontrar una casa así, porque, normalmente,

los arquitectos, las puertas las colocan de manera

que no se... que no se vean,

para preservar un poco la intimidad.

Y buscando, y buscando, de repente, me dijeron

que la casa de un tío de mi madre tenía las puertas

una enfrente a la otra. Ni me acordaba.

Y... Y lo encontré en una casa familiar,

que fue muy bonito poder filmar una película

sobre los vínculos familiares, en una casa que era de mi familia.

Y la casa... La casa, para mí, era muy importante,

porque, al final, es el refugio de ellas, ¿no?

Es donde... Es donde han construido todo.

Y es donde, de alguna manera, comparten,

pero, a la vez, también se esconden. Es como...

La propia habitación... De hecho, toda la película es

un viaje alrededor de la habitación de la madre.

Porque Leonor no entra en la habitación de Estrella,

hasta que vuelve de Londres.

Hemos ido recorriendo y repitiendo todos esos espacios

y todas esas estancias,

pero ella no entra en la habitación de la madre,

hasta que hace ese viaje al exterior, ¿no?

Y necesita irse fuera para poder entrar en esa habitación.

Pues no sé si queréis compartir proyectos,

cosas que queráis contar, que no... Es algo personal.

Si estáis con algo entre manos que queráis compartir...

Respeto absoluto si no lo queréis compartir... Lo que queráis.

Yo, una cosa así. ¿Sabes por qué, también?

Porque el productor es Josep Amorós,

el mismo de "Viaje al cuarto de una madre",

que es la próxima peli

de Álvaro Pastor y Antonio Naharro: "Hawái".

Ya me emocionado antes de saberlo. ¡Oh, por favor!

Sí.

Anna... Yo... Nada.

Quiero decir que, en 2021, se estrenará "La vida era eso",

de David Martín de los Santos, una ópera prima

protagonizada por Petra Martínez,

en la que yo también estoy. Otra historia de dos mujeres.

Preciosa también.

Celia, ¿en qué andas?

Pues, yo he aprovechado toda esta época de estar

muy en casa, para escribir un guión,

de lo que espero que sea mi segunda película.

Y, bueno, por ahora, se titulará "Los pequeños amores".

Y vamos a cruzar los dedos por que se pueda hacer.

Por favor. La esperamos con todo el amor del mundo.

Y os despedimos con todo el amor del mundo.

Gracias. Muchas gracias.

Muchísimas gracias. -Gracias, muchas gracias.

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Versión española - Viaje al cuarto de una madre (coloquio)

30 nov 2020

Versión española’ propone una charla en torno a grandes temas como la soledad, los cuidados, el duelo o los sueños a través de ‘Viaje al cuarto de una madre’, ópera prima de la guionista y directora Celia Rico protagonizada por Lola Dueñas y Anna Castillo.
Las tres comparten coloquio con la presentadora del programa, Cayetana Guillén Cuervo, para hablar de una película que se sumerge en la compleja relación entre una madre y una hija en el momento de abandonar el nido que han construido juntas.

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