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No recomendado para menores de 12 años Versión española - De chica en chica (coloquio) - ver ahora
Transcripción completa

Dejamos a Inés dentro del taxi.

Intuyendo que su naturaleza no va a permitirle

hacer un trayecto de largo recorrido.

Y volvemos a nuestro plató para seguir hablando

con nuestras invitadas sobre diversidad sexual,

visibilidad lésbica y nuevos modelos de familia.

Mili Hernández, buenas noches otra vez.

Hola, buenas noches.

Olga Iglesias, buenas noches de nuevo.

Paula García, buenas noches otra vez.

Y os voy a situar y a presentar de nuevo

por si hay alguien que se ha enganchado al programa

un poquito más tarde, voy a contar al mundo

quiénes sois por si alguien necesita información.

Miri, eres la propietaria de Berkana.

Librería que es todo un referente,

está en el barrio de Chueca, Madrid, fue la primera

que se abrió hace 27 años en España y Latinoamérica

con temática LGTB.

Lo digo con esta sonrisa porque estoy tan orgullosa.

Debería haber sido la casa de todos y todas.

Ha salvado más vidas... Por favor.

Ha salvado vidas, efectivamente.

De los cascos azules de la ONU.

Es una maravilla, me encanta, es una maravilla, es verdad.

Bueno, también eres propietaria de la Editorial Egales,

que tiene 25 años de vida ya.

Ha sido presidenta de la Federación Estatal

de Gays y Lesbianas de Madrid.

Miembro y portavoz de COGAM.

Eres autora del cuento infantil sobre diversidad,

lo tengo aquí, es una edición maravillosa,

que se llama "Federico y sus familias".

Aquí lo tengo. Que tiene un "target" de público,

bueno, de protagonistas, de cero a tres años.

De cero a tres años.

Los protas son "babies". Para pequeñitos.

Sí, muy bien.

Olga, guionista de cine, de teatro, publicidad.

Eres, como decíamos en la presentación,

una de las creadoras y guionistas

de la web serie "Chica busca chica",

el origen de esta película.

Estás felizmente casada con tu chica

y comprometida siempre con la causa feminista,

ecologista y LGTBI.

Y Paula, estás acabando Bellas Artes.

En estos momentos, estás centrada en una investigación,

que decíamos al principio, nos tiene fascinados

a todo el equipo, que es un trabajo de fin de grado,

que vas a dedicar al pensamiento especulativo

y la teoría "queer" como dispositivos de resistencia

desde el arte.

Mucha suerte con ello porque creo que lo presentas dentro de poco.

Sí, me queda nada. Te queda nada, madre mía.

Hace un año iniciaste, junto a unas amigas

el podcast "Nueva bolleridad", que sirve

como pequeña plataforma de visibilidad

y creación de redes sociales a las lesbianas en Madrid.

Enhorabuena por todo a las tres. Gracias.

Gracias. Y ya...

Arrancamos con la película, que deja una sonrisa en la boca,

hemos pasado un rato maravilloso.

¿Qué os ha parecido? ¿Qué habéis pensado?

¿Qué habéis sentido viendo esta comedia

en que Olga tiene tanto que ver?

Es una comedia desenfadada y sin complejos.

Me parece que lo mejor que tiene esta película

es eso, no tiene ningún complejo.

¿Inés? ¡Inés!

-Soy Alberto. -No caigo.

No me reconoces porque antes estaba gordo.

No tiene ningún complejo, no tiene ningún prejuicio.

Y todo vale. Mantiene parte de la esencia

de la web serie, pero creo que hay una evolución,

tanto en los temas, como en los personajes,

que es llevarlo hasta el final.

Es llevar el personaje del don Juan

de Inés, de llevarlo hasta el final.

La maniática, más todavía.

La que trabajaba un poco, trabaja más.

Es como un poco "drag queen" en esa cosa hiperbólica

del género, de llevar el género

hacia la hipérbole, precisamente para desactivarlo

de alguna manera.

Me gustó mucho que ha desdramatizado el tema lésbico,

por decirlo así, porque hasta ahora solamente...

Ahora ya se empiezan a hacer comedias

donde se nos representa tal y como somos.

Pero hasta hace muy poco,

la representación de la mujer lesbiana

en el cine eran dramones.

En la literatura y en el cine.

Muerte, suicidio, manicomio.

Auténticos dramones donde acababan en manicomios,

suicidándose, depresivas.

Entonces, el humor, el desestigmatizar de la historia,

a mí me parece un punto muy a favor de esa película.

Sí, siempre tuvimos claro que queríamos hacer una comedia

en parte por eso, para desdramatizar.

Incluso en los inicios, aparte de por la experiencia lúdica

de pasárnoslo bien y disfrutarlo, como que era la mejor manera

de hacer didáctica, ya no te digo activismo.

En su momento, ni siquiera teníamos esa palabra en la cabeza.

Pero era como la manera de entrar suave para que nadie se asustara.

A mí me encanta el visibilizar la promiscuidad de Inés, me encanta.

Paula, tu opinión, por favor. Sí, que es un gusto

ver por fin... Bueno, por fin, como decías,

poco a poco se ven más cosas,

pero no ver un dramón en el que yo llegue ya preparada

para que la lesbiana de turno se me muera,

para que sea silenciada, o que se ponga en duda su condición,

o que aparezca un tío cis y se la lleve de por medio.

O que eso sea el drama.

O sea, me ha gustado poder reírme con ella.

Y no estar todo el rato como pensando:

-"¿Cuánto llega?". -Sí, ¿qué va a pasar ahora?

¿Pero por qué es tan difícil hablar de lesbianismo sin drama?

¿Por qué? Bueno, a ver.

Si hay un pasado que legitima hablar así,

porque la vida no era fácil para las lesbianas.

Ni para las mujeres.

¿Podríamos conocer a tu marido?

¿Por qué se meten en la vida de los demás?

La situación de la lesbiana, hasta hace poco.

no era una situación muy amable.

Yo recuerdo que yo tuve que emigrar,

dejar España, esa España en blanco y negro,

porque yo no me encontraba, yo era una persona

sabía que era una persona, que era una mujer,

pero no sabía lo que me pasaba.

Y a los 16, 17, 18, 19, 20 años,

el saber, el vivir sin saber lo que te pasa,

es muy duro, y tuve que emigrar,

tuve que irme a Inglaterra para deconstruirme

como mujer heterosexual, lo único que me habían enseñado

en el colegio era la heterosexualidad,

el heteropatriarcado, entonces, me tuve que deconstruir.

Y la mejor manera... En ese momento,

no fui consciente de que a lo mejor, huyendo a Inglaterra

mi vida sería mejor, pero necesitaba huir.

Es que a mí nadie me había enseñado a amar a las mujeres.

A mí nadie me había hablado de lesbianismo.

No existían los colectivos.

Todavía Franco estaba vivo casi.

Bueno, no, ya en mi adolescencia,

ya había muerto, pero nadie me había enseñado...

No había... Estamos hablando donde la España...

España tenía dos canales de televisión.

Y era en esta casa.

Dos canales de televisión, no existía internet.

No había información. Yo recuerdo ir a las librerías

a buscar en la parte de sociología y psicología.

Libros que me pudieran explicar lo que me pasaba.

Estaba en la parte de perversiones o desviaciones.

Yo no las encontraba.

Yo visité la Casa del libro muchas veces

y no lo encontraba, y por eso tengo que decir

que Berkana es un homenaje a Gay's the word.

A la librería gay, lésbica de Londres,

y Oscar Wilde, la librería LGTB de Nueva York.

Esas dos librerías a mí me salvaron la vida.

A mí me ayudaron a ser lo que soy.

Entonces, claro, la mujer lesbiana,

hasta hace muy poquito, ha vivido con mucha angustia.

Con muchos miedos, con autoestima por los suelos.

Entonces, el reconstruir esas autoestimas,

nos está costando mucho, y lo bueno de esta película,

que ayuda a reconstruir quizá todavía autoestimas

que no están tan bien.

Me tienes que ayudar a sacar a mi madre de aquí.

Yo así no me puedo relajar.

Creo que va siendo hora

de que tu madre se entere que eres lesbiana.

Hoy, se lo voy a decir hoy.

Quisiera saber vuestro punto de vista, Olga, Paula,

sobre esa invisibilidad lésbica de la que estamos hablando.

Bueno, históricamente, para empezar, la mujer

no tenía sexo, el sexo de la mujer no existía.

Con lo cual, no podían existir las lesbianas, existían los gays.

Las lesbianas, directamente, no existían.

Porque, además, las mujeres estaban en territorio de lo íntimo,

en las casas, y dos primas que viven juntas,

o dos viudas que se han juntado,

parecía que no había ningún peligro con eso.

Yéndonos muy atrás, en la falta de visibilidad,

hay miedo, hay vergüenza, hay falta de referentes.

Hay, yo creo, cosas que compartimos todo el colectivo LGTBI,

que es ese miedo a la diferencia, el miedo a ser raro,

el miedo a que te...

Sí, pero yo voy a ser... Perdón.

Sí, es que me gustaría que...

Por eso, precisamente, es tan importante

el tema de tener representación en los medios,

tener representación en series, películas.

Al final, en toda la cultura que consumamos.

Porque te ayuda a identificarte. Identificarte y nombrar

lo que tú dices, que no sabías qué te pasaba

o qué sentías porque nadie te lo había nombrado antes.

Y ahora sí que es verdad que es un gusto

que a pesar que todavía queda mucho camino por hacer,

que hay un montón de referentes más que a mí

me han ayudado a abrirme camino,

a diferencia de lo que hayáis podido vivir vosotras,

que ha sido muy diferente, entonces, es superimportante,

e importante que no sea solo desde el drama.

Es muy importante saber la historia, lo que ha pasado

y la invisibilidad que ha habido históricamente,

pero también, actualmente, que ya tengamos todo ese material,

crear contenido nuevo que sea agradable,

que no me haga pensar que todo lo que veo

y lo que vaya a vivir, vaya a ser un drama.

Y vaya a ser negativo y lo vaya a tener que vivir

como un secreto, no sé, mostrar como la parte

un poco positiva de todo ello.

Historias con las que yo me pueda identificar de mi día a día,

y eso, que me ayuden a generar comunidad con el resto de personas

que se sienten igual.

Quita, coño.

-¡Uf! -¿Qué has hecho?

Nada, que con tanto lesbianismo por aquí,

pues que me ha entrado la curiosidad.

-La curiosidad. -Sí, pero no me ha gustado nada.

Imaginaos que cuando yo creía que era lesbiana,

el único referente que tenía era Martina Navrátilová.

Pensaba que era la única lesbiana de España

y Martina Navrátilová. No había más.

Claro, es que es muy fuerte.

Es muy fuerte, se han cambiado... Y no había más.

Bueno, habría alguna más, pero claro,

conocida, era Martina. Claro.

¿Veis? os veo con generosidad de compartir aquí.

Por eso os pregunto con confianza cómo ha marcado,

condicionado vuestra vida, me gustaría pasar por las tres,

sois generaciones distintas, el hecho de ser lesbiana.

Uf, ¿cómo ha marcado? Bueno, primero decir,

que yo soy muy feliz de ser lesbiana.

No elegiría volver a nacer, me gustaría ser lesbiana otra vez.

¿Mi vida la marcó? Sí, la marcó desde el momento

en que fui consciente de lo que era.

Y que tenía que hacer algo con ello.

Era una época donde a la mujer se le esperaba un futuro.

Y el único futuro era el de casarse y tener hijos.

Entonces, yo recuerdo esa sensación de miedo.

De decir: "Voy a estar sola en el mundo.

Porque yo no voy a tener marido."

Esa sensación cuando tienes 17, 18, 19 años.

Y dices: "Yo tengo que trabajar, tengo que ganarme la vida.

Yo voy a estar sola". Bueno, lo de tener pareja yo...

Y lo de poderme casar, eso ya era impensable.

Entonces, tú dices: "Yo voy a estar sola en esta vida".

Esa es la sensación. Pero no me importa.

Yo volvería a ser lesbiana

porque tengo que reconocer que, tengo 61 años,

y a pesar de, quizá los 21 primeros,

que fueron superduros, el resto ha sido una maravilla.

A pesar de todos los problemas que haya podido tener.

Ha sido una maravilla y sigue siendo una maravilla.

O sea, llevo casada 27 años.

Soy una mujer visible, y animo a todas

a que sean visibles.

Se está mejor fuera del armario que dentro del armario.

Os lo digo, sobre todo, para las que se estén pensando

salir del armario, y yo tengo que decir

que soy una mujer feliz, a pesar de las zancadillas,

de los insultos, a pesar de todo, soy una mujer superfeliz.

Me siento superidentificada con todo esto.

Esto es ayudar a vivir. Sí.

Que estés contando esto es ayudar a vivir.

Entonces, gracias, de verdad. Nada.

De corazón. Olga.

Bueno, estoy contigo, orgullosa lesbiana también,

se lo recomiendo a todo el mundo.

Es verdad que al principio no es fácil.

Yo vengo de una pequeña ciudad de provincias.

El acceso a la información antes no es el que hay ahora.

Y bueno, es verdad que una sabe que tiene algo raro.

No sabe exactamente lo que es.

Y que es raro y no se tiene que notar de ninguna manera.

Yo supongo que mi lucha principal ha sido

contra un tipo de feminidad normativa

en la que yo no encajaba.

Y de ninguna de las maneras es arreglarte, es ser femenina,

hacer las cosas que tenías que hacer de niña.

Y bueno, que sabes que tienes como que disimular,

cuando eres pequeño, quieres encajar

por encima de todas las cosas, porque quieres pertenecer a algo.

Entonces, ahí te obligas un poco a encajar.

Tiempo perdido absolutamente.

-Pero ahora compensa. -Pero ahora compensa.

Evidentemente, compensa, la construcción de la identidad

es un proceso largo y fluido

y hay algunas cosas que traes de serie

y hay otras cosas que te imponen y otras cosas que te trabajas.

Y en ese proceso, hasta donde he llegado,

felicísima y yo creo que bastante bien.

Pues, yo igual.

Contentísima, lo mejor

que me ha pasado en la vida es ser bollera.

-¿Qué puedo decir? -Todo el mundo debería ser bollera.

Es un titulazo de una película.

Sí porque, es que, además, lo que decís,

va más allá de tu orientación

que inunda todos los aspectos de tu vida.

Es tu identidad. Mi identidad es ser bollera.

Y es que ni puedo huir de ello y no quiero

y me encanta y me empodero en ello.

Y sí que es verdad que a pesar de toda la información

y toda la representación y todo, sigue siendo

difícil cómo relacionarte en ciertos ámbitos.

Como el familiar, hay veces que aunque sea un secreto a voces,

porque es que me ves y dices: "¿Cómo no vas a ser bollera tú?".

Pues sí, pero todavía hay gente de mi familia

con la que no se ha hablado de estos temas.

Es un...

Pues, la generosidad por tu parte es triple.

Porque estás aquí, no sé, esto es un...

Para mí no es secreto.

Pero es verdad que es un tema que no se habla.

La palabra lesbiana sigue teniendo

un ramalazo complicado para mucha gente.

Me encanta la palabra bollera.

-Es que verdad... -Se me llena la boca.

Es verdad que hay que reivindicarlo y ser muy bollera

y estar entre bolleras, y decir mucho la palabra bollera,

porque es la manera de generar comunidad.

Bueno, qué nervios, una boda gay.

Y es mi primera boda gay.

Es la boda de mis mejores amigas.

La asignatura pendiente es que la sociedad empiece a ver esto.

Y siempre me sale la palabra normalidad,

que no me gusta, pero verlo con todo relajo,

por decirlo así, que vean que es una orientación más.

Y que cuando van a tener un crío o una cría,

que no piensen en el pasado, en los estereotipos,

en las historias; no, que piensen

que eso puede ser un emocionante viaje

a la adultez de sus hijos.

No sé cómo explicarlo, a ver,

creo que esa es la asignatura pendiente.

Ya no son las leyes, que faltan algunas por aprobar,

pero lo que sí tenemos que impregnar es a la sociedad

de que esto es un modo de vida, una forma de vida

totalmente válida, que una pareja de lesbianas

es igualmente feliz que un matrimonio heterosexual.

Y no pasa nada, y que los niños

de esas parejas de lesbianas que pueden nacer,

son igualmente felices que los niños de una pareja heterosexual.

Esa es la asignatura pendiente.

Claro, para eso, tenemos que hacer estas cosas.

Esta película, "De chica en chica", literatura.

Trabajos universitarios, y poco a poco,

es una tarea mucho más difícil que cambiar una ley.

-Voy a perder a Candela. -No digas tonterías.

Tu hija te quiere.

Pero ahora va tener una familia formal.

Hetero, con un hermanito.

Solo les falta el cachorro de Scottex.

¿Con qué discriminaciones concretas os encontráis ahora?

Porque creo que es muy importante poner nombre, apellido,

a las cosas para que las reconozcamos.

Las reconozcamos como propias.

Porque a veces no nos damos cuenta de que el lenguaje corporal,

que las actitudes, los prejuicios van en nosotros,

aunque nos creamos

profundamente tolerantes y abiertos.

Es que la discriminación hoy en día es muy sutil.

Porque en el entorno laboral no te van a decir:

"Te echo porque eres lesbiana".

Claro. "No te contrato

porque eres bollera".

Eso no lo van a decir hoy en día.

No lo van a decir, pero buscarán otros subterfugios

para no darte ese.

Entonces, ahí es donde tenemos el grave problema.

Nosotras ya tenemos herramientas.

Quiero decir, soy una mujer adulta, he hecho terapia,

tengo red afectiva clara.

Claro, ¿a mí qué?

Poco me pueden hacer.

Aunque exista una mirada rara.

Aunque exista... Me da igual.

Claro, además, fíjate el "look".

El que seas un poco "butch" o más "femme".

Yo que he sido siempre un poco "butch"

porque me ha dado la gana, pues claro, menos mal

que ya me creé mi propio empleo.

Porque yo, cuando regresé de Estados Unidos,

mi grave problema, es decir: "¿Cómo me vuelvo yo al armario?

¿Cómo me convierto en mujer 'femme' con lo 'butch' que soy?".

O sea... Claro.

Qué maravilla.

Es importante eso, eso puede ser un obstáculo

para muchas mujeres.

Esa actitud "butch" o carácter

que antes... "Es una mujer con mucho carácter".

Sí en entornos laborales se crea un prejuicio

de la lesbiana que habla de más

o que es conflictiva porque habla mucho

y opina demasiado.

Es que son cosas muy pequeñas.

Me preocupa más cuando la identidad no está formada

y una niña puede recibir ese tipo de agresiones

o de prejuicios.

Que en el día a día de ahora en el que, bueno,

hay un equilibro de fuerza,

no creo que a mí me venga nadie ahora a...

Paula, ¿qué opinas tú?

Sí, yo coincido, al final es en lo pequeño.

Cada vez que te vas a enfrentar a algo:

"Vamos a tener esta conversación".

Es como un desgaste emocional el saber que hay ciertas cosas

en las que vas a tener que dar explicaciones de más

cuando no son necesarias.

Hacer la didáctica de forma simpática.

Tenemos que seguir siendo visibles.

Tenemos que seguir. Yo estoy encantada

de que mi sobrina sea lesbiana y no se haya cuestionado

absolutamente nada, ¿entiendes?

¿Por qué? Lo ha tenido fácil.

Vosotras lo tenéis fácil, vosotras tenéis que seguir

llevando esa bandera de la visibilidad.

Yo por eso a veces, voy a hacer una crítica,

a veces me enfado un poquito cuando veo

que las mujeres lesbianas no somos tan visibles

como los hombres gais.

Y es verdad que pueden decirme:

"Es que los hombres lo tienen más fácil".

Pero no, no quiero esa respuesta.

Nosotros somos fuertes y tenemos que ser visibles.

Y ahí sí nos hemos acomodado mucho.

Es verdad que la invisibilidad de la mujer lesbiana

nos perjudicó, nos acomodamos.

Es verdad que no se nos veía. Entonces, nos benefició.

Porque nos evitamos la discriminación social,

las agresiones verbales o físicas.

Pero nos metimos en nuestro mundo. Dos mujeres viviendo juntas,

eran dos amigas compartiendo piso.

Dos hombres compartiendo piso eran dos maricones.

Eso nos benefició pero nos ha perjudicado.

Porque realmente todavía tenemos cierto repelús,

por decirlo así, porque no creo que sea, en algunos sitios,

en algunos lugares, puede ser miedo.

Cierto repelús a mostrarnos visiblemente.

Creo que es nuestra asignatura pendiente

de las lesbianas, es la visibilidad.

Qué manía tenéis con que sois lesbianas.

Y tú qué manía con etiquetarlo todo.

El amor no tiene código de barras.

El amor dice, la romántica.

Amor, Lola, amor.

Tú estás enamorada o encoñada, llámalo como quieras, de Inés.

Te faltó valor hace diez años.

Ahora la oportunidad ha venido caidita del cielo.

Te faltan ovarios para hacer lo que quieres.

¿Hay quizá polos un poco extremos?

Porque yo veo nuevas generaciones,

y hablo de las más pequeñas, de 15, 14.

Practicando bisexualidad con total tranquilidad.

Y sin ningún tipo de prejuicio al contarlo.

Y a mí me fascina.

Maravilla. Maravilla.

Maravilla que puedan experimentar, probar, jugar.

Esas son las que van a cambiar, porque esas mujeres lesbianas,

esas chicas jóvenes lesbianas,

están creciendo en su entorno escolar,

están creciendo con chicos gais, con chicos heterosexuales,

con chicas heterosexuales y se están mostrando.

Ahí es donde yo creo que a partir de ahora

es cuando puede empezar a cambiar, que yo no lo veré.

Pero espero que me lo contéis.

Resulta que Candy Zeta...

Se da cuenta de que ser como los demás es imposible.

Ella es distinta, ¿sabes?

Y por mucho que quiera, eso no va poder cambiarlo.

Entonces, ahí descubre su verdadero poder.

¿Qué poder?

El poder de la aceptación.

¿La cultura, en general, y el cine, en particular,

sigue padeciendo de sobrerepresentación

de mirada masculina?

Sí.

Es que es bruto.

A mí, muchas veces, me llegan trabajos

porque soy mujer, para hacer personajes femeninos,

que son mujeres según la mirada del hombre.

Y eso creo que sí que sigue sucediendo

y que muchos personajes femeninos

se dedican simplemente al hecho de ser mujer,

a repetir Bridget Jones, o "Sexo en Nueva York",

en distintos formatos, en una especie de estereotipo

que nos es ajeno en cuanto a representación.

Y los hombres tienen derecho a esa universalidad

de representaciones de poder ser cualquier cosa

y la mujer tiene que seguir siendo mujer.

Y una mujer desde la mirada de un hombre.

No solamente de la mirada masculina,

-es una mirada masculina concreta. -Exacto.

Es una mirada masculina cis, heterosexual, blanca, normativa.

Es donde está la representación trans.

La representación de personas racializadas

en la televisión, en los programas.

¿Dónde está?

Oye, tía Linda.

¿Entonces ahora tiene tetas y pitos?

A ver, Candela, pechos y pene.

-Pechos y pene. -Sí, cariño, lo tengo todo.

Al final, de las pocas cosas que se ven representadas,

también entran dentro de una cosa muy estrecha.

Las lesbianas que vemos también en representación,

son como una figura muy particular y muy estereotipada.

Pero yo prefiero esto a que no se vea nada.

Porque luego también tenemos que hacer ciertas concesiones.

Porque el cine y las series hechas desde el mundo independiente,

no llegan a la gran pantalla.

No llegan a las grandes masas.

Es que mi madre en la tele ve a una mujer lesbiana.

Me da igual que sea guapa, alta, baja, negra o blanca.

Quiero que vea una mujer lesbiana.

Creo que necesitamos unas vacaciones las dos.

Pero pronto.

A mí me deben unos días, así que si quieres...

Si tenemos que hacer... Hemos tenido que hacer concesiones.

Quizá ahora ya no, pero durante muchos años,

hemos tenido que hacer concesiones.

Y decir: "Buenos, pues mira, esto tiene muchos peros.

Tiene muchos peros pero yo quiero que esto lo vea todo el mundo".

Porque es que es mucho mejor eso a no ver nada.

Y por desgracia, es verdad que lo independiente,

que es lo que mejor refleja toda la diversidad,

pues se ve en los, digamos, canales independientes.

Es suficiente como para que haya

un abanico para todas las posibilidades.

Sí, eso sí, eso es lo bueno de ahora.

Las lesbianas, como creadoras, podamos crear sin esta,

a lo mejor, homofobia interiorizada

que había en los primeros contenidos que creábamos,

-porque daba miedo ser así. -Sí.

Y que cuando representan a lesbianas o gais

personas que no lo son, bueno, atiendan un poco también

a la diversidad; que haya un abanico.

Y dentro del colectivo LGTBI, sigue habiendo categorías

en cuando a la visibilidad y a la aceptación social?

Uf, joder, es justo lo que decía.

Puedes estar muy acostumbrada a ver

a dos tíos gais cis mazados.

Ya esa es toda la representación del colectivo.

No, o sea, hay estratos donde queda...

Es que queda un montón por representar.

Y al final, lo que vemos es como solo la puntita del iceberg.

¿Dónde están las bisexuales?

-¿Dónde están? -Y gais bajitos, gorditos y calvos,

tampoco se ven.

Tampoco se ven, ¿no?

Que se trata de abrazar la diversidad.

Con mayúsculas. Con mayúsculas.

Pero todavía, ¿sabes qué pasa?

Todavía hay mucha homofobia y lesbofobia interiorizada

en el propio gay y la propia lesbiana.

Entonces, a mí, el día que me quité el prejuicio de decir:

"Soy demasiado butch. Me da igual, soy así. Punto".

Y ese día... Claro, ese día... Me encanta.

Claro, además es que me encanta.

-Te entiendo muchísimo. -Claro, da igual.

Pues ya está, soy un poco "butch".

Mira, me gusta el pelo corto y me gusta el pelo corto.

Pero luego, a lo mejor en mi interior no soy tan "butch".

Porque luego, es verdad que las "butch" sorprenden.

Yo soy más romántica que mi chica, por ejemplo.

Por ejemplo.

Qué maravilla, qué momentazo.

Como digo yo, algunas cardan...

¿Cómo se dice? Cardan la lana y otros...

No, pues es verdad que todo lo dejamos

en el estereotipo exterior.

Y en una cosa estética, a lo mejor ni "butch" ni nada.

Es que a lo mejor soy una chica cómoda.

Y ya está. Y no quiero llevar ni lacitos,

ni puntillitas, cositas que piquen.

Pero en el tema de la sexualidad también.

Ven a una chica "butch" y dicen: "Esa tiene que hacer de chico".

Esa historia ya muy vieja, ¿entiendes?

Pues no, señor, se han equivocado ustedes.

O sea, que por eso te digo que todo es superfluo.

Pero para eso, y que todo el mundo entienda eso,

tenemos que estar ahí hablando, mostrándonos,

tejiéndonos. Hay matices en el género.

Claro, todo.

Las lesbianas no son solamente "butch" y las "femme".

-Hay un espectro entre medias. -Hay mucho por el camino.

En la expresión de género,

hay muchísimo camino independientemente

de la orientación sexual.

Son dos cosas diferentes.

Hay una derivada, hay infinitos puntos.

El Gobierno está preparando legislación antidiscriminatoria

y por los derechos de las personas LGTBI en general,

y trans en particular.

¿Creéis que es una necesidad ineludible

entender a las múltiples discriminaciones

y violencias que siguen presentes por pertenecer a minorías sexuales?

-Por supuesto. -Por supuestísimo.

Mientras siga habiendo discriminación,

habrá que tener herramientas para erradicar esa discriminación.

Pero esas herramientas, que son las leyes,

que además, también esas leyes

son pedagógicas. Eso te iba a decir.

Hay leyes didácticas claramente,

que van por delante de la ruptura de los hábitos,

que es mucho más complejo, pero son leyes didácticas

que sirven de foco. Sí, una de...

En su momento, lo fue el matrimonio homosexual,

que fue por delante de...

Claro, de hecho... Un beso a Pedro Zerolo

desde aquí esté donde esté.

Esa ley atiende a demandas del colectivo,

que llevaba muchísimo tiempo luchando por ello.

Es hora de despatologizar ya lo trans.

Y reclamar una autodeterminación de género.

Sí, además, esa pedagogía que se hace con las leyes

mientras se preparan esas leyes, esa pedagogía,

es lo que cambia la sociedad. Exacto.

Yo recuerdo que en el 93,

en la sociedad española, solamente un 24 % de la sociedad

pensaba que los gais y las lesbianas tenían derecho a casarse.

O vivir en pareja con algo regulado.

Cuando terminamos de hacer pedagogía,

cuando Pedro Zerolo y un montón de gente más

estuvimos años, años, años bregando con la ley,

el 85 % pensaba que los gais y las lesbianas

deberían casarse, deberían tener acceso

al matrimonio y poder casarse y tener una vida fácil.

A mí la palabra que me gusta es fácil.

El mundo ya es muy difícil como para que la vida sea difícil.

Y entonces, hacerla fácil.

Y eso es gracias a esa pedagogía que hicimos.

Y las leyes lo que hacen, es que mientras se habla de la ley,

se va haciendo pedagogía, que eso es importante.

Y protegen de muchas situaciones de indefensión,

y es una ley integral, además, para todo el movimiento.

Creo que también se incluye a igualdad de filiación

-para las mujeres. -Para las mujeres lesbianas.

O sea, sí, evidentemente, para adelante con eso.

Pues, estamos tocando un poco al final del tiempo,

podríamos estar varios programas hablando con vosotras,

y no sé si queréis cerrar este encuentro

con alguna conclusión, con alguna reflexión.

Queriendo trasmitir algo a alguien.

No sé cómo os gustaría cerrar este programa de hoy.

Bueno, creo que lo hemos dicho antes todas.

Hemos hablado de visibilidad y de la cosa maravillosa

que es ser lesbiana y que recomendamos a todo el mundo.

Yo recomiendo a todas salir del armario.

Se vive mucho mejor fuera del armario

que dentro del armario.

Pensando en esa chica que no sabe cómo expresarlo

a sus padres, a su familia, a su entorno,

pensando en que lo tiene más difícil.

¿Cómo lo planteasteis vosotras a vuestro entorno?

¿Cómo se enfrentó vuestro entorno a vuestra realidad?

A ver, la familia yo creo que lo sabe.

Yo, lo bueno que tuve, es que se le di hecho.

Es verdad, lo tuve fácil.

Yo me fui y regresé siendo otras personas.

Y, además, venía con mis novias, y...

"Mamá, mi amiga". Y tus herramientas.

Y mis herramientas. Y tus herramientas.

Es importantísimo.

Ya está, entonces, sí que es verdad.

Y luego, no me quedó más remedio, cuando entré en el activismo,

rápidamente, como no había lesbianas que quisieran salir en la tele.

Recuerdo, la primera vez que salí en la tele,

que me temblaban las piernas.

Y yo digo: "Madre mía".

Pero bueno, es así, hay muchas formas.

Y a mí, fue así.

Creo que los padres lo saben, siempre lo saben,

y si no, es que no lo quieren ver.

Es cómo de fácil o difícil se haga ese trago.

En la película sale, la madre lo sabía.

¿Lo sabías?

¿Desde cuándo?

Desde que jugaba en casa de la Barbie con la Nancy.

¡Ay, mamá!

Siempre lo saben, y yo creo que les cuesta

y que tienen miedo a que sufras,

a que seas de menos, a que te traten mal.

Tienen más miedo por los demás que por ti misma,

porque tus padres te quieren.

Y si, niña que nos estás viendo, tus padres no te quieren,

llámame, no te preocupes, yo te adopto.

Tus padres te quieren, obviamente,

pero hay gente que recibe un rechazo frontal.

Rechazo frontal, puerta en las narices.

Tienes que hacerlo

aunque te den con la puerta en las narices.

Si no, no vas a ser feliz nunca.

Yo también hablo aquí en posición de privilegio

porque tengo muchísima suerte con mis padres.

Y la frase que se me quedó grabada de mi padre fue:

"Ya, ¿y?". Cuando yo le dije...

Dijo: "Ya, ¿y?".

Como: "¿Qué me quieres decir con esto?

Ya lo sabía, cuídate mucho, te quiero mucho...

O sea, es que, "ya, ¿y?".

Y con el resto de mi familia, sí que es verdad

que yo soy muy pequeña en comparación

con el resto de mi familia, mis primas me sacan muchos años,

entonces, como que hay diferencia generacional grande.

Pero en maneras de salir del armario, es estando aquí,

la verdad, para todas las que todavía no lo sepan.

No es ningún secreto. Bravo por ti.

Bravo, bravo, bravo, me encanta, me encanta

que este programa sea útil también para eso.

Es una maravilla. Y encontrar fuera tu red.

Tu red de apoyo, tu red de seguridad.

Y tu espacio seguro, que es lo más importante

que vas a tener también.

Muchísimas gracias, de verdad, a las tres,

de parte de todo el equipo, por vuestro tiempo

y por vuestra generosidad compartiendo vuestra intimidad.

Porque de esa manera, estamos ayudando a vivir.

Y ayudando a cambiar las vidas

de la gente que lo tiene un poquito más complicado.

Es nuestra responsabilidad, además, desde el activismo.

De cualquier tipo, cultural,

o cualquier tipo de activismo que hagamos.

Muchísimas gracias, de verdad. A vosotros.

"Carpe diem".

Vive el momento, sí.

Pues, por "carpe diem", y por todas las mentiras

que no funcionan.

Hasta aquí esta noche dedicada

a la visibilidad lésbica, convencidas y convencidos

de que no hay nada mejor que acercarse a cualquier realidad

para romper prejuicios.

Ya sabéis que os esperamos la próxima semana

para seguir disfrutando del mejor cine español reciente.

Un beso muy grande, chao.

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Versión española - De chica en chica (coloquio)

09 may 2021

En el coloquio, moderado por Cayetana Guillén Cuervo, participan tres mujeres lesbianas de tres generaciones distintas: Mili Hernández, Olga Iglesias y Paula García.

Mili Hernández, propietaria de Berkana, primera librería que se abrió (hace 27 años) en España y Latinoamérica de temática LGTBI y de la editorial EGALES. Ha sido Presidenta de la Federación Estatal de Gays y Lesbianas de Madrid y Miembro y Portavoz de COGAM.

Olga Iglesias, guionista de cine, teatro y publicidad. Es guionista y una de las creadoras de la webserie 'Chica busca chica' origen de la película 'De chica en chica'.

Paula García, estudiante de Bellas Artes. Junto a unas cuantas amigas, creó el podcast ‘Nuevabolleridad’, concebido como plataforma de visibilidad y creación de redes entre chicas lesbianas en Madrid. Su trabajo de fin de grado se centra en el pensamiento especulativo y teoría queer como dispositivos de resistencia desde el arte y a través de las nuevas tecnologías.

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