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Para todos los públicos UNED - 21/02/20 - ver ahora
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Los Derechos Humanos...

son los principios de la sociedad que queremos construir.

Además de un horizonte al que dirigirnos,

con un desarrollo progresivo,

son obligaciones jurídicas para los países

que voluntariamente los han decidido asumir.

Tras la Segunda Guerra Mundial, en 1948,

la Asamblea de Naciones Unidas

proclamó la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

30 artículos que se han desarrollado

a través de una serie de pactos internacionales

que establecen acuerdos vinculantes para los Estados.

A lo largo de la historia, el arte y la cultura han actuado

como motor de transformación de las ideas,

que más tarde se han ido materializando

en cambios positivos para la sociedad.

Nos adentraremos en la pantalla de cine.

Desfilaremos por pasarelas de moda.

Viajaremos al mundo de la literatura.

Nos subiremos a las tablas de los teatros.

Pasaremos por zonas de las ciudades de difícil acceso para la cultura.

Visitaremos museos que cobran vida para acercarse a los ciudadanos.

Y nos perderemos en mil y una fotografías.

Bienvenidos a Arte y Cultura por los derechos humanos,

un proyecto para identificar y visibilizar

a las personas e instituciones que aterrizan los Derechos Humanos

en nuestras realidades cotidianas.

En el capítulo de hoy viajaremos hasta Valladolid

para conocer cómo un cine de verano

puede generar un espacio de reflexión y reivindicación.

El Ciclo de Cine y Derechos Humanos al aire libre,

que organizamos conjuntamente...

la Universidad de Valladolid con Amnistía Internacional,

es una iniciativa que surgió hace ya siete años, en el año 2013.

A propuesta de Amnistía Internacional,

nos fuimos enredando diferentes instituciones de...

la Universidad de Valladolid, diferentes unidades,

el Área de Cooperación al Desarrollo,

el Observatorio de Derechos Humanos y la Cátedra de Cine,

y luego la Facultad de Filosofía y Letras y otras entidades,

y llevamos ya siete ediciones,

todos los lunes de julio ya se espera en la ciudad,

se proyectan cuatro películas,

siempre relacionadas con derechos humanos.

El impacto de la actividad es un impacto evidente y computable

y, además, a varios niveles.

En primer lugar para las propias instituciones que participan

y para Amnistía Internacional como promotora,

porque socialmente se recibe como un esfuerzo,

por instituciones públicas y privadas,

por el apoyo y la lucha por los derechos humanos,

y eso yo creo que es el primer resultado que nosotros esperábamos.

Es computable desde el punto de vista de las asistencias al ciclo,

hemos sido capaces de crear una comunidad de personas

que durante siete años saben...

que en julio hay un ciclo de cine dedicado a los derechos humanos,

que tiene un nivel de calidad, que tiene un nivel de compromiso,

y que de ese compromiso ellos son partícipes.

Son los propios asistentes al ciclo los que sacan las sillas,

y colocan las 200 sillas en fila, y se monta la pantalla portátil y...

bueno, ahí hay gente que lo espera, que se trae la silla de casa incluso,

que se traen el bocadillo,

que se traen algo de beber o la manta, cuando hace frío,

y nos permite proyectar... bueno, pues ya son...

28 películas van a ser, a lo largo de estos siete años,

que nos han permitido abarcar una amplia variedad de temas.

La ciudadanía tiene que tener mecanismos,

tiene que tener criterios,

con los cuales neutralizar aquellos comportamientos que,

de algún modo, pudieran vulnerar esos derechos de estos colectivos.

Y yo creo que esta es una manera eficaz de llegar a los ciudadanos,

de formar a los ciudadanos en estos derechos y, por lo tanto,

tener estos mecanismos que nos permiten neutralizar,

que nos permiten reconocer cuándo se están vulnerando

todas estas situaciones de derechos humanos.

No solamente de los derechos humanos más clásicos

o más relacionados con el pensamiento liberal,

que son los derechos individuales, la libertad de expresión,

la libertad de opinión, el derecho de reunión,

sino también todos aquellos vinculados

a los derechos económicos, sociales y culturales,

como el derecho a la educación, la salud o el trabajo.

"Quieres trabajar, vuelve mañana".

Precisamente en la edición de este año

uno de ellos es "La ley del silencio",

una de las películas que se proyectarán "La ley del silencio",

que tratará, más o menos, de una manera cercana,

todo lo que está relacionado con el mundo del trabajo.

"¿Qué pasa? Es que no hay trabajo hoy para todos."

-"Anda".

"Tú".

-"¿A quién hay que ver para que le paguen a uno?".

-"¡Queremos trabajar!".

Yo estuve en el año 2010

estudiando en Inglaterra un curso de Derechos Humanos,

en el Human Rights Law Center de la Universidad de Nottingham,

y allí había una iniciativa de Cine y Derechos Humanos que me pareció...

a mí me gustó muchísimo porque me pareció muy poderoso,

convocaba muchísimos estudiantes,

se aportaron películas muy interesantes,

de hecho descubrí muchas que no conocía

y que me gustaron muchísimo.

Entonces, a raíz de ahí, cuando yo volví a Valladolid pensé

"la verdad es que esto no existe en Valladolid

y sería interesante hacerlo".

Se me quedó ahí un poco la idea y no me dio para más tampoco.

Y unos años más tarde, hablando con un amigo,

que en ese momento era becario...

del Área de Cooperación al Desarrollo de la universidad,

que es Juan Guijarro, me dijo:

"pero, mira, yo creo que esto podíamos...

a mi jefa se lo podíamos presentar a ver cómo lo ve ella...",

entonces, un día hay una reunión un poco informal,

además, ya muy cerca del verano,

se lo fuimos a plantear y dice: "¿qué habéis pensado?",

digo: "no, que podíamos hacer un ciclo de cine y derechos humanos".

Bueno, vinieron ciento y pico personas el primer año

en todas las proyecciones, proyectamos cuatro películas,

y dijimos: "pues esto parece que es un buen plan".

Yo, objetivamente, pensaba que era un buen plan,

yo decía: "a mí, sí me lo organizaran,

yo vendría los lunes de julio a ver cine al aire libre".

Y, entonces, seguimos un segundo año, un tercero...

y ya estamos en la séptima edición, o sea que, bueno, ha ido rodando,

además hemos colaborado con otras entidades algunos años, puntualmente,

y, bueno, yo sigo teniendo la sensación

de que es una iniciativa útil y bonita,

y que cumple con lo que nos planteamos al principio,

que era acercar la temática de los derechos humanos,

que no es especialmente agradecida en muchos casos...

y, bueno, pues estamos... yo particularmente muy contenta

de que esta iniciativa, pues siete años más tarde,

podamos decir que otro verano más vamos a proyectar películas,

que además de ser bonitas e interesantes,

pues tienen ese contenido de derechos humanos.

"Tercero, todo el mundo tiene que hacer el bien.

Cuarto, todos los pobres tienen que comerse un pollo asado cada día.

Cinco, ninguna anciana sufrirá más."

-"Vaya, Margie, si es así, yo quiero ser tu primera discípula."

-"¿De verdad?, ¡Qué bien!"

Gracias a la proyección de estas películas y documentales,

lo que estamos viendo son realidades

que de otra manera no podríamos tener cercanas

porque nos suelen ser muy ajenas, bien por distancia geográfica,

bien porque se trata de colectivos

que habitualmente no son cercanos a nuestra realidad,

hablemos de migración, hablemos de colectivos LGTBI

o hablemos de personas con discapacidad intelectual,

por poner un ejemplo.

De esta manera, nosotros podemos tener un acercamiento

a una realidad dura, en muchísimas ocasiones,

y, sobre todo, de vulneración de derechos humanos.

Por otra parte, también,

tiene una repercusión evidente fuera de la ciudad,

fuera de nuestras fronteras... locales, quiero decir.

La prensa, evidentemente, recoge, publicita...

pero es que, además, mientras que el primer año...

nosotros acudíamos a directores de documentales y de películas,

para que colaboraran con nosotros y nos prestarán las copias,

ahora, nosotros recibimos correos de directores

que nos ofrecen sus proyecciones para el ciclo,

lo cual significa que consideran que es una buena vía de difusión

para un contenido comprometido de tipo...

como en este caso, de defensa de los derechos humanos.

Siempre procuramos que haya, en todos los ciclos, un clásico,

en alguna ocasión hemos puesto también cine mudo,

con música en directo,

procuramos que haya un documental, que haya alguna de ficción,

son, siempre que podemos, todas en versión original, con subtítulos,

y hemos mantenido, bueno, pues en siete años,

la verdad que una calidad, yo creo que es reconocida.

Lo que pretendemos es traer realidades concretas,

personales, de grupos, de situaciones diversas,

con el objetivo fundamental de visibilizarlas,

de hacerlas visibles, de hacerlas cercanas,

pero no solamente se trata de hacerlas visibles y cercanas

por el mero hecho de hacerlas visibles y cercanas,

sino que tiene un objetivo yo creo que mucho más profundo,

que es el de sensibilizar.

Sensibilizar por la sencilla razón de que uno se reconoce en el otro,

en esto que ya decían los clásicos de "empatía",

de buscar en otro y sufrir con el otro,

estar con el otro, estar junto al otro,

pero no solamente una mera cuestión moral o una cuestión puramente ética,

sino una cuestión jurídica, de reivindicación de derechos humanos,

porque, al fin y al cabo,

la sensibilización hacia los derechos humanos

tiene que ir un poquito más allá,

que es en la protección, es en la defensa,

es en la exigencia de estos derechos humanos.

"Te llevaba a su despacho y ahí empezaba..."

-"Sí, claro, tenía un pestillo, cerraba y... pasaba lo que pasaba".

Lo que hacemos normalmente es...

en ese ratito, hasta que termina de ser suficientemente de noche,

hasta que hay oscuridad suficiente para poder proyectar,

aprovechamos para presentar las películas,

siempre tratamos de que la persona que la presenta sea...

o bien vinculada a algún colectivo,

o alguna asociación que tenga relación con esa película,

o bien el director o la directora de la película,

o a alguien que tenga un poco de relevancia, incluso colectivos,

también grupos de personas que han participado en las películas,

y sí que en esa media hora se intenta que se presente,

para luego ver la película y, luego ya,

terminamos a las 12, la 1 de la madrugada,

no hay mucho tiempo de coloquio posterior.

Cuando uno pone una iniciativa así en marcha

empieza a tener ofrecimientos de mucha gente,

incluso te sugieren películas y dicen "pues yo conozco un director...

que tiene un documental que os lo dejaría gratis",

porque esa es otra, siempre tenemos que andar...

negociando los derechos de proyección.

Yo creo que la parte...

de los medios materiales y los medios técnicos es importante,

y a cualquiera que se quisiera poner con ello,

yo le diría: "cuenta, a ver quién te va a eso...

quién te va a dar un altavoz que funcione bien,

quién te va a dar una silla, quién te las va a prestar..."

Nosotros, para lograr esta repercusión,

lo que hacemos es sentarnos y planificar,

previendo, precisamente, cuál va a ser la reacción del público.

Combinamos distintos tipos de piezas.

Siempre acudimos a una pieza documental y, también, ficción.

Pensamos que el documental es muy elocuente, pero que hay ficciones...

que, evidentemente, son tan elocuentes o más que un documental,

al que le pueden faltar determinadas imágenes

que la ficción puede reconstruir.

Y acudimos, también, siempre a un clásico,

de tal forma que intentamos que el ciclo no sea monótono,

que no sea excesivamente duro, y combinamos distintas formas...

de abordar la lucha por los derechos humanos,

la denuncia y la actitud positiva,

y eso en el ciclo de este año, por ejemplo, se puede ver perfectamente,

películas como... el documental que denuncia

las violaciones en colegios religiosos,

los abusos de niños en colegios religiosos.

Una película como "Pride", que es una película muy positiva,

en el cual la manifestación, el día del orgullo...

sirve para que toda la población de una ciudad, sindicatos incluidos,

apoye el festejo con la causa.

"Es un problema que tenemos nosotros y ellos no,

es Mary Whitehouse, es sólo cuestión de tiempo,

y no estaba planeado y no lo habíamos pensado,

pero es una idea genial a que sí".

-"Y ahora qué hacemos con estas". -"Para las lesbianas, les encantará".

El cine es una manera...

y el Ciclo de Cine yo creo que está sirviendo mucho, precisamente,

para fomentar, para proteger, para garantizar derechos humanos,

y es una lluvia fina.

Cada año somos más los que vemos el ciclo,

cada año son más personas

y cada año son más las posibilidades de contaminarse,

en el mejor sentido de la palabra,

con esos elementos con los cuales uno puede defender derechos humanos.

Porque la vulneración de derechos humanos

no es solamente por parte de los Estados,

sino que es una vulneración también horizontal,

cada uno de nosotros somos protagonistas...

de vulneraciones de derechos humanos y, de la misma forma,

también podemos ser garantes y defensores de derechos humanos.

Y, en esa línea, es en la que yo creo...

que el ciclo de derechos humanos puede aportar y aporta mucho.

Tenemos que seguir adelante, porque no se agota, sino que...

mientras haya películas que proponer,

mientras el cine siga produciendo películas como estas,

mientras el cine sea el vehículo de concienciación que es,

nosotros, como instituciones públicas y privadas, también,

en el caso de Amnistía, tenemos mucho que decir,

porque sentimos que es la obligación de una institución pública...

como es la Universidad de Valladolid,

la de poner sus medios al servicio de una causa...

que necesita de una difusión social permanente,

dado que, como estamos viendo, día a día, aunque nos parezca que no,

nuestros derechos se intentan recortar.

Hay algo fascinante y enigmático en las obras que alcanzan...

las grandes cumbres del pensamiento filosófico occidental,

rayan casi... el cielo de la tierra celeste,

y no les pasa como a nosotros...

que se desgasten con el tiempo, incluso mueran,

sino que al revés, se incrementan,

con las traducciones, las interpretaciones,

los seminarios, los debates...

hasta alcanzar esa altura se nutren, realmente, de la palabra,

de la convocatoria que realizan.

Para saber por qué esto ocurre con la obra de Kant

y que tiene que decirnos en el siglo XXI,

nos hemos reunido cuatro grandes universidades,

la Complutense de Madrid, la UNED, la Pontificia de Comillas,

la Autónoma de Madrid

y la Cátedra de Investigación Internacional

en Hermenéutica Crítica,

en torno a Kant, en un reencuentro con Kant,

del 16 al 20 de marzo de este 2020.

Este congreso ha surgido de una manera espontánea,

quiero decir que no ha sido programado

ni por una sociedad filosófica,

ni tampoco por un grupo ya establecido de estudios,

sino que ha sido iniciativa... diríamos privada,

de unos profesores de cuatro universidades de Madrid.

El punto de partida será el método de reflexión de Kant,

pero saldrán muy diversos temas en relación con la filosofía,

los propios justamente de la reflexión filosófica,

y se tocarán otros periodos de la filosofía y otros pensadores.

Desde su origen, este pensamiento, esta filosofía,

ha sido lo que los antiguos griegos llamaban

"una adquisición para siempre".

El congreso que estamos organizando prueba este hecho.

En él participarán, ciertamente,

reconocidos expertos, nacionales e internacionales,

sobre la obra de Kant.

Los organizadores del congreso nos hemos visto sorprendidos...

desbordados me atrevería a decir,

por el alto número de contribuciones que hemos recibido,

de muy alta calidad, de 17 países de tres continentes,

y en ellas se ve, con claridad,

que el pensamiento de Kant no es una pieza de museo,

sino que sigue vivo...

como interlocutor de los problemas que hoy más nos acucian.

El congreso se organiza en colaboración con HERCRITIA,

y surge en el contexto de un proyecto de investigación

radicado en el departamento de Lógica y Filosofía Teórica

de la Universidad Complutense de Madrid.

El proyecto de investigación trata...

sobre la deducción transcendental de las categorías.

Lo que Kant trata, en este problema es cómo...

es posible que conceptos puros, que son universales y necesarios,

conceptos a través de los cuales pensamos el mundo,

como la sustancia o la casualidad,

y que no tienen su origen en la experiencia,

en el sentido de que no son formados...

por abstracción, decantación o inducción,

sino que tienen un carácter a priori,

sin embargo, se aplican cabalmente a la experiencia.

Kant hablaba de una aplicación práctica o "practice addendum",

por ejemplo, en el ámbito del derecho o de la filosofía del arte.

En el ámbito del derecho podemos hablar, por ejemplo,

de la aplicación o de cómo los principios jurídico-formales

cobran vida en nuestras instituciones.

Es tarea del pensamiento desactivar de raíz, dislocar

y debilitar las armas de la violencia multiforme,

alterándola desde la piedad de aquellas racionalidades ya dadas

que se constituyen y reúnen en la pluralidad sincrónica,

comprendiendo la inocencia de la vida

que sólo puede ser con los otros y por la diferencia que nos enlaza.

Pues lo no-dicho y lo no-pensado por la luz de la razón,

nos interpelan ahora como nuestra única oportunidad.

Tan sólo es preciso escuchar. También el silencio.

Los mundos de la vida ecológica nos llaman, entonces,

desde el fondo de la voz de lo posible,

para volver a evitar la Tierra Celeste.

Estos libros recogen mi escritura secundaria, porque...

había, mientras tanto, otros libros que estaban recogiéndola,

y, sin embargo, quizás más íntima,

más en relación con el propio pensamiento libre,

y tienen el interés de recoger, como digo,

los últimos ocho años de producción creativa.

Son tres volúmenes que, en realidad, están bien articulados,

con un hilo conductor en el sentido,

de que unas partes se miran a otras, de que...

los textos de unos están dialogando con los textos de los otros

y, como digo, tiene que ver con ese modo específico de trabajar

de la profesora Teresa Oñate, por distintos motivos.

En primer lugar porque se recupera muchos de los topoi, de los mimbres,

con los que la profesora Teresa Oñate trabaja habitualmente,

aparecen autores... como Heidegger, como Aristóteles,

se hace cierta reconstrucción de algunas genealogías inmanentes,

donde se recupera la recepción, por ejemplo,

de Nietzsche, del pensamiento griego.

Estas obras son, por tanto, una conmemoración de virtud y amor,

y de la virtud y el amor que todos los protagonistas,

que a través de la voz de Teresa, van apareciendo,

tienen en su entrega por una comunidad universal,

una comunidad universal de las diferencias

que la hermenéutica sí está en condiciones de hacer posible,

una comunidad en la que todas las diferencias se saben constituyentes

y se reconocen a sí mismas,

en el espíritu de dar lugar a lo mejor de lo posible.

Es decir, de aquello que ya Nietzsche mentaba...

mediante el término de reminiscencia griega "aristocracia".

Es decir de virtud para todos,

merced a una educación cultivada superior,

lo cual no quiere decir otra cosa sino "paideia".

Reconocimiento de los grandes maestros,

y apoyo y reconocimiento, en ocasiones incluso más merecido,

de los discípulos, y el lema que preside todo esto,

yo lo repito a menudo, no es ninguna sorpresa,

es aquella expresión de Aristóteles

"porque el fin de la filosofía y de la "paidea"

es ver al alumno enseñando".

La cuestión del nihilismo es esencial

para comprender nuestra epocalidad.

No ente y no sujeto, no objeto de consumo,

no reducir la realidad a meras mercancías instrumentales

que ni siquiera, además, se necesitan,

pero que, además, estarán colgando de los anaqueles

de las grandes superficies en las que se han convertido las realidades,

esperando quizás a que alguien las necesite

y, seguramente, yendo ya al cubo de basura

de los detritus que inundan el planeta.

Este tenía que ser el tercer volumen porque repliega,

aunque recorre los anteriores,

la cuestión esencial de dónde estamos.

La ecología...

no tenemos más remedio afortunadamente que hacerla,

pero no como una mera tarea ahorrativa,

sino como una investigación de qué es la geopolítica,

qué es la Tierra Celeste,

por qué no podemos convertirla en un depósito de mercancías,

sino en algo que florece y que, además,

es el ámbito donde habitar en lo sagrado de la cotidianidad.

El magisterio que Teresa Oñate despliega

a través de todos estos textos,

no se limita a explicar meramente a las muchas voces,

a los muchos autores que aparecen en estas obras,

sino que más bien estos son puesta en obra y acción, precisamente,

de lo que podríamos denominar el pensamiento

y la filosofía de Teresa Oñate,

una filosofía que se sabe ya hermenéutica.

Teresa Oñate hace algo que es realmente difícil e infrecuente

que es pensar homenajeando a otros, homenajeando a figuras y amigos...

con los que ella dialoga, habla, piensa,

sobre algunos conceptos claves de la tradición filosófica.

Es una voz enérgica, vital, creadora,

una voz singular que abre caminos,

que sugiere más de lo que se dice, en muchas ocasiones,

y que se hace querer no sólo por esta facilidad

o esta posibilidad de pensar con otros y de pensar en amistad,

sino también por los propios enemigos de la filosofía

que genera esta pensadora y que están muy presentes en este libro.

La Tierra Sagrada que necesita descansar...

en el misterio que se nos envía como una bendición.

El arte necesita y al arte compete interpretarlo.

A la poesía y el pensamiento decir su palabra

a una nueva asamblea de los hombres y las mujeres venideros:

más libres, sí, capaces de asumir la medida del ser.

En la Venecia del siglo XVI

surgió un nuevo modo de entender la pintura.

Frente al estilo más intelectual

de las escuelas pictóricas florentina y romana,

basado en el dibujo o disegno,

los pintores de la Serenísima República

optaron por cargar de tinta sus pinceles

y ofrecer una alternativa más colorista y sensual del arte.

Esta nueva opción estética

fue ganando en consideración y prestigio

gracias al principal de sus abanderados, Tiziano Vecellio,

que gracias a sus relaciones con las cortes italianas y europeas,

consiguió que la personalidad de la pintura veneciana

trascendiera fronteras,

convirtiéndola así en un lenguaje de calado europeo.

De este modo, artistas como El Greco,

Rubens, Van Dyck o Velázquez,

acabarían por ver en el pintor de Pieve di Cadore un modelo a seguir,

adueñándose incluso de su característica pintura de manchas,

como la llamaría Giorgio Vasari en 1568,

o pintura de borrones,

como aparecería en los tratados españoles del siglo XVII.

Por borrones, entendemos, una respuesta elocuente y forzada

a una realidad pictórica que sorprendió al público del siglo XVI,

una forma de pintar distinta,

donde las líneas cedían protagonismo a unas masas de color

y tenían una incapacidad,

no existía un vocabulario estético apropiado para definir,

para caracterizar ese tipo de pintura,

recurrieron a la expresión de pintura de borrones, de manchas.

Los primeros pasos hacia la madurez de este estilo,

los daría durante la primera década del siglo XVI, Giorgione.

En una ciudad en la que triunfaban los hermanos Bellini,

las innovaciones técnicas de los pequeños cuadros de historia

y los retratos de Giorgione

fueron reconocidos ya, por sus primeros críticos,

como fundamentales en el desarrollo de la pintura veneciana.

Su apuesta por el naturalismo, el empleo de luces y sombras,

que más que crear volumen recrean atmósferas,

la aspiración por captar la psicología de sus retratados...

son aspectos que no pueden entenderse

sin su novedoso y personal modo de aplicar el color.

¿Y cómo aplicaba el color Giorgione?

Lo aplicaba desarrollando, llevando más allá, más lejos toda...

la practica leonardesca del sfumato, del claroscuro,

de la sugerencia de la ambigüedad entre iluminación, no iluminación,

de la zonas más oscuras,

de la sugerencia de una ambigüedad

en la transición de los campos de color.

De tal manera, que la realidad que aparecía

sobre la superficie del lienzo, era mucho más real.

Mucho más real porque Giorgione entendió, rápidamente,

que lo importante no es cómo se pintaban las cosas en esa superficie,

sino cómo las percibía el ojo.

Y el ojo del espectador percibía de una manera mucho más vivaz,

mucho más real y natural esas ambigüedades,

esas incertidumbres que están en la visión y que están, también,

en la captación de los estados de ánimo de las figuras representadas.

Vasari destacaba mucho que la principal aportación

de Giorgione a la pintura, era saber jugar con esos claroscuros,

para conseguir representar el espíritu.

En los óleos de Giorgione, las fluidas pinceladas de color

persiguieron la disolución de las líneas de contorno

impuestas por el dibujo,

y buscaron la plasmación de efectos que,

evocando las palabras de Plinio el Viejo sobre Apeles,

literalmente "no pueden pintarse".

La tormenta, el brillo de la armadura

o la intimidad de las sombras,

que saltarán de los cuadros de Giorgione

a los de Sebastiano del Piombo o Tiziano,

se creaban mediante toques maestros que, más que a la razón,

apelaban a la mirada del espectador.

Y ese es el gran legado de un pintor

que entendió que la esencia de la pintura

no se encuentra en la superficie del lienzo,

sino en los ojos del espectador que están...

construyendo, con esas imágenes,

unos cuerpos y unas historias que tiene vida.

La misma ciudad de Venecia,

con sus reflejos, brumas y efectos atmosféricos,

recrea la luz y el color naturales,

combinándolos con una arquitectura que, como podemos ver...

en las escenografías de los Bellini o de Carpaccio,

poco tiene que ver durante los primeros años del Renacimiento

con el clasicismo romano.

Su singularidad no le pasó desapercibida a sus visitantes.

Como decía Fadrique Enríquez de Ribera a comienzos del siglo XVI,

"la ciudad de Venecia es lo que responde al agua",

es decir, es una ciudad que se refleja en el agua

y esos reflejos también la configuran, la conforman.

Tampoco el escritor Pietro Aretino

fue insensible al influjo de la ciudad.

En 1544, en una de las cartas más populares

que escribió a su amigo Tiziano,

realizó una descripción del Gran Canal en la que,

empleando un lenguaje significativamente pictórico,

pretendía rivalizar con el pincel del artista,

el único al que reconocía capaz de reproducir tal visión.

"Considerad también la maravilla que me produjeron

las nubes compuestas de humedad condensada,

de las cuales, en la vista principal,

una mitad estaba cerca de los techos de los edificios

y, la otra, casi al fondo, mientras a la derecha

todo era un esfumado que tendía al gris negruzco."

"Me sorprendió el color vario que mostraban:

las más cercanas ardían con las llamas del fuego solar

y las más lejanas enrojecían con un ardor de minio no tan encendido.

¡Oh, con qué bellos trazos los pinceles naturales soplaban el aire,

alejándolo de los palacios,

tal y como lo aleja Vecellio al hacer paisajes!"

La pluma de Aretino rivaliza con el pincel de Tiziano

en el marco de esa compleja relación entre palabra y pintura

que, surgida a inicios del Renacimiento,

tendría un gran recorrido en las centurias siguientes.

Ello se revela, por ejemplo,

en que las historias que contaron, en sus cuadros,

los grandes venecianos del siglo XVI,

y los sentimientos que transmitieron entre mitologías,

poesías o dramas religiosos,

necesitan del conocimiento de los escritos de la época,

en muy diversos géneros, para ser bien comprendidas.

Este connubio o unión, también calaría profundamente

en los tratados artísticos del renacimiento italiano,

que acudieron al clásico tópico latino "ut pictura poesis",

o "como la pintura, así es la poesía",

para equiparar la creación pictórica con la poética

y así elevar la consideración del arte de la pintura.

En Venecia, el diálogo trascendería la conversación

entre el literato y el pintor,

para abarcar también una de las polémicas estéticas

de más largo recorrido en la teoría pictórica de la Edad Moderna,

el debate entre color y dibujo.

Los teóricos venecianos del Cinquecento,

cada uno desde su peculiaridad,

no dudaron a la hora de posicionarse.

Es un posicionamiento que va a tener lugar, sobre todo,

a mediados del siglo XVI,

a través de los escritos de Paolo Pino y Lodovico Dolce,

quienes ofrecen una visión particular

del ambiente artístico veneciano y de la sensibilidad veneciana

basada, sobre todo, en el cromatismo, en el colorito,

es una palabra que va a ser determinante

en la defensa de la personalidad de la pintura veneciana

por oposición a la toscana, donde se defiende al dibujo,

y digamos que ya, en este momento, se va a establecer un debate abierto

entre la pintura de Miguel Ángel, del disegno, la pintura intelectual,

y la pintura del sentimiento, del colorito,

y la pintura de Tiziano.

Pino y Dolce que, elocuentemente,

calificaron sus obras como diálogos de pintura,

supieron reconocer y defender el valor del colorito

como la esencia de la pintura lagunar.

Una pintura, que en el caso de Tiziano, a decir de los teóricos,

conseguía que la naturaleza entrase en el lienzo

gracias a pinceladas cada vez más sueltas,

que difuminaba contornos y aparentaba huir de la minuciosidad.

De ahí, que un literato como Dolce,

relacionase el estilo de Vecellio con esa sprezzatura,

que según Castiglione debía ornar a todo cortesano.

Gracias a esta encarnación de la sprezzatura,

concepto que podríamos traducir como desprecio o descuido aparente

que huyese de la afectación o de la exteriorización del esfuerzo

que nos supone aquello que hacemos,

Tiziano se reforzaba como paradigma del pintor cortesano

que había seducido, con sus retratos, a los poderosos de Europa.

A nivel teórico, podemos ver cómo la idea de la sprezzatura

planea sobre la descripción que Giorgio Vasari hizo, en 1568,

del estilo tardío de Tiziano,

en contraposición con el estilo más lírico

y colorista de sus primeros años.

"Es bien cierto que el método de trabajo

que tuvo en sus últimas obras

es muy diferente a su hacer de juventud.

Y es que las primeras

las ejecutó con cierta finura e increíble diligencia,

y para ser vistas de cerca y de lejos,

mientras, las últimas, están ejecutadas mediante trazos,

con precipitación y rudeza y con manchas,

de modo que de cerca no se pueden ver,

mientras que de lejos se muestran perfectas.

A muchos les parece que sus pinturas están hechas sin esfuerzo,

cuando en verdad no es así y se engañan.

Dicho modo es juicioso, bello y estupendo,

porque hace que las pinturas parezcan vivas

y hechas con grande arte, escondiendo los esfuerzos".

La pintura de manchas dotó de un obvio dramatismo a las...

últimas obras del maestro de Pieve di Cadore,

en las que, paradójicamente,

la paleta cromática fue reduciéndose progresivamente.

De ahí, que la pintura de devotas escenas nocturnas,

se revele como sintomática de este modo de entender la pintura.

Sin embargo, el desarrollo de este tipo de pintura se producirá

en un momento en el que Tiziano,

dedicado casi por entero a los encargos de las cortes europeas

y, especialmente, la de Felipe II,

apenas trabajaba ya para la ciudad de Venecia.

De ahí que otros artistas, como Tintoretto o Veronés,

pudiesen prosperar y empezar a acaparar

los encargos públicos de la Serenísima.

El éxito de ambos pintores

residió principalmente en haber sido capaces

de presentar una alternativa al pincel de Tiziano.

Tintoretto, por ejemplo, ya desde su juventud, se mostró receptivo

a las novedades procedentes del centro de Italia

para componer un estilo que,

en palabras de su biógrafo Carlo Ridolfi,

combinase el colorito de Tiziano con el disegno de Miguel Ángel.

Digamos que Tintoretto

va a ser reconocido como un pintor eminentemente veneciano,

puesto que su manejo de la luz,

su empleo de los espacios escenográficos,

su colorido, van a ser muy venecianos,

pero va a combinar toda esa matriz veneciana

con un dibujo mucho más de raíz toscana,

proveniente de artistas como...

Francesco Salviati o el propio Vasari,

que viaja a Venecia, precisamente, en los años cuarenta.

Tiziano no tardó en reconocer en Tintoretto a un rival.

Quizá por eso, Pietro Aretino, actuando como valedor del cadorino,

reprochara en una carta a Tintoretto

la prestezza que se hacía evidente en su Milagro del Esclavo.

Este concepto, que Aretino contrapone a la paciencia,

alude a una excesiva rapidez de ejecución

que llegaría a afectar al acabado final de la obra,

dándole una sensación de non finito.

Sin embargo, lejos de verse afectado por estas palabras,

el pintor supo hacer de esa prestezza un sello distintivo

que acabaría por condicionar la fortuna crítica de su estilo,

al modo de una nueva sprezzatura

que se contrapone a la de un Tiziano cortesano.

Por su parte, Veronés, de quien Baldinucci alababa, en 1688,

su "gran facilidad y fortuna en inventar y colorear",

fue el pintor del Renacimiento veneciano

que mejor supo reflejar la opulencia

y el placer de los sentidos

que podía generar un paseo por sus canales

al habitante de esa ciudad de maravilla, puerta de Oriente.

Aunque Veronés es un pintor que no nace en Venecia,

nace en Verona, como su propio nombre indica,

y cuando llega a Venecia tiene ya una formación muy consolidada dentro...

de otros modelos como son los de Giulio Romano

e incluso de Parmigianino, realmente la pintura de Veronés

solamente la podemos entender en Venecia.

Sólo paseando por Venecia, viendo el color, la luz de Venecia,

las arquitecturas de Venecia,

podemos entender la pintura de Paolo Veronese.

Su dominio de la perspectiva

y su conocimiento de la arquitectura de su tiempo,

acabarían por convertirle en un gran creador de escenografías

que preludian las del barroco.

Por contraposición, sorprende la intimidad

y la profundidad que revisten sus últimas pinturas devocionales.

En relación a Pablo Veronés

y la producción artística veneciana de este pintor,

yo creo que lo que hay que destacar es,

por un lado, los aspectos tópicos de la figura de Veronés

en su recepción histórico-artística,

es decir, el pintor de las fiestas, de las grandes cenas,

de los grandes aparatos de muchos personajes,

de muchas referencias a la gran pintura de historia narrativa,

pero, por otro lado, el aspecto quizá más interesante

de la investigación sobre Veronés en los últimos años,

está en ese aspecto más vinculado a la pintura devocional,

a los temas de la pintura devocional y a los temas de la contrarreforma.

En estas escenas, Paolo abandona la fastuosidad

y sus tradicionales aparatos arquitectónicos,

a favor de una pintura de mayor empatía y emotividad,

cercana al espíritu de Trento,

conseguida gracias a una paleta tonal más densa y oscura.

El coleccionismo regio y la constante adquisición de cuadros,

primero de Tiziano y, más adelante, de Veronés o Tintoretto,

acabaron por condicionar la entrada de los borrones

en la pintura española.

A ello, hay que sumar...

la asimilación de la pincelada veneciana

en las obras de Navarrete el Mudo y, sobre todo, de El Greco.

Lo cual no significa que hubiera una aquiescencia total

a todos los productos venecianos, e incluso, diríamos,

que la última época de Tiziano, con una pincelada muy suelta,

con los "borrones" como se decía en la España del siglo XVII,

se veía como algo que no era tan adecuado

por dejar una pintura que no perfilaba excesivamente.

Por lo tanto, es un referente doble,

por un lado, de gran atractivo, por otro lado, en parte, rechazable.

En España, por tanto, se realizarían

diferentes valoraciones de la técnica de borrones.

Yo creo que, probablemente,

las caracterizaciones más positivas incluyen,

no tanto lo que es estrictamente la literatura artística, como en...

en textos procedentes del campo de la literatura,

procedentes, muchas veces, del mundo de los sermones,

estoy recordando las obras de Paravicino,

que es donde se encuentran las definiciones más apropiadas

y, desde luego, bastante más entusiastas de esa forma de pintar

que, evidentemente, fue asociada con los venecianos

o con los que habían tenido algún contacto con Venecia,

como fue, también, el caso de El Greco.

Los borrones no gozarían de un consenso en la pintura española

hasta la llegada de Velázquez, quien comprendió, gracias a Rubens,

que todo pintor con aspiraciones cortesanas

debía atender a Tiziano y a su estilo.

Cuando el flamenco llegó a España, en misión diplomática, en 1628,

admiró la colección de pintura veneciana de Felipe IV

y pudo copiar, en palabras de Francisco Pacheco,

"todas las cosas de Tiziano que tiene el rey".

Esto no debió pasarle inadvertido a Velázquez,

que entendió que sus aspiraciones a convertirse en pintor de corte

pasaban por un acercamiento a ambos pintores para,

en última instancia, superarles.

Por lo tanto, diríamos, Velázquez se estaba proponiendo a sí mismo

como un pintor que superaba a Tiziano,

que superaba a Rubens en su relectura de Tiziano

y que, por lo tanto, la propia lectura y la propia interpretación

de la tradición veneciana que hacía Velázquez, superaba,

porque añadía elementos propios de la modernidad

y del naturalismo que era propio de su propia época.

Por su carácter icónico, como ejemplo de la emulación velazqueña

para con los venecianos y Rubens,

podemos detenernos en la Venus del espejo.

Y es que, si el desnudo femenino

era uno de los grandes temas de la escuela veneciana,

en la pintura española era cuando menos infrecuente.

Podemos destacar dos aspectos

en los que Velázquez se mide con sus referentes.

En primer lugar, decide cambiar la postura de la mujer

y ponerla de espaldas al espectador,

algo que sólo se había visto en cuadros de composición

en los que se exigía, por trama narrativa,

que la mujer estuviera de espaldas.

La otra cuestión, todavía mucho más interesante, es que Velázquez...

lo había hecho también Tiziano

en un cuadro que Velázquez podía perfectamente no conocer,

como es la Venus de Urbino,

saca a la mujer del tiempo mitológico.

De alguna manera, las Venus de Giorgione,

casi todas las Venus anteriores,

ese desnudo venía justificado porque aquello sucedía...

o en la naturaleza, como en el caso de Giorgione,

o en un lejanísimo tiempo mitológico.

Velázquez, como hace Tiziano en la Venus de Urbino,

lo que hace es que la trae al presente,

es un desnudo, pero no un desnudo de hace...

dos mil, tres mil, cuatro mil años, del tiempo intemporal de los dioses,

sino que es un desnudo de ahora mismo, es un desnudo actual.

La pasión coleccionista de Felipe IV por la pintura veneciana,

hizo que Velázquez estuviese en permanente contacto

con maestros venecianos,

bien viajando a Italia para conocer sus pinturas in situ

y actuar como agente del rey,

comprando cuadros de Tintoretto o Veronés,

o bien como aposentador real,

decidiendo los lugares de los que colgarían las obras

en las casas del rey.

Las pinturas, ya, en estos momentos,

no sólo eran pinturas de Tiziano las que se coleccionaban,

sino también de Tintoretto, de Veronés, de Bassano.

El propio Velázquez, al servicio de Felipe IV,

viajó a Italia y una de sus misiones era, precisamente,

la de adquirir pinturas venecianas para las colecciones de Felipe IV.

No solamente el rey, sino también los nobles,

sobre todo, los nobles madrileños a imitación del rey,

adquirieron este tipo de pinturas que...

se convirtieron en las protagonistas

de las galerías madrileñas.

Eran pinturas de todo tipo de géneros.

Es decir, había pintura mitológica,

por ejemplo, Venus y Adonis, de Veronés, del Museo del Prado,

adquirido en Italia para las colecciones reales,

o pintura religiosa, como el Lavatorio de pies,

una obra importantísima de Tintoretto,

que fue comprada por Felipe IV en Inglaterra

y Velázquez la colocó en El Escorial.

Y también retratos.

El coleccionismo de artistas venecianos

y la asimilación de su estilo,

potenciaron un gusto por esta escuela

que se tradujo en la búsqueda de pintores afines a la tradición

de lo que se llamaron "borrones" en la España de Carlos II,

y ya, en el siglo XVIII, Carlos III.

En ese sentido, vemos que el modelo veneciano se va ajustando,

se va moldeando, hasta que, con el paso del tiempo,

podamos llegar a figuras como la de Luca Giordano,

pintor napolitano que viene llamado a España

para pintar como los venecianos, es decir...

repitiendo, en cierto sentido, lo que ya hemos visto con Velázquez

y, por otro lado, llegamos a pintores como Tiepolo,

que viene llamado a Madrid, otra vez,

para pintar el Palacio Real nuevo, y que muere en Madrid en 1770,

y pinta, justamente, otra vez, ese modelo veneciano en España.

"Por ti el gran Velázquez ha podido, diestro, quanto ingenioso,

ansí animar lo hermoso, ansí dar a lo mórbido sentido

con las manchas distantes, que son verdad en él, no semejantes,

si los efectos pinta y de la tabla leve

huye bulto la tinta, desmentido de la mano el relieve".

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21 feb 2020

1.- Serie: "Arte y cultura por los derechos humanos": Los Derechos Humanos al aire libre: Cine de Verano.
2.- Noticias. Reencuentro con Kant: Tradiciones y perspectivas contemporáneas.
3.- "Hermenéuticas contra la violencia" con Teresa Oñate.
4. Borrones Venecianos: de Tiziano a Velázquez.

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