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Últimas preguntas

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Para todos los públicos Últimas preguntas - La Ventana - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Muy buenos días, amigos. ¿Qué tal?

Bienvenidos una semana más a "Ultimas preguntas".

Y está con nosotros, bueno, si me permiten, lo primero,

una amiga personal, ya lo saben en cuanto la vean,

pero yo creo que también podemos decir ya

que es amiga del programa, amiga de tantas personas

que, a esta ahora, nos congregamos alrededor de la televisión,

porque ya más de uno me ha dicho:

"Hace mucho que no va Carmen Guaita a la tele".

Bueno, ya está aquí Carmen Guaita.

Bienvenida. Muchas gracias. Qué alegría.

Me hizo mucha ilusión cuando me dijeron:

"Hace mucho que no va Carmen a la tele".

Tiene que venir ya, porque hay nuevo libro.

Qué alegría. Gracias, Mari Ángeles. Bienvenida y enhorabuena,

porque efectivamente hay nuevo libro,

"La ventana", que está recién recién salidito,

¿verdad? En este mes de marzo. Así es.

"La ventana", que hay tanto que ver,

hay tanto que descubrir a través de esa ventana.

Pero el primero, si me permites,

que vamos a decir a los espectadores,

posibles lectores, ojalá,

es que no es un libro como los anteriores.

No. ¿Verdad? Cuéntanos un poquito,

preséntanos a tu criatura. De hecho, me ha dado mucha alegría

que te gustara. Sí, me gustó.

Porque me sentía un poco insegura con respecto a haber cambiado

de registro con los libros anteriores.

Los libros anteriores se desarrollaban en la historia,

en el pasado y traían memorias de personas.

Pero este libro se desarrolla en el futuro.

Y, entonces, era un salto,

un salto de... como un atrevimiento,

un salto mortal en el que me sentía

un poquito insegura y sí necesitaba que me dijeras

que te había gustado, porque, bueno,

porque estamos en un momento en el cual, tal vez,

lo que hay que reflexionar es cómo queremos que sea el futuro.

Y esa es una de las... una, yo diría solamente

una de las claves, porque hay tantas claves...

Bueno, si te parece la conversación hoy no va a tener un orden lógico,

porque yo le decía antes a Carmen: "Ha sido uno de los libros

que tengo más subrayado

porque es un libro de muchas ideas".

Yo tampoco quiero contar mucho del libro,

por supuesto, pero yo creo que sí que puedo decir,

desde mi opinión como lectora, Carmen, que es una novela,

pero no es una novela de a ver qué pasa después,

a ver cómo se desencadenan los acontecimientos,

a ver al final qué pasa con el protagonista...

Está ahí, pero es lo de menos.

Lo demás es la esencia o las esencias que hay en el libro.

No sé si es lo que buscabas como autora.

Sí, sí, eso es lo que buscaba, eso es lo que buscaba.

Quería, de alguna manera, hacer pensar,

que nos parásemos a pensar, a través de una historia,

de una historia de ficción y de personajes de ficción,

que pudiésemos incluso tomar decisiones

con respecto a nuestro presente

para ver qué vamos a hacer en el futuro.

Lo que ocurre es que he tenido una especie como de anticipación

con este libro... Total.

Porque, cuando lo lean, nadie se va a creer

que está escrito antes de la pandemia.

Es que eso es tremendo. Y sí está escrito

antes de la pandemia. Me ha sobrecogido.

Tengo testigos de que está escrito antes de la pandemia,

pero me han sobrecogido un poco que algunas de las cosas,

no todas, se han ido cumpliendo estos últimos meses.

Y si al principio el objetivo del libro era un poco

"vamos a reflexionar sobre el futuro",

estos cambios de estos meses han transformado el mensaje

en "vamos a tomar decisiones con respecto al futuro".

Ya no se trata solo de pensar cómo queremos que sea,

sino de decidir ya ahora cómo queremos que sea.

Porque es un futuro que tú pones a diez años vista,

en el 2030. Demasiado pronto, ¿verdad?

Verdad. No contaba con la pandemia.

Claro, dices: "Tampoco es tanto diez años,

pues tampoco van a cambiar mucho las cosas".

Hasta que llega una pandemia y nos pasa como un huracán.

Y nos acelera la historia. (ASIENTE)

Y este acelerón de la historia..

Por eso te digo que empezamos a pensar las decisiones.

El libro habla de educación y realmente es una historia

y una declaración de amor a la educación.

Y mi objetivo primero era una novela

que me despidiese a mí también de mí,

de mi trabajo activo como maestra,

que ya se ha cumplido,

Pero al final resulta que, bueno,

evidentemente, la educación está en el marco de todo,

pero ya los ordenadores los tenemos aquí,

ya no son algo que amenaza con llegar,

sino que ya está aquí;

la inteligencia artificial está aquí ya tomando decisiones.

Entonces es momento de pensar.

Se me ha hecho demasiado actual.

Demasiado en poco tiempo. En poco tiempo.

Pero hay cosas que permanecen y yo creo que ese es

uno de los grandes valores del libro.

Efectivamente, hay que tomar decisiones,

pero yo creo que, por ejemplo,

sobre el humanismo y sobre la humanidad,

yo creo que hay que pensar siempre, tomar decisiones, desde luego,

pero ojalá tengamos que pensar siempre, ¿no?

Y, cuando lean el libro, entenderán este "ojalá".

(RÍEN) -Sí, porque siempre he pensado...

yo creo que lo hemos hablado nosotras,

que lo humano no es lo que nos tira para abajo

y nos aproxima a nuestra dimensión animal

o instintiva o meramente biológica,

lo humano tira de nosotros hacia arriba.

Lo humano es la necesidad

que tenemos de los símbolos, de la trascendencia,

el preguntarnos qué hacemos aquí,

preguntarnos por la muerte, que es la gran pregunta.

Entonces, eso es la humanidad y ahí está la educación,

pero ahí estamos también cada uno de nosotros,

sintiéndonos parte de una familia, que es la familia de la humanidad,

y responsables también de lo que le suceda a esa familia.

Aunque parezca que no, todos, incluso dentro de casa,

incluso confinados,

tenemos nuestra responsabilidad

en qué será de nuestra familia humana.

Bueno, y, de hecho, esto es un poco d lo que habla

el libro a través de una maestra,

a través de un alumno y a través de una compañía...

una pequeña compañía de teatro.

Lo has apuntado ahora, de algún modo,

con el teatro, con una vuelta a los clásicos,

porque, un poco por lo que decíamos también,

o sea, da igual que pasen 20 siglos,

hay valores que permanecen.

Eso es. ¿Y de dónde vienen?

Pues vienen de lo que sucedió hace 2.000 años.

Vienen de la filosofía y del arte de los griegos

y vienen del mensaje de Cristo.

Y han sobrevivido 2.000 años esos valores.

Y ¿que son los valores? Son como la brújula.

Claro. La brújula de la vida.

Y todavía están ahí,

todavía están en el mensaje del ser humano,

que es el mensaje que traen los griegos antiguos,

el ser humano como individuo,

de alguna manera, solo,

y luego el mensaje del cristianismo,

que es el mensaje del ser humano hijo

y entre hermanos,

que tiene que perdonar y que tiene que tolerar

y que tiene que convivir. Entonces, de ahí, de esas raíces,

proviene lo mejor del mundo en el que nosotros vivimos ahora.

Y este inmenso progreso que hemos tenido los seres humanos

desde la ley del Talión

hasta la Declaración de Derechos Humanos,

que hay un enorme progreso de la humanidad,

viene de ahí, de esas raíces ancestrales.

Entonces, había que volver, había que volver a esas raíces.

La protagonista sabe mucho de latín y de griego,

porque es profesora de latín y griego,

pero se encuentra con la realidad del mensaje

de los de los antiguos clásicos y también se encuentra con su fe,

que le había dejado dormir durante mucho tiempo.

Sí, porque haces ahí un guiño,

un ponernos ahí en situación,

es que tampoco quiero dar muchas pistas,

a cómo puede ser también si nos olvidamos de la religión,

o cómo... de esa relación con Dios, de esa trascendencia.

¿Y cuál debe ser...?

También yo creo que es un... podemos decir,

una especie de llamada de atención a cómo tiene que ser

esa vivencia de nuestra fe.

Bueno, gracias por haber leído y haber...

Lo he disfrutado mucho.

Muchas gracias, la verdad, por haber llegado tan hondo.

Porque sí, es verdad, es verdad.

Efectivamente, es que se trata de que tenemos que pensar

qué hacemos aquí y para qué estamos aquí.

Y también pensar nuestra relación con las máquinas.

porque, fíjate,

porque las máquinas, y lo estamos viendo ahora,

no son trascendentes.

Resuelven los problemas de una manera inmediata,

y, cuando yo necesito una información,

entro en un buscador de internet

y me brota la información, más de la que quiero,

pero a mí no me preocupa cómo ha sucedido eso.

Esos procesos son instantáneos y no me preocupa

ni siquiera dónde vaya mi búsqueda,

pero eso choca profundamente con la necesidad del ser humano

que somos todos nosotros, somos proceso, somos camino,

ninguno de nosotros es inmediato,

todos vamos evolucionando,

todos vamos creciendo y todos somos trascendencia.

Todos necesitamos respuestas,

todos necesitamos sentir,

dejarnos caer en las manos,

en las manos de Dios los creyentes,

pero dejarnos caer en la confianza en alguien.

Y esto podemos olvidarlo en un mundo colonizado

por lo que es inmediato,

por lo que sucede justo en el momento de mis necesidades,

sin que yo tenga que preguntarme de dónde viene,

ni por qué pasa.

Ni qué ocurre con los que están alrededor.

Exacto, ni qué coste tiene. Claro.

Para los que están alrededor. Y por eso la relación

con las máquinas, que nos solucionan tantos problemas

y que, en este mundo del futuro a breve plazo

en el que se desarrolla la novela,

gobiernan porque han sido capaces de resolver

todos los problemas inmediatos de los seres humanos,

de repente hay un núcleo de personas que dice:

"No, no, los seres humanos no somos solamente

la búsqueda de solucionar nuestros problemas inmediatos,

también somos una pregunta,

también somos una apelación y también somos un camino

y todo lo que sucede en este camino".

Pero bueno, no quisiera que pensaran...

Porque es una novela,

no quisiera que pensaran los espectadores de este programa

que es un libro de filosofía, porque es una novela.

Esto le ocurre a los personajes.

Efectivamente, es una novela,

pero, bueno, por lo que dices de la filosofía,

una novela que nos invita y muchísimo a la reflexión,

pero es verdad que de un modo,

y sí que me gustaría comentar esto...

No sé si cuando un autor, como es el caso de Carmen,

escribe un libro,

está imaginando quién lo va a leer o el prototipo,

por ponerlo así, entre comillas,

del lector que va a hojear

y que se va a sumergir en las páginas de su libro.

Pero no lo sé, no sé cómo lo haces,

pero yo veo claro que, a lo mejor,

incluso desde los adolescentes ya pueden leer este libro.

Sin duda. ¿Verdad?

Sí, sí, yo creo que sí.

Bueno, lo primero, porque el argumento es...

es muy blanco y lo segundo porque realmente es a ellos,

que son los que van a llevar el futuro,

a los que está dirigido realmente el auténtico mensaje

y, sobre todo, porque el protagonista

es un adolescente, es un niño. Claro.

Otro de los... Claro es que hay tantos temas...

Mira, yo nunca he enseñado el guion o los apuntes que me hago,

pero es que creo que podría haber seguido

y ya dije: "Para", porque hay tantos temas

que nos pueden surgir. Qué bien.

Pero, por ejemplo, el tema de la libertad.

Hablabas antes del confinamiento,

de cómo incluso entre las cuatro paredes

de nuestra casa, con nuestra familia,

podemos cambiar el rumbo, podemos decidir.

Y es que ahí está la libertad.

Pero a mí me ha llamado mucho la atención del libro

o me ha hecho pensar cómo, en esa continua búsqueda,

en ese ansia que todos lógicamente tenemos por la libertad,

nosotros mismos nos esclavizamos.

¿Dónde rompemos ese círculo?

Sí, sí, es curioso,

porque hay un párrafo en el cual un personaje dice:

"La libertad, que es algo tan anticuado,

algo tan arcaico de lo que ya no se habla,

de lo que ya no se habla

en un mundo colonizado por las máquinas.

Y, sin embargo, la libertad es nuestra gran apelación

y nuestro gran resultado.

La libertad es el resultado de poner en práctica los valores.

La libertad es el resultado de entender

que la vida es un camino

y la libertad es el resultado de escuchar una apelación

a lo humano, a lo verdaderamente humano.

La libertad está en la intemperie".

Esto lo dice la protagonista, que tiene dos nombres,

el nombre honorífico y su nombre real.

Este nombre honorífico, que para ella es un honor,

realmente es una forma de esclavizarla,

porque la circunscribe, digamos,

a un registro muy pequeño,

que es donde ella pone en práctica su nombre honorífico.

Y conforme va avanzando la novela

y ella va empezando a usar su nombre real,

se va sintiendo más libre y dice:

"Empieza a sentir que vive a la intemperie".

¿Esto qué quiere decir? Pues quiere decir sin abrigos,

sin capuchas, sin ataduras,

sin estar refugiada o confinada entre cuatro paredes,

sino aceptando las cosas que vienen en la vida tal como vienen,

que es realmente como estamos todos los seres humanos,

un poco a la intemperie, porque no sabemos

qué es lo que nos va a suceder.

Otro de los guiños de la novela es la obra clásica "Edipo Rey",

en la cual el protagonista tampoco es capaz de adivinar

lo que le va a suceder. Claro.

Entonces, esto que le ocurre a la protagonista,

esta intemperie la hace sentirse más libre.

Bueno, pues en el momento que nosotros comprendemos

que nuestra vida está siempre a la intemperie,

nos sentimos más libres para aceptar

y para abrazar lo que la vida traiga.

Lo que la vida traiga en esas dos energías inagotables

de las que tú hablas,

como son el dolor y el amor.

Sí, las dos energías inagotables.

Ella encuentra las dos y, de repente, empieza a comprender

el para qué sirven tanto el amor, que sirve para curar,

como el dolor, que sirve para crecer.

Entonces es esto, estas son las energías

y este es el campo de fuerzas tan complejo,

tan absolutamente individual y tan absolutamente trascendente

que las máquinas nunca van a poder controlar.

De hecho, hay otro momento en el cual se dice:

"Es que las máquinas no pueden, quieren controlarnos y no pueden,

porque la libertad consustancial

a los seres humanos se escapa siempre,

se escapa siempre de cualquier forma,

de cualquier prisión".

Más cositas que me he apuntado por aquí.

"Serenidad y confianza

como signos de la felicidad oculta".

¿Te ha gustado esto? He vuelto muchas veces a esa frase.

Qué alegría. "Serenidad y confianza

como signos de la felicidad oculta".

Claro, es que hay un gran malentendido

con respecto a la felicidad, un gran malentendido.

¿Y cuándo notamos nosotros que somos felices?

Pues cuando estamos serenos... Sí.

Y cuando sentimos confianza, estamos en un lugar confiable

y rodeados de personas en las que confiamos.

Y la felicidad no tiene nada que ver ni siquiera con la alegría.

Es algo más...

más profundo y más complejo.

Por eso está bien reconocer

que estos son síntomas de la felicidad,

porque puede pasársenos de largo el momento feliz de cada día

en el cual hemos sentido,

pues, como que lo que hay dentro de nosotros

y lo que hay fuera se une y a la vez que estamos rodeados

de personas que nos quieren, seamos como seamos.

Entonces, esto está bien de alguna manera distinguirlo,

la protagonista de la novela aprende a distinguirlo,

aprende ella a decir: "Estoy serena, esto es que soy feliz".

Y aprenden casi todos,

bueno, yo creo que todos, de una u otra manera,

y cada uno en su momento y en sus circunstancias

a salir de su zona de confort.

Qué bueno, que bueno, ya lo creo. ¿Verdad?

Bueno, de hecho, hay personajes...

porque la novela se desarrolla en un mundo totalmente

lleno de reglas y totalmente lleno de normas

que salvaguardan la seguridad

del ser humano y también sus condiciones,

digamos que de confort y de bienestar.

Pero el confort no es que una aspiradora aspire ella sola.

El confort es algo mucho más complejo.

El confort es aquello que tú haces casi sin darte cuenta,

con los ojos cerrados.

Entonces, muchos protagonistas de esta de esta obra salen

de esa zona, transgreden,

entran en un territorio en el que podrían sentir miedo,

y, sin embargo.

viven unas experiencias que les hacen crecer,

porque cuando uno rompe su zona de confort

y sale hacia un terreno desconocido,

la zona de confort se amplía. Lo que ya has hecho una vez

ya no te da pánico hacerlo por segunda vez.

Ya has aprendido, has aprendido a vivir.

Aquí la maestra, porque es una maestra,

la protagonista rompe,

rompe con una determinada regla

que es la estructura de este mundo futuro,

que si tú no la quieres contar, yo no la voy a contar.

(RÍE) Esta estructura,

tan llena de estratos, tan llena de...

metidos en cajitas están todos,

ella sale de su cajita,

se adentra en un territorio desconocido

y de repente encuentra un niño. Te lo iba a decir.

Justo iba a utilizar esa frase.

"Encuentra a un niño", porque se produce el encuentro

con todo lo que eso implica,

y un niño, tenía que ser un niño. Tenía que ser un niño, sí,

porque mantener una esperanza en que el mundo...

Estamos todavía a tiempo de convertir el mundo

en un "venga a nosotros tu reino",

que es realmente para lo que estamos aquí.

Esto... quienes más pureza tienen,

quienes menos cargas del pasado

o quienes menos heridas y quienes menos cicatrices tienen

son los jóvenes, por eso me encanta que hayas dicho

que esta novela la puede leer gente joven.

Yo creo que sí. Claro. Y el protagonista,

este niño, pues es un niño especial.

¿Es creíble? Te ha resultado creíble?

Me ha resultado muy creíble. ¿Sí? Sí.

Muy creíble, y tiene unos giros... He disfrutado mucho

con el personaje del niño. Y, de hecho, está muy inspirado,

incluso en su aspecto físico, en un alumno mío,

sí, al que, por supuesto, no me atreví a nombrar en la novela

ni voy a nombrar ahora, pero era un niño tan especial

como este protagonista de la novela,

y haber sido yo la maestra de aquel chiquillo

y haberlo visto brotar, Significó mucho para mí.

Ahora que dices eso, fíjate,

no pensaba decir esto en la conversación

y no te lo he dicho a ti tampoco antes,

pero es el libro en el que yo te veo.

¿Sí? Sí.

¿Por ser maestra la protagonista? Eres tú.

(RÍEN) Igual estoy descubriendo algo

que es simplemente una apreciación personal.

Es posible, sí, desde luego.

Pero te he visto mucho ahí.

En la relación con el alumno... Sí.

Mari Ángeles, en la relación con el alumno

está mi vida entera de maestra. Ahí se ve.

Es una despedida realmente para mí este libro,

una despedida de 40 años cara a cara

con seres humanos viendo crecer y a la vez creciendo yo,

y con esa interacción humana tan maravillosa.

Para finalizar, una frase que no me he apuntado

que seguro la voy a decir mal, no es una frase muy filosófica,

o tal vez sí,

pero yo me lo he apuntado como frase de andar por casa.

A ver si la digo bien, sino tú,

que creo que te lo sabes de memoria,

me lo vas a decir mejor. Debería, debería.

No hay problema lo suficientemente gordo...

(RÍEN) Que cuando salgas de la ducha

no se ha solucionado. Pero esa es una frase mía

de andar por casa. Es maravillosa.

No te lo había oído nunca. ¿No me la habías oído?

No. Lo decía mi abuela.

La tuviste que escribir para que me entere.

Mi abuela decía: "Un problema es verdaderamente grave

cuando no se ha solucionado después de darte una ducha".

(RÍE)

Eso. Eso, para andar por casa,

es un buen indicador de la gravedad de los problemas.

Realmente, porque es después de haber pensado

un poquito con calma.

Y de haber salido un poquito

del problema. Sí, parado un poquito.

Haber dejado que cayese el agua. Eso es.

Y ya vemos las cosas de otra manera.

Lo aplico en la vida cotidiana. Yo desde el otro día también.

(RÍEN) Porque creo que lo llevaba

aplicando tiempo, pero no lo había puesto...

No soy escritora, no le había puesto las palabras

que le ha sabido poner tu abuela y tú ahora.

Mi abuela. De verdad, qué maravilloso, Carmen.

Gracias, de verdad. Gracias,

Te agradezco que hayas estado aquí una vez más

y ven pronto, sabes que te echamos de menos.

Muchas gracias. Hay otro libro apuntando, así que...

Muchas gracias. Te esperamos prontito.

Gracias, de verdad. Nos quedamos

con otras grandes mujeres,

con Cristina Inojés y las que ella nos va a presentar.

Hola, Mari Ángeles. Hola a todos.

En 1887, el Observatorio Astronómico de París

ideó un proyecto al que invitó a colaborar a otros países.

Este proyecto recibió el nombre de "Carte du ciel",

es decir, de mapa del cielo,

y consistía en cartografiar parte del cielo

a través de 22.000 placas de cristal,

que eran los negativos, en aquel momento, de la fotografía,

que habían obtenido desde distintos telescopios.

El proyecto era ambicioso y bonito a la par, desde luego.

Varios países se sumaron, 16 en total

y, entre ellos, el Vaticano,

que ofreció a dos personas para trabajar en dicho proyecto:

Emilia Ponzoni y Regina Colombo,

que eran religiosas de la Congregación de María Bambina.

Pronto se vio que el trabajo para dos personas

era imposible de realizar porque era demasiado.

Entonces se sumaron otras dos religiosas:

Concetta Finardi y Luigia Panceri.

Entre las cuatro,

con un trabajo tedioso que requería una vista muy buena,

porque, claro, la calidad de las imágenes no era

la de las imágenes digitales que tenemos hoy en día,

que requería todo el trabajo o todo el cálculo que fuera manual

y, desde luego, en unas condiciones

donde no se sabía ni qué era un ordenador,

ni siquiera una calculadora.

Ellas realizaron el trabajo de la mejor manera que pudieron.

Entre las cuatro, al final,

cartografiaron más de 480.000 estrellas,

supone que les tocaban muchísimas a cada una,

pero lo curioso del caso es que, en comparación con otros países,

ellas trabajaron mucho más, porque la media era de tres personas

por país sumadas al proyecto.

Ellas empezaron a trabajar en 1910

y terminaron su trabajo en 1921,

es decir, hace cien años.

Estas mujeres han quedado escondidas en la historia, por supuesto,

su trabajo ingente nadie ha sabido reconocerlo.

También es verdad que hubo otras en universidades

que tampoco han sido muy reconocidas, pero ahí están.

Son cuatro mujeres que tienen en su haber el habernos ayudado,

de alguna manera, a ver el cielo de otra manera.

El trabajo, el proyecto duró unos años más,

ellas habían terminado su parte

y está recogido en un catálogo que tiene 254 volúmenes

y que, en este momento, se puede consultar digitalmente.

Emilia, Regina, Concetta y Luigia son cuatro estrellas más

que hay que sumar al casi medio millón

que ellas cartografiaron con sus rudimentarios medios.

Hasta el próximo espacio. Adiós.

Bien, amigos, pues así nos vamos a despedir.

Será hasta dentro de tres semanas,

porque la próxima semana y la siguiente saben

que vamos a conectar en directo con el Vaticano

para seguir las transmisiones con motivo del Domingo de Ramos

y del Domingo de Resurrección. Nos encontramos después.

Así que les deseamos que tengan una muy buena Semana Santa

y una feliz Pascua.

Nos encontraremos si Dios quiere en "Últimas preguntas".

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Últimas preguntas - La Ventana

21 mar 2021

Este domingo nos visita la maestra y escritora Carmen Guaita para presentarnos su nuevo libro: 'La Ventana', de la editorial Khaf. Esta novela de ficción, ambientada en los últimos años del siglo XXI, nos descubre el valor de la educación para la transformación del mundo.

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