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Para todos los públicos Últimas preguntas - Palabek - ver ahora
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Hola, amigos, muy buenos días.

Bienvenidos una semana más a "Últimas preguntas"

hoy para hablar de un tema que no nos tiene que ser ajeno.

Por eso queremos hoy poner el foco en él.

Mejor que en el tema en sí,

en las personas que son víctimas de esta cuestión.

Son las personas

que han tenido que dejar sus hogares

y viven en su propio país o fuera de él

como asilados o como refugiados,

pero en cualquier caso fuera de sus hogares

y fuera de su ámbito natural.

Déjenme que les dé algunos datos.

37 000 personas al día, 37 000 al día,

se ven obligadas a huir de sus hogares

por causa de conflictos o persecuciones.

Casi 71 millones de personas huyen de sus hogares

y cerca de 30 millones lo hacen hacia otros países,

convirtiéndose, como decimos, en refugiados.

Nos enfrentamos

―dicen quienes conocen el tema profundamente―

a la crisis migratoria más grave desde la II Guerra Mundial.

Pues desde Misiones Salesianas,

precisamente para poner el foco como hoy queremos hacer nosotros

sobre esta cuestión

y, especialmente, sobre estas personas,

han editado un magnífico documental que se llama "Palabek".

Nosotros vamos a ver apenas un minuto de ese documental

y después lo comentamos.

(HABLA EN INGLÉS)

(HABLA EN INGLÉS)

Son las mujeres y niños los que tienen que huir

de Sudán del Sur.

Son los más desfavorecidos.

Todo queda atrás.

Todo está perdido.

Ha desaparecido de la noche a la mañana.

Llegamos con 2080 refugiados hoy

para comenzar una nueva vida en Uganda.

Este documental, "Palabek",

tiene como hilo conductor la vida de dos mujeres,

Alice y Gladys,

y, también, la presencia de un hombre,

de un misionero salesiano que hoy está con nosotros.

Él es el padre Ubaldino Andrade,

el padre Uba, como le conoce todo el mundo.

Bienvenido. Hola.

Muchas gracias por la invitación. Es un gusto, de verdad.

Aprovechando ese alto en el camino que ha hecho,

ese dejar por un tiempo, dejar físicamente,

yo me imagino que de corazón ni muchísimo menos,

dejar físicamente ese lugar en el que usted vive,

hemos aprovechado para que venga aquí a la tele

y lo comparta con los espectadores de "Últimas preguntas".

¿Qué significa ser refugiado?

Ser refugiado es una experiencia que te cambia la vida.

Cambia la vida en cuestión de minutos,

en cuestión...

En un día te cambia completamente la vida.

Has estado luchando todo el tiempo por conseguir tus sueños,

por llevar a cabo tu vida,

y todo lo que has trabajado,

de la noche a la mañana, de un momento a otro se pierde

y quedas en la intemperie, en el desierto, en la nada,

sin apoyo y sin seguridad de ningún tipo.

Esto es lo que les ocurre, por ejemplo,

a las personas que viven en Palabek.

Por cierto, una palabra que significa,

corríjame si me equivoco,

'guarda la espalda y no pelees'.

El norte de Uganda y prácticamente África del este

fue evangelizada por los combonianos,

Daniel Comboni.

Ellos llegaron a Palabek y...

Palabek es una tierra donde hay muchos conflictos,

donde hay muchas peleas entre familias y grupos culturales.

Y ellos pensaron que...

Nombraron este lugar Palabek,

que significa en la lengua 'guarda el sable',

'mete el cuchillo en el bolsillo y no pelees más'.

¿Y cómo es Palabek?

Palabek es un lugar enorme.

Es un asentamiento,

a diferencia de un campo de refugiados

donde todos están concentrados en un pequeño lugar.

Palabek es un asentamiento enorme de 20 kilómetros por 20 kilómetros

donde habitan en este momento 53 000 personas

que llegaron de Sudán del Sur,

que está a unos 30 kilómetros de este asentamiento,

y que huyen de la guerra en el Sudán del Sur,

el país más joven del mundo.

Está muy cerca, por lo tanto, de Sudán, de la frontera.

Uganda, solo el año pasado, recibió...

Yo creo que este dato es fundamental

para que nos miremos los españoles y los europeos.

Uganda recibió el doble de personas

de las que llegaron a toda Europa de manera irregular por mar

el año pasado.

Qué generosidad la de este país.

Uganda es extremadamente generoso.

Yo diría que es difícil

encontrar otro país con esta misma realidad.

Es un país

que con brazos abiertos acoge a muchísima gente.

No solo a los que viene de Sudán del Sur,

sino de otros países.

Yo he encontrado a mucha gente de Pakistán,

de países...

Gente que huye de situaciones muy difíciles

y son bienvenidos y acogidos en Uganda.

Este país pequeñito que no es un país rico.

Es un país...

Probablemente, la mayor riqueza es su gente,

el río Nilo, el lago Victoria...

Pero es un país

que vive también una situación de pobreza muy grande.

Y, sin embargo,

es un país siempre con puertas abiertas

a acoger al que necesita,

al que huye de situaciones de guerra,

de conflicto, de donde la vida está en riesgo.

Cuando le preguntas a la gente de Uganda

que por qué lo hacen, por qué son tan acogedores,

porqué cuando todo el mundo está creando barreras y muros

y poniendo reglas

para evitar la llegada de otras personas,

de refugiados,

ellos nos dicen:

"A nosotros también nos ha tocado en el pasado

irnos a otro lugar

por guerras, por conflictos, por situaciones políticas.

Hemos tenido que correr.

Hemos tenido que encontrar asilo

en Sudán, en Kenia, en el Congo, en Ruanda, en Burundi

y ahora nos toca a nosotros pagar el favor que nos han hecho".

Lo llevan muy en la mente, ¿no?

Hemos sufrido,

y ahora hay otros que sufren lo mismo que sufrimos nosotros,

y no podemos cerrarles las puertas.

Es increíble.

Es un ejemplo para Europa sobre todo

que yo creo que vive un gran olvido.

Se nos olvida

que en la pasado también Europa ha tenido...

Muchos han tenido que huir por hambre y situaciones políticas,

y ahora quizás nos encontramos bien y se nos ha olvidado el pasado.

En Uganda, en cambio, no se les olvida.

Y es increíble porque no es un país rico.

Es un país acogedor

que comparte lo poco que tiene con los que lo necesitan.

Pero, como usted bien decía,

esa es su verdadera riqueza, efectivamente.

¿Cómo es la vida en este asentamiento en Palabek?

¿Qué hacen las más de 50 000 personas?

53 000 personas

y la mayoría, el 80 %,

son mujeres y niños que han huido de la guerra.

Es una situación muy difícil porque Palabek es un lugar inmenso,

pero también es un desierto con temperaturas en el día muy altas

y en la noche muy muy frías.

Llegan ahí sin nada,

con lo que cargan, con la ropa que tienen.

Llegan a un lugar donde todo tiene que comenzar,

donde todo hay que comenzarlo desde cero.

Desde construir un lugar donde dormir,

donde cortar ramas,

y usar plásticos para cubrirse en la noche del frío.

Es gente

que tiene que levantarse muy temprano

a buscar agua, a buscar leña,

a poner un fogón, a cocinar algo...

Es un lugar donde no hay electricidad,

donde no hay transporte, donde no hay médicos,

donde no podemos abrir el grifo y que salga el agua caliente,

bebemos fría,

donde la gente está sobreviviendo día tras día.

Y, sin embargo,

a pesar de toda esa situación dura y difícil,

es gente muy alegre.

Es gente muy acogedora también.

Cuando llegas, siempre te ofrecen lo que tengan.

Un poquito de agua.

Te ofrecen algo de comida.

Siempre andan como muy pendientes de ti.

Los niños tienen que caminar grandes distancias

para ir a la escuela.

Van a veces sin nada, sin cuadernos y sin lápices,

pero van juntos.

A veces los vez abrazados caminando en el camino

con lo único que tienen.

Lo único que llevan a la escuela a veces es un plato en la cabeza

porque saben que van a recibir algo de comida.

Las niñas llevan a los más pequeños amarrados a la espalda.

No hay muchas escuelas.

Son 14 escuelas primarias, y hay 8 escuelas preescolares.

Hay una sola escuela secundaria

con más de 250 estudiantes por cada salón.

Ah, ¿sí? Sí.

Los maestros son bien valientes. Sin duda.

Y, sin embargo,

es increíble el silencio cuando están en clase, ¿no?

Caminan 14 o 15 kilómetros para llegar a la escuela

y lo hacen porque están convencidos

de que la educación es la llave para el progreso,

la llave que les va a permitir ser libres

y les va a ayudar a construir un futuro mejor.

Precisamente, esto también lo quería comentar.

¿Qué perspectivas...?

Usted nos decía hace un instante

que Palabek es un lugar donde hay que comenzar de nuevo

y hay que empezar una nueva vida las personas que llegan allí.

Pero yo le pregunto con qué perspectivas,

con qué esperanza, con qué sueños.

¿Son posibles los sueños y las esperanzas en Palabek?

Que un niño vaya a la escuela...

"Si mi vida va a estar en este asentamiento,

¿para qué voy a la escuela?".

A mí eso me parece fascinante, de verdad.

Es increíble.

Es fascinante también para nosotros

porque desde la situación que vivimos aquí todos los días

eso es imposible.

Totalmente.

No tienes agua, no tienes comida, no tienes servicios médicos,

no hay transporte, no hay casas, no hay ropa, no hay jabón,

no hay crema dental...

Y, sin embargo, si tienes vida, lo tienes todo.

Es que si todavía puedes andar, se puede luchar.

Y Dios está siempre con nosotros

y buscará la manera de ayudarnos para que salgamos adelante.

Están convencidos de eso.

Sí, hoy, puede que sea muy difícil, pero esto va a cambiar.

Esto va a cambiar.

Van convencidos de que algún día esto va a cambiar.

Luego tienen también la mente como tres cosas, ¿no?

La primera es que en esta situación

no me puedo quedar con los brazos cruzados, ¿no?

La guerra, el hambre, y la intemperie

no me van a destruir.

Yo tengo que hacer alguna cosa.

Yo tengo que moverme. Tengo que...

Sí, comienzo desde la nada, pero algo puedo hacer hoy.

Y día tras día podré hacer...

Vamos lentos, pero vamos adelante.

Por mi propia persona, por mi propia dignidad, ¿no?

La guerra no me va a destruir.

La guerra es una situación quizás fruto del odio

y fruto...

Pero es algo que no me va a destruir.

Es algo

que con lo poco que tenga yo voy a vencer.

Están muy convencidos de eso.

Lo segundo es que hay mucha gente que depende de mí.

Eso también lo tienen en cuenta. Tengo hermanos, tengo una madre...

Hay muchos que han sobrevivido conmigo,

y sobrevivir es para ellos...

Dicen ellos que si están todavía en vida,

es porque Dios tiene un plan para ellos

y los planes de Dios siempre son buenos, ¿no?

Ya Dios nos indicará cuál es el plan,

pero yo debo hacer algo por mi gente,

por los que están,

por los que dependen de mí, por los que han sobrevivido.

Y lo tercero es una convicción increíble

de que cualquier cosa que haga hoy

nos va a ayudar mañana para reconstruir Sudán del Sur.

Para reconstruir lo que hemos perdido, ¿no?

Esas tres convicciones están ahí y los lleva a luchar,

a transformar realidades que a veces...

Nosotros, en lo normal, estaríamos locos.

Esperando a que pase el tiempo. Es verdad.

Sí, sí, sí. Es verdad.

También hay experiencias muy duras de esperar, ¿no?

Cuándo va a terminar.

Pero, sin embargo, no se desaniman y siguen adelante.

No les pilla parados, ¿verdad? No les pilla parados.

Dicen ellos que el sudanés,

la gente de Sudán del Sur,

es como alguien que se ha caído en el camino

y lo único que necesita es que le extiendan la mano

y le ayuden a levantarse.

Y una vez que esté levantado ya sigue él caminando.

Qué bueno.

Es como que las cosas

no dependen de otros solamente,

pero también dependen mucho de nosotros.

En ese caso, a veces,

a los salesianos nos dicen que somos quizás una de las pocas...

Quizás la única organización en el asentamiento

que no les da nada.

¿Cómo que no les da nada?

Y es interesante, ¿no?

Ellos dicen:

"Ustedes son la única agencia que no nos da cosas,

sino que nos ayudan a conseguirlas".

Quizás es aquel proverbio, ¿no?

Es importante no darles el pescado...

Sino enseñarles a pescar, ¿no? A pescar.

Y están convencidos de eso.

Nosotros también estamos como a la sorpresa.

Quizás vamos haciendo algo y lo vamos haciendo bien.

Los salesianos, por cierto, están precisamente allí

porque de algún modo fueron reclamados por la población.

Cuéntanos cómo fue esto.

De estas 53 000 personas

hay una considerable cantidad de personas

que son católicas

y cuando vieron a un padre salesiano, dijeron:

"Quédense".

O cómo fue esto, cuéntenos.

Eso fue por casualidad. ¿Sí?

Fueron al asentamiento para ver qué estaba pasando

y para ver a la gente como curiosos, ¿no?

Un salesiano fue por ahí a ver

y se encontró que había gente

que se reunía debajo de los árboles a rezar

acompañados por muchos catequistas

que ya habían sido formados en Sudán del Sur

y que les tocó también correr.

Sin sacerdotes, sin religiosos,

ellos continuaron encontrándose y celebrando la palabra

y rezando juntos.

A este sacerdote que llegó en el momento preciso

lo llevaron a un lugar

donde encontró 400 o 500 personas debajo de un árbol.

La gente,

cuando se enteró de que era sacerdote,

le pidieron por favor que se quedara.

Él poco a poco se fue quedando.

Se fue quedando

hasta que definitivamente se quedó a compartir la vida con ello.

A dormir con ellos.

Y los primeros que llegamos

llegamos a hacer una experiencia de refugiados nosotros mismos

porque, cuando llegamos, no teníamos casa.

No teníamos...

Y la gente nos acogió en sus tiendas de campaña.

Hacían espacio

para que nosotros durmiéramos con la gente,

y comíamos lo mismo que comían ellos.

Y así nos fuimos quedando y ahora tenemos más de 16 capillas.

Y cuando hablo de capillas

es un árbol enorme donde se reúne la gente

para celebrar los sacramentos y para celebrar la eucaristía,

una eucaristía muy alegre que dura a veces dos o tres horas

y donde hay que traducir todo cuatro o cinco veces.

Y es increíble la acogida que la gente te da

porque dicen:

"Ustedes son parte de nosotros, ¿no?

Ustedes han querido vivir la misma experiencia

que hemos vivido nosotros.

Hay tantas agencias aquí que hacen un trabajo bello,

pero llegan a las 09:00 y se van a las 17:00".

Y ustedes se quedan.

Los salesianos hemos decidido quedarnos con la gente

a acompañarlos y vivir las mismas experiencias.

Vivir las tristezas que ellos...

Compartir las tristezas,

pero también compartir las alegrías, que son muchísimas,

y animarnos unos con otros a seguir adelante.

Ahora entiendo por esto que nos está diciendo,

por qué este documental

que ha editado Misiones Salesianas,

un documental dirigido por Raúl de la Fuente,

director premiado y desde luego muy considerado,

se llama "Palabek", como el propio lugar,

pero lleva como subtítulo "Refugio de esperanza".

Ahora lo entendemos un poco más.

Y queremos entenderlo definitivamente,

yo aconsejo de verdad que vean este documental.

También lo podemos encontrar en internet.

Y merece la pena que siquiera por unos minutos,

lo que pueda durar el metraje de esta película,

nos metamos

y pasemos a vivir un tiempo con estas personas

en este refugio de esperanza en Palabek.

Allí estará también el padre Uba.

Muchísimas gracias por haber estado con nosotros.

A ti por recibir.

Ha sido un gusto, de verdad.

Gracias. Gracias.

Y nosotros nos quedamos ahora con otras historias.

Abrimos nuestro espacio Nuevas Miradas.

"La experiencia de pisar la misma tierra

por donde caminó Jesús

es siempre una ayuda para nuestra fe.

Y más cuando hablamos del sacramento del bautismo,

cuando nacemos a la vida cristiana,

el momento en que Jesús inicia su vida pública.

Estamos en Jordania, en la otra orilla del río Jordán,

donde se sitúa el lugar histórico

en el que Cristo fue bautizado por Juan Bautista.

A Jordania, que es también tierra santa,

han peregrinado los últimos papas,

y también el equipo de 'Últimas preguntas'

junto a un grupo de sacerdotes peregrinos.

2000 años después, día del bautismo del Señor,

el Evangelio cobra vida."

"En aquel tiempo vino Jesús desde Galilea al Jordán

y se presentó a Juan para que lo bautizara,

pero Juan intentaba disuadirlo diciéndole:

'Soy yo el que necesito que tú me bautices.

¿Y tú acudes a mí?'.

Jesús le contestó:

'Déjalo ahora.

Conviene que así cumplamos toda justicia'.

Entonces, Juan se lo permitió.

Apenas se bautizó Jesús, salió del agua,

se abrieron los cielos,

y vio que el espíritu de Dios bajaba como una paloma

y se posaba sobre él.

Vino una voz de los cielos que decía:

'Este es mi hijo amado, en quien me complazco'."

Pues así nos despedimos nosotros.

Será si Dios quiere hasta la próxima semana.

Nos encantará que una vez más estén aquí en "Últimas preguntas".

Les deseamos que pasen una semana estupenda.

Podemos seguir juntos a través de las redes sociales,

ya lo saben,

y, cómo no, el próximo domingo, a través de La 2

y del Canal Internacional de Televisión Española.

Hasta entonces.

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Últimas preguntas - Palabek

12 ene 2020

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