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Últimas preguntas

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Para todos los públicos Últimas preguntas - Homenaje a los mayores - ver ahora
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Hola, amigos, ¿qué tal? Muy buenos días, bienvenidos.

Una semana más a "Últimas preguntas"

en un día hoy, si me permiten, muy especial,

un día que vamos a dedicar a las personas mayores,

habitualmente solemos hacerlo

en torno a la fecha del 26 de julio,

pero en esta ocasión de un modo muy especial,

porque ya saben que desde la Conferencia Episcopal

y también desde otros organismos que se han unido en este día,

pues se quiere hacer un homenaje muy especial

a las personas mayores,

a los abuelos que han vivido lógicamente con especial...

o están viviendo con especial dificultad

este tiempo de pandemia.

Han sido muchísimas las personas mayores

que han fallecido.

Hoy les queremos tener de un modo especial

presente en nuestro programa.

Hay muchas personas que lo han vivido en sus familias

o lo están viviendo en sus familias,

en residencias de mayores y hasta ahí nos vamos a ir.

O mejor, han venido aquí al plató de "Últimas preguntas".

Vamos a saludar a Begoña San Andrés,

que es trabajadora social de la residencia

San Diego y San Nicolás

de la Fundación Santa Catalina Labouré.

Buenos días, Begoña. Hola, buenos días.

Muchas gracias por estar con nosotros

y también saludamos a Josefina Abrime

que es residente en esta residencia.

Buenos días, Silvina. Pues muy buenos días a todos.

Muchas gracias por acompañarnos.

Nos hemos ido o les hemos invitado a ellas a que vengan,

pero de verdad que se sientan representadas

todas las personas mayores,

todos los abuelos, en este programa.

¿Cómo han vivido? ¿Cómo están viviendo este tiempo?

Josefina.

Pues mira, según las circunstancias.

Hay circunstancias muy buenas como las hemos tenido

y ahora llevamos casi cuatro meses aislados de una manera

que no nos comunicamos unos con otros.

Estas noticias extraordinarias no nos enteramos de unos a otros,

pero yo no soy de las que peor estaba

en la residencia porque me valgo yo sola

y tengo una poquita de terraza y me distraigo mucho

en entrar y salir.

Aunque tengo poco espacio, me arreglo muy bien

y lo que he podido.

Lo he llevado bastante bien, no,

porque además no soy de las que me gusta mucho

salir de casa.

Me gusta más estar ocupada en mis quehaceres,

o bien leyendo, o bien cosiendo

o viendo un poco la tele.

También algunos programas que me llaman la atención.

Entonces yo la verdad

que me da un poco de pena no verme con las familias,

con las compañeras,

pero en sí, no lo he pasado mal.

No soy de las peores, creo yo.

Ahora es cuando están empezando, a compartir actividades,

la comida, por ejemplo,

porque han estado comiendo solos en su habitación.

La habitación misma,

la comida era lo que se abría la puerta

para meternos la comida porque allí no podía.

No teníamos roce con nadie.

Yo no he abierto la puerta, antes por el contagio.

Y si quieres, ahora la sigo cerrando,

la puerta mía es que dicen que...

hasta un día me dejaron sin desayunar

porque creían que en aquella habitación

no había nadie.

Fue gorda, ¿verdad?

Tuve que pedir el desayuno porque yo la puerta, la verdad,

antes por el contagio y ahora por el ruido,

que ya las que se dedican a andar un poco por el pasillo

y que las chicas, unas porque están sordas,

otras porque dan guerra o por lo que sea,

porque sus cabecitas ya no están como las de todos,

pues hay que bocear mucho y me molesta que no me dejan atender

a lo que estoy a la lectura si estoy leyendo.

¿Qué es lo que más le gusta leer?

Me han dicho que le gustan las vidas de Santos.

Sí, me gusta mucho, de cosas públicas.

La verdad es que no me gustan ni verlas en la tele.

Y en las películas, en las novelas tampoco me van.

Esas novelas no me van.

A mí me gusta que me den la vida de alguna familia,

familias prudentes que nos enseñen a vivir la vida.

Y eso ahora de la vida... que hay hoy más día que antes.

Yo estoy en la cosa de antes, me gusta lo de antes,

no lo de ahora.

No sé por qué lo de ahora...

lo paso en la tele y en la lectura.

Me gusta...

Pero está conectada con el mundo, con la realidad.

Le han regalado hace poco una tablet para leer también.

La tablet no es lo que más me gusta, me gusta más...

Pasar las hojas. Porque me gusta.

Cuando voy leyendo me gusta ver la materia que lleva,

a ver si va al final o va congeniado para hacerme una idea

de lo que voy leyendo, porque yo solo veo lo presente.

No veo lo venidero ni lo pasado. El momento, el momento.

Solo veo lo presente y no me acaba de gustar.

Me entretengo porque me entretengo,

aunque sea con una hoja del calendario.

Pero me gusta más el libro.

Aguanto la tablet porque ya la temporada que llevo

sin que me puedan traer un libro.

Begoña ¿Cómo ha sido?

Nos está contando Josefina que han tenido que estar aislados.

¿Qué ha representado para las personas mayores?

Lógicamente su contacto con el mundo

a través de los medios de comunicación,

pero sobre todo, claro,

con sus familias y con los propios residentes.

Y todo eso durante este tiempo se ha cortado.

Sí, la verdad es que hemos vivido distintos períodos.

Al principio no teníamos ningún caso,

con lo cual ellos podían hacer la vida un poco cotidiana.

Participaban en actividades que ella está implicada

en todo lo que realiza el centro y luego, poco a poco,

según empezaron a aparecer casos,

pues ya empezamos a seguir el protocolo de aislamiento

que eso ha implicado.

En algún momento trasladar las actividades a las propias zonas

donde ellos trabajaban.

Incluso en las habitaciones se les daba actividades para hacer.

Josefina tiene la suerte de que le gusta leer.

-También he trabajado mucho.

-Has hecho también actividades

que programan los profesionales del centro.

Hemos tenido mucho trabajo,

pero nos hemos adaptado también a esa realidad.

Es verdad que durante la fase más aguda

hemos tenido que estar aislados por zonas y por habitaciones.

Bueno, eso ha supuesto también, claro,

una pérdida importante en su capacidad de moverse,

capacidad a veces intelectual, mental,

sobre todo en el grado de dependencia que tenga cada uno.

Josefina es bastante autónoma, independiente

y cognitivamente está bien,

pero es verdad que el aislamiento

a las personas con un deterioro mayor

ha supuesto un pequeño retroceso.

Pero bueno,

ahora ya hace tiempo estamos ya realizando las visitas

en los jardines pautados con el protocolo

que Consejería de Sanidad nos pone.

Y bueno, ellos están encontrándose. y en todo momento. Es verdad.

Ha habido también videollamadas o llamadas de teléfonos.

Probablemente no todas las que quisieran las familias,

pero estábamos todos trabajando mucho.

Y probablemente haya gente

que crea que tendría que haber sido todos los días,

pero todos los días no podíamos.

Pero bueno, eso ha sido un poco el movimiento en este momento.

Claro, si no le importaría decir su edad.

Tiene 95 años, ha vivido mucho.

Ha vivido muchas cosas.

Sí. Claro.

¿Pero algo como esto?

Lo que he visto en la residencia yo no lo había visto en mi vida.

Yo fui muy aislada en el pueblo. La vida del pueblo.

Yo no me ocupé nunca de salir del pueblo.

Así que cuando vine a la residencia, para mí ha sido...

Un hallazgo.

Conocer muchas cosas. Muchas cosas que no conocía

y llegar a lo que he llegado en una residencia.

A mis años,

cómo yo iba a pensar de que yo iba a actuar en un teatro

o iba a hacer unas poesías,

o iba a hacer tanta manualidad como estoy haciendo.

A mí me da que usted, Josefina,

le gusta seguir aprendiendo y conociendo todos los días

porque ha venido aquí a Televisión Española

y ya ha estado preguntando y visitando

algunas estancias antes de empezar.

Yo siempre buscando algo de alcance, a ver si puedo alcanzar un poco más.

¡Qué maravilla!

Sí, yo a mis años

ya podría estar muy tranquila algunos ratos

y no puedo estar un momento sin nada.

Yo me agarro a una lectura,

a un trabajo o arreglar una pieza de costura, lo que sea.

Ahora Jesús, el monitor que tenemos de labor...

A mí no me ha faltado trabajo en casa.

Durante estos meses.

Lo mismo le hago láminas de dibujo que le escribo

lo que piden las láminas.

Que ya los crucigramas... yo el caso es no estar parada,

yo aprovecho los momentos que tengo libres en hacer algo,

si no, además no puedo estar.

¿Así se mantiene usted siempre bien?

Yo no sé yo es que a mí, el trabajo mayor sería...

Si Dios me lo da tendré que aguantarlo,

pero me costaría mucho llevarlo,

estar mano sobre mano.

Claro, claro.

¿Qué reflexión hace usted de este tiempo de pandemia

que estamos viviendo?

Porque, como usted nos decía antes, es algo que nunca había vivido.

Esto lo que no... Es lo que no nos gusta a nadie,

pero a mí me da mucha pena que no podamos

tener un contacto unos con otros.

Es lo que más echa de menos. Es lo que más echo de menos.

Y es que ahora que ya nos van dando un poco más de libertad,

cuando veo algunas compañeras y algunas personas de la residencia,

las extraño mucho.

¡Cómo nos pasan los días!

A mí me extrañarán, cómo no, son cuatro meses

los que llevamos.

Estando juntos, pero sin... Estamos juntos pero separados.

No nos hemos visto. Claro.

Yo de muchas cosas no me he enterado hasta que hemos empezado a salir.

Y eso me da mucha pena.

Fíjese, le pensaba preguntar un poco desde la experiencia

que les diría,

pues igual ahora hay chicos jóvenes viendo el programa.

Una de las cosas quizá es eso, el aceptar, que no resignarse,

sino aceptar lo que va viniendo

en cada momento y vivir el momento.

Yo me paso el tiempo... en la tele...

No soy muy, muy de tele y muchas veces me dicen:

"¿Viste esto? -No."

Pues no, es que no, no.

Yo no paso la tele mucho,

pongo el telediario y algún programa que tengo más cogido,

como el saber... "Saber vivir" o alguna cosa así.

Pero no, no soy muy de tele. Le gusta estar haciendo cosas.

Las películas ni verlas, en la tele no entiendo ni una.

Bueno, este programa coincide con la misa.

La que va usted, ¿verdad?

Lo bueno en la residencia,

la residencia nuestra es completa del todo.

Tenemos culto religioso a la mañana, la misa, el rosario a la tarde

y la capilla abierta todo el día.

Si quieres hacer una visita, la haces

y si pasas la haces en casa.

Como tú te creas, mejor.

Tenemos una libertad que no...

No sé.

Yo no puedo poner la residencia mejor.

¡Qué importante!

A mí me viene de la residencia como una casa.

¡Qué maravilla! Eso es un orgullo. Begoña lleva 25 años.

Nos vamos a tutear si me permite.

Begoña 25 años trabajando en la residencia.

Fuiste directora, ahora trabajas como trabajadora social.

Qué orgullo que un residente pueda decir me siento como en casa.

Además,

la experiencia de Josefina es cierta

y eso ocurre con muchos residentes.

Cuando llegan aquí... Hay muchos, muchos.

Hay gente que descubre una forma de relacionarse,

unas relaciones sociales, y eso es muy importante para ellos.

Es decir, la vida no acaba en una residencia.

Aunque parezca paradójico, quiero decir, las personas mayores,

incluso dependientes,

descubren otras formas de estar vivo y descubriendo cosas,

unos con una capacidad y otros con otras.

Y la verdad, lo que dices, es un orgullo muy grande

para todos los profesionales intentar posibilitar a cada uno

lo que les va a hacer sentirse bien,

sentirse dignos y sentirse acompañados.

Sentirse queridos, ¿verdad?

Porque además establecemos

una relación de amistad. -Y a darle a cada uno

lo que es lo que comprenda que puede hacer que nos den.

No lo que no podemos hacer, que también.

Como me van a dar a mí cosas que yo no alcanzo a hacer o a saber.

Entonces nos gradúan muy bien las posibilidades de cada uno.

-Eso es lo que se denomina como una atención personalizada.

Es decir, qué capacidades tienen

y qué capacidades podemos seguir potenciando.

¿Verdad que sí?

-Sí, sí. -Eso es muy importante.

Los monitores ponen un interés horroroso en enseñarnos.

-Deben adaptar su actividad.

-Lo mismo me da a mí que sea de gimnasia,

de manualidades,

que sea después de las de la otra, de...

De gimnasia. -De gimnasia.

-La terapeuta ocupacional. -Eso.

Ahora mismo a mí me están poniendo unas ondas cortas.

-La fisioterapeuta. -Una terapeuta.

Pues ahí no nos falta nada. Están cuidadísimos.

A mínima que pidas o que te quejes la tenemos encima.

¿Qué más queremos? Qué bien, qué bien.

Estoy encantada en la residencia no puedo alabar más el trato.

Lo mismo me da.

Personal trabajador que sea de hermanas, con las hermanas.

Las Hijas de la Caridad que las personas...

Cuando hemos dicho Santa Catalina Labouré

ya lo habrán localizado muchas personas,

pero no lo hemos dicho.

Veo una amabilidad en todo que no puedo estar más contenta.

A mí si me mandan a...

No puedo, no puedo.

Yo sola ya no puedo ir a mi casa, pero lo sentiría.

Sentiría ir a su casa porque su casa

ahora es la residencia de San Diego y San Nicolás.

Y quiero mucho a los hijos y los estoy deseando ver.

Y el día que los junte todos, como siempre,

tengo costumbre de hacer una fiesta al día que puedo juntarlos.

Ese día para mí es muy grande, verlos a todos juntos.

Qué maravilla,

pero decir que yo tengo ilusión por marchar con este.

No, no, yo tengo mi residencia ya que no me saquen.

Begoña,

como decimos hoy estamos de algún modo también queriendo

homenajear a las personas mayores.

Vosotros que lo vivís en el día a día,

en todo tipo de circunstancias personales, familiares, sociales,

como las que estamos viviendo ahora

¿qué reflexión haces en un día como hoy, Begoña?

Bueno, pues yo creo que en todo momento

hemos comentado que la residencia puede ser un lugar de vida.

Nuestra casa está inspirada por unos principios cristianos

y están al al hilo del carisma bicenciano.

Entonces todos esos aspectos,

junto con los profesionales que vivimos esto,

con las hermanas que están allí, con los profesionales,

lo que queremos hacer siempre, de verdad,

es atenderles a cada uno con todo el cariño,

con toda la profesionalidad, con todo lo que ellos necesitan.

Lo que yo he descubierto a lo largo de estos 25 años que llevo,

que van a hacer ya este año 26,

es que no basta con tener un maravilloso programa ni proyecto,

porque como yo digo,

nos la jugamos siempre en las distancias cortas

y si una persona no ve atendida una cosa

que para otro puede ser una tontería.

Eso no estaría contemplado.

Entonces nosotros tenemos un reto, pero el reto es muy sencillo,

es estar cerca de ellos, ¿verdad?

Ver lo que necesitan y nosotros resolverlo.

Y las familias que en este tiempo han pasado temporadas de angustia,

de no poder estar con ellos y tal, pues claro,

les pedimos que confíen en nosotros,

porque nosotros lo que vamos a hacer en todo momento es hacer lo mejor

para su cuidado asistencial,

su cuidado espiritual, su cuidado más humano y psicológico,

relacional, ¿verdad?

Entonces es lo único que podemos hacer.

Yo creo que en ese sentido lo hacemos y se nota.

Yo que soy una más de la residencia.

Yo veo venir mucha gente muy inválidos

y ahí levantan cabeza.

Yo, eso me admira, verlo en la residencia

Pues como decimos,

nuestro homenaje también para los mayores

y para todas las personas que siempre,

pero especialmente durante estos meses,

han estado al lado de los mayores.

Josefina, Begoña, muchísimas gracias.

Muchas gracias.

Que siga tan bien. Estoy encantada de conocerte.

Lo mismo le digo. Y quedáis invitados

a que vengan a nuestra casa. En cuanto podamos

vamos a tener una visita. Me gustaría.

Las manualidades de Josefina.

Me gustaría verte allí alguna vez

Y con todos ustedes nos quedamos para conocer otras historias,

y nuevas miradas que nos presenta Margarita García.

"Cerca de 40 mil personas en nuestro país no tienen hogar.

Viven en las calles,

cajeros y parques de lugares como Torrejón de Ardoz, en Madrid,

como ocurre con otras iniciativas solidarias.

La fe cristiana ha movido a la caridad

y lo que empezó en 2013 como una pequeña asociación

que repartía comidas con el apoyo de la parroquia

del Rosario de Torrejón y otras instituciones.

A día de hoy alimenta

aproximadamente a un centenar de personas,

entre los que viven en la calle,

los que no tienen un hogar y familias desfavorecidas."

-Viendo la necesidad que había en Torrejón de gente

que estaba pasando hambre.

Decidimos como locos porque éramos muy poquitos

y con muy poquitos medios, hacer un comedor.

Con el tiempo fue funcionando nos dimos cuenta

de que no llegábamos, que necesitábamos más ayuda.

Incluso llegamos a pensar en cerrarlo que estaban las cosas muy mal,

pero apareció un ángel en nuestra vida

que fue Fuensanta,

no sé si está por ahí.

Dijo: "Esto no se cierra".

Cuando nosotros llevamos algún tiempo

pues nos parecía que la gente estaba muy arrugada.

La calle es muy dura, la calle produce esquizofrenia,

la calle es muy dura.

Entonces no podían a la salida,

pues llegábamos a donde: "Hermana, ¿y ahora qué hacemos?

¿Una biblioteca? Los sábados está cerrada".

Desde hace cuatro años es cuando pudimos

pasar a organizar el centro de acogida y encuentro.

Y después de dos años del centro de acogida y encuentro

para que la gente levantara la cabeza,

coordinara cabeza y mano,

para que se sintieran con un sitio referente

es cuando hemos puesto el taller,

porque me parece que no hay otra realidad en Torrejón

que trate de atender a estas personas

de una manera tan total, tan global,

que es atenderles en la comida, atenderles en los ratos,

se piensa.

Desde que se levantan, hacen el desayuno,

luego hasta que es la comida o la cen

Pasa mucho tiempo está el centro de acogida,

donde también apoyamos con los voluntarios de la parroquia.

Mucha gente muy generosa.

"Como el objetivo de la asociación es dar una respuesta integral

al reparto de comida,

unieron la acogida e intervención social individualizada.

Así, personas como Flor,

Carlos o Mauricio tratan de dirigir

sus pasos hacia un futuro mejor con la ayuda cariñosa

y firme de Fuensanta y su equipo."

Aquí ya llevo unos días, menos de una semana viniendo aquí un ratito.

Estoy aquí en la sala. Luego voy a comer al comedor.

La comida es estupenda, me gusta mucho, muy buena,

de buena calidad y muy fresca.

Me están ayudando bastante, la verdad.

Acogen a personas de todo tipo social.

En mi caso estoy en la calle, pero me proporcionan para comer,

para desayunar.

Ahora mismo estoy gestionando papeles

La vida laboral, me ayudan a hacer un currículum

y la verdad que es un centro porque te da muchas facilidades

para poder volver un poco al movimiento social.

Estoy muy agradecido de que me ayuden también con ropa,

con víveres.

El centro me ayuda mucho.

Para qué me tienen en cuenta.

Si yo necesito ingresar a Internet.

Me dejan ingresar.

En estos momentos es muy difícil por la situación del COVID.

¿Qué hacemos con estas personas?

Todo un trabajo de intervención individualizada.

Quien está para búsqueda activa de empleo,

búsqueda activa, empleo, quien está para acompañamientos médic

todo lo que sea acompañamiento médico

acompañamiento de programas de metadona de CAID.

Todo esto, luego la gente que está con problemas de alcohol.

Muchas veces nuestra intervención solo se basa

en que se duchan y coman.

Es algo muy básico para determinadas personas.

Tenemos ya toda la parte terapéutica de los talleres,

que es donde afianzamos un poco las habilidades sociales, un poco.

El trabajo manual que se pierde en la calle;

la calle es muy dura.

La Providencia es nuestro número uno asociativo,

porque claro, ¿esto cómo se mantiene? Con una asociación,

pero eso, lo podrá explicar luego también el presidente.

Pero entonces, en esa asociación

que tenemos 156 socios en este momento activos,

que quiere decir que pagan aunque sea poco,

porque trimestralmente 15 euros, A ver quién se quiere hacer socio.

Pues entonces lo que tenemos es...

es el Banco de Alimentos,

que para nosotros es fundamental.

La ayuda del Ayuntamiento, también fundamental, ayudas ciudadana

El espíritu solidario es importante.

"Como dice la hermana Fuensanta,

el coronavirus les ha puesto el centro patas arriba,

pero en ningún momento pensaron en cerrar."

El primer día que llegué después del estado de alarma

que la Policía y el Ejército continuamente

los mandaba a su casa.

¿Cuál es su causa? Pues la acogida.

Entonces entrar en el ritmo

de que se mantuvieran un poco confinados un poco dentro.

Sin salir a fumar, sin salir a beber,

a personas con unas adicciones fuertes.

Intentar mantener esa estabilidad fue complicado.

Luego ellos se portaron muy bien,

luego entraron muy bien en el ritmo de lavarse las manos,

de cumplir con la normativa.

Poco a poco,

pero fue muy duro porque también los nervios que teníamos todos,

la situación de inestabilidad que se estaba viviendo en el país,

les afectó muchísimo.

Ahora, con toda esa situación del COVID,

pues atendemos a todo el que viene buscando ayuda,

buscando orientación, porque cuando nos encontramos

con todo cerrado, con todo, todo limitado,

vimos que teníamos que atender no solo a personas sin hogar,

y en situación de calle, sino familias y demás.

No hemos cerrado porque la gente tiene que comer,

porque no es posible cerrar.

"Bueno, pues entonces no pueden sentarse",

no se sientan, "tenéis que dar en la calle",

pues en la calle.

Pues el centro de acogida se cierra

y les mandáis entonces a su casa

cuando van por la calle: "¿A dónde van?".

El banco de enfrente del Ayuntamiento ¿dónde van?

donde entonces nos dieron permiso para allí,

en la acogida con distancia de uno con cinco estar menos,

y naturalmente tiene que haber

nuestro personal tiene que estar allí

"La pandemia de Covid-19 no ha podido

con el espíritu solidario de los trabajadores

y voluntarios de este centro,

sabiendo que es el mismo Cristo el que está llamando a su centro.

¿Cómo cerrarle la puerta?"

También nosotros, en este día de fiesta y de homenaje,

como hemos querido tener presente durante todo el programa,

a las personas mayores, a los abuelos,

en este día de la fiesta de San Joaquín y Santa Ana.

Gracias por este tiempo que nos han dedicado y si lo desean.

Si Dios quiere, nos encontramos de nuevo la próxima semana aquí

en "Últimas preguntas". Hasta entonces.

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Últimas preguntas - Homenaje a los mayores

26 jul 2020

En el día en el que se celebra la fiesta de san Joaquín y santa Ana, patronos de los abuelos, vamos a conversar con trabajadores y residentes de una residencia de mayores para que nos cuenten cómo están viviendo este tiempo de pandemia.

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