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Últimas preguntas

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Para todos los públicos  Últimas preguntas - El granero de José - ver ahora
Transcripción completa

va calando y va generando una cultura,

(Música)

Saludos amigos, muy buenos días,

bienvenidos una semana más a "Últimas preguntas".

Hoy vamos a hablar en primer lugar de educación.

Saben que, desde que comenzó el confinamiento,

se suspendieron las clases presenciales en España

y en otros lugares del mundo.

Esto ha supuesto que muchos adolescentes

y muchos niños hayan tenido serias dificultades

para acceder al aprendizaje,

principalmente por la falta de acceso a recursos tecnológicos.

Pero ha significado mucho más, entre otras cosas,

algo tan básico como un precario acceso

a una necesidad como es la alimentación

o la buena alimentación, ya que muchos alumnos,

la comida principal,

la comida más completa que hacen en el día

es la que realizan en el comedor escolar.

Pues de esta y muchas más cuestiones

vamos a hablar con dos representantes

de una ONG, Entreculturas,

que trabaja desde hace mucho tiempo

y muy bien en cuestiones relacionadas

con la educación. Está con nosotros Irene Ortega,

que es coordinadora de Ciudadanía de Entreculturas.

Irene, buenos días.

Buenos días.

Y también nos acompaña Pablo Funes,

coordinador de cooperación internacional

en Entreculturas. Pablo, ¿Cómo estás? Buenos días.

Buenos días.

Oye, contadnos un poco cómo es la situación

con los que os habéis encontrado en estos meses.

Comencemos con España, Irene.

La situación con la que nos hemos encontrado

es algo que la verdad es que era un poco esperable.

Teníamos conciencia de que parte de los adolescentes, los jóvenes,

los colegios, las organizaciones con las que trabajábamos

ya se encontraban, antes de la crisis,

en una situación de exclusión social.

Por tanto, cuando empezamos a querer continuar

nuestra intervención pese al estado de alarma,

con nuestros programas educativos

con la mayor normalidad posible,

preguntamos cuál era su situación porque ya intuíamos

que iba a haber dificultades.

Efectivamente, esas dificultades se dan.

Tienen mucho que ver con esa brecha digital

que se asienta

sobre una brecha social más compleja.

Y, por otra parte, también tienen que ver

con la propia realidad del confinamiento

y la población con la que nosotros trabajamos,

que son fundamentalmente adolescentes,

también niños y niñas, pero en buena medida adolescentes;

y cómo esta situación de aislamiento

también afecta a nivel psicosocial.

Entonces empezamos a trabajar en esas dos líneas,

como contribuir a que los adolescentes,

los que trabajamos y los niños y las niñas de sus colegios,

de sus organizaciones, aliados nuestros,

socios en este trabajo,

pudieran seguir con su escolarización

y, por otro lado,

en la formación también de educadores y educadoras

para poder atender

a esas necesidades más socioafectivas de los niños,

niñas y adolescentes.

Claro, porque cuando hablamos de educación

no nos ceñimos solamente a los aspectos de aprendizaje,

que desde luego, pero alrededor hay otras muchas necesidades,

muchos otros objetivos a los que hay que dar respuesta.

Efectivamente, y además es que están tan relacionados

que no son ajenos tampoco al aprendizaje,

quiero decir, hablabas antes del derecho

a la alimentación, ahí se ve de manera muy evidente.

Fundamental para que puedan realmente aprender,

pero también otras cuestiones que tienen más que ver

con cómo se encuentran, cómo están a nivel emocional,

a nivel social, a nivel afectivo.

Se tienen que dar esas condiciones de aprendizaje.

¿Y en el ámbito internacional?

Porque desde Entreculturas

habéis mirado los cuatro puntos cardinales.

Entreculturas colabora, trabaja en 36 países de América Latina,

África y algún país de Asia también.

Y la verdad es que la realidad,

la realidad, está todo...

la educación está parada, está suspendida en todos los países.

Es una auténtica crisis,

sabemos de la crisis sanitaria y estamos viendo

en el mundo una crisis en la educación muy muy grande.

Y bueno, esta realidad la vamos viendo

en cada uno de los países,

cómo se va parando la educación y cómo va afectando ese parón

de la educación en todos estos países.

Creo que en el mundo humanitario hay una regla muy muy clara

que el impacto de las crisis humanitarias es

la fuerza que tiene la crisis

y la vulnerabilidad de las sociedades

o de las comunidades a las que afecte.

Aquí está clarísimo que, en países donde nosotros trabajamos

que normalmente son muy vulnerables,

la crisis se está dando muy fuerte en el sector educativo, muy fuerte.

Aquí tenemos problemas,

en países donde veníamos trabajando mucho

calidad educativa y mejora de la calidad educativa,

ahora hay un parón en esos procesos de mejora de la calidad educativa.

Hay también un parón muy fuerte en determinados colectivos

que tenían mucha dificultad para acceder a la educación:

niñas, personas con discapacidad, que ahora, con esta crisis,

pues ese derecho a la educación se ve mucho más...

lo tienen mucho más difícil para acceder a esa educación

y para aterrizar en algunas realidades,

estamos trabajando en contextos como Venezuela, que hay una crisis,

ya había una crisis humanitaria anterior,

ahora, con esta situación,

todo se agrava y nosotros estamos haciendo cosas...

nosotros en los colegios teníamos alimentación escolar,

y ahora la clave es cómo seguir, en esta situación de COVID,

seguir con esos programas de alimentación escolar

para que haya un rendimiento

o para que haya una vida digna de estas personas.

Y vamos viendo como en otros países como Haití,

donde el sistema educativo era muy muy débil,

este parón en la educación conlleva

un parón que vamos a tardar mucho tiempo en recuperar

y coger el ritmo de nuevo,

porque el sistema educativo era muy débil todavía.

Claro, porque este parón tiene consecuencias

desde el punto de vista del aprendizaje,

como estamos comentando, obviamente,

pero también desde el punto de vista económico,

social para toda una generación.

Totalmente, las dificultades de...

Claro, imagínate. Nosotros, en muchos casos...

podemos hablar de muchísimos casos, pero, por ejemplo,

muchos chicos que con este parón van a salir del sistema escolar,

luego va a costar mucho algunos que vuelvan de nuevo

porque ya fue difícil que estuvieran en la escuela,

por muchas dificultades,

por muchos condicionamientos sociales

que les dificulta el acceso a la educación.

Nuevos colectivos específicos como el refugiado;

es decir, en el caso del refugiado, en la escuela

hemos trabajado mucho en África...

(ININTELIGIBLE)

Y la escuela es clave por los contenidos,

como decías anteriormente,

pero también es un lugar de protección para los chavales,

los niños refugiados.

La escuela protege y ahora no están en la escuela.

Debemos buscar medios alternativos para proteger,

pero es superimportante la educación

en un sentido mucho más amplio

que solamente la transmisión de conocimientos, que también,

pero hay muchas más cosas que en la educación ocurren.

Irene, y en España, ¿en qué zonas, en qué ámbitos

estáis trabajando especialmente?

Estamos en distintas comunidades autónomas:

en Andalucía, en Murcia,

Asturias, Galicia, Madrid,

Extremadura, Comunidad Valenciana.

En todas estas estamos de alguna u otra forma,

o bien a través de la formación del profesorado

y de los educadores y educadoras del ámbito no formal,

o bien a través de la reducción de la brecha digital,

teniendo presencia, y en muchos

son estrategias combinadas,

se complementan la una a la otra.

Ahora mismo llegamos, más o menos,

si quieres hacerte una idea de cifras,

son unos 42 centros educativos,

colegios u organizaciones educativas,

510 estudiantes que necesitan dispositivos

porque no hay dispositivos en las casas

y casi 500 estudiantes también,

496 que no disponen de conexión a internet,

que esto también es un problema. No es solo la tablet, la conexión,

es también la capacidad de las familias para apoyar

la educación de sus hijos e hijas

y la capacidad de los educadores

y educadoras también para acompañarlo

con un cambio de circunstancias.

Hay un tema que me interesa especialmente

y es la mirada un poco de futuro.

Ahora comienzan las vacaciones de verano en muchos países.

De algún modo se vuelve a la normalidad,

en el sentido de que no hay que ir a clase,

pero no sé, ¿con qué escenarios

o con qué perspectivas veis los próximos meses?

¿Qué proyectos de futuro a medio o corto plazo estáis haciendo?

De hecho, al principio, claro,

había tanta incertidumbre,

cuando se declaró el estado de alarma,

no sabíamos si esto iba a ser 15 días o más,

si iban a poder volver al colegio...

Ahora ya parece que se despeja,

que la inmensa mayoría no podrán volver al colegio

antes de finalizar las clases,

y también tenemos un poco la intuición, todos y todas,

de que el curso que viene no va a ser normal.

Va a haber que combinar

probablemente lo presencial con lo online,

en algunas etapas, que los centros educativos

van a tener que idear maneras de mantener

esas normas de seguridad.

Igualmente, con la educación no formal,

va a haber que reinventar y el componente

a distancia probablemente

nos va a acompañar durante más tiempo,

y por eso pensamos que todo lo que estamos trabajando

va avanzando ahora.

También es sobre todo una inversión en el curso que viene,

porque tres meses a lo mejor dices: "Es el trimestre de un curso".

Es grave y especialmente para los niños, niñas,

adolescentes que están en peor situación,

en situación de mayor vulnerabilidad.

Pero plantearnos un curso entero en estas condiciones

pues ya es más serio todavía.

Esto es también una inversión y es una manera de ensayar

cómo puede ser el curso que viene.

Y en esa educación que decías, que tiene muchos más componentes,

para nosotros es fundamental la perspectiva de ciudadanía global,

como también acompañar en la comprensión de esta crisis

y de otras crisis que probablemente tenemos,

y tendremos que afrontar en el futuro

y los chavales y las chavalas que están estudiando

tendrán que afrontar en el futuro

y comprender por qué pasa,

cómo está todo interconectado en nuestro mundo

y cómo la salida tiene que ser también una respuesta global

y una respuesta desde la solidaridad y la cooperación.

nunca una respuesta desde el replegarnos

sobre nosotros mismos,

porque por ineficacia y por ética, por las dos cosas,

pero por ineficacia también.

Y si echamos un vistazo alrededor del mundo,

¿cómo veis los próximos meses?

Bueno, yo diría el próximo curso, Pablo.

Veo muchas dificultades.

En muchos contextos, como América Latina,

ahora es cuando el coronavirus empieza a subir

el pico, entonces el estado de alerta,

el confinamiento en distintos países

va a cambiar y se va a alargar.

En América Latina está ocurriendo ahora,

en África parece que no,

pero hay análisis que dicen que va a llegar más tarde

y va a llegar muy fuerte por la debilidad

de los sistemas sanitarios de algunos países.

Por tanto, vemos que todavía se alarga un poco más

la situación de la vuelta a una normalidad.

Y bueno, ahí nos va a costar mucho

la normalidad, por lo que comentaba antes,

por la debilidad...

Es decir, formatos online de acceso en línea son

muy complejos en muchos de los contextos donde trabajamos,

porque es muy difícil,

como en el caso que decís aquí en España,

el acceso a la educación,

el tener internet en casa,

otra serie de recursos, son muy muy complejos para continuar

con la educación.

Nosotros llevamos viendo un curso perdido en muchos países,

el sistema escolar no empieza en septiembre,

sino que empieza en enero, en marzo y se va a...

Vemos que un curso que se va a perder

y esperemos que no se pierda un segundo y, sobre todo,

que las condiciones... sobre todo,

nos empiezan a preocupar mucho,

ya no solamente las condiciones del confinamiento,

sino las consecuencias económicas.

Y eso es lo que va a traer para los países

y las comunidades con las que trabajamos,

que va a ser muy muy duro

y va a ser muy difícil levantar cabeza.

Irene ya lo decía mucho,

la necesidad de una solidaridad internacional

y la cooperación internacional, que es lo que trabajo,

si ha tenido sentido siempre para nosotros,

ahora tiene más sentido que nunca, es decir,

tenemos que ampliar un poquito el zoom,

ver la foto completa del mundo y ver que ahora la solidaridad

tiene que llegar también más allá

y contribuir en esa solidaridad,

porque nos jugamos mucho.

La humanidad se juega mucho en una respuesta global.

¿Y de qué manera podemos colaborar?

Las personas están viendo esta conversación,

que están participando,

¿de qué manera podemos echar una mano?

Creo que hay una parte fundamental que es esa toma de conciencia.

Es superimportante que tomemos conciencia

de que esto es una cuestión global,

de la que o salimos todos y todas juntas

o no salimos y no entrar en:

"Bueno, nosotros estamos muy mal, como estamos muy mal,

bueno, primero arreglemos lo de aquí".

Es que no hay un arreglar lo de aquí y lo de allí,

es que esto es de todos y tenemos que arreglarlo juntos.

Eso yo creo que es el primer paso;

y cuando tomamos conciencia de eso,

también muchas muestras de nuestras actitudes,

de lo que decimos en los diálogos,

de lo que decimos cuando vemos a amigos,

hacemos videollamadas o... eso va calando,

va calando y va generando una cultura,

como decíamos, de la solidaridad,

de la cooperación,

de poner la vida y a las personas en el centro.

Creo que es superimportante que reflexionemos

sobre lo que estamos viviendo para que realmente salgamos

con aprendizajes que nos hagan crecer como personas,

como país y como humanidad.

Entonces, para mí eso sería lo primero

que está al alcance de la mano de todos y todas.

Es solo una cuestión de querer y de voluntad.

Y luego, bueno, pues yo creo que informarse siempre

sobre qué iniciativas de este tipo hay,

de las que formar parte de diversas formas,

a través de vinculación con organizaciones

y movimientos que estamos trabajando en esto,

y la vinculación puede ser diversa,

desde ofrecer tu tiempo a ofrecer apoyo económico...

bueno, y a lo que decíamos, sobre todo, a ofrecer ese...

lanza el mensaje, pasa el mensaje, ¿no?

Pues Irene Ortega, Pablo Funes,

muchísimas gracias por haber estado con nosotros

y habernos acercado un poco más esta realidad

en la que vosotros estáis trabajando todos los días,

antes, ahora y seguiréis en ello. Muchas gracias.

Y vamos a hablar ahora de otros asuntos,

la Iglesia, durante estos meses, ha estado también muy presente

a través de las capellanías castrenses.

Saben que el Ministerio de Defensa puso en marcha la operación Balmis,

en la que han participado 120.000 efectivos, realizando así,

redondeando, 17.000 intervenciones.

Bueno, pues aquí han estado los capellanes castrenses.

Vamos a hablar con uno de ellos.

él es el páter Mario Ramírez, que ya está con nosotros.

Bienvenido Mario. Muchas gracias.

Buenos días, Mari Ángeles.

¿Cómo han sido estos meses? Me imagino que muy intensos.

Pues nunca estás preparado para afrontar una nueva situación,

tienes miedos e incertidumbres de si vas a estar a la altura,

pero sí que es cierto que las necesidades ordinarias

que estábamos ateniendo hasta ahora han estado presentes en la medida

en que hemos podido, y otras extraordinarias

que también han surgido a lo largo de estos días.

Mario eres vicario en la Parroquia de San Francisco,

en San Fernando, en Cádiz, ¿no?

Sí, atiendo, además de ser vicario parroquial,

soy capellán de la Brigada de Infantería de Marina,

también de la Base Naval de La Carraca y las unidades,

las distintas unidades

que hay por allí de la Armada Española.

Y como capellán, ¿cuál ha sido tu misión en estas semanas?

Gracias a Dios, porque tengo que decirlo,

gracias a Dios que cuenten con nosotros.

Desde el primer momento,

mis jefes en la Operación Balmis

ofrecieron como parte también de esta operación

la asistencia religiosa,

puesto que las labores que se han desarrollado

desde la Brigada de Infantería de Marina

han sido de desinfección y de vigilancia,

pues cuando iban a desinfectar gran parte de esos de esos lugares

eran residencias de mayores.

Entonces pues se pensó que era algo oportuno

y que era un servicio por parte del Ejército

hacia la sociedad el ofrecer esta asistencia religiosa,

puesto que sus capellanes propios no podían acudir.

Entonces, con todas las medidas de protección,

como estaba mandado por las autoridades sanitarias,

cuando iba a desinfectar la sección NBQ,

pues yo acudía a facilitar y a prestar esa labor.

Y me consta que alguno de ellos se quedó sorprendido

cuando te vio llegar

con el uniforme militar y la estola.

Sí, aquello parecía, entre los astronautas

que iban de blanco a desinfectar

y el militar, pues yo no sé qué se pensarían

muchos abuelos, y algunos pues no se pensaban

que yo podría ser cura.

El primer día no llevaba colgada la estola y: "Que tú no eres cura";

y yo: "Sí, soy cura". Y entre que dicen:

"Eres muy joven y eres un militar";

digo: "Que no, soy capellán castrense".

¿Y qué te llevas desde el punto de vista humano,

personal, religioso, desde luego...?

¿Qué te llevas de esta experiencia, Mario?

Muchísimas cosas, pero sobre todo

lo necesaria que es, que se me entienda bien,

la humanidad,

el hacer presente la encarnación del Señor

en medio de este ambiente, ¿no?

Me llevo cómo la fe sencilla

ha sido capaz de, por así decirlo,

estar presente en esos momentos

y ser la salvaguardia de todo, porque no había otra opción.

No hemos podido celebrar los sacramentos

y ha sido precisamente la relación del creyente con Dios

la que ha podido hacerlo presente.

Y luego yo, personalmente, en mi ministerio, ver como Dios

se ha hecho presente en distintas unciones de enfermos,

confesiones y cosas curiosas, que te ocurren.

También es duro ver cómo no puedes tampoco abrazar

o dar la mano de una persona que te lo pide.

Han sido muchas vivencias, de verdad, preciosas

y de ver cómo Dios se sirve

de los distintos intríngulis de la vida

para hacerse presente en medio de la sociedad.

Ha sido una presencia en la sociedad del Ejército

y, por tanto, de los capellanes castrenses,

mucho más visible

de lo que estamos acostumbrados habitualmente, ¿verdad?

Yo creo que el Ejército,

su presencia o su entidad no es algo estático en la historia,

que sea siempre el mismo,

sino que su labor es algo dinámico

que va evolucionando a la luz de las necesidades

precisamente de la sociedad.

El Ejército yo creo que está fuera del imaginario colectivo

que se dedica a la guerra,

sino que son los salvaguardianes de la paz precisamente,

los primeros servidores de nuestra ciudadanía,

los que han estado también al pie del cañón en estos momentos

y los que están sin que se pida su presencia.

Siempre están presentes.

Nos comentabas que mientras, por ejemplo,

tus compañeros estaban realizando labores de desinfección

en una residencia de mayores, vosotros estabais atendiendo,

acompañando y atendiendo espiritualmente a los residentes.

Pero claro, todo ello sin descuidar a los miembros del Ejército,

que me imagino que, en unas circunstancias también

como las que hemos vivido,

pues desde luego también han requerido

esa atención espiritual por parte de los capellanes, ¿no?

Yo, gracias a Dios, el impacto del coronavirus en Cádiz

ha sido mucho menor que en otros puntos de España,

pero fallecimientos ha habido y sí que ha sido duro

que un militar destinado en mi brigada tuviera un familiar

que falleciera en Cataluña y no pudiera estar con la familia.

Entonces, esa cercanía y esa presencia

se ha hecho patente y presente a través de las redes sociales,

pues, por ejemplo,

celebrando yo la Eucaristía, la he celebrado todos los días,

unos días desde casa, otros desde el cuartel,

desde donde era posible,

y haciendo presente, a través de las distintas redes sociales,

a esa familia, ofreciendo la misa por el difunto,

el funeral en la medida de las posibilidades.

Y esa atención se ha hecho, por así decir, 2.0.

Hace unos días, el arzobispo castrense,

monseñor Juan del Río,

anunció la creación de un fondo de emergencia,

además con un nombre muy significativo:

el granero de José.

Cuéntanos un poco en qué consiste.

A la luz de ese pasaje bíblico del Génesis en el que,

fruto de un momento de sequía, de escasez económica,

pues la figura de José

es descrita como alguien con mucho ingenio

y que escucha y ve los signos de los tiempos,

crea ese granero para los siete años de sequía;

pues Don Juan ha visto a bien crear un fondo de emergencia social

para que cuando ocurra una catástrofe,

bien sea una pandemia, como estamos pasando ahora,

o bien sea otro tipo de...

yo qué sé, inundaciones que puedan surgir en nuestro país

o en otros mediante ayudas humanitarias,

tener ahí un fondo y una ayuda para que no tengamos que,

de repente, necesitar una serie de recursos

y corriendo nos falten,

sino que lo tengamos presente para estas emergencias.

Y de hecho, podemos colaborar todas las personas

a través del enlace

que creo que está en la página web del Arzobispado,

de las distintas capellanías de los distintos acuartelamientos,

y yo creo que es una medida

que va a estar a la altura de las necesidades,

que ya hoy son bastantes.

Un granero al que todos podemos aportar

también nuestro granito.

Mario, apenas habéis terminado

esta misión aquí en España y ya salís,

en tu caso, también sales de misión al extranjero, ¿no? Cuéntanos.

Salgo de misión. Estoy preparándome ya para ellos,

en la fase de concentración

y me voy con una unidad que no es la unidad

en la que estoy destinado.

Voy con un poquito, no de miedo de que vaya a pasar nada,

sino de incertidumbre,

porque no conoces, el preparar un poco las cosas,

conocer gente nueva y no estar a la altura,

y más teniendo la cabeza también aquí en España,

como nos pasa yo creo a todos

con la situación que estamos viviendo.

Creo que mi presencia allí

en estos momentos va a ser también fundamental

y de ayuda...

de ayuda en estos momentos y de asistir religiosamente

y en otros ámbitos también

a todo el contingente que desplegaremos.

Mario, muchas gracias por haber estado con nosotros

y gracias por vuestra labor, por vuestro ministerio.

Un agradecimiento que, si me permiten,

yo quiero hacer extensivo a todas las Fuerzas Armadas,

a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado

por su labor y en el caso, obviamente,

de los capellanes castrenses por este ministerio,

a veces tan desconocido pero tan fundamental.

Muchas gracias a todos. Mario, gracias.

Pues muchas gracias, Mari Ángeles,

y espero que recéis por nosotros, por todo el contingente,

que volvamos sanos y salvos

y dejemos a España siempre en el lugar que se merece.

Muchas gracias.

Y de todos ustedes nos despedimos

hasta la próxima semana,

cuando si Dios quiere y si ustedes lo desean,

nos volveremos a encontrar aquí,

en "Últimas preguntas", ya saben, a las 10:00 en La 2

y en el Canal Internacional de Televisión Española,

que tengan una muy buena semana.

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Últimas preguntas - El granero de José

07 jun 2020

En el programa de esta semana hablamos de la consecuencia que está teniendo la pandemia en el ámbito de la educación. Nos acompañarán representantes de la Ong Entreculturas. También conoceremos la labor de los capellanes castrenses con el parte Mario Ramírez

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