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Para todos los públicos Últimas preguntas - Entre el dolor y la esperanza - ver ahora
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Saludos, amigos.

Muy buenos días, bienvenidos una semana más

a "Últimas preguntas".

Hoy vamos a hablar de la vida y de la muerte,

del dolor y de la esperanza.

Quizá, caras de una misma moneda.

Estos días nos está impresionando cómo muchas personas están viviendo

la muerte de un ser querido en soledad,

sin un tanatorio al que poder acudir y abrazarnos

y recibir el consuelo de los familiares, de los amigos,

sin poder acompañar en los últimos días

o en las últimas horas de vida

a ese ser querido, sin poder acudir al entierro

apenas tres o cuatro personas.

¿Cómo se vive esta situación?

Vamos a preguntárselo a Valentín Rodil,

que es psicólogo y es director de la unidad móvil

del Centro de Escucha de los Religiosos Camilos.

Valentín, muy buenos días.

Buenos días, María, ¿qué tal?

Pues encantada, Valentín, de que hoy nos acompañes.

Me gustaría comenzar esta conversación

con una definición,

porque yo creo que, a veces, confundimos términos.

Cuéntanos cómo podemos definir o qué es el duelo.

Bueno, duelo, tomando prestadas las palabras de una persona,

una mujer que yo acompañé en su tiempo,

y que ha tenido a bien prestar su testimonio para un libro

que hemos hecho hace poquito recogiendo testimonios,

"Se me ha roto la vida",

duelo, dice ella, dice...

Que dejemos la palabra "duelo" para expertos.

Porque duelo no es nada sin una persona que lo viva.

Fuera de alguien humano

no existe nada llamado duelo.

No hay una cosa que encontremos que se llame duelo.

Por eso, es un poco chocante que, de repente, todos hablemos de algo

como si fuera algo.

Es una existencia.

Es como el intento...

en un camino largo,

en una travesía, me gusta a mí decir,

con las imágenes que yo suelo utilizar ahí,

entre una casa en la que estábamos bien, a gusto,

y que ha quedado volada por los aires de repente

por una pérdida,

y una posible otra orilla donde podamos construir otra cosita

donde podamos volver a estar medio seguros.

Estos días he tenido ocasión de hablar con personas

que han vivido la muerte de un ser querido.

Un padre, una madre, un hermano...

Y, todos, o casi todos han coincidido

en que echan de menos la cercanía física, el abrazo.

Claro que los echan de menos.

Y las personas inmigrantes que antes también...

A mí me decía uno con el que hablo, que es de Venezuela:

"Yo vi a mi madre,

me pusieron a mi madre, mi hermano me puso a mi madre.

Yo en España y ella en Venezuela,

y yo me despedí de mi madre.

Y aquí estoy y no he podido...". Sí, es real.

No has podido y, por tanto, te falta algo.

Pero lo que no podemos decir es que falta algo definitivo

que vaya a castigar el duelo, no sé si me explico.

O sea, están dibujando personas determinadas, expertos,

o no sé muy bien el qué,

un panorama apocalíptico que no...

Es un aspecto importante que echamos de menos, claro.

Pero como lo echamos de menos, vivimos sin él.

Ahora mismo todos... Los echamos de menos todos.

Los que estamos...

Hay gente aislada en sus familias que tampoco puede.

No pueden tampoco abrazar a sus seres queridos.

Hay familias que viven con miedo, por tanto, tampoco.

Hay familias que sí que lo viven de formas distintas.

Pero es cierto,

claro que el efecto balsámico del abrazo sería maravilloso.

Pero no lo hay.

Y, entonces, forma parte de lo que no podemos tener.

Ojalá lo pudiéramos tener.

Valentín, todos los días

los medios de comunicación informamos.

En ellos podemos leer, escuchar, ver cifras, datos,

noticias de si se aplana la curva,

si baja, si sube...

Pero en cada una de esas cifras,

que no se nos olvide nunca, hay personas con una historia,

con unas alegrías, con unos dolores,

con unas esperanzas.

Hay nombres y apellidos.

Me alegré muchísimo cuando esto lo empecé a ver.

Yo, de verdad creo que fui de las primeras que lo dijo.

Porque lo dije.

Porque me daba rabia

que estuviéramos pendientes de la matemática.

Que, al final, estar pendientes de la matemática

nos hipnotizara de alguna manera, nos hiciera como perder de vista

la cantidad de personas que hay.

Pero, al mismo tiempo, es que yo lo decía

y, por tanto, al final, lo terminé como escribiendo.

Que, además, se llamaba...

Para mí, lo más importante que es...

La dignidad de un ser humano muchas veces te la da

otro ser humano pronunciando tu nombre, ¿no?

Entonces, nadie muere solo si alguien pronuncia su nombre.

Probablemente, muere más solo si lo conviertes en una cifra.

Seguramente, pero me gustaría poner una mirada de fe,

porque para mí es así.

Nadie muere solo.

Porque Dios siempre pronuncia el nombre.

A mí eso me consuela muchísimo, enormemente.

Enormemente.

Al respecto, no solamente de estas muertes que estamos viendo,

si no las infinitas muertes que hay en el mundo.

Que hay en el mundo... Mueren personas de una manera atroz,

injusta.

De muchísimas maneras, con torturas, con violaciones, con...

Con saña...

No sé, de una manera que...

Y, bueno, el Dios en el que yo creo

es un Dios que recoge estas cosas, es un Dios acompañante,

un Dios que no lo evita, un Dios...

Bueno, a lo mejor geológicamente es una burrada lo que voy a decir,

un Dios que decide ser impotente en vez de omnipotente.

Y que, por tanto, elige estar al lado.

Para mí, sí que es un consuelo.

Entonces, cuando los seres humanos

pronunciamos el nombre de otra persona...

De hecho, el duelo de una persona acaba después de que muera

el último que le recuerda.

Valentín, voy a repetir esa frase que decías hace un momento.

"Nadie muere solo porque Dios pronunció su nombre".

Si tuviésemos que elegir un titular,

si tuviésemos que extraer una idea de esta conversación,

yo, sin duda, me quedaría con esta,

porque me consta que este está siendo el apoyo,

el consuelo de muchas familias,

la esperanza de muchas personas en esta situación.

La esperanza es algo fascinante

porque cuando Magallanes daba la vuelta al mundo,

cuando dieron...

La primera vez que giró por África,

él llamó a aquel cabo, el cabo de las Tormentas.

Para señalar a todos los marineros

que ahí les esperaba la de Dios y Cristo.

O sea, que iban a tener

unas tormentas tremendas y que, cuidado.

Después de las tormentas

llegaba a Asia.

Daba así el giro y había...

Inmediatamente estaba Madagascar.

Y, luego, estaba el resto del viaje que iban a hacer.

Cuando volvieron, el rey de Portugal le cambió el nombre.

Y le puso, el cabo de Buena Esperanza

indicando que más allá de las tormentas

había tierra que...

Y que, por tanto, no se desalentaran en la tormenta

porque había tierra.

Yo creo que esa es la esperanza.

Lo otro se llamaría ilusión.

La esperanza es saber que hay tierra después.

Nos hablabas de un libro que has escrito.

Creo que lo tienes a mano, ¿no? Cuéntanos algo.

En el Centro de Humanización tenemos muchos, ¿verdad?

José Carlos tiene uno que se llama "Estoy en duelo",

es un libro muy bueno.

Y yo tengo ahora "Se me ha roto la vida".

"Se me ha roto la vida".

Sí, la mitad del libro son testimonios de personas

que han pasado la vida en duelo, merece la pena.

Probablemente...

Y la otra mitad es sobre el acompañamiento.

Pues Valentín Rodil,

psicólogo acompañante en el duelo de tantas personas,

gracias, de verdad,

por habernos acompañado también hoy en el programa

y habernos transmitido esa esperanza, gracias.

Gracias a ti, María, por la oportunidad del programa.

Vamos a seguir hablando de esperanza,

en este caso, la esperanza que vemos

a través de un documental que se llama "El guion de tu vida".

Es un documental que se tenía que haber estrenado

hace un mes, más o menos, pero, obviamente, no pudo ser.

No se pudo estrenar en los cines.

Entonces su director, Miguel Ángel Tobías,

que, en condiciones normales, estaría por distintas ciudades

presentando estas historias,

decidió que todos pudiésemos verlo a través de Internet

en la página web: "elguiondetuvida.es"

y de un modo totalmente gratuito.

Ya está con nosotros Miguel Ángel Tobías.

Le vamos a saludar, pero antes nos quedamos

con estas imágenes del documental.

(Música)

Problemas de alcoholismo, de maltrato.

No fui muy bien aceptada, como quien dice,

por el hecho de mi color, mi peso, mi forma de ser...

La quiero y todo, pero...

su función de madre no la hacía ella,

la hacía mi abuela.

Estuve diez años en acogimiento familiar

para ver si mis padres se recuperaban

porque estaban en tema drogas, alcoholismo y prostitución.

Cuando fui al ginecólogo me dijeron que estaba embarazada.

primero, me quedé como...

El accidente me dejó...

con una pierna.

Mi infancia era estar todo el día en mi barrio.

Lo que ella me transmitía por teléfono...

Yo tenía seis años cuando sucedió el accidente.

Nos quedamos sin nada, sin comprar un calzoncillo que ponerte.

A los dos o tres años empecé a darme cuenta

de que lo que viví en casa no era normal.

"Haz algo con tu vida".

Mi madre trabajaba desde las siete de la mañana

hasta las nueve de la noche.

-Las primeras navidades que no íbamos a pasar en familia.

Que, se supone que es tu madre y te tiene que apoyar,

te diga todas esas cosas que...

que no te esperas...

Miguel Ángel Tobías, ¿qué tal? ¿Cómo estás?

Bien, aquí encerrado.

Como se ve, como estamos...

Como estamos todos ya desde hace un mes

y, deseando, como todo el mundo,

que esto se solucione lo suficiente como para poder empezar a retomar

un poco más de normalidad en la vida.

¿Qué nos encontramos en "El guion de tu vida"?

De lo que nos habla "El guion de tu vida"

es de la fuerza de ocho chicos y chicas de 20 años

que han tenido unas vidas muy difíciles desde que nacieron

y que, sin embargo, con un poco de ayuda,

pero también con su fuerza de voluntad,

se han dado cuenta de que merece la pena pelear,

de que siempre hay luz al final del túnel

y que, de repente, están consiguiendo

poner objetivos en su vida y caminar hacia ellos.

Yo pensaba un poco con lo que se nos viene encima,

que es algo que todos lo tenemos muy claro.

Esta crisis que, sin duda, vamos a vivir,

donde la gente está en casa pensando:

"¿Qué voy a hacer con mi vida?",

todos en general, pero también la gente joven

diciendo: "¿Qué voy a hacer? ¿Merece la pena que estudie?

¿Merece la pena que luche para seguir buscando trabajo?".

Y creía que era el momento perfecto

para, en este momento de desesperanza,

de depresión que hay en casa por estar encerrados

y por tener este futuro incierto,

dije: "Creo que es un gran ejemplo ver lo que han hecho estos chicos

en 'El guion de tu vida'."

En este documental que hoy queremos comentar contigo,

Miguel Ángel, "El guion de tu vida",

nos cuentas la historia...

O mejor, ellos, estos ocho chicos nos cuentan la historia de su vida.

Historias que en algún momento se torcieron,

en algún momento de la vida se torcieron;

en otros casos, pues ya venían mal,

digamos, desde el principio venían complicadas.

Sin embargo, podemos traer muchas conclusiones,

pero una de ellas para mí,

sería que el guion de nuestras vidas no está escrito.

Que siempre estamos a tiempo

de darle la vuelta en algún capítulo, ¿no?

Bueno, yo siempre digo que mucha gente me ha preguntado

que por qué el título, porque es verdad que es muy poético

y creo que es un título muy bonito como concepto,

"El guion de tu vida",

pero, en realidad, hay una profundidad enorme detrás.

Y la historia está en que, lógicamente,

quizá no somos capaces.

Muchas veces no somos capaces de escribir

todas las páginas del guion de nuestra vida.

Algunas parecen que nos vienen escritas

o que nos vienen impuestas de una manera que no nos gustaría.

Pero, sin embargo, la realidad es que hay muchas otras páginas,

la mayoría de ellas que están en blanco

y esas son las que merece la pena que las escribamos nosotros mismos,

porque, como digo muchas veces,

si tú no intentas escribir el guion de tu vida,

alguien que te quiere menos que tú, alguien que no te conoce,

alguien que no sabe la fuerza que tienes,

cuáles son tus sueños, tus anhelos,

lo va a escribir por ti.

Porque lo cierto es que el guion de una vida

no se puede quedar sin escribir,

así que tenemos dos opciones:

o tratamos de escribirlo nosotros

y describir el mayor número de páginas posibles

o alguien lo va a hacer.

Y yo creo que esto es un poco

a lo que nos tenemos que enfrentar todos ahora.

Es verdad que estamos viviendo un momento histórico mundial

con esta pandemia

y que, de alguna manera,

todo el mundo tiene este sentimiento.

Tenemos el sentimiento de que de que nuestra vida se ha...

Es decir, se ha cortado ¿no?

Pero ese corte, además, no es un corte limpio,

sino que es como que está en forma abrupta

y no sabemos cómo vamos a hacer

o no hemos pensado todavía cómo tenemos que hacer

para salir de esta.

Y, sin embargo, el ejemplo de los chicos

y por eso creo que es el gran momento

para ver ahora el documental.

Lo que nos demuestra...

Porque cada uno tiene una historia terrible.

Pensemos en lo que le puede pasar a un ser humano desde que nació

y seguro que estas historias que nos cuentan de abandono,

de problemas con su propia identidad,

de ser inmigrantes,

de discapacidad, de haber recibido bullying...

Es decir, de muchas circunstancias muy malas

que, en la mayoría de los casos, afortunadamente,

nosotros no hemos vivido.

Y, sobre todo, la gente joven en esta generación

lo más normal es que no han vivido.

La mayoría de la gente tiene una familia maravillosa,

la mayoría tiene una familia que pelea por ellos

y tienen una casa y tienen una cama

y tienen agua y tienen un teléfono móvil

y tienen Internet

y la posibilidad de ir al colegio y estudiar.

Y estos chicos del documental, muchos de ellos no lo han tenido

y han peleado porque se han dado cuenta

que estas cosas eran importantes.

Creo que es el momento de poder verlo para decir:

"Oye, merece la pena, se puede. No estoy peor.

Ni lo que estamos viviendo ahora ni lo que vamos a vivir después

es peor que lo que han vivido los chicos de 'El guion de tu vida'

y si ellos salen adelante y pueden salir adelante,

yo también puedo".

Miguel Ángel, ¿tú crees que hay algún,

podríamos decir, un denominador común,

un clic común en todas estas historias,

en todos estos chicos,

por el que en algún momento de su vida

deciden tomar las riendas de su trayectoria

y darles un giro?

Yo creo que hay una cosa que quizá se está viendo muy bien

con esta tormenta de solidaridad

que está habiendo entre la gente,

donde está saliendo, indiscutiblemente,

en la mayoría de los casos, lo mejor de nosotros mismos,

se demuestra una y otra vez

que la solidaridad puede cambiar la vida de muchas personas.

Muchas veces nos da vergüenza a todos en nuestra vida pedir ayuda

porque de repente uno dice:

"No, van a darse cuenta de que soy débil,

van a darse cuenta de que cuando todos tenemos

una gran fuerza interior y a la vez no somos nada

y a la vez tenemos una gran debilidad...".

Y el nexo común de todas las historias de ellos

es que ha habido alguien

que les ha puesto la mano en el hombro.

Ha habido alguien que les ha dicho: "No estás solo, tú puedes,

yo te quiero ayudar,

yo te voy a ayudar para que tú salgas adelante".

Y creo que es el momento en el que esta reflexión

nos tiene que hacer a todos pensar.

Cuando actuamos solos,

cada uno de nosotros somos muy pequeñitos

y tenemos muy poca fuerza y muy poco poder.

Pero cuando nos unimos, sin embargo,

somos capaces de hacer grandes cosas.

Y, fíjate, que lo hablamos también un día

en el programa, en "Últimas preguntas" hace años,

cuando yo rodé el documental de Haití,

del terremoto de Haití,

que fallecieron 320.000 personas en 40 segundos

en un país que era uno de los más pobres del planeta,

que dos millones de personas se quedaron sin hogar,

que había cientos de miles de heridos

y una de las protagonistas del documental era una monja,

sor Natalí, una monja española de Ribarroja de Turia,

y yo le pregunté, me atreví a preguntarle

en el documental.

A esa monja le dije: "Hermana..."

Bueno, madre, le dije: "Madre, hay gente que dice

aquí en Haití,

que es como si Dios se hubiera olvidado de Haití.

Por todo esto que está pasando".

Yo pensaba que parecía lo lógico que, siendo ella una religiosa,

iba a contestar algo del tipo de: "No, Dios nunca se olvida de nadie".

Y, sin embargo, dijo una cosa impresionante

que ahí está, que se puede ver en el documental.

Ella dijo con toda su humildad...

Dijo: "Yo no lo sé,

lo que sí sé es que esto que ha sucedido

nos permite unirnos más a todos los seres humanos".

Llevo un mes pensando en esta historia de sor Natalí

porque me doy cuenta de esto,

no sé si se ve a través de... Como no hay tanta calidad,

pero tengo los pelos de punta del brazo pensándolo.

Porque creo que es la gran lección que tenemos que sacar.

A nivel personal, individual, como sociedad y como humanidad,

de que esta pandemia lo que tiene que hacer

es unirnos más, darnos cuenta cada vez más

de que solamente existe un país en el mundo

que es el planeta Tierra, lo he dicho muchas veces;

que solamente hay una raza que es la raza humana;

que nos demos cuenta de que, efectivamente,

y esto nos lo está demostrando,

que la enfermedad y la muerte nos une y nos iguala

a todos los seres humanos.

No importa si eres rico, pobre, si eres alto o bajo,

guapo, feo, si tienes tres carreras o no tienes ninguna,

da exactamente igual.

Y creo que, realmente, hay un mensaje espiritual

detrás de esto que está pasando para quien sea capaz de recibirlo,

que es este: que nos demos cuenta

de que tenemos que levantar la mirada de nuestro propio ombligo,

levantarla, darnos cuenta de nuestro entorno,

darnos cuenta de que hay muchos seres humanos alrededor

que necesitan ayuda,

que muchas veces nosotros podríamos aportar esa ayuda

y, sin embargo, por nuestro egoísmo, por ignorancia, a veces por pereza,

por inconsciencia, pues no lo hacemos.

Y, sin embargo, cuando aportamos esa ayuda

somos capaces de cambiar la vida de otros seres humanos

y ahora se va a demostrar,

nos va a dar una oportunidad de volver a hacerlo

de una manera mucho más masiva.

Miguel Ángel, de hecho, tú estás haciendo eso.

Cuando comenzó toda esta situación,

tú hiciste un paréntesis

en tu trabajo como productor audiovisual

y te has venido a una residencia de mayores

como voluntario.

A ver, yo... Alguna gente lo sabe.

Los más mayores quizá lo saben

y porque lo han visto en televisión hace años,

yo soy doctor en Nutrición

e hice, además, también Medicina de Emergencias.

Aunque hace años que ya no pasaba consulta,

cuando empezó esta historia,

hablé con las autoridades sanitarias en la Comunidad de Madrid

y les dije: "Oye, yo estoy aquí, tengo experiencia en esto,

he estado en muchas zonas en el mundo

teniendo que ver gente que, si no eras tú,

no la atendía nadie y ahí se morían

porque no había nadie más para estar;

y tengo conocimientos que quiero aportar

y que creo que puedo aportar".

Hace un mes, como efectivamente sabíamos,

porque algunos sabíamos que esto iba para largo,

evidentemente iba a haber muchos sanitarios

que se iban a infectar.

Con buen criterio, la persona con la que hablé me dijo:

"Haz una cuarentena de dos semanas,

vamos a asegurarnos de que si lo tienes

ya lo has pasado y que, si no lo tienes,

pues estás bien y estás sano".

Y eso hice.

Cuando pasaron 18 días, de esto hace unas dos semanas,

pues dije: "Yo estoy bien, no he tenido síntomas de nada

y estoy dispuesto a ir a ayudar donde me digáis".

Y, efectivamente, como hemos visto,

en las residencias en Madrid, en varias de ellas había problemas,

y me trasladé a una de ellas porque faltaban doctores.

Faltaban doctores y enfermeros y auxiliares, y de todo,

porque esa es la realidad.

No han faltado muchos medios y también muchas personas,

y ahí estoy, tratando de poner un granito de arena y de ayudar

a sacar adelante a estas personas mayores,

que, en muchos casos,

porque se han infectado, lógicamente, ¿no?

Y otras muchas que lo están pasando sin haberse infectado

y que es alucinante también para mí comprobar la fortaleza

de que muchas personas,

y creo que es un mensaje muy importante

para que la gente mayor no esté tan asustada,

de ver, por ejemplo, como mi residencia,

donde hemos aislado a las personas que se infectaron...

Pero, sin embargo, hay casi 100 personas

que han estado en contacto con el virus durante un mes

y que, como todavía no habían llegado,

ahora están empezando a llegar los test, no sabíamos si lo tenían.

Pero en el caso de tenerlo, han estado asintomáticas

o en el caso de no tenerlo,

ni siquiera han llegado a coger la infección,

teniendo 90, 95 años, personas de 100 años que hay ahí.

Con lo cual, creo que hay que tener la esperanza de pensar y decir:

"Oye, precaución sí, pero miedo no."

Pues Miguel Ángel, como siempre, un gusto hablar contigo

y, desde luego, un gusto ver este documental:

"El guion de tu vida", que podemos encontrar

de forma gratuita en la página web: "www.elguiondetuvida.es".

Muchísimas gracias por haber estado con nosotros.

Hasta pronto. Muchas gracias.

Un beso muy fuerte para ti, para tu familia, para todos.

Un abrazo enorme.

Que pronto podamos recuperar

ese aspecto físico

de podernos mirar sin una pantalla en medio,

que podamos tocarnos y podamos abrazarnos,

porque, sin ninguna duda, los abrazos curan

y ahora no podemos estar curándonos de esa manera.

(Música)

# No tengo prisa, pero avanzo.

# Me levanto cuando caigo,

# cualquier objetivo alcanzo,

# aunque a veces me distraigo.

# Yo no tengo prisa, pero avanzo.

# Me levanto cuando caigo,

# cualquier objetivo alcanzo... #

Espero que cuando mi hija sea mayor

diga: "Mi madre...".

Yo puedo con esto.

Cuando ya te levantas con ese bache, ya aprendes...

¿Estudiar?

Eso no es nada.

Puedes elegir sentarte en frente del muro

y esperar que alguien lo tire, tirarlo tú o saltarlo.

Y nosotros nos despedimos, si Dios quiere,

hasta la próxima semana, nos encontraremos de nuevo aquí,

en "Últimas preguntas", en La2 y en el canal internacional.

Gracias por haber estado con nosotros desde casa.

Lo dicho, hasta el próximo domingo.

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Últimas preguntas - Entre el dolor y la esperanza

26 abr 2020

En el programa de esta semana nos acompaña Valentin Rodil, Psicólogo y Director de la Unidad Móvil del Centro de Escucha de los Religiosos Camilos. También compartiremos historias de esperanza como las que nos propone Miguel Ángel Tobías en el documental 'El guión de tu vida'.

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