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Últimas preguntas

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Para todos los públicos Últimas preguntas - Covid-19: La caridad no cierra - ver ahora
Transcripción completa

Y oye, vamos a acompañar y a facilitar ayudas,

(Música)

¿Qué tal, amigos? Muy buenos días,

bienvenidos a "Últimas preguntas" desde casa.

Bueno, lo primero, Feliz Pascua,

que no hemos tenido ocasión todavía de felicitarnos.

De verdad les digo, para mí es un auténtico gozo,

a pesar de que las condiciones técnicas, obviamente,

no van a ser las habituales.

Pero para mí es un auténtico gozo en medio de esta situación,

poder estar al lado de ustedes.

Espero, deseo, le pido a Dios que estén bien,

que estén llevando todos esta situación pues con mucha paz,

con serenidad y con alegría de la verdadera.

Sé que esto puede resultar un poco chocante decirlo

en estos momentos,

pero es alegría que quienes somos creyentes

bueno, pues, procuramos que...

Que no nos falte, que sabemos de dónde nos viene,

qué tenemos que saber también acogerla,

porque esa alegría de verdad nos acompañe también,

sobre todo en este tiempo,

y esta es una de las razones por las que estamos aquí

con ustedes en esta primera semana de Pascua,

en este domingo,

pues queremos también llevar, cómo no,

esa alegría de la resurrección, de la luz a todos los hogares,

a las residencias, a los hospitales, y es el motivo,

es la razón de estar aquí desde casa.

Hoy, les proponemos dos historias.

Por un lado, nos vamos a ir dentro un ratito,

nos vamos a ir hasta Chile,

pero antes, nos vamos a quedar aquí en España,

en concreto, en la diócesis de Toledo,

porque queremos conocer qué está aportando

la Iglesia española ante esta situación

y en este caso, a través de Cáritas.

Está aportando de muchísimas maneras,

pero queremos hoy, en primer lugar, fijarnos en la labor de Cáritas.

Nos hemos ido, bueno, podíamos haber ido

a cualquier diócesis.

Todos hacen muchísimas cosas, en los próximos programas,

en las próximas semanas, si Dios quiere,

tendremos ocasión de acercarnos a otra,

pero hoy nos vamos a la diócesis de Toledo

porque está con nosotros Javier Romero,

que es secretario general de Cáritas Diocesana de Toledo

y presidente de las Cáritas

de la Provincia Eclesiástica de Toledo,

que viene a ser la comunidad de Castilla-La Mancha, más o menos.

Javier Romero Buenos días. Buenos días, Mari Ángeles. ¿Qué tal?

Pues encantada de que...

Y muy agradecida de que hayas podido hacer

esta paradita y estés rato con nosotros, Javier.

Cuéntanos cómo está la situación, cómo lo estáis viviendo.

Está muy complicada, la verdad, está siendo, bueno...

Han sido unos días de mucha locura al principio,

quizás podríamos definirlo como un poco caótico

en todos los sentidos,

por la cantidad de llamadas, por la cantidad de demandas,

por la cantidad de situaciones difíciles,

porque la gente, al final,

detrás de cada llamada había una situación difícil.

Una situación dramática realmente.

Hay personas que se han quedado a veces sin hogar,

directamente, familias completas.

La pérdida de los trabajos, de los ERTE,

a menudo con trabajos precarios, pues ha hecho que...

Personas, familias que tampoco tenían muchos ahorros

para poder subsistir,

se hayan quedado prácticamente sin nada

y hasta que empiece a cobrar las ayudas,

sobre todo en este primer mes,

ha sido muy dramática la situación de pedir

y solicitar necesidades básicas,

como hacía mucho tiempo que no teníamos.

Poder, otra vez, recuperar los lotes de alimentos, las bolsas,

porque realmente eran necesarias.

Gente que nos planteaba la necesidad

de no tengo nada para comprar comida,

no tengo comida. Yo siempre, desde el primer día,

hubo un testimonio que fue el que me activó rápido.

Me acuerdo Mari Ángeles, una abuelita que me llamaba

para decirme que había amanecido

y su nieta no tenía ni galletas para desayunar.

Entonces, aquel día comprendí que la situación era dramática

y después de aquella mujer, Carmen, que se llama Carmen,

han venido muchísimas iguales para decirnos:

"No tenemos nada que comer. Por favor, ayúdennos".

Claro, porque si la situación,

la actividad de Cáritas ya era intensa en situaciones,

digamos, habituales, normales,

ahora, estamos hablando de una auténtica emergencia

a la que hay que ir dando respuesta de forma absolutamente inmediata

y en la mayoría de los casos, sin capacidad de previsión, ¿no?

Esta es la gran dificultad. Son dos cosas.

La primera, la cantidad de gente

que está solicitando nuestra ayuda de repente,

y la segunda, la cantidad de imprevistos que hay.

Es verdad que cada día, aunque intentes planificar,

es verdad que nosotros nos organizamos bastante bien.

Pero esta vez estamos desbordados.

Hemos perdido un poco el control por la cantidad imprevistos,

pero bueno, gracias a Dios, que el reina en nuestra casa también

todo está saliendo bien.

Estamos dando respuesta a todas las personas

que solicitan nuestra ayuda de una forma muy creativa,

tirando de muchísimas personas que se han ofrecido

voluntariamente a ayudarnos en este tiempo de pandemia.

Destacamos siempre la labor incansable de los sacerdotes

que en muchos sitios están cubriendo la labor

de los voluntarios y gracias a esto y a las donaciones de personas

que igual no pueden tener su tiempo disponible,

pero si sus recursos, económicos en este caso,

o en especie,

pues nos están haciendo llegar bastantes recursos

para poder atender estas necesidades

y como bien dices, Mari Ángeles,

luego el reto está en los programas que tenemos abiertos,

no se pueden interrumpir, la caridad no cierra,

es nuestro lema y tenemos todos los programas,

todos, todos los proyectos abiertos,

haciendo seguimiento.

Ahora, si quieres, hablamos un poco más de esto,

pero nosotros ahora no paramos

y gracias a Dios, estamos pudiendo estar cercanos,

aunque no estar próximos a lo mejor.

Claro, efectivamente, ahora hablamos de esos programas

porque hay que decir que son programas para personas

que ya estaban en situación de riesgo de exclusión,

de lo que entendemos que habitualmente trabaja Cáritas,

con lo cual, esas situaciones siguen ahí

y en muchos casos, empeoran, claro.

Sí, seguimos igual, seguimos prestando apoyo, por ejemplo,

a mujeres víctimas de violencia. Claro.

Donde las situaciones se están empeorando.

Ellas tienen muchas dificultades para ponerse en contacto ahora

porque viven con el agresor a menudo en su casa.

Es muy difícil contactar con nosotros,

pero lo pueden hacer porque nosotros seguimos teniendo abierta

nuestra línea de teléfono, de WhatsApp,

nuestro correo electrónico 24 horas al día,

los 365 días del año para que ellas contacten.

Están haciendo muchísimas consultas,

todos los días se les hace seguimiento.

Se llama, se habla con ellas por su seguridad,

por saber cómo están, pero también el proyecto "Máter".

La vida sigue su curso, los embarazos no se paran.

Ahí no hay confinamiento posible. También los niños siguen naciendo.

Tienen necesidades también básicas.

Plantean sus dudas.

Oye, sobre todo muchas llamadas telefónicas

estando embarazadas por el miedo al contagio.

Entonces, muchísimas de las llamadas están siendo en esta línea.

Las familias que tenemos en nuestras propias viviendas,

de las cuales somos responsables.

También con las dificultades que muchas familias, por ejemplo,

tienen custodias compartidas de niños

y están surgiendo muchas dudas

porque está habiendo mucho incumplimiento.

El confinamiento hace más difícil las custodias compartidas.

Está habiendo abusos, en fin,

la gente está muy desconsolada realmente por la incertidumbre,

por toda esta situación de pobreza que están viviendo

en todos los sentidos, esto a lo que me refiero.

Las adicciones están aumentando y las personas confinadas

son incapaces de estar sin consumir.

Entonces, también eso pone en riesgo a su familia, las multas.

Creo que quien nos escuche se puede hacer cargo

de la cantidad proyectos que asumimos desde Cáritas

y que nuestra responsabilidad no es solo es comida

como estamos haciendo, porque es necesario,

sino también acompañar esta serie de situaciones

que causan tanto dolor en las personas

y que tanto necesitan encontrar al otro lado del teléfono

a una persona que consuele, que oriente, que acompañe,

que solucione en el fondo.

Y en eso estamos invirtiendo muchísimos esfuerzos.

Las compañeras están todo el día pegadas al teléfono, hablando,

llamando, incluso si es necesario, presencialmente,

porque cuando algo es urgente y necesario,

todos tenemos claro que el miedo queda de lado

y lo importante son las personas que lo necesiten.

Y por eso estamos aquí, al pie del cañón.

Gracias a Dios. Gracias a Dios y desde luego,

la labor de muchos voluntarios que ya estaban,

que continúan ahora los que pueden en este tiempo

y no sé, ¿se han unido voluntarios nuevos?

Sí, gracias a Dios también, porque muchas familias,

muchas personas jóvenes

se están ofreciendo para ayudar en las cosas concretas.

Ayer, incluso autoridades,

policías locales que se ofrecían en su tiempo libre

para poder ayudarnos a entregar alimentos a domicilio,

por ejemplo, o acompañar a alguna persona mayor,

Esta está siendo la parte más bonita de la crisis,

donde personas como muchísima caridad,

con mayúsculas, están ofreciendo su tiempo,

sus posibilidades, sus recursos para ayudar a la gente.

Entonces, yo estoy haciendo como una cartera,

porque a futuro siempre nos ha preocupado

conseguir más voluntarios jóvenes,

porque los nuestros son un poquito más mayores

y están dando su tiempo libre, pobrecitos míos,

que es nuestro gran tesoro y ahora les tenemos, como vamos,

como el oro.

Estamos superresguardados, protegiéndoles muchísimo,

procurando que no salgan. Y esta gente nueva,

voluntarios nuevos que están llegando,

están haciendo que toda la labor de Cáritas,

no se interrumpa y siga siendo posible.

Porque está habiendo iniciativas maravillosas,

tanto de empresas que igual han tenido que parar la producción

de lo que hacían habitualmente y han dicho: "Bueno,

pues estos recursos que tenemos los vamos a derivar ahora a Cáritas

y vamos a seguir produciendo,

pero de otro modo o incluso otros artículos, otros productos".

Pero también personas particulares que están en su casa

y dicen: "¿Qué puedo hacer yo en este tiempo?".

Y está habiendo una creatividad grandísima también.

Las primeras mascarillas que nos llegaron

a Cáritas en Toledo,

fueron de unas costureras de mi pueblo, de Yepes,

donde yo vivo, que como me conocen y tal

quisieron hacer mascarillas porque sabían que no tenían.

Yo iba siempre con la misma y llevaba diez días con la misma.

No me servía para mucho. Y tuvieron la iniciativa

de hacer la primera donación de mascarillas de tela.

A partir de esas mascarillas, vinieron muchas después

y gracias a Dios, hoy podemos tener

los elementos necesarios para poder trabajar.

Cáritas Española nos ha hecho una donación también importante

de todos los epis, todo lo necesario para poder tener la seguridad

que las autoridades nos recomiendan.

Con Cáritas Española y las donaciones particulares,

porque es verdad, de la administración

no nos ha venido ninguna ayuda en cuanto a materia de seguridad,

¿No habéis recibido...? No.

Pero está la caridad de las personas

y ya hablaremos de esos otros temas, ¿verdad?

En otras ocasiones.

Oye, Javier, déjame que te pregunte una cuestión personal.

Sí. ¿Cómo haces

para no perder la sonrisa nunca?

Porque estás hasta arriba de trabajo.

Estás hasta arriba de preocupaciones.

Hasta arriba también de dolor.

Pero creo que estás hasta arriba de esperanza también.

Claro que sí, a mí... Yo no tengo mérito ninguno.

La esperanza viene de Dios y estamos en la resurrección.

Estos días, mejor que nunca,

hemos podido contemplar que Jesús ha vencido a la muerte,

ha vencido todo, pues esta pandemia también la va a vencer.

Ha vencido a los miedos, a las incertidumbres...

Jesucristo es la respuesta para todo.

Yo la tengo en él personalmente,

y también mi esperanza es poder llevar esta esperanza

de Jesús, de la alegría de la resurrección,

de la alegría de la vida

a las personas que ahora lo están necesitando.

Entonces, yo no puedo ser portador de más malas noticia.

Ellos ya las tienen.

Entonces, lo que yo sí puedo llevar es la alegría de Jesús,

que a mí se me ha dado gratis. Y estoy superagradecido

porque Dios me concede tantos dones cada día

que no puedo sino compartirlos con los demás.

Es por eso que Dios me ha dado el don de la alegría

y la quiero compartir con los demás.

No me la puedo reservar para mí.

Tú, y desde luego, tengo la suerte de conocer a muchos de vosotros

y ya me imagino, además, lo estamos viendo.

Aconsejo a las personas que puedan

y les apetezca que sigan en vuestros perfiles sociales,

en Instagram, por ejemplo, en Twitter.

Que se os ve el ánimo con el que estáis trabajando,

esa sonrisa que no perdéis ninguno.

Esa alegría que tratáis de contagiar.

Eso sí que es una buena pandemia,

la de la alegría y la de la esperanza.

Ya me imagino a tantos trabajadores de Cáritas,

a tantos voluntarios, cuando...

Quizá, en algunos momentos, lo único, y no es poco,

que podéis hacer es atender una llamada, escuchar,

compartir un ratito con una persona

que igual está sola, igual está sufriendo,

igual lo está pasando muy mal.

Que le podáis transmitir esa verdadera alegría

de la resurrección. Esa luz.

Así es. Me cuentan muchos voluntarios

que como no pueden salir,

lo que hacen es diariamente llamar a las familias

que acompañaban, a las personas que habitualmente

llegaban a su Cáritas parroquial.

Está siendo precioso porque son familias

que realmente no tienen más apoyo.

Entonces, su única familia es la Iglesia.

Esto es un dato real, no es ninguna tontería,

pero es con mucho cariño.

Las voluntarias, especialmente, porque en su mayoría son mujeres,

cada día, llaman por teléfono a esas familias

para preguntarles qué tal están, como hacemos con nuestras familias.

Las videollamadas, ver cómo están nuestros hermanos,

nuestros padres.

Pues así hacen con las familias que acompañaban

y recorren ese camino juntos.

A mí eso me parece que son detalles

que no hay ninguna transacción de alimentos

ni de ayuda económica,

pero me parece que es lo que en estos momentos

tiene más valor, porque realmente el amor

que nos tenemos unos a otros

y la necesidad de sentirnos hermanos,

de a través de como lo hacemos con la familia,

pues así hacerlo con esta familia,

inmigrantes que no solo han abandonado su país,

sino que se encuentran aquí con esta pandemia

y con otras familias.

Me está resultando precioso. A mí me conmueve realmente.

Javier, ¿cómo ves el futuro?

Cuando se abran las puertas de las casas,

cuando volvamos a salir a la calle.

Porque es cierto que hay familias que gracias a Dios

estamos conociendo esta realidad

a través de los medios de comunicación.

Quiero decir que en muchos hogares no hay una situación dura

ni desde el punto de vista sanitario

ni desde el punto de vista social, pero cuando se abran las puertas

y nos encontremos cara a cara con esa realidad,

¿qué realidad nos vamos a encontrar?

¿Cómo ves ese futuro, Javier?

Desgraciadamente, veo un futuro muy negro.

Va a ser muy difícil salir de esta situación

para muchas familias.

Recuerdo, y lo tengo ahora muy presente,

cuando Cáritas Española, el año pasado,

publicó el informe Foessa,

a parte de los datos de personas que se encontraban en situación

de exclusión social en el 2019.

Advertía de que cualquier cuestión que no fuera sólida,

cualquier retroceso económico,

iba a provocar que un gran número de personas

también cayeran en la exclusión.

Bien, estamos en esa situación ahora mismo,

donde un buen grupo de millones de personas en España

se van a unir a la exclusión severa.

Salir de esta situación no es nada fácil,

requiere muchísimo tiempo, muchísima inversión de recursos,

mucho acompañamiento.

Entonces, nosotros ya estamos preparándonos para esto.

Queremos evitar los errores

que a lo mejor hemos cometido en el pasado,

porque lo tenemos también muy reciente.

Y oye, vamos a acompañar y a facilitar ayudas,

pero con la máxima dignidad posible.

Entonces, nos estamos preparando para este momento,

para saber que hay que atender necesidades desde lo más básico

hasta otras necesidades de acompañamiento como, el empleo

y otras cuestiones que pueden facilitar

la vida de las familias.

Todos trabajamos...

Tenemos reuniones los directivos y para un poco programar

ya lo que va a venir después, cuando acabe todo esto,

Déjame que lea esa frase que tienes ahí detrás, en el cartel

que pone: "Caritas es el amor...". Así, un poco, ahí.

"Cáritas, es el amor de la madre Iglesia

que se acerca, acaricia, ama".

Esto lo dijo el papa Francisco.

Ese es también nuestro consuelo y eso es también nuestra esperanza.

Eso es Cáritas. Eso es el amor de la Iglesia.

En definitiva. Totalmente.

Es verdad que cuando alguien venga a Cáritas, nuestra ilusión,

nuestra esperanza, es que se sienta acariciado,

con la ternura de Dios, porque Dios es todo ternura.

Y ojalá todas las personas, como decía Santa Teresa de Calcuta,

que cada vez vengan a nosotros, se vayan mejor y más felices.

Pues, Javier, gracias de verdad por este ratito

que has compartido con nosotros, te dejamos sigáis trabajando

que tenéis, desde luego, mucho que hacer,

pero gracias también por contagiarnos esa alegría,

esa esperanza y esa luz de la resurrección

a través del amor que en este caso presta Cáritas

a la Iglesia. Gracias Javier. Cuidaos mucho.

Gloria a Dios. Muchísimas gracias.

Y ahora nos marchamos, como les decíamos al comienzo,

hasta Chile.

Vamos a hablar con una persona, con un sacerdote,

un religioso español, que habitualmente vive en Roma,

pero que ahora, esta situación de pandemia mundial,

le pilló en Santiago de Chile y allí se encuentra.

Él es Fernando Cordero,

que es secretario general de los Sagrados Corazones.

Fernando, buenos días.

Muy buenos días, encantado de estar con vosotros

a pesar de la distancia,

pero muy unido y siempre con mucho cariño a ti,

al programa y a todos los telespectadores.

Fernando, como decíamos al principio del programa.

¿Cómo ves esta situación a la luz de la fe?

La verdad, una gran oportunidad para descubrir nuevamente

al Señor resucitado, que lo estamos celebrando ahora.

Y yo lo estoy viendo de una manera muy hermosa.

Los hermanos mayores de esta comunidad en la que estoy

que dan gracias a Dios por el día a día.

Hay algunos que están con la salud ya muy deteriorada,

pero sin embargo,

con una conciencia plena de lo que es su vida

como discípulos y seguidores de Jesús.

Y ellos me están enseñando mucho.

Yo la verdad es que aquí hago muy poquito, fregar los platos,

poner la mesa, estar en la liturgia, acompañar.

Pero a mí lo que más me está llenando

es que ellos dicen que no quieren

que se acabe este tiempo de cuarentena

por toda esta fraternidad que estamos viviendo juntos.

Está con nosotros aquí el provincial,

algún otro hermano más apoyando,

pero se ha creado un ambiente fraterno muy bonito,

de mucho compartir,

de unas conversaciones también muy profundas.

Hemos tenido una Semana Santa preciosa

en el interior de la casa

y desde esa clave y, al mismo tiempo,

muy unidos al sufrimiento también de nuestro mundo.

Como te decía, el Superior general Alberto Chután

y yo veníamos de visitar nuestras comunidades

por la provincia andina

y no ha sido una visita evidentemente turística,

sino que hemos pisado la tierra de los más pobres

y hemos podido ver zonas muy muy deprimidas

y hemos visto también la desigualdad de nuestro mundo.

Entonces, todo esto a nosotros nos hace también preguntarnos

si esta crisis puede cambiar

Los esquemas estructurales,

pueden cambiar las políticas,

pueden ayudar sobre todo a los más empobrecidos.

Entonces, en ese sentido,

estamos continuamente mirando la realidad

de los que más cerca tenemos,

en este caso, de los hermanos enfermos,

pero muy atentos al sufrimiento del mundo entero

y desde el gobierno general de la congregación,

pues seguimos continuamente la situación

de los hermanos y de las hermanas

en los 33 países en los que estamos presentes.

Y claro, la llamada que se nos hace desde África

es muy urgente,

porque no tienen los medios, ni las mascarillas,

ni las proporciones que tenemos en los países con más avance

o con más posibilidades.

Fernando, en esta situación, quizá muchas personas

se están preguntando, nos estamos preguntando,

por la presencia de Dios.

¿Dónde está Dios en medio de este sufrimiento,

de esta situación desconcertante para toda la población?

Y quizás nos estamos haciendo esas grandes preguntas,

esas últimas preguntas.

No sé si tú tienes alguna respuesta, Fernando.

Pues no sé si tengo respuesta. Probablemente, también tenga

esas últimas preguntas muy presentes,

pero justamente ayer, mientras fregábamos los platos,

aquí nos acompaña una señora que nos está ayudando.

Yo la llamo Doña María, que es un encanto,

y me decía: "Padre, ¿qué ha pasado?

¿Qué le hemos hecho a Diosito

para que Diosito esté enfadado con nosotros?".

Y yo le decía: "Doña María, que yo creo que no,

que Diosito no está enfadado, sino que nosotros hemos liado

un poco tantas oportunidades que tenemos

y no sabemos aprovecharlas.

Somos más capaces de dar importancia a lo económico,

a diferentes fines,

que a lo que es realmente... A lo que es realmente importante.

Pero Diosito no está enfadado con nosotros.

Diosito está acompañando a tantos médicos, enfermeros,

a tantas personas que nos están ayudando

a poder salir a flote de esta crisis.

Dios no se enfada nunca con nosotros,

sino que él está ayudándonos continuamente,

aunque no lo veamos,

porque el amor es invisible a los ojos.

Lo esencial es invisible, como diría el principito".

Fernando, cuando se vuelvan a abrir las puertas de las casas,

cuando salgamos a la calle, ¿qué te gustaría que pasara?

Porque es una opinión muy personal, pero no sé,

yo pienso que el dolor, el sufrimiento

que ahora están viviendo todos de alguna manera,

pero algunas personas,

algunas familias de un modo muy duro,

tiene que dar sus frutos.

Tiene que servir para algo, nos tiene que...

No sé si hacer cambiar de algún modo.

Sí, pues yo espero que de aquí recibamos una gran enseñanza.

Yo estoy viviendo aquí en una sociedad.

Yo estuve en Chile en enero

y había grandes manifestaciones sociales

por toda la desigualdad social y económica que hay en el país,

y aquí, nuestro provincial René me llevó también para que viera

las manifestaciones y, por primera vez, yo percibí

lo que eran los gases lacrimógenos y todos los efectos estos

que se viven en situaciones así, así de complejas.

Ahora, tres meses después, estamos todos encerrados en casa,

pero los problemas por aquí, todavía aquí en Chile,

siguen vivos y tendrán que afrontarse.

En nuestro país escuchamos también diferentes voces

y es bueno que haya diferentes voces,

pero que... Pero que nos unamos a una única voz.

Y yo creo que aquí el Papa Francisco

continuamente nos llama a esa unión de voces,

de planes de aprendizaje.

En los más pobres, que pensemos en los que peor lo pasan,

en los que no tienen un hogar para vivir esta cuarentena,

por ejemplo, en Salamanca, me decía una de nuestras hermanas,

Noemí García,

del gran problema de las personas que están sin hogar,

de los que viven en la calle,

sabemos de gente que ha sido multaba

y no tienen otro lugar donde estar.

Yo creo que el esquema del mundo, de este mundo,

que estaba tan bien organizado para algunos,

ha de cambiarse

y que pensemos en los más desfavorecidos,

en los que más lo necesitan.

Pero como algo urgente y como algo que hay que cambiar,

no podemos vivir solo de criterios económicos.

Pues Fernando Cordero,

secretario general de los Sagrados Corazones,

muchas gracias por haber estado con nosotros.

Muchísimas gracias a ti.

Muchas gracias también a todos los telespectadores

y al equipo. Y la verdad que mucho ánimo,

que de esta vamos a salir todos unidos

y que sigamos inventándonos también cosas.

Seamos creativos con estas nuevas tecnologías,

como tú nos decías, Mari Ángeles,

que nos puedan ayudar a estar conectados como hermanos.

Bien amigos.

Pues así nos despedimos en este programa especial

que agradecemos muchísimo a nuestros compañeros

que también hayan hecho posible,

nuestros compañeros de Televisión Española,

que hayan hecho posible que hoy podamos estar

en estas circunstancias, en sus casas, en sus hogares,

quizá en la residencia donde ustedes viven,

en los hospitales donde tal vez están en estos momentos,

pero hemos podido estar juntos, que es lo que queríamos.

Gracias, de verdad,

y les emplazamos hasta la próxima semana.

Hasta entonces. Feliz semana.

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Últimas preguntas - Covid-19: La caridad no cierra

19 abr 2020

¿Cómo se puede interpretar la situación de pandemia mundial a la luz de la fe? ¿Cómo está respondiendo la Iglesia? Esta semana hablamos con Fernando Cordero, Secretario General de los Sagrados Corazones y con Javier Romero, Secretario General de Cáritas Diocesana de Toledo.

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