Últimas preguntas La 2

Últimas preguntas

Domingos a las 10.00 h.

www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5671594
Para todos los públicos Últimas pregunta - Mujeres en la Iglesia - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Muy buenos días, amigos, bienvenidos una semana más

a "Últimas preguntas".

Hoy les propongo un tema

a partir de un libro,

pero creo que el libro nos va a dar para una reflexión muy amplia.

Aquí, en el programa, van a ser apenas 20 minutos,

que es lo que nos da de sí el tiempo de conversación,

pero es un libro, es un tema

que yo creo que nos invita a darle más de una vuelta.

Esto es lo que ha hecho la autora,

Cristina Inogés, que hoy está con nosotros,

vamos a saludarla, lo primero, Cristina, buenos días.

Gracias, Mari Ángeles. Muchas gracias

por estar con nosotros, nos vamos a tutear,

si me permites. Estupendo.

Estupendo. Muchísimas gracias.

Cristina Inogés, que es teóloga

y autora, entre otros libros,

de este que hoy nos ocupa, que se llama

"No quiero ser sacerdote. Mujeres al borde de la Iglesia".

Como digo, no nos podemos quedar solamente en el título,

porque a partir de aquí, vienen muchísimas reflexiones.

No sé ni por dónde empezar, Cristina, te soy sincera.

Bueno. (RÍE) Porque me ha sugerido tantas cosas,

una de ellas es, fíjate,

el estudio de la teología.

Tanto para hombres, como para mujeres.

Hasta hace nada,

y todavía hoy, en muchos ámbitos,

se sigue relacionando el tema de la teología,

de los estudios de teología, con la ordenación sacerdotal.

Tú aquí has abierto, tú has descubierto, personalmente,

has descubierto un mundo, lo reconoces en el libro,

amplísimo y nos lo das a conocer,

de lo que es la teología.

Sí, y sobre todo, a partir de mi llegada

a la Facultad Protestante de Teología de Madrid, a SEUT,

que es donde yo realmente me abrí, digamos,

a un campo teológico totalmente diferente,

completamente distinto del que yo venía,

que era el campo católico.

No digo esto en un afán de crítica, ni en son de crítica,

sino sencillamente, digo que son dos maneras

de estudiar teología bastante diferentes.

Y para mí, descubrir la facultad protestante,

pues fue un hecho que, la verdad, lo viví como un regalo,

porque me pareció que fue una forma fascinante de acceder

a otro tipo de estudio de la teología

completamente diferente y muy atractivo.

Y ahora, bueno, yo creo que ahora,

desde hace, en algunas diócesis, en algunos seminarios,

desde hace relativamente poco tiempo,

claro, digo "relativamente poco tiempo",

igual estamos hablando ya de más de una década, claro, pero bueno...

Es poco. Es poco tiempo, realmente.

Pero sí que las facultades ya se van abriendo, ¿verdad?

Sí, no, las facultades hace muchísimos años

que están abiertas al estudio de la teología

para futuros sacerdotes y para laicos en general.

Los seminarios es lo que cuesta más, todavía, que se abran.

Y en ese sentido, hay que reconocer que hay sitios donde no hay opción,

porque no hay, no hay más opción que un seminario,

porque no hay facultades de teología.

Entonces, ahí, quizás habría que insistir un poquito más.

Pero bueno, es cuestión de tiempo, cuestión de insistir y sobre todo,

cuestión de animar a los laicos

a que profundicen en el conocimiento de la teología,

que es muy importante. Es fascinante

lo que podemos descubrir, ¿verdad? Totalmente, sí.

Y hablamos de los laicos en general,

y de las mujeres

de un modo particular. Realmente, en las facultades,

empieza a haber más mujeres estudiando teología

que varones, en general,

diferentemente que fueran a ser sacerdotes o no,

hay más mujeres, y yo creo que eso es muy importante,

porque nuestra visión no es mejor, ni peor,

es diferente, y es muy complementaria a la visión

que hasta ahora, ha tenido la teología,

que era, como suelo decir, la visión de un ojo,

que era el ojo masculino.

Ahora, aportamos también nosotras nuestra visión

y eso le da una complementariedad muy interesante, muy diferente,

muy diversa y sobre todo, yo creo que abre un campo de diálogo

que es verdaderamente interesante e importante.

Y alguna de esas reflexiones, como decimos,

son las que se recogen en este libro,

"No quiero ser sacerdote". No quiere ser sacerdote,

ha estudiado teología, es teóloga.

¿Qué quiere ser en la Iglesia? Claro, yo, con esta pregunta,

sé que nos daría para hoy y para no sé cuántos domingos más.

Puedo estar hablando una semana. a ver, es que hay que tener primero,

y cuando se decide una a estudiar teología,

tiene que tener clara la identidad. Sí.

Yo tengo muy clara mi identidad laical.

Y creo que como laica, el hecho de ser teóloga,

el hecho de ser mujer,

pues podría aportar muchísimo a la Iglesia.

Es verdad que es un campo difícil,

porque es un campo en el que las mujeres,

pues ya podemos publicar lo que publiquemos,

que somos muy leídas por nosotras,

pero no tan leídas por los varones,

que yo creo que se están perdiendo aspectos relevantes, ¿no?

Pero bueno, en todo caso, es una cuestión

de tener una identidad clara, mantenerte en esa identidad

y que tu reflexión salga de esa identidad.

Que no te metas en un campo, digamos,

que no es el tuyo por pretender,

sino saber dónde estás,

y desde ese lugar, hacer una...

hacer una investigación, hacer una aportación,

reflexionar, yo creo que eso es lo importante,

pero sobre todo, tener muy clara la identidad laical.

En mi caso, claro. Claro,

este título, este libro, como decimos,

"No quiero ser sacerdote. Mujeres al borde de la Iglesia"...

A mí me gusta mucho la costura, no sé si a ti también.

No expresamente,

la verdad es que el subtítulo... Pensaba que sí,

porque hablas mucho de las telas, del orillo de la tela...

Sí, pero es un poco al hilo, al hilo del subtítulo.

Realmente, el subtítulo lo cojo y lo explico,

porque es el título de un artículo de un amigo mío,

sacerdote, que falleció hace unos años,

pero que a mí es una persona que me ayudó muchísimo,

sobre todo, muchísimo en mi decisión,

en la decisión que tuve forzadamente que tomar

de ir a estudiar a la facultad protestante.

Entonces, de alguna manera, es una especie de pequeño homenaje,

pero es que realmente, en ese artículo, presentaba muy bien

la situación de las mujeres, que creo que pese a los años,

no ha cambiado, seguimos estando muy en el borde de la Iglesia,

pero en lugar de tener ese lugar,

esa situación en el borde de la Iglesia como algo negativo,

hay que verlo como algo positivo, ¿no?, quiero decir,

y entonces, por eso, en la introducción que yo hago,

es todo un juego de palabras entre las costuras,

el borde, digamos, de la tela,

el remate, el "prêt-à-porter", la alta costura y demás,

es un poco la introducción al hilo

del subtítulo del libro.

¿Tenemos claro,

o tenemos conciencia,

o cuanto menos, nos paramos las mujeres, Cristina,

a pensar qué queremos ser en la Iglesia?

Porque a veces, tendemos a echar balones fuera,

es que no echamos,

miramos entre los demás, "es que no nos dejan,

es que esto está limitado", pero nosotras,

luego podemos hablar de otros ámbitos,

pero ¿nosotras tenemos claro qué queremos ser en la Iglesia?

Yo creo que hay muchas mujeres que sí que lo tienen claro,

y no me extraña algunas que reclamen el sacerdocio,

o sea, es una opción que yo no contemplo para mí,

porque no tengo esa vocación,

yo no tengo a quién decir grandes discursos,

y de hecho, en el libro, el título,

se resume prácticamente en un párrafo,

yo no tengo esa vocación.

Sin embargo, comprendo que hay mujeres que sí que la pueden tener,

porque si la vocación sacerdotal nos han dicho siempre

que es un don de Dios,

a ver aquí quién le dice a Dios que no puede conceder sus dones

a las mujeres, entonces, quiero decir,

entraríamos en un campo que sería,

y eso sí que nos daría para mucha conversación,

pero sí que es verdad que hay muchas mujeres

que sí que tienen muy claro lo que quieren ser en la Iglesia

y lo son pese a las dificultades,

pese a las circunstancias, lo intentas y algunas lo consiguen.

Es verdad que sería muchísimo mejor, por ejemplo,

en este momento que estamos,

que el Papa Francisco está abriendo este camino a la sinodalidad,

sería muy importante que las voces de las mujeres fueran a la par

que las voces de los varones, sobre todo, los varones consagrados,

porque eso sí que allanaría mucho el camino hacia esa sinodalidad.

Y yo creo que en ese campo, sí que las mujeres

tenemos muy claro nuestro aporte, nuestro lugar,

nuestra reflexión y sobre todo, ir,

acompasar el paso para ir todos a la vez,

porque en la sinodalidad, no cabe que uno vaya más deprisa

y otro, más despacio,

ahí sí que hay que acompasar el paso de todos a la vez.

Pero para eso, quizá tendríamos que...

o el camino, un poco,

por el que transitamos todos, hombres y mujeres,

sea cual sea nuestra vocación dentro de la Iglesia,

tenemos que dar pasos, ¿no?,

tenemos que avanzar.

Sí, es una cuestión de diálogo. De diálogo.

De diálogo.

Porque cuando decimos: "Es que la Iglesia, las mujeres...",

es verdad que no nos conoce, cuando decimos "la Iglesia",

nos referimos a la Iglesia jerárquica, básicamente,

y es realidad que en realidad, no nos conoce mucho,

porque habla mucho de nosotras,

pero no con nosotras.

El matiz es importante.

Sí, el matiz es muy importante.

Entonces, la visión que tienen de nosotras

a lo mejor les llega a través de gestos,

que yo no digo que en un momento dado,

no haya que hacer, porque hay que recordar

que estamos aquí, que somos Iglesia y demás,

pero quizás esos gestos muchas veces se pueden volver contra nosotras

y reafirmar a la jerarquía en ciertas opiniones

que tienen sobre nosotras.

En cambio, yo creo que abrir una vía de diálogo,

el libro es una propuesta,

yo creo que cada página es una propuesta de diálogo,

tiene preguntas, preguntas abiertas, alguna que respondo,

pero no la respondo del todo para dar cauce a ese diálogo.

Yo creo que ahí está el camino, en dialogar

y en conocernos, y conocernos también mutuamente,

porque muchas veces, la jerarquía,

por uno, o por dos, o por tres, decimos: "Es que la jerarquía",

no, algunos de la jerarquía. Claro.

Pero es verdad que es un camino de diálogo en doble dirección

el que tendríamos que hacer para conocernos

y para saber realmente qué queremos, qué aportamos,

qué somos

y que no todo el mundo va con una pancarta por la calle,

vamos a decir así, ¿no?, quiero decir,

un poco en ese sentido. El Papa...

ha hecho ya, en más de alguna ocasión,

el Papa Francisco, un llamamiento

a esa presencia de las mujeres en la teología.

Sí. Él, yo creo que es importante

que se diga también desde,

bueno, pues desde el propio,

sea el propio Pontífice quien abra esto.

No, es muy importante, porque además, él no solo dice,

sino que hace gestos. Claro.

El otro día, leía que en este momento, en el Vaticano,

el 22 % de las personas que trabajan son ya mujeres.

Eso, hace 10, 15 años era impensable absolutamente.

Es verdad, por ejemplo, últimamente, lo más sonado ha sido...

que han llamado a seis mujeres

a la Comisión de Economía del Vaticano.

Entonces, eso es muy importante,

pero no olvidemos que todos eso son cargos técnicos,

que está muy bien, porque es una manera de conocernos,

de relacionarnos con los varones, de que vean cómo actuamos y demás.

Quizás, el reto estaría más en los encargos pastorales.

Ese es el paso que hay que seguir...

cuidando, y cultivando, y dialogando.

¿Que puede llegar? Yo creo que llegará.

Espero que no llegue porque no haya otro remedio,

porque eso siempre es muy mal asunto.

Claro. Quiero decir, es que de repente,

no tenemos personas para esto y bueno, mira, que sean mujeres.

Eso sería nefasto para la Iglesia y para las propias mujeres.

Tiene que ser un consenso. Ni por cuota, ¿no?

No, no, por supuesto.

Por ejemplo, estas seis últimas, al Vaticano no han llegado

ni por cuota, ni por cuestión de género,

que son cuestiones que en el Vaticano

y en la Iglesia en general, aterran, pero no es eso.

Pero que nos conozcan sí que es importante,

y el Papa sí que está dando pasos y haciendo gestos,

lo que pasa es que el Papa

suele decir una frase en las entrevistas,

que pasa muy desapercibida.

Él suele decir: "Yo estoy abriendo procesos".

Es verdad. Y lo dice muchísimas veces.

Y es verdad que uno de los procesos que está abriendo es el proceso,

yo diría, de la incorporación de la mujer mucho más visiblemente,

pero ese proceso que él inicia, lo tienen que seguir otras personas,

y esas otras personas son las que de momento,

se sienten un poco más retraídas para dar ese paso.

Entonces, bueno, por eso yo hago una oferta constantemente

desde el libro a un diálogo que nos permita conocernos

y que nos permita, pues eso,

presentarnos, darnos a conocer,

dialogar, hablar, expresarnos

y ver que podemos trabajar perfectamente juntos.

Un diálogo que planteas en este libro

y a mí me ha gustado, no sé, igual puede pasar desapercibido,

pero yo me he detenido mucho en eso, Cristina,

un diálogo, o unas propuestas, o unas reflexiones,

unos pensamientos que planteas, que vienen después del silencio.

Claro.

Me ha encantado. Claro.

A ver, una cosa es tener clara la vocación laical,

otra cosa es que...

tu reflexión, pues bueno,

vaya viniendo, progrese, aumente,

pero necesita, todo eso necesita una pausa en el silencio,

que es lo que le va dando cuerpo realmente.

Y ese silencio es importante.

Entonces, la reflexión auténtica llega

a partir, sí, de unos conocimientos,

de una práctica, de lo que quieras,

pero sobre todo, a partir de un reposo

y de un reposo en el silencio.

Pero ojo, que muchas veces, pensamos que el silencio

es la ausencia de ruido, no,

yo creo que en este caso, es ausencia de ruido por una parte,

y ausencia de ego, por otra parte. Claro.

Que eso nos cuesta mucho a todos, a todos.

Entonces, yo creo que hay que conjugar

el silencio de la ausencia de ruido con el silencio de la falta de ego,

de la ausencia de ego.

Yo creo que ahí, esa es la buena reflexión.

Claro, esto me lleva a otra reflexión

a la que también le das más de una vuelta

en el texto,

y es...

te refieres al sacerdocio,

así, como ministerio,

pero que se puede extrapolar a tantísimas otras situaciones,

entender la diferencia entre poder y servicio.

A veces, relacionamos,

por ejemplo, sacerdocio como poder,

es servicio, ante todo, fundamentalmente,

y casi únicamente, podríamos decir, es servicio.

Sí, es servicio. O debería ser servicio.

Sí, no, en muchos casos, es servicio

y algunos están aprendiendo que tiene que ser servicio, vale,

nadie nacemos aprendidos y por eso, no pasa nada.

Eso es. Pero fíjate,

servicio, en la Iglesia, todo es servicio en la Iglesia,

por supuesto, pero yo, más importante todavía

que el matiz entre el poder y el servicio,

que es muy importante, pero que aunque nos cueste,

lo sabemos, aunque luego, llevarlo a la práctica

sea un poquito más complicado, yo diría que el matiz importante

es diferenciar el poder de la autoridad.

Ahí quería yo llegar. (RÍE)

Si me he adelantado, lo siento. No, fenomenal.

Pero creo que el matiz importante

es diferenciar el poder de la autoridad.

El poder vence, porque tiene el poder,

no tiene que dar explicaciones, actúa, se acabó,

la autoridad convence y para convencer,

es necesario dialogar,

sobre todo, dialogar.

Yo creo que ese es el matiz importante en el sacerdocio,

abandonar, o sea,

yo digo en el libro muy claramente que si en algo tengo que ayudar

en este momento a mi Iglesia,

es a que pierda toda fuerza que tiene con el poder,

a que se desprenda de todo el poder que pueda.

Y una cosa es que se desprenda del poder

y que pueda tener autoridad, eso es otra cuestión.

O sea, no son nada parecidas.

Son muy importantes las dos.

Una, en plan más negativo y la otra, en plan más positivo,

pero si mi aporte, en este momento, es, creo que lo tengo muy claro,

es enseñarle, mostrarle a la Iglesia,

no favorecer, me da igual cómo se diga,

que se tiene que desprender del poder.

Y que tiene que tener autoridad, que no es lo mismo.

Una autoridad que, claro, podríamos dar 20.000 vueltas

a esta cuestión maravillosa, fascinante

e incluso desde el punto de vista del uso de las palabras,

pero una autoridad que hay que ganársela.

El poder te lo pueden dar, pero... Sí, la autoridad

te la tienes que ganar y ojo, la autoridad en la Iglesia

nos la tenemos que ganar todos.

Es decir, igual, me da igual que sea jerarquía, clero o laicos,

todos, porque esa autoridad no es una autoridad,

precisamente, porque no es una autoridad que viene del poder,

sino que es una autoridad que viene del Evangelio, que es puro servicio.

Entonces, eso es lo importante y eso es algo

que tenemos que entender todos y que todos debemos aplicar

en la misma medida.

Cita, y además, en más de una ocasión,

una reflexión del Papa Benedicto XVI,

el cardenal Ratzinger, hago esta distinción

porque fue cuando aún no era pontífice.

Ni siquiera cardenal, era un profesor.

Y ni siquiera cardenal, fue mucho antes.

Era profesor de universidad. Efectivamente, y cómo ya

tuvo una visión, bueno, de por dónde podía ir la Iglesia

y por dónde deberíamos ir la Iglesia,

una iglesia que, bueno, la reflexión es mucho más amplia,

pero él termina diciendo que renacerá simplificada

y más espiritual.

Sí, y para quien no sepa la cita, la cita dice que perderemos

toda representación en la sociedad, que no seremos,

que seremos poco menos, no lo dice así, habla mucho mejor,

pero vamos a decir, que acabaremos siendo un cero a la izquierda

y no tendremos ninguna influencia, que veremos incluso

cómo perdemos los edificios que hemos construido durante siglos.

Me parece interesante recoger un poco en globo toda la frase,

porque llega un momento en la vida

en que yo sé que la frase que voy a decir

puede sonar un poco dura, pero hay que elegir...

entre el patrimonio o el carisma,

y yo creo que en este momento,

a ver, sí, tenemos un patrimonio riquísimo,

que no es cuestión de dar, ni regalar, ni vender, ni ceder,

no, quiero decir, no es ser tan drásticos en la frase,

pero quizás tengamos que desprendernos un poco

del valor que se le da, que tiene muchísimo,

a muchos temas en la Iglesia, entre ellos, por ejemplo,

el patrimonio, o la representatividad

que nosotros creíamos, en una idea de Iglesia

que pensábamos que lo abarcaba todo,

y reconocer que vamos a ser, pues eso, cada vez menos,

cada vez menos representativos en la sociedad, con menos fuerza,

con menos influencia,

pero que eso nos llevará, quizá, no de un salto,

porque no será una cuestión fácil, ni rápida,

pero sí a entroncar otra vez con el origen.

Y aquello sí que nos purificará mucho.

Y si podemos recuperar aquella Iglesia del origen, mejor que mejor.

Y hablando de ese origen, yo no sé,

es que he aprendido tanto con el libro, de verdad,

de verdad que sí.

Hablando de ese origen,

me ha parecido también fascinante

y muy desconocido para el gran público,

así, entre comillas, pero incluso desde dentro de la Iglesia,

quienes no hemos estudiado teología,

como es tu caso, Cristina,

la presencia de la mujer en esos orígenes,

poco se habla de eso, Cristina. A ver, mira,

el otro día estaba hablando yo con unas amigas y les decía:

"No es cuestión de escribir una historia de la Iglesia

donde solo aparezcan las mujeres, porque entonces,

entraríamos en un paralelismo". Claro.

Pero sí que hay que releer y reelaborar

una historia de la Iglesia

donde se recuperen las figuras femeninas,

porque tenemos a las grandes, y a Santa Teresa,

a, no sé,

Catalina de Siena,

pero ha habido muchísimas mujeres

que han tenido una importancia capital

desde el origen de la Iglesia hasta nuestros días

y que en la historia de la Iglesia, prácticamente no aparecen.

Algunas incluso aparecen como si fueran hombres.

Bueno, algunas, como si fueran hombres

y algunas, como si fueran herejes, notas a pie de página.

Pero bueno, quiero decir,

pero realmente, la historia de la Iglesia

es una comunión, es que es eso, es que es una comunión,

que es lo que teníamos que recuperar realmente,

es que todos somos comunión y todos estamos en la Iglesia.

Todos somos iglesia, ¿no?

Pero es verdad que en la historia, hay muchas mujeres desaparecidas

y que no se tiene gran idea de lo que han hecho.

Por ejemplo, Hildegarda de Bingen. Sí, de Hildegarda de Bingen

se sabe muchísimo, que era una mujer cultísima,

pero ¿alguien sabe que Hildegarda de Bingen

consiguió la independencia canónica

de los monasterios femeninos de los masculinos,

no solo para su orden, que dentro de lo difícil,

hubiera sido lo práctico,

sino que ella lo pidió para todas las órdenes femeninas

que existieran en ese momento y que pudieran venir en el futuro.

Qué visión. O sea, la visión, ¿no?,

eso es algo muy importante,

importantísimo, porque hasta entonces,

la mayoría de los monasterios eran dúplices,

dúplices, no mixtos, que no es lo mismo.

Dúplices, no mixtos,

pero convivía una comunidad de varones

y una comunidad de mujeres, claro,

acababa sometida la comunidad de mujeres

a la de los varones

y ella consigue la independencia canónica.

¿Qué significa eso?

Que es que los varones, en aquel momento,

tuvieron que devolverles las dotes y todo el dinero

que hubieran generado la comunidad de mujeres

para que pudieran subsistir en sus nuevos monasterios.

Es decir, eso es muy importante y eso es algo que rara vez aparece

en un libro de historia, por ejemplo,

y como ese caso, muchísimos.

Se me está ocurriendo,

que de aquí, a un corto, medio plazo,

hacer una serie de programas o de microespacios

donde nos vayas contando,

nos vayas descubriendo a estas mujeres, Cristina,

te lo lanzo, se me acaba de ocurrir.

Yo, encantada de la vida, quiero decir, pero bueno.

Creo que sería una gran... O por ejemplo,

quien no conozca la figura de Teresa de Lisieux,

por ejemplo, que la conozca solo de referencias.

Pues pasa por ser una mujer bastante ñoña,

porque la presentan de una manera muy ñoña.

Cuando alguien lee la correspondencia

y lee cómo esta mujer reclamaba el sacerdocio

y la vocación sacerdotal que tenía...

Eso, eso yo lo he descubierto también ahora con tu libro.

Y con Isabel de la Trinidad y otra más,

que es Teresa de Los Andes, que además, curiosamente,

cronológicamente en el tiempo, coinciden las tres.

Lo que pasa es que Teresa de los Andes ya era demasiado

y tuve que elegir una,

y para otro libro, y la dejé a ella,

pero es curioso la reflexión que hacen

y la argumentación que hacen de su vocación sacerdotal,

y eso es fascinante.

Lo dejamos ahí. Vale.

Lo dejamos ahí, porque el libro,

aquí han sido simplemente unos apuntes.

El libro, de verdad, es decir, lo hago con todos los libros,

aconsejo todos los libros, todos los autores que vienen aquí,

pues porque a mí me parece que pueden aportar muchísimo,

desde luego, pero este, creo que nos va a abrir

una amplitud de miras, precisamente, para el diálogo,

para la comunión, para todo lo que hemos estado comentando,

que yo, de verdad, les invito a que lean este libro,

"No quiero ser sacerdote. Mujeres al borde de la Iglesia".

Publicado, no lo hemos dicho antes, pero en la editorial PPC

lo encontramos,

y la portada tiene mucho sentido, pero mejor, lo leemos,

porque lo cuenta muy bien Cristina al inicio de este libro.

Cristina Inogés, de verdad, ha sido un gusto.

Nos habíamos conocido, por supuesto, te conocía de antes,

pero así, habernos hablado en plena pandemia,

a través del ordenador, del tuyo, del mío,

tenía muchas ganas de este encuentro,

aunque sea con esta distancia de seguridad,

pero con un gusto y...

Yo también, encantada, encantada de estar aquí contigo.

Genial. Yo ya te he lanzado el reto,

vamos a ver cómo le damos forma. Vale.

Yo, encantada. Aquí nos encontraremos

si Dios quiere, Cristina Inogés, muchísimas gracias.

A ti, Mari Ángeles. Nosotros nos quedamos ahora

con otras historias que también yo creo que interesa conocer

y que nos va a contar Margarita García.

El pasado sábado, 19 de septiembre,

el Papa Francisco recibió en el Vaticano

al presidente de la Conferencia Episcopal Española,

el cardenal Juan José Omella,

al vicepresidente y cardenal Carlos Osoro

y al secretario general de la Conferencia Episcopal,

monseñor Luis Argüello, les escuchamos.

Sigue muy de cerca el dolor

de toda la gente afectada por el COVID,

tanto en la salud, como el tema del trabajo.

El trabajo, que crea tantos problemas de cara al futuro,

también por la escuela, también,

el problema de los padres con los niños,

estaba muy interesado en ese tema.

Segundo, también unido a eso,

hablaba también del tema de la inmigración, los inmigrantes,

la acogida, que España también tiene una gran sensibilidad

y tiene una gran presencia, no ser insolidarios.

En declaraciones a los periodistas, el presidente se refirió

a la decisión del Congreso de los Diputados

de continuar la tramitación de la ley de la eutanasia.

La muerte no es el final,

es una puerta hacia el otro lado donde viviremos.

Yo creo que si esto, lo sabemos transmitir,

desde el cariño, al enfermo, las perspectivas cambian,

pero si decimos: "Esto se acaba, porque tú estás sufriendo

y te quitamos el sufrimiento, y te acabas todo",

estamos quitando esperanza también y espiritualidad

que llevamos todos dentro del corazón.

El ser humano es un ser de eternidad,

de llamada a la eternidad y al amor.

Pues así nos despedimos,

si Dios quiere, hasta la próxima semana.

Nos encantará, como siempre, que estén ahí

y que podamos seguir hablando de otras historias

y de otras reflexiones, porque eso es lo que nos gusta,

que aquí, hablemos un poquito y que después,

le sigamos dando vueltas en casa, en nuestra vida.

Gracias por el tiempo que nos han dedicado

y lo dicho, hasta el próximo domingo, si Dios quiere.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Mujeres en la Iglesia

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Últimas pregunta - Mujeres en la Iglesia

27 sep 2020

En diferentes ocasiones, el papa Francisco se ha pronunciado sobre la importancia de la mujer en el ámbito de la teología. Esta semana hablamos con la teóloga Cristina Inogés sobre la presencia de la mujer en la Iglesia a lo largo de la historia.

ver más sobre "Últimas pregunta - Mujeres en la Iglesia" ver menos sobre "Últimas pregunta - Mujeres en la Iglesia"

Los últimos 608 programas de Últimas preguntas

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios