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Para todos los públicos Últimas Preguntas - El perdón - ver ahora
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Hola amigos, qué tal.

Muy buenos días.

Gracias por estar una semana más aquí en ÚLTIMAS PREGUNTAS.

Hoy les propongo que dialoguemos juntos

sobre un tema que, bueno,

sí que en alguna ocasión ha salido aquí en el programa,

lógicamente,

pero me parece que no nos hemos detenido,

así, en exclusiva, en él,

y es un tema bien importante,

y bien difícil,

vamos a hablar del perdón.

Lo vamos a hacer

a propósito de las reflexiones personales, muy personales,

que ha plasmado en este libro quien hoy está con nosotros.

El libro se llama así, sencillo:

PERDÓN

y su autor es Javier Barraca

que está con nosotros.

Javier, buenos días.

Buenos días.

Gracias por acompañarnos.

Javier Barraca que es,

bueno, podíamos contarles un currículum mucho más extenso,

pero, así, por situar un poquito,

decirles que es profesor de filosofía

en la Universidad Rey Juan Carlos,

y que bueno, pues ...

ha reflexionado sobre el perdón,

insisto, de una forma muy personal,

y lo ha plasmado en este libro.

¿Cómo podíamos definir este libro, Javier?

Bueno pues ...

me parece una pregunta muy sugerente,

porque yo mismo no lo tengo muy claro,

creo que es un libro, sobre todo testimonial, personal,

donde yo he intentado plasmar mi propia experiencia

con respecto al perdonar,

y a ser perdonado.

En un sentido muy humano, digamos.

Pero también tiene un poquito de ensayo,

en la medida en que, como tú has dicho,

yo soy profesor de filosofía en la universidad

y no he podido evitar,

de vez en cuando pues he introducido

algún tipo de reflexión más teórica,

pero la verdad es que, sinceramente,

yo lo que he intentado es

volcar mi propia relación con el perdón.

¿Y cómo llega bueno pues ... a este punto

en el que dice:

voy a hacer un itinerario, podríamos decir,

voy a utilizar también la palabra "curso",

sobre el perdón,

porque algo tiene también que ver el libro en ello,

¿cómo se llega hasta eso?

porque una persona,

en este caso, Javier Barraca,

decide pararse

y bueno, pues ...

hacer esto que estamos contando.

Pues mira, no es ...

es un libro,

yo he publicado varios,

he escrito varios, lógicamente, por mi trabajo y tal,

pero no es un libro para nada

que yo haya, de alguna forma,

planificado o proyectado, en ningún sentido,

sino que de alguna forma,

el libro vino a mí,

brotó de mi propio interior de una forma totalmente espontánea

fue porque, sencillamente,

te lo voy a contar con sinceridad,

una persona me invitó a participar en un "taller del perdón"

estos que están hoy en día tan de actualidad,

los hay de todo tipo,

hasta a nivel vecinal,

jurídico, de derecho ...

psicológico,

en fin, en todos los sentidos,

me invitaron a participar en un "taller del perdón"

y eso, de alguna forma, me movió tanto por dentro

que es que, de alguna forma dije:

bueno, no se si voy a ir o no voy a ir a taller este,

pero, como a mí me gusta escribir,

y me relaciono en el fondo con la realidad

a través de la escritura,

pensé:

voy a ver si escribo acerca de mis perdones.

Y creo, en el fondo,

que de alguna manera

la experiencia me ha hecho constatar

que quizá sería bueno que otros también lo hicieran.

O sea que

escribir sobre el perdón que tú aspiras a que te concedan,

a que te regalen los otros.

Y escribir los perdones que tú sientes

que estás llamado a hacer y conceder a los demás,

yo creo que esa actividad puede ser muy fecunda para todos.

Habla de perdones, en plural,

los conoceremos un poco, o comentaremos un poco,

pero a mi,

y hablo ahora como lectora del libro,

me ha parecido también

algo que parte de algo personal,

de ese testimonio, como nos comenta Javier Barraca,

ese diálogo que se establece,

porque uno yo creo que no puede leer este libro

como se puede leer una novela, por ejemplo,

novelas magníficas que hay también sobre el perdón,

pero no es eso,

es un diálogo,

yo aquí he visto un diálogo,

con el autor, por supuesto,

pero por supuesto con uno mismo,

y si me apura, también con Dios.

Si.

Si, si.

Eso sería como los tres tipos de perdones,

que de alguna forma se abordan en el libro,

el perdón hacia los demás,

obviamente,

tanto el que tú esperas recibir de ellos,

como el que tú puedes conceder,

de alguna manera,

por las heridas, por lo que te han hecho los otros,

el perdón a uno mismo,

que es un perdón que muchas veces está como muy descuidado,

ayer precisamente

me enviaba un amigo

un programa de radio que trataba sobre ese tema,

sobre el perdón a uno mismo,

de una psicóloga,

era muy interesante este tipo de perdón,

el perdón que uno de alguna forma necesita otorgarse a sí mismo,

y en tercer lugar,

lógicamente, como tú has dicho,

yo hablo del perdón en relación con lo trascendente,

con lo que va más allá de la limitación humana,

y bueno, por qué no decirlo,

el perdón a Dios,

aunque realmente

quizá eso suena un poco extraño.

Suena muy fuerte, ¿eh?

Suena muy fuerte.

Suena muy fuerte perdonar a Dios,

quizá no sea el término adecuado,

de hecho, cuando publiqué el libro,

de alguna manera,

no he sido el que ha inventado la idea,

en muchos "talleres del perdón"

que vienen de América

y de tantos otros sitios del mundo,

se habla de este tipo de perdón, ¿no?

pero, cuando publiqué el libro,

al poco tiempo

una persona que lo leyó publicó un artículo en la prensa

en España,

precisamente que comenzaba diciendo

que en realidad,

el único que perdona es Dios,

pero a Dios no hace falta perdonarle.

Pero yo lo que quería expresar con esa parte del libro

en el fondo es

que todos tenemos que, de alguna manera,

saldar cuentas con Dios,

a nivel personal,

quizá no tengamos que perdonarle ...

porque no nos ha hecho daño,

no nos ha hecho mal deliberadamente,

pero ...

cuántas veces hemos sentido

que, de alguna forma, Dios

o ...

yo qué se,

nuestra propia vida, nuestro destino,

permitían en nuestra existencia

unas omisiones, por ejemplo,

de cosas, de seres, de personas,

unas heridas,

unos sufrimientos,

entonces ...

tenemos que hacer las paces con Dios, no se si perdonarle.

Hacer las paces,

también es otro concepto

otro concepto interesante.

El perdón a uno mismo,

en muchas ocasiones,

es quizá más difícil que el perdonar a los demás

porque, bueno,

hay veces que te viene otra persona

y te dice:

oye mira, yo te pido perdón.

Si, yo te perdono.

En muchas ocasiones es mucho más complejo,

pero bueno, hay veces que es así.

Pero el perdón a uno mismo ...

cuando es uno mismo el que se interpela,

sobre algo que ha ocurrido,

cuando es uno mismo el que tiene que ...

dar una respuesta a eso ...

no es fácil a veces.

Me parece que estás ...

vamos, totalmente en lo cierto.

A mí por lo menos,

ya digo que yo no intento dar lecciones sobre el perdón

a nadie,

con mi librito,

porque, en realidad,

lo que he hecho es

trasladar lo que yo siento, lo que yo experimento sobre el perdón.

Y el caso es que, al compartirlo con los demás,

veo que hay muchos,

como lo que me acabas decir tú, me interpela,

porque realmente está en el libro

y está en los demás.

Yo por ejemplo, a mi mismo,

te lo diré en primera persona,

estoy de acuerdo,

a mí quien más me cuesta perdonar es a mí mismo.

Porque ...

cuántas cosas

incluso que nos han hecho los demás,

a veces pensamos:

¿cómo me puse yo en esta ocasión,

de que esta persona me pudiera herir de esta manera.

¿Cómo he podido yo ser tan tonto de exponerme?

¿Cómo he reaccionado yo ante esta otra conducta?

¿Por qué no he salido corriendo?

¿Por qué he actuado de esta manera?

Siempre, siempre, en el fondo yo creo que,

cualquier perdón

implica siempre perdonarse a uno mismo.

Perdonarse a uno mismo.

Y perdonar a los demás,

claro, aquí también entran muchísimos conceptos,

se puede perdonar sin que te pidan perdón,

que es un perdón muy profundo,

sabiendo que la otra persona

quizá ...

incluso le da exactamente igual

que le perdones o no le perdones,

se perdona cuando la otra persona ha pedido ese perdón,

no se,

aquí entran tantísimos factores también,

¿verdad?

Bueno,

ese es el perdón, yo creo, de la vida,

de la relación con el otro,

de la convivencia humana.

Entonces ... es tan básico, tan elemental,

yo creo que sin perdonar al otro,

es que no podemos subsistir, no podemos existir, en cierto grado.

O sea,

convivimos, nos relacionamos con los demás,

con los otros,

y eso produce heridas,

produce daño,

entonces,

produce roces, algunos traumáticos,

entonces,

si no aprendemos de alguna forma,

cada uno, a perdonar al otro,

pues no vamos a ser felices.

Tengo un amigo

que hace poco ha hecho la carrera de psicología,

en una universidad,

y ha hecho, precisamente, su trabajo de fin de grado

sobre el tema del perdón en psicología,

y ha demostrado con su investigación,

que las personas que no saben perdonar,

resulta que tienen

niveles de satisfacción sobre su propia vida,

peores, o sea, más bajos, inferiores, es decir,

las personas que saben perdonar a los demás,

de alguna forma son mucho más felices.

Ya lo decía Dostoievski,

lo pongo al principio del libro, esa famosa frase ...

cuando dice, precisamente,

"Perdonemos,

perdonemos,

ante todo, perdonemos

y perdonemos a los demás

y esperemos que los demás nos perdonen a nosotros,

porque, en el fondo, todos somos culpables".

Ahí es nada, ¿eh?

Ahí es nada.

Estaba recordando precisamente unas palabras

que aquí mismo, en el programa, nos decía,

lo habremos escuchado también en muchas ocasiones,

Irene Villa,

dice:

" ... es que,

si yo no perdono a las personas que atentaron contra nosotras,

no sería feliz,

no podría ser feliz".

Claro, es que, en el fondo, reobra sobre nosotros el perdón.

El perdón tiene algo muy bonito, yo creo,

que efectivamente,

por eso que decías tú al principio,

también en la anterior pregunta

para conectar con ello,

de si el otro nos pide o no nos pide perdón,

entonces lo otorgamos,

yo creo que, de alguna forma,

el perdón, un poco, el el fondo, está por encima de aquello,

de eso, ¿no?

porque en el fondo,

el perdón también es un bien que nos hacemos a nosotros mismos,

pero sobre todo, es un regalo.

El perdón,

la propia palabra: PERDÓN,

per, como que subraya la idea

y don, es un don, una donación.

Entonces, hombre,

uno no le regala algo a alguien

simplemente porque tenga que hacerlo,

como tú decías ahora,

sino que, de alguna forma,

brota de tu corazón de forma gratuita.

Evidentemente se recibirá de una forma u otra,

tendrá un impacto u otro,

respecto, no se, a la orientación luego de la relación

evidentemente muy diferente

pero también

hay una fuente del perdón que es muy interior,

ya decía María Zambrano,

esta famosa poeta y filósofa

que estuvo tanto tiempo exiliada de España,

decía de una forma muy bonita

que el perdón, donde tiene lugar sobre todo,

es en un lugar,

en el taller, digamos,

y en lo más secreto y en lo más íntimo

del propio interior de la persona.

El perdón es un ...

... un valor, podríamos decir,

¿universal?

¿O tiene ...

... hablando desde el punto de vista de la fe,

católico, en nuestro caso,

en este tiempo además,

que estamos próximos a la Semana Santa,

estamos en Cuaresma,

¿tiene un componente especial?

¿Con ese componente de fe?

Yo, sinceramente,

si te lo digo con el corazón,

yo soy creyente y católico,

diría que el perdón es universal.

Todos los seres humanos en cuanto que somos humanos,

estamos llamados de alguna forma

a perdonarnos los unos a los otros,

para poder,

como decía, incluso,

convivir en paz con nosotros mismos,

como tú señalabas.

Ahora bien,

también tengo que decir

que, efectivamente,

pues bueno,

obviamente pues ...

el cristiano tiene, digamos, una apoyatura,

tiene una base, de una profundidad inmensa,

realmente, para perdonar.

Eso no lo hace fácil,

no por ser un seguidor de JESÚS,

va a ser más sencillo ofrecer el perdón,

pero sí es verdad

que tienes un modelo, tienes un testimonio, digamos,

en el Señor,

que perdonó.

Cuando publiqué el libro

la verdad es que, en fin,

yo no hablo exactamente del todo de ello,

sí que hablo de la trascendencia de Dios,

incluso traigo la figura, digamos, del Señor,

entre las páginas de mi libro, de alguna manera,

un poco misteriosa y enigmática,

pero cuando publiqué el libro,

cierta amiga que lo leyó,

que es muy cristiana, profundamente cristiana,

me dijo,

lo digo como reproche de mi propia obra,

no me importa decirlo, lo digo con alegría,

me dijo:

"mira, está muy bien, me ha gustado, qué bonito,

muy personal,

invita a los demás también a recorrer la senda del perdón,

pero, fíjate,

creo que te ha faltado,

situar en el centro del libro,

-que es verdad que no lo he hecho-

la cruz,

la cruz de JESÚS, la cruz de CRISTO".

Decía:

"Porque con la cruz en el fondo,

es como realmente uno pude perdonar,

porque si uno no tiene dónde agarrarse,

pero donde agarrase fuerte".

Y desde luego,

la cruz es un lugar, digamos, insigne,

que es infinito donde agarrarse

para poder perdonar y pedir perdón,

dice,

qué difícil es el perdonar.

Eso decía mi amiga.

Y yo creo que tiene,

realmente tiene razón.

Le prometí

que si escribía otro libro sobre el perdón,

probablemente le otorgaría más protagonismo.

Claro, es que, además,

ahí ya sería adentrarse, quizá en el terreno teológico,

por supuesto de la filosofía, pero también de la teología.

Estamos hablando de

entregar la vida para perdonar a los demás,

por el perdón de los pecados,

o sea, es que aquí, claro,

ya estamos hablando de algo ...

misterioso incluso.

Si.

Yo creo que el perdón es del orden del misterio,

realmente,

el más pequeñito y el más sublime,

como del que estamos hablando ahora.

A mí,

sobre el pasaje que tú dices,

en ese momento de la cruz,

a mí, por ejemplo,

me sobrecoge desde el punto de vista simplemente del perdón,

que es que, en el fondo,

el Señor allí,

no es que esté solamente perdonando Él,

es que está pidiéndole a Su PADRE,

si recuerdas, ¿no?

"PADRE perdónales, porque no saben lo que hacen".

O sea,

está pidiendo el perdón para nosotros,

pero se lo pide a un tercero,

no es que lo esté otorgando Él solo.

Qué difícil es nosotros perdonar,

pero más difícil todavía es

si hay uno que nos defiende, o que pueda auxiliarnos,

decirle:

No, tú también perdónale a esta persona,

aparta de él tu acción,

para que,

a pesar de que me está ofendiendo, o me ha ofendido.

Me parece maravilloso, desde luego

y más en esas circunstancias.

Y ...

¿sabernos perdonados por Dios?

Porque a veces también esto cuesta.

Si,

yo realmente creo que, de alguna manera,

los seres humanos no nos acabamos de creer

ese perdón,

el PERDÓN que yo llamaría con mayúsculas,

por toda tu interpelación tan profunda.

Nosotros nos perdonamos con minúscula,

nos otorgamos y recibimos perdones, digamos,

pero el perdón, realmente absoluto,

el perdón que borra por completo la ofensa,

el perdón que repara del todo,

el perdón que salva, como tú has dicho.

Ese, digamos,

es "la matrícula de honor" del PERDÓN.

Y por eso los seres humanos

quizá no estamos habituados a reconocerlo como tal

y yo creo que es muy frecuente,

por lo menos a mí me ocurre en mi interior,

que muchas veces

no nos acabamos de creer

esa gratuidad del PERDÓN.

¿Por qué me van a perdonar?

¿Acaso no es verdad

que yo estoy todo el rato reprochando y con rencor,

de las pequeñas cosas, incluso,

entonces:

¿cómo es posible

que exista un PERDÓN infinito y absoluto?

Hablando del perdón,

yo creo que a todos,

nos viene a la mente una frase

que a mí me gustaría comentarla.

"Perdono, pero no olvido".

Es una frase también compleja, la verdad.

Puede tener distintas interpretaciones,

incluso, yo creo.

Si, eso creo yo.

Creo que depende de qué entendamos por "olvidar".

Hace poco estaba hablando

en una especie como de conferencia abierta,

por internet,

sobre el tema del perdón y tal,

con otras personas del ateneo,

Escorialense,

y una mujer, precisamente,

me hablaba del tema

pues de la violencia contra las mujeres

y todo esto,

y entonces,

me decía que, bueno,

que perdono pero no olvido de alguna forma,

entonces es verdad

que depende de lo que entiendas por olvidar,

yo creo que olvidar, tampoco,

porque la ofensa está, la herida, está.

Nos han herido, es un hecho real.

Entonces,

no podemos negar la historia, no podemos negar la realidad,

otra cosa es que, efectivamente, caminemos todos mejor,

de la mano del perdón interiormente cada uno.

Pero la realidad es la realidad.

O sea,

el perdón no borra, realmente,

el perdón humano,

no borra los hechos, no borra la realidad.

Hay una frase,

que además esta

sí que me la he apuntado así textual,

que dices en el libro:

"A la encrucijada del perdón llega siempre quien ama".

Bueno,

es que yo creo que, en realidad,

al perdón no se puede llegar de otra manera,

porque, en el fondo,

si no hay aprecio, si no hay estima por uno mismo,

por el otro,

decías tú, por Dios,

por el PERDÓN con mayúsculas y tal,

pues realmente entonces, no se da el hecho del perdón,

al acto de perdonar.

Entonces, en el fondo, el perdón es un acto de amor,

o sea, así, para decirlo simple y llanamente.

Decía la madre Teresa de Calcuta

precisamente una frase

que yo no recojo en mi libro pero que es muy bonita.

Decía que:

"El regalo más bello es el perdón"

Y eso, obviamente es un regalo que nace desde el amor,

desde el aprecio,

desde la estima del otro más profunda.

Y el perdón ...

claro es que, nos daría para tantísimos modos

o tantísimas ....

... caras que pueda tener el perdón.

Pero, una de ellas,

el perdón al pasado, a nuestras heridas del pasado,

ya no estoy hablando de

a las personas que nos han podido hacer daño,

no estoy hablando de hechos que hayamos podido cometer nosotros,

no,

el perdón a nuestro pasado,

a lo que ya está,

a lo que ya ahí se quedó.

Pero hay veces que no lo perdonamos.

Y tanto.

Yo creo que en el fondo,

arrastramos de alguna forma

y diré una cosa,

y eso que he escrito el libro sobre el perdón,

y he meditado en esas heridas mías,

las he tenido que volver a abrir,

para poder cauterizarlas de alguna forma,

pero luego

se vuelven a abrir de alguna manera,

una y otra vez.

Por eso, de alguna forma,

yo lo llamaría "nuestra historia personal"

eso a lo que tú te refieres,

nuestra historia existencial,

nuestra historia vital,

de alguna forma eso que hemos vivido,

y que viene con nosotros,

porque en el fondo

forma parte de nosotros mismos.

Somos nosotros mismos.

Pues esa es la que, probablemente,

de alguna forma,

exige un perdón más continuado,

que viene con nosotros desde el principio

de nuestra existencia

porque, en el fondo,

ese tipo de perdón nos incluye a nosotros mismos

y como tú me has dicho al principio del programa,

ese perdón a nosotros mismos,

el perdón de nuestra historia, de lo que hemos vivido,

con los demás,

con Dios,

con nosotros mismos,

ese perdón de alguna forma nos persigue

y nos exige toda la vida.

Javier, al final no participaste en ese taller

que te propusieron,

sobre el perdón,

sino que, bueno,

escribiste un libro sobre el perdón,

no voy a entrar en cuestiones personales,

porque bastante cuentas ya aquí en este libro

y de verdad,

hay que leerlo

con esa ...

... no se cómo decir,

con esa ...

... prudencia,

con esa ...

ese temblor, diría yo,

ante lo que otra persona está exponiendo,

pero si, eso lo dejamos a los lectores,

ahí no vamos a entrar nosotros mucho más,

pero sí te quiero preguntar:

¿cómo te quedas

después de haber escrito todo eso en este libro?

Bueno pues yo diría, que, de alguna forma,

es verdad que te quedas aliviado,

pero mentiría si dijera

que para mi ha sido fácil escribir este libro.

Si te digo la verdad, María Ángeles,

he pasado lo mío,

en el sentido de que he sufrido,

porque cuando uno realmente escribe sus perdones,

como es en el fondo este librito,

un simple testimonio,

uno reabre de alguna forma ...

... esas heridas.

Y claro,

siempre es muy doloroso,

luego es cierto que uno,

por lo menos claro,

cuando ya culmina esa escritura,

ese proceso de escritura,

pues uno se siente bien, se siente aliviado,

porque lo ha culminado

pero si te digo la verdad

-y además en el libro aparece-

el libro termina bruscamente

porque la persona que lo escribe

y al mismo tiempo que lo protagoniza,

porque, como has dicho,

está escrito en clave autobiográfica,

realmente con mi propia vida,

poniéndola en juego en el libro,

pues el que está escribiendo la obra y el protagonista,

de alguna forma se da cuenta que ya no puede seguir más,

está agotado, ha quedado exhausto,

y decide:

"Ya no voy a escarbar más en esas heridas",

he intentado de alguna forma

derramar sobre ellas el bálsamo del perdón,

y bueno, pues ahí queda.

Y dice él:

"Quizá algún día vuelva a intentar

y vuelva a hacer una experiencia de este tipo".

Pues Javier Barraca,

gracias por haber estado con nosotros,

sobre todo

gracias por exponerte de este modo,

es tu historia, como decíamos al principio,

pero yo creo que has dejado una puerta abierta

para que cada uno de nosotros,

cada uno de los lectores,

de los espectadores ahora del programa,

pues ...

... investiguemos un poquito,

nos paremos a darle alguna vuelta

a nuestra propia historia de gracia y de perdón.

Así que ...

de verdad, gracias por haberlo compartido.

Muchísimas gracias a vosotros.

Espero que haga algún tipo de efecto

en el sentido,

que, por lo que estoy viendo,

a la gente que lee el libro

pues de alguna forma,

le ayuda a revivir, digamos, este caminar hacia el perdón.

Sin ninguna duda. Sin ninguna duda.

Pues con todos ustedes seguimos,

ahora con otras historias

que nos va a presentar Margarita García.

Esta semana se cumple un año

del inicio del estado de alarma

a causa de la pandemia por covid 19.

Justo un año de la puesta en marcha

por parte de Cáritas Diocesana de Madrid,

del centro de atención a la mujer

de la calle Concepción Jerónima, en el corazón de la capital.

Se trata de atender a aquellas mujeres

que están en las peores condiciones,

tanto que duermen en calle,

en trasteros,

en albergues,

en centros de emergencia ...

lo que ofrecemos aquí es un espacio de dignidad,

de acompañamiento y de atención,

donde puedan realizar determinados servicios básicos

como puede ser

ducharse,

en estos momentos donde la higiene es tan importante,

poner la lavadora,

tomarse un café,

un espacio de seguridad.

Este lugar seguro

que atiende entre 50 y 60 mujeres al día,

permaneció abierto

durante los momentos más difíciles del confinamiento.

Donde se decía que nos quedáramos en casa,

pues nuestras mujeres,

o no tenían casa,

o tenían casas donde no se podía estar.

No contaban con espacio seguro,

la mujer tiene mayor vulnerabilidad en espacios mixtos,

en albergues,

y muchas de las mujeres que atendemos

han sufrido muchos tipos de violencia.

Nosotros desde Cáritas Madrid

hemos intentado,

como servicio esencial,

mantener estos espacios abiertos,

con lo cual,

han llegado muchos más casos

y con muchos mayores niveles de exclusión.

Mujeres como Liliana,

que desde que conoció este centro,

no ha dejado de venir ni una mañana.

Es un lugar muy acogedor,

muy familiar.

Porque podemos descansar, más que todo.

Se que en otros lugares ni siquiera tendrán esto,

ni siquiera unas luces, un mueble, una mesa para dibujar,

para sentarse,

conversar.

¡No hay!

En otros lugares realmente no hay esto.

Y si quiera tenemos esto de aquí,

lo valoramos.

Uno de los pilares de la casa de Concepción Jerónima

son Las Siervas del Espíritu Santo,

una comunidad intercultural de religiosas

que ha facilitado la inclusión

y la acogida de las mujeres que llegan a este centro.

Los servicios son muy importantes

y eso lo valoran mucho.

Pero ese plus

que les da ese sentirse

verdaderamente personas humanas,

y seguras.

Y nosotras desde nuestra espiritualidad

y como cristianas, como hermanas,

sentimos mucho esta llamada

a hacer este puente entre DIOS y la mujeres.

Cómo llevarles la ternura de DIOS

y cómo llevar su dolor a DIOS.

Bien, pues, así nos despedimos,

será, si Dios quiere,

hasta la próxima semana.

Nos encantará, ya lo saben,

que de nuevo estén aquí con nosotros,

en ULTIMAS PREGUNTAS.

El domingo, a las 10 de la mañana,

en la 2

y en el canal internacional de TVE

Gracias por su compañía.

Que tengan una semana estupenda.

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Últimas Preguntas - El perdón

07 mar 2021

Este domingo abordamos el tema del perdón. Y lo hacemos a raíz del último libro del filósofo y escritor Javier Barraca titulado, sencillamente, Perdón.

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