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Últimas preguntas

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Para todos los públicos Últimas preguntas - Y cuando digo España - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Muy buenos días, amigos, qué gusto que estén con nosotros

una semana más aquí, en "Últimas preguntas"

y que gusto que esté la persona que hoy nos acompaña

es un auténtico privilegio, lo digo siempre que él acude

a nuestra llamada y que es siempre que le llamamos.

Y es, como digo, un auténtico privilegio

que una vez más esté con nosotros, don Fernando García de Cortázar,

por cierto, uno de los premios Bravo

de la edición de este año, don Fernando, buenos días.

-Muy buenos días. Qué gusto, qué bien estamos.

Bueno para mí es un placer, siempre venir aquí

una buena entrevistadora y... Eso espero.

Eso espero estar... Un mínimo de altura,

no pido más que un mínimo

para poder llegar a este libro, aunque el libro, como digo siempre,

don Fernando, los libros son para leerlos.

Aquí vamos a dar un aperitivo, vamos a dar alguna sugerencia,

pero de verdad les digo que este libro "Y cuando digo España",

pues es un libro para leerlo, para saborearlo para disfrutarlo

y me atrevería a decir para vivirlo con ese orgullo de ser español

y que no se nos caiga, o que se nos caigan los complejos,

pero que no se nos caiga ninguna tontería,

que a veces podamos tener por decir eso, por decir,

"Y cuando digo España", porque este es el título de esta,

yo digo, penúltima obra,

porque seguro que en su cabeza hay bastantes más.

La penúltima obra de Fernando García de Cortázar.

"Y cuando digo España", qué digo muchas cosas, ¿no?

Efectivamente, digo, primero, que se trata de un grandísimo país.

Un país que ha dejado un legado prodigioso,

no solo en la lengua,

sino en la cultura, en el arte, todo tipo de arte.

"Y cuando digo España" hablo también de un paisaje precioso,

variado, distinto, un paisanaje también magnífico.

"Y cuando digo España" habló también

de un país que ha sido bueno para el mundo

y cuya cultura ha impregnado durante muchos años y durante siglos,

la gran cultura universal.

Hablo de personajes singulares, cuando digo España,

hablo de tópicos, algunos bien concebidos otros no,

hablo también de personajes importantes

que van desde los clásicos de la Edad Antigua,

a personajes de ahora como Amancio Ortega o Rafael Nadal

o Ana María Vidal-Abarca la presidenta

de la Fundación de Víctimas del Terrorismo.

Porque este libro trata de dar argumentos en un momento

en que quizás nos asedian cuando dicen que no existe España,

pues yo en este libro digo,

España sí existe y yo me siento identificado con este grandísimo país

y he tratado de transmitirlo

a todos mis lectores, porque en general,

toda mi obra ya son casi los años que tengo

los libros que he escrito se caracteriza

tanto por el estilo literario por la voluntad de estilo,

como también por la emoción.

Yo soy un hombre que me emociono enseguida

y ojo si en esta entrevista no me emociono cuando hablo de España

y he querido transmitir a mis lectores

no solo el sentido de este gran país, sino también el sentimiento

que nos inspira este maravilloso país.

Pero y por qué nos cuesta tanto emocionarnos con España.

Es verdad que si ganamos fue mundial o Rafa Nadal

gana uno de sus múltiples torneos,

ahí sí que podemos llegar a emocionarnos la mayoría.

Si ocurre como ahora esta pandemia que estamos viviendo

y vemos unas acciones de solidaridad,

pues igual también nos emocionamos y nos sentimos muy orgullosos.

Pero poco más. Sí somos víctimas

de haber sido un imperio importante y todos los imperios importantes

tienen muchísimos detractores, tienen muchos enemigos y además,

tenemos esa leyenda negra que nos ha hecho muchísimo daño

y que muchas veces sigue viva, y además, esto es claro

y es la diferencia con otros grandes países.

Existen unos nacionalismos muy vivos, muy destructores

de la idea común de nación,

y eso hace que mucha gente interiorice los defectos,

los fallos, lo que se ha dicho durante tantísimos años,

sobre nuestro carácter que a veces no responde a la realidad

y somos muy parcos a la hora de hablar de las grandezas

o de las hazañas de España.

Fíjense ya en el siglo XVII, Lope de Vega decía algo así

en su obra La Dragontea, oh España, cuántas gestas, cuántas hazañas,

pues si tienes quién las haga, por qué no tienes quien las diga.

Este libro trata de decir y de comunicar y de entusiasmar

con las hazañas de España.

Nos cuesta sentirnos orgullosos de esas hazañas pasadas

hace siglos hace milenios, incluso, pero presentes también,

y usted se encarga de recordar de recordarlo en el libro.

Nos cuesta sacar ese orgullo por ahí, pero sin embargo,

no nos cuesta vivir de mitos que ya pienso

tendrían que estar superados,

de interpretaciones que hacemos con ojos actuales

de cosas que pasaron hace tiempo o de estereotipos

que ya se nos han quedado colgados,

¿eso es también una de nuestras cruces podríamos decir?

Pues si es una de lascruces y se acentúa más

en un momento de quiebra de las Humanidades.

Se acentúa más en un momento

en que la cultura está padeciendo más que una pandemia,

un verdadero tifón y una grandísima tormenta.

Entonces, si nos quitan la gran cultura y nuestros alumnos,

la gente más joven no dispone de esa cultura

que algunos, ya que peinamos canas o calvas

tuvimos, pues efectivamente son pasto de cualquier demagogo

o de cualquier persona que con un interés

meramente político o partidista, trata de sembrar esas

falsas ideas sobre España o esos estereotipos

que nos hacen mucho daño. Ahora podemos si le parece

hablar un poco sobre el tema de la educación,

que a mí me parece también, efectivamente fundamental.

Y de un modo concreto

de también de la asignatura de historia, por qué no.

Pero me llama mucho la atención

al hilo de esto que usted dice don Fernando,

pues que haya jóvenes, adolescentes que con toda normalidad,

pero con, yo creo, un grandísimo desconocimiento,

utilizan términos como facha o fascista.

No quieren ponerse determinados símbolos,

como puede ser la bandera por sí,

porque pueden ser tachados de fachas, qué estamos haciendo.

Porque yo creo que son cosas que ya deberían estar superadas.

Creo que algo se ha ganado algo se ha ganado con respecto,

pues no sé, a 1980, pero así todo no deja de ser tristísimo.

Y además, indica un desconocimiento, porque ciertamente aquellas personas

que son consideradas como fachas por ese tropel de analfabetos,

pues no lo son, serán otra cosa, pero no son fachas.

Y realmente y llama la atención que la exhibición de grandes símbolos,

como puede ser la bandera o el himno,

incluso hemos visto estas Navidades en Madrid,

la ciudad con esos grandes carteles y con esas grandes iluminaciones,

reproduciendo la bandera española que algunos criticaban,

pero realmente presumimos de europeos y nos damos cuenta

que si vamos a Berlín, la Puerta de Brandemburgo

estaban también teñidas con la bandera alemana,

que en Buckingham de Londres estaba también con la bandera inglesa,

que es maravilloso Coliseo romano estaba con la bandera italiana.

Es decir, tenemos que abrirnos los ojos también

a esa cultura europea,

que pasa siempre por el reconocimiento de sus poetas,

de sus escritores, de sus grandes símbolos, que en España,

ciertamente muchas veces están aparcados.

Somos un primerísimo país que está a la cabeza del mundo,

ciertamente no solo en la literatura, en el arte,

y no lo digo yo, que lo dice la UNESCO

y no solo en grandísimas ciudades

consideradas patrimonio de la humanidad,

sino también en cosas que usted ha dicho muy bien, en solidaridad,

en proyección en el mundo a través de nuestros mejores embajadores,

misioneros, misioneras, gente que arriesga su vida

en defensa de una gran idea evangélica o a veces en una idea,

de pura solidaridad en eso España también es un gran país

y es un gran país, como yo digo en el prólogo de este libro

en consideración de la mujer,

cuando a veces creemos que es un país puramente machista,

pues también en esos rankings de la Unesco,

pues también aparece como uno de los países

en los cuales la condición femenina es más respetada.

Lo es en multitud de aspectos, como normalmente lo han destacado

los periodistas extranjeros más que los españoles.

Esa quizá es otra de nuestra, no sé si decir costumbres,

quedarnos con lo malo, e incluso ponernos el San Benito

si me permite la expresión de como nosotros somos así

pues para que nos vamos a quitar esa etiqueta ¿no?

Claro claro lo que ciertamente hay que decir que somos así

o hemos ido así muy importantes en la filosofía,

en el arte, en la literatura, en nuestro maravilloso idioma

que gana hablantes continuamente en el resto del mundo y en España,

trágicamente y lamentablemente

pierde por políticas abusivas

y políticas destructoras de ciertas autonomías

que tienen su idioma, magnífico idioma,

pero que deben compartir el espacio

con el gran idioma de todos los españoles,

que es el maravilloso idioma

de Juan de la Cruz o de Teresa o de Blas de Otero

o de Gabriel Celaya, o de Ángela Figuera,

este idioma maravilloso que yo me emociono

y me emociono en este libro al transmitirlo.

Porque una de las cosas

que a mí me han gustado muchísimo del libro,

por cierto, escrito en un tono,

por supuesto, conciliador un tono esperanzador,

un tono de orgullo,

con todo el rigor, claro estamos hablando

de don Fernando García de Cortázar,

sobra que yo diga que está escrito con rigor histórico,

eso es evidente.

Pero me ha gustado mucho,

como forma en la historia de España,

algo que además, es una constante en sus trabajos, también es verdad,

pero no solamente atrae a través de hechos, hitos,

fechas que a veces es como se nos enseña,

luego lo podemos comentar,

sino que habla de la historia de España

a través de las gestas deportivas, a través de la literatura,

a través del Museo del Prado, a través de los misioneros,

todo esto es España. Claro.

Y forma la historia de España.

Efectivamente, todo eso es España es el paisaje y paisanaje.

Es nuestra actualidad y es nuestro pasado

y son las mejores voces de la lírica,

yo soy muy aficionado a la ópera.

He escrito un artículo, un capítulo largo sobre

cómo España asombra al mundo con las grandes voces de la lírica,

no solo de nuestra época que hemos vivido ahora,

sino ya desde el comienzo de siglo.

Y entonces todo eso y nos viene bien para defender España

y para, en buena medida, poner un cortafuego a los incendios

que continuamente levantan contra nuestra condición de españoles

desde las barbaridades, desde la ignorancia de algunos,

pues que no quieren España o que la quieren parcelar

en su propio beneficio. Desde dentro.

Desde dentro, don Fernando, para eso es importante,

es fundamental, creo yo, conocer la historia de España,

porque la historia no es algo que ya haya pasado

y simplemente forme parte

de una asignatura del colegio o del Instituto,

sino que es unos eslabones de una cadena

de la que no nos podemos separar, cadena en el mejor de los sentidos,

a ver si vamos a entender ahora que estamos la encadenados

a nuestra historia, a nuestra historia,

pero sí que somos un eslabón, venimos de ahí,

hay que seguir siendo eslabón para lo que está por venir.

Qué les parece a usted cómo se enseña

o como se aprende o como está

diseñado el currículo de la historia de España en nuestro país.

Yo creo que ha perdido peso.

Yo no estoy muy metido en enseñanza secundaria o en el bachiller,

pero pero sí me llegan ecos y efectivamente

me intereso por ello.

Yo creo que ha perdido peso

y yo lo he visto en el mundo universitario,

en mis alumnos de comienzo de mi carrera docente en 1970,

eran mucho mejores o venían con un equipaje

mucho más grande que lo que vienen ahora,

cuando me jubilé hace cinco años.

Eso es claro, y eso es una pena, es decir,

y que las Humanidades pierdan peso, es es muy triste

que nuestros alumnos se vean más preocupados por las tecnologías,

y en algunos ganan en los idiomas,

en el cultivo de los idiomas a poder ser inglés

y el inglés que sea americano, no sé por qué, en algunos centros,

pero es una pena que se hayan olvidado

de la historia, de la historia del pensamiento,

de la historia de la literatura.

La literatura es un grandísimo referente.

Tenemos que ser críticos también utilizando la historia

frente aquellos que no la emplean

o que la empleo la emplean sediciosamente

y malévolamente y con gran manipulación.

Yo creo que hay que hacer un llamamiento,

porque si no este mundo en buena medida

está perdiendo un gran valor y eso es, eso es claro,

como el hecho civilizatorio de la cristiandad,

acabamos de pasar las Navidades

y bueno pues esos esfuerzos que se han dicho

completamente absurdos y de personas descerebradas

para relacionar la Navidad,

pues no sé si con el solsticio, con una diosa india,

con Babilonia no sé qué, pero bueno,

creamos o no creamos, y en este caso yo

hablo de mi fuerte creencia, hay que recordar

que la aparición de Jesús en el mundo

sea para nosotros Dios y para otros no

cambia la historia de la humanidad

y eso debe pertenecer al acervo común

y si no es quitarles a nuestros estudiantes, quitarles,

pues aspectos importantísimos de su vida,

porque nuestra era comienza a contar a partir del nacimiento de Jesús

y no a partir, por ejemplo,

del descubrimiento de América o de la revolución francesa,

porque es un hecho sustantivo que los las grandes ideas de libertad,

dignidad, de preocupación por los demás,

de inquietud por el prójimo,

nacen en ese momento en este rincón del Oriente.

Pero que, efectivamente, enseguida pasa al occidente.

Yo creo que eso es una pena

que se les quite a nuestros alumnos

y yo veo que tristemente se les está quitando.

Porque cuando digo España,

lo digo a propósito de esto que acaba de mencionar,

cuando digo España estoy diciendo también raíces cristianas.

Claro efectivamente, si previamente no vamos a comparar,

pero pocos países han aportado tanto a la historia de la civilización

y también a la historia de la civilización cristiana, como...

como España.

No solo nuestros grandes místicos,

Teresa de Jesús, Juan de la Cruz,

que precisamente a un judío que fue Premio Nóbel, Bergson,

su experiencia mística le sirve para afirmar la existencia de Dios.

No solo eso, sino también toda la grandísima escuela de Salamanca,

que yo no me canso de hablar que engloba a Francisco de Vitoria,

que se adelanta años y años a la construcción

del llamado derecho de gentes del derecho internacional.

Francisco de Vitoria

debía tener plazas y estatuas en todas las ciudades españolas.

Y ciertamente, conocen mucho más a Francisco de Vitoria,

los de fuera de España y grandes escritores del siglo XVII y XVIII

que los propios españoles,

pero si que es Juan de Mariana es en el terreno de literatura..

Fray Luis de León, es toda esa pléyade

que puede culminar más tarde en Francisco de Suárez,

que es el gran pensamiento español, da pena que muchos

no sepan que España ha aportado al mundo.

Es que ha aportado también grandes expediciones.

Ahora que hablamos de la vacuna,

pues España se adelanta muchísimo con grandes expediciones

en el siglo XVIII, pues a la búsqueda de una vacuna

para algunas enfermedades y eso compone también

la parte más brillante

y más emotiva de la historia de España.

Esos botánicos que descrubrí... que descubren plantas medicinales.

Esa búsqueda en la época de los Borbones,

de vacunas y de experiencias.

Muchas veces en Hispanoamérica,

componen también ese deseo de entregarse a los demás,

que en buena medida caracteriza la historia de España,

como dicen los grandes historiadores,

desde Sánchez Albornoz, pasando por Américo Castro,

pasando por Maravall, etcétera.

Yo creo que eso tenemos que ligarlo a nuestros hijos

y es una pena que se rompa con esa quiebra de las Humanidades,

de la filosofía, de la historia,

de la literatura, del pensamiento,

que se pierda ese grandísimo legado que les va a acompañar

toda la vida. Este ejercicio es un poco difícil,

pero para una persona como usted, desde luego, mucho menos.

Si miramos al... nos ponemos en el futuro

y miramos al tiempo presente,

que qué dirá la Historia de nosotros de la huella que estamos dejando

en esta España actual

o que está dejando a España en el momento actual.

Bueno pues yo entendería

que quizás haya que ser crítico con eso.

Yo, como historiador,

soy y tengo la obligación de ser positivo.

Frente probablemente nuestro mejor poema

puesto así en todas las historias de la literatura,

tanto lo que hizo Méndez Pelayo como la que hizo Cuenca,

Luis Alberto de Cuenca,

cuáles son tus poemas preferidos, aparece.

La elegía la muerte de su padre de Jorge Manrique.

Ahí se dice que cualquiera tiempo pasado fue mejor.

Yo tendría que decir, yo me animaría decir

que el tiempo pasado debe ser peor, es decir,

la humanidad debe caminar hacia un mejor,

porque disponemos de más instrumentos,

teóricamente de más cultura universal para todo el mundo,

pero así todo creo que este periodo puede ser un período triste,

triste por esa falta de cuidado en lo que tenemos.

Un ejemplo podíamos poner cuando el confinamiento

pues tan exigente y tan duro,

pues algunos lo vivimos yo solía decir,

como unos largos ejercicios espirituales,

porque teníamos instrumentos para llenar esas horas.

Teníamos una cultura que nos permitía

esas horas fueran casi horas de recreo y de deleite

frente a personas que viviendo en un mundo probablemente más cómodo,

por una finca, etcétera, pero se aburrían.

Yo nunca pude decir que me aburría,

yo creo que es lo que tenemos que conseguir tener tal bagaje cultural,

y en este libro "Y cuando digo España"

se ofrece a todos los españoles ese bagaje cultural,

pues tenemos que protegerlo, porque nuestra vida va a ser,

va a ser ciertamente muchísimo mejor.

"Y cuando digo España", todo lo que hay que saber, un libro,

desde luego que cualquiera de nosotros podemos

y si me permiten, debemos leer.

Don Fernando García de Cortázar que gusto, muchísimas gracias.

Y venga pronto por aquí otra vez.

Con el siguiente libro ya es una... ya sea una costumbre.

Bendita acostumbré, muchísimas gracias, gracias.

Y seguimos de algún modo hablando de historia,

pero en esta ocasión para descubrir a esas mujeres

que dentro de la historia en general

y de la historia de la Iglesia en particular,

pues igual son un poquito más desconocidas.

Nos las descubre Cristina Inogés,

María Ángeles, hola a todos. En el siglo XIX,

entre las muchas mujeres que dieron a su alrededor

las necesidades que había que paliar

y decidieron para ello fundar una congregación religiosa,

está María Antonia París.

Ella fundó la Congregación de las misioneras claretianas

junto con San Antonio María Claret, y os preguntaréis,

y qué hace por aquí un varón por muy santo que sea,

si esto es un espacio de mujeres, pues es una cuestión muy clara,

es una razón muy sencilla.

Ambos ejercieron mucha influencia, el uno en el otro.

Y en segundo lugar,

ambos tuvieron claro que la labor en la iglesia,

el trabajo en la Iglesia es trabajo de todos y por lo tanto,

hombres y mujeres están llamados a hacerlo.

María Antonia sí sintió llamada a la renovación de la iglesia,

de una Iglesia que en Europa

ya estaba viviendo los primeros efectos de la descristianización.

Y ella redactan las constituciones

de esa congregación que quiere fundar,

si bien en Roma van a ser presentadas por Claret y sus compañeros

y asumidas como un proyecto propio.

María Antonia tenía, sabía claramente,

conocía claramente su vocación, a renovar esa iglesia.

Ella tiene una frase que va repitiendo con mucha frecuencia,

para dejarlo claro, porque claro, el ambiente no lo tenía muy fácil,

precisamente ella a su favor dentro de la iglesia

y ella una frase que dice que no hay nueva doctrina

sino nueva práctica.

Lo repite constantemente, no hay nada doctrina

sino que lo que hay es una nueva práctica.

No lo tiene fácil,

ella lo sabe, pero a la vez descubre que cuanto más incapaz el instrumento

más se descubre la sabiduría del maestro que lo rige

es decir, ella experimenta la ayuda que recibe de Dios

y si ve capacitada por ese Dios

para hacer la labor y la obra a la que está llamada.

¿Es actual el mensaje de María Antonia?

Vamos a ver, estamos empezando a recorrer el camino sinodal

y el camino sinodal nos dice

que tiene que haber una conversión personal

que facilite el cambio de las estructuras en la Iglesia.

Lo que hace María Antonia con otro lenguaje,

es dejar claro que desde el Papa hasta el último bautizado,

todos tienen que cambiar,

hacer visible ese cambio de vida para que se visibilice

en la forma de actuar dentro de la Iglesia

y también fuera de ella, evidentemente.

Por lo tanto, estamos ante una mujer que tiene una visión,

vamos a decir de futuro ya en el siglo XIX

o también podemos pensar que es una mujer de las muchas

que ha tenido muy claro lo que tenía que ser el cambio en la Iglesia

y que otros nos ha costado más tiempo en descubrir.

María Antonia nos invita, sobre todo, a descubrir y vivir

el primitivo fervor de los primeros cristianos

en aquellas comunidades

de las que nos hablan los hechos de los apóstoles.

No hay que pensar que María Antonia y Antonio...,

San Antonio María Claret

vivieron el uno a la sombra del otro, eso sería un error,

lo que hay que pensar es que los dos,

María Antonia a París y San Antonio María Claret,

vivieron a la luz del evangelio.

Nos vemos en los próximos espacio. Adiós.

Con esta mujer nos despedimos o con estas mujeres,

mejor dicho, nos despedimos.

Hasta la próxima semana agradeciéndoles, por supuesto,

el tiempo que nos han dedicado y emplazándoles al próximo domingo.

Nos encantará compartir un ratito más de conversación aquí,

en "Últimas preguntas", hasta entonces.

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Últimas preguntas - Y cuando digo España

28 feb 2021

Este domingo nos visita un escritor querido y admirado del programa: Fernando García de Cortázar con quien hablaremos de "Y cuando digo España", de Arzalia Ediciones. Un libro que es reflejo del amor del historiador a nuestro país. Los éxitos y fracasos, las luces y sombras y un sinfín de historias.

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