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Para todos los públicos tres14 - Niños Lab - Ver ahora
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Subtitulado por TVE.

Antes estudiábamos a los niños para saber cómo enseñarles mejor.

Ahora los estudiamos para aprender de ellos.

Su cerebro y su cuerpo nos enseñan cosas muy útiles.

Jordi Sunyer estudia cómo afectan las condiciones ambientales

a su desarrollo;

el ingeniero Miguel Álvarez trabaja

para formar niños programadores de juegos;

Marie Lallier aprende de cómo aprenden los niños el lenguaje;

y José Antonio Marina filósofa sobre el aprendizaje,

el miedo y la valentía.

A ellos, les preguntamos cosas como éstas:

A vivir.

Mucho. Y de un cerebro puro.

Su vitalidad.

No tener miedo a equivocarse.

David Vetter fue el primer niño burbuja.

Vivió sólo hasta los 12 años y siempre dentro de la burbuja.

Sufría el Síndrome de Inmunodeficiencia combinada severa

y cualquier contacto con el exterior podía matarle.

En el caso de un niño sano,

es bueno entrar en contacto con bacterias y gérmenes.

El exceso de higiene y esterilización de biberones y demás

impide a los lactantes desarrollar su sistema inmunológico.

En cambio la química siempre es nociva.

Jordi Sunyer dirige desde hace años el proyecto INMA,

Infancia y Medio Ambiente.

En diversos puntos del país, se realiza el seguimiento de niños

desde el embarazo hasta los 14 años,

para saber cómo afectan las condiciones medioambientales

al crecimiento y desarrollo.

Estos datos podrían ayudaros a controlar, por ejemplo,

la alarmante obesidad infantil.

En este momento, en nuestros cortes,

tenemos frecuencias del 25 al 30% de sobrepeso y obesidad.

Eso es muchísimo, porque si lo comparamos en cortes de hace 25 años,

hemos aumentado por 3 veces esta frecuencia.

El balance entre gasto energético e incorporación calórica

no explica este aumento de la obesidad

y creemos que productos como los pesticidas,

como productos industriales, intervienen.

Y esto tiene que ver, por ejemplo, con luego, pubertad prematura,

o con obesidad.

A nivel mundial, hay unos 15.000 compuestos químicos tóxicos

presentes en nuestros hábitos diarios.

En los últimos años, lo que está aumentando, y desconocemos por qué,

son más los problemas de salud mental infantil.

Incluso, tienen una frecuencia mayor que el asma.

Y hablamos sobretodo de los problemas de hiperactividad,

y del trastorno autista,

que podrían tener que ver con intervenciones sutiles

por parte del entorno en el neurodesarrollo,

que hace que haya estos cambios.

Según la Organización Mundial de la Salud,

cada año mueren más de 3 millones de menores de 5 años

por causas y afecciones relacionadas con el medio ambiente.

Los niños no sólo son más permeables a agentes externos

desde el punto de vista fisiológico.

Sus cerebros actúan también como esponjas.

En la era de los niños multipantalla,

se habla mucho de trastornos sociales, adicciones y violencia.

Pero también hay aspectos positivos.

La Universidad de Michigan confirmó en 2011

que los niños que usaban juegos electrónicos

eran más creativos y mejores inventores de historias.

En uno de los cursos de robótica,

trabajamos con un pequeño robot programable, que se mueve,

y nos comentan, siempre, varios de los niños, cuando llegan,

lo primero que dicen es: ¿El robot puede volar?

¿Y el robot puede volar?

Es una de las frases que más a oído Miguel Álvarez

en los talleres del proyecto Talentum Schools.

Su objetivo: fomentar la creatividad cibernética de los niños.

Nosotros no decimos: No, no, no puede volar.

Decimos: Pues ahora mismo no sabe,

pero tal vez tú seas capaz de hacerlo volar.

Entonces, los niños se ponen como: voy a empezar a trabajar,

a ver como podría yo hacer un robot que volase.

La idea es que pasen de ser simples consumidores

a creadores de tecnología.

Talentum Schools inicia a los niños en la programación informática

con un lenguaje visual ideado para ellos, el scrach.

El niño no lo sabe, pero en realidad está interiorizando

los conceptos básicos de programación

que son aplicables a cualquier otro lenguaje.

Ahora, en la Universidad de Berkeley tratan de aprovechar

la inteligencia cognitiva de bebés y niños

para programar ordenadores que sean capaces de pensar como ellos,

con velocidad y espacio para la duda o la incertidumbre.

La voz de un niño es algo único e imperdurable.

En el siglo XVI, durante el papado de Paulo IV,

se expidió una bula que prohibía a las mujeres cantar en las iglesias.

Así se recurrió a la castración de varones

para que conservaran su voz infantil.

La castración se practicaba en barberías,

muchos no tenían la suerte de sobrevivir.

Pocos lograban triunfar como cantantes

y demasiados acababan convertidos en trofeos sexuales.

Esta practica prevaleció hasta el sigo XX.

El último castrati fue Alessandro Moreschi. Murió en 1922.

Se denomina "Efecto Mozart" a la serie de supuestos beneficios

para la inteligencia de los niños

que produce escuchar composiciones de Wolfgang Amadeus Mozart.

En 1993, la psicóloga Frances Rauscher

y el neurobiólogo Gordon Shaw concluyeron

que la exposición de 36 estudiantes durante 10 minutos

a la sonata para dos pianos en re mayor de Mozart

tenía efectos positivos

en las pruebas de razonamiento espacio temporal.

Un reciente ley en el estado de Florida

obliga que todos los niños con edades inferiores a cinco años

escuchen 30 minutos diarios de música clásica en el colegio.

Este beneficioso efecto Mozart no ha podido ser comprobado

de manera científica.

Todos los violinistas célebres empezaron a tocar el violín

a los 5, 6 años o incluso antes.

Aprender a tocar u instrumento a temprana edad es más rápido y fácil,

pero en el caso del violón, existe también una razón física:

¿Cuánto aguantarías con el codo elevado en un ángulo de 60 grados?

Seguramente muy poco.

Los violinistas deben mantener esta posición durante horas

y esa es la parte más difícil.

Cuando eres niño, no sólo tus neuronas son más rápidas,

también tus músculos se adaptan mejor.

El cuerpo del niño se acostumbra a la posición del violín

y poco a poco se van fortaleciendo los músculos adecuados.

En cambio, de adulto, el violín produce una sobretensión muscular

en la zona de los hombros.

Aprender, leer, estudiar, formar, enseñar, hablar, educar.

En Ciencia, estudiamos neuronas, reacciones, conexiones,

etapas de aprendizaje y también intuiciones.

La filosofía propone otro acercamiento

a la formación del adulto, al menos José Antonio Marina.

Hoy hablamos con el fundador de universidad de padres,

sobre el enseñar y el aprender.

José Antonio, en este programa,

estamos viendo qué es lo que los científicos

estamos pudiendo estudiar y aprender de los niños.

Pero, yo lo que me pregunto es ¿qué es lo que tú nos dirías a nosotros

que no estamos viendo, o tal vez, no estamos preguntando?

¿Qué es la universidad de padres? Eso me causa mucha curiosidad.

Bueno, la universidad de padres es una fundación educativa

que fundé hace 7 años, para poner a disposición de los padres

lo mejor que sabemos de métodos educativos

para facilitar el desarrollo del talento de los niños,

y lo que quiere decir, su capacidad para resolver problemas,

no sólo educativos, sino problemas emocionales,

problemas sociales, problemas de resistencia al esfuerzo,...

Es muy novedoso, y yo digo medio en broma, medio en serio,

que es lo mejor que hay en el mundo en ese terreno

porque si hubiera algunos programas mejores, los hubiéramos copiado,

porque tengo a mucha gente investigando sobre eso.

Me hablas de talento, que es un concepto interesante en educación.

Sí, lo que yo denomino talento,

siguiendo además, sobretodo, las investigaciones de la neurociencia,

es la capacidad de usar bien la inteligencia que se tiene.

¿Por qué? Porque puede haber una persona que tenga mucha inteligencia,

medida por los test de inteligencia y, sin embargo, no sepa aprovecharla.

No sepa aprovecharla pues porque no tiene la tenacidad suficiente,

porque elige mal sus metas, porque no gestiona bien sus emociones,

porque es perezoso, porque tiene miedo,...

Carácter, personalidad,...

Eso son conceptos que hoy todo el mundo usa,

y a veces de una manera intercambiable.

Sí. Yo ahí, también, a partir de los estudios de la inteligencia,

ahí distingo 3 cosas: Personalidad es una pauta de comportamiento estable

de una persona.

Pero hay que distinguir la personalidad recibida,

que es las estructuras biológicas que recibe el niño,

donde la herencia es lo importante;

la personalidad aprendida, que es el carácter.

El carácter es, cada niño, a partir de sus peculiaridades innatas,

aprende unas cosas y otras.

Y cuando lo que está aprendiendo son hábitos fuertes,

eso constituye, se decía antes, la segunda personalidad.

El nombre específico es el carácter.

El carácter son los hábitos aprendidos, que son muy estables,

que es muy difícil de cambiar, pero que son aprendidos.

Y luego, con ese carácter, ya cada persona decide

cómo va a utilizarlo, qué tipo de proyecto vital va a hacer,

qué tipo de escala de valores van a dirigir su comportamiento,

qué metas va a exigir, qué metas va a pretender,...

Y esa es ya la personalidad decidida.

De manera que es personalidad recibida, innata;

personalidad aprendida, el carácter;

y personalidad decidida, que es el proyecto que hago de mi vida.

Un ejemplo: Posiblemente, el carácter de Napoleón

y el carácter de San Ignacio de Loyola fueran muy parecidos.

Eran personas con estructura militar,

eran personas con gran capacidad de mando,

eran personas que querían hacer grandes cosas.

Pero uno hizo una orden religiosa, y otro se hizo emperador de Francia.

¿Qué crees que hay más que aportar a esta visión de datos científica

sobre la infancia, el desarrollo, la educación,...?

Pues que la educación es un fenómeno muy complejo,

que para educar a un niño hace falta la antigüedad entera,

que todos educamos, queramos o no queramos.

Por ejemplo, el consumo, a partir de un cierto nivel,

es un enemigo de la escuela.

¿Y qué tendrá que ver el consumo con la escuela?

Sí, porque en la escuela lo que necesitamos inculcar al niño

es que tiene que saber aplazar la recompensa,

porque el resultado del aprendizaje no se ve inmediatamente.

En cambio, todo el mundo publicitario que está en una sociedad de consumo

lo que te está diciendo es no esperes a tener la recompensa, tenla ya.

Entonces, nos encontramos ahí,

con dos mensajes contradictorios para el niño.

Por una parte, estamos diciendo: esfuérzate

y luego tendrás la recompensa; Y por otra, ten la recompensa,

si puedes no esforzarte, no te esfuerces.

El experimento de la nube es una prueba creada por Walter Mischel

en 1972, y todavía hoy se realiza y estudia.

La cosa consiste en dejar a un niño a solas frente a una nube,

una golosina dulce, esponjosa y apetitosa.

Se le dice al niño que se la puede comer,

pero que si no se la come todavía, en un rato, se le dará otra

y tendrá dos golosinas para comer.

Mischel creía que los niños de entre 3 y 5 años

que eran capaces de aguantar,

de posponer el premio para obtener más nubes,

serían capaces de obtener mejores resultados académicos

en un futuro.

A los diez años de realizarse la prueba,

Mischel comprobó los datos académicos de los 92 participantes

y, efectivamente, aquellos que no se habían comido la golosina

o habían tardado más en comérsela, sacaban mejores notas.

La capacidad de mentir de un niño es uno de los índices

de su madurez cognitiva.

Es decir, la mentira presupone inteligencia.

Así lo concluyó un estudio de la Universidad de Toronto

realizado entre 1.200 niños de 2 a 17 años.

Sólo una quinta parte de los niños de 2 años

fueron capaces de mentir.

Pero a los 4 años, el 90% ya era capaz de mentir

y la tasa se incrementa con la edad.

Para llegar a estas conclusiones,

simplemente se grabó a los niños en secreto,

tras pedirles que no miraran un juguete colocado tras ellos.

Después, se les interrogaba.

La mentira indica que el niño ha desarrollado

la capacidad de llevar a cabo un acto de malabarismo complejo

que consiste en mantener la verdad en un lugar oculto de la mente.

El usuario trabaja continuamente, y además, con tal velocidad,

que se supone que produce 10 elevado a 14, con 14 ceros,

operaciones que manejan información por segundo.

Eso es un disparate. ¿Qué hace?

Mantiene la memoria, relaciona, interpreta lo que viene,...

Respóndeme a una pregunta: ¿Has estado en la Luna?

No.

¿Has tenido algún problema para contestar?

Cognitivamente, era bastante sencillo.

Era bastante sencillo, bueno.

Puede que no sea tan sencillo.

En contestar esa pregunta se tarda unos 200 milisegundos,

muy poquito tiempo.

Pero ahora viene lo interesante:

¿Cómo has sabido que no has estado en la Luna?

No tengo recuerdo de ello.

No sé que no sea verdad, sólo sé que no tengo memoria de ello.

Bueno, pero fíjate, hay muchos sitios donde a lo mejor no tienes recuerdo

y has estado.

Fíjate, cuando nosotros queremos que un ordenador haga eso mismo,

le tenemos que dar una relación de todos los sitios donde hemos estado,

luego introducimos la Luna, hay un proceso muy sencillo de maching,

de intentar buscar palabras con concordancia.

Si no la encuentra, dice "no está,; y si la encuentra, dice "sí esta".

¿Hace algo así el cerebro? Pues es posible, pero no lo sabemos.

Porque tú has dicho: es que no tengo recuerdo.

Lo malo es que no sabemos

cómo mantenemos los recuerdos en el cerebro.

Tú decías en uno de tus artículos que el mundo ha cambiado,

las condiciones son inestables, cambiantes, inesperadas,...

Eso requiere un tipo de inteligencia,

un tipo de plasticidad cerebral distinto.

El aprendizaje es el modo que el ser humano tiene

para acomodarse a la vivienda.

Entonces, cuando los ambientes o los entornos eran muy estables,

valía que los niños aprendieran un oficio en la adolescencia,

o una profesión en la juventud y prácticamente, con pequeños ajustes,

les duraba toda la vida.

Pero ahora, como el entorno es literalmente vertiginoso,

o somos capaces de crear un tipo de inteligencia

capaz de aprender con mucha rapidez, porque todavía no se han inventado

ni las herramientas con que van a trabajar

vuestros niños de 12 o 13 años,

ni los sistemas conceptuales con que van a trabajar.

Entonces, si no sabemos como va a ser el mundo, ¿qué les vamos a enseñar?

Tenemos que enseñarles habilidades muy básicas y muy flexibles,

para que venga lo que venga, sean capaces de aprender.

Y fomentar en ellos, y esto yo creo que vuestro programa lo hace,

necesitamos fomentar la pasión por aprender,

porque vamos a tener que estar aprendiendo continuamente.

Y esa especie de cansancio de aprender

que tiene gran parte de la sociedad española,

eso es un seguro de muerte seguro, es un seguro de marginación.

Necesitamos despertar la pasión por aprender.

Te quiero por último proponer 3 frases

a las que tú reaccionas como buenamente te parezca.

Aprender de los niños. Sí, un ejemplo,

dicho por una niña de 8 años:

Estoy seguro de que entendería las matemáticas,

si comprendiera las palabras con que me las explican.

Eso, que es una frase de 8 años,

se la doy yo a todos los profesores de matemáticas.

Educar a los niños.

Convertir un cerebro que sólo es posibilidad biológica,

en un cerebro que es capaz de dirigirse a sí mismo.

¿Y aprender a educar?

Tener una enorme grandeza de miras, conocer muy bien las metas,

tener una gran humildad y gran paciencia para hacerlo

y en ese momento, tener confianza porque sabemos muchísimo de educación

Y cuando tenemos tantos fracasos, no es porque no sepamos,

es porque no lo estamos haciendo bien.

En 1939, el Dr. Kenneth B. Clark y la Dra. Mamie Phipps Clark

iniciaron un estudio sobre la imagen que tenían de sí mismos las niñas

y los niños negros de Estados Unidos.

Se conoce como el "test de la muñeca"

y consistió en ofrecer a los niños dos muñecas: una negra y otra blanca.

La inmensa mayoría de los niños preferían jugar con la muñeca blanca

y apuntaron que la muñeca negra era mala y la blanca era buena.

Los resultados de este estudio fueron una de las pruebas presentadas

en el caso "Brown contra Board of Education",

cuyo fallo acabó con la segregación racial

en las escuelas de Estados Unidos.

Se han repetido estudios similares en los últimos años

y todavía hay un gran porcentaje de niños y niñas,

tanto negros como blancos,

que señalan a la muñeca negra como la mala.

Cuando tenemos poco más de un año de vida,

es cuando articulamos nuestra primera palabra.

Papa.

Mama. -Mama.

Tete. -Tete.

Cuando somos niños, adquirimos el lenguaje

porque heredamos una estructura cerebral capaz de usar ese lenguaje.

Y porque pertenecemos a un grupo social y tenemos un cerebro.

Víctor, el pequeño salvaje de Aveyron encontrado en París en 1800,

había vivido en el bosque sin compañía humana hasta los 12 años

y pese a las enseñanzas recibidas posteriormente,

nunca fue capaz de comunicarse.

Tenía cerebro, pero no estaba socializado.

Marie Lallier trabaja en el Centro Vasco de Cognición,

Cerebro y Lenguaje de Donosti .

Aquí estudian a bebés y a niños de diferentes edades

para observar el desarrollo del lenguaje

y comprender trastornos como la dislexia.

Es lo que, de hecho, en el BCBL, estamos de momento,

intentando entender mejor como detectar, como prevenir,

un desarrollo de un trastorno del lenguaje más adelante.

Entonces, vamos a hacer un estudio en niños

que tienen riesgo de desarrollar un trastorno de la lectura

o un trastorno del lenguaje,

porque estos trastornos del desarrollo tienen una base genética.

Por ejemplo, entonces, si el padre o la madre tuvo un problema

de adquisición de lectura o de lenguaje,

podemos estudiar a este niño que tiene un riesgo familiar.

Y podemos ver a estos niños con las técnicas que tenemos aquí,

en una edad muy temprana,

para ver si hay una desviación en esta respuesta cerebral.

Einstein, Edison, Leonardo Da Vinci y Walt Disney eran disléxicos.

Un niño disléxico no es menos inteligente

que un niño que sabe leer, para nada.

Tiene que ver con algo que se desarrolla mal en el cerebro,

y la parte que se desarrolla mal está localizada en estos centros

que se encargan de la combinación entre letra y sonido.

Gracias a la resonancia magnética y otras técnicas de visualización,

sabemos cosas como que el lenguaje ocupa un área específica del cerebro

o que es la lengua materna la que ocupa mayor parte

de las zonas del cerebro involucradas en el lenguaje.

Pero, ¿qué ocurre en el cerebro de los niños bilingües

desde el primer momento?

Lo que hemos hecho es estudiar niños que hablan castellano y euskera,

y los hemos comparado a niños que aprenden euskera y francés.

Lo que vemos es que los niños que hablan euskera en castellano,

avanzan un poco mejor en su adquisición de la lectura en euskera,

que los niños que hablan francés y euskera.

Y pensamos que es porque en el caso de los niños

que hablan euskera en castellano, los idiomas a nivel de los sonidos,

de las correspondencias letras-sonidos,

se corresponden mucho, se parecen mucho.

Sin embargo, los que hablan francés y euskera,

aprenden 2 idiomas y aprenden a leer en dos idiomas

que no comparten estas correspondencias letras-sonido.

La espontaneidad.

Capacidad de entusiasmarnos.

La imaginación.

La curiosidad.

Ya sabemos que los adultos hemos desaprendido mucho.

Algunas habilidades se van callando por el camino de la madurez.

Al menos lo sabemos. ¡Song music, please!

Subtitulación realizada por Mercedes Escudero.

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tres14 - Niños Lab

07 dic 2014

En tres14 estudiamos a los niños para aprender de ellos. Nos lo cuenta expertos en desarrollo infantil como Jordi Sunyer o Marie Lallier. Con el filósofo José Antonio Marina aprendemos a conocer mejor a nuestros pequeños.

 

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