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Para todos los públicos tres14 - Hombres y mujeres
Transcripción completa

Subtitulado por Teletexto-iRTVE.

Venus, Marte, cazadores, instintos maternales,

se dicen tantas cosas del cerebro del hombre y la mujer.

En política, la igualdad ya está en boca de todos.

En cuestión de neuronas y hormonas, muchos ponen en duda esa igualdad.

En esta edición de Tres14 exponemos algunos enfoques

que la ciencia propone sobre este tema.

Y lo hacemos desde el máximo respeto

hacia todos los sexos y orientaciones sexuales.

Los animales tardan minutos en elegir pareja.

Los humanos, sin embargo, necesitamos hasta año y medio.

Es la fase del amor romántico.

Un largo ritual de cortejo

en el que empezamos a ver al otro como alguien especial y único.

Estudios realizados en cerca de 150 sociedades humanas diferentes

han demostrado que a todos nos pasa más o menos lo mismo.

Y quienes estudian el cerebro, lo han confirmado.

Un alto nivel de dopamina en el cerebro

hace que el amor sea ciego.

Por eso exageramos las virtudes de nuestro amante

e ignoramos sus defectos.

Pero nada dura eternamente.

Y al rescate de la convivencia en pareja

llegan otras hormonas: la vasopresina y la oxitocina.

Ellas se encargan de que los lazos duren,

de que seamos fieles, de que cuidemos a la prole

y de que lleguemos a entendernos o no.

El deseo y la confianza, los celos y la incomprensión;

todo sucede en los cerebros de mujeres y hombres,

por eso puede estudiarse científicamente.

Unos, como la neurobióloga Mara Dierssen

y el escritor Allan Pease

analizan cómo sienten y se relacionan mujeres y hombres.

Otras, como la antropóloga neoyorquina Helen Fisher

estudia la química del amor romántico.

A los tres les preguntamos:

Cariño.

Un problema neurobiológico muy difícil de resolver.

Helen Fisher ha dedicado su vida

a estudiar la biología del enamoramiento.

Por eso ha participado

en el primer Congreso de Mentes Brillantes

"El ser creativo", celebrado en Málaga.

Según Helen, el amor es coctel de hormonas

que intervienen en las distintas fases del amor.

Helen Fisher realizó resonancias magnéticas funcionales y tomografías

para conocer qué áreas del cerebro se activan cuando nos enamoramos,

asegura que todo es cuestión de química.

Lon niveles altos de dopamina y norepinefrina

y un nivel bajo de serotonina

producen el colofón del enamorado.

Cuando nos enamoramos

somos una especie de fábrica de drogas naturales.

Y como pasa con muchas drogas, el amor romántico es aditivo

porque se activa el circuito cerebral de placer-recompensa.

Y, ¿porqué nos enamoramos de una persona y no de otra?

Entre los cinco y los ocho años

ya se desarrollan los moldes cerebrales

que determinan de quién nos enamoramos.

Cuando crecemos configuramos nuestro gusto.

Influye la experiencia

de nuestros padres, del colegio o de nuestros amigos.

Pero no todo es cultural.

La saliva, por ejemplo, nos ayuda a escoger pareja.

Aunque no seamos conscientes

el cóctel de químicos que contiene la saliva

nos da indicios de la fertilidad y las condiciones evolutivas

de una persona.

La investigación de Fisher también intenta explicar

porqué a los hombres el amor les entra por los ojos.

Los hombres se guían sobre todo por la vista.

Probablemente porque durante millones de años

necesitaban elegir visualmente

a una compañera que pudiera darle hijos sanos.

Ellas, en cambio, necesitaban saber

si su pareja podía alimentar y proteger a sus hijos,

por eso escuchaban lo que les decía el hombre,

no bastaba con el físico.

Es una de las teorías evolutivas que explicaría

porqué las mujeres son más sensibles a la palabra

y los hombres a la imagen.

Las estadísticas de divorcios nos dicen que es fácil enamorarse,

lo difícil es mantenerse enamorado; el amor romántico no es eterno.

Estoy echa un lío,

si voy a casarme, porqué respondo al coqueteo.

Y, ¿cuál es la misteriosa fórmula de las parejas que duran?

Las hormonas también podrían ser las responsables

de que las mariposas en el estómago, con el tiempo,

se conviertan en sentimientos de pareja más pausados.

Establecer lazos duraderos con la pareja

depende, en gran medida, del propio esfuerzo.

Pero la pareja estable, quizás tenga que ver con la evolución del hombre.

Para poder criar a la descendencia

y asegurar la persistencia de la especie,

es necesario que la lujuria y el amor romántico

den paso a una situación más estable.

La pasión perpetua no existe porque no se puede estar siempre a mil.

Pero algo de pasión sí podemos mantener.

Parece que nos enamoramos con el cerebro y no con el corazón.

La receta hormonal y fisiológica que provoca el amor

comienza a estar bastante clara.

Pero, quizás haya una magia

que la ciencia no es capaz de explicar, de momento.

Hasta la sexta semana de gestación,

antes de que se desarrollen los testículos o los ovarios,

el feto no tiene un sexo definido.

En el caso del cerebro,

los circuitos neuronales son de tipo unisex

hasta la octava semana de vida del feto.

A partir de ese momento,

los diminutos testículos del feto masculino

liberan gran cantidad de testosterona

que actúa sobre los circuitos cerebrales

y los transforma al tipo masculino.

Si no se produce este pico de testosterona,

el cerebro será de tipo femenino.

La ausencia de este pico de testosterona

provoca el desarrollo del cerebro a un tipo femenino.

De los esquimales del Polo Norte a los maoríes de Nueva Zelanda

la palabra amor

aparece en todas las culturas en multitud de contextos:

amor maternal, amor romántico, amor sexual, amor religioso,

el amor por los amigos...

Algunas culturas tienen más de diez palabras

para nombrar las diferentes formas de amor.

Los poetas y cantantes

encuentran miles de metáforas para hablar de amor.

Si tecleas amor en Google

aparecen 137 millones de resultados en 0,08 segundos.

Porque es la forma de sexualidad más explícita

y mejor permitida por todas las culturas.

Los humanos somos los únicos

que abusamos del beso hasta la desmesura.

De hecho, hay estudios que afirman

que la falta besos durante la infancia

genera un déficit emocional en la vida adulta.

Afecta a la formación de la personalidad

y puede notarse en forma de comportamientos

ansiosos, glotones, egoístas o perversos.

En contra de lo que se cree, al menos en los últimos años,

nacen más niños que niñas.

La proporción a escala mundial es de 1,07 hombres por mujer

hasta los 15 años de edad.

A partir de esa edad

el número de individuos de cada sexo se va igualando.

Y, a partir de los 65 años hay más mujeres que hombres

porque ellas tienen una esperanza de vida mayor.

Si analizamos los 6.850 millones de habitantes de la Tierra,

hay 1,01 hombres por mujer.

Se cree que surgió

en las tribus nómadas de la prehistoria

como una unión colectiva para sobrevivir,

para conseguir alimento y defenderse de grupos rivales.

Cuando las tribus se establecieron

el matrimonio permitió la mezcla de los pueblos

de hombres y mujeres sin conflicto.

Durante cientos de años

el matrimonio en occidente significó un negocio,

una forma de establecer vínculos sociales o políticos,

y de asegurarse la supervivencia.

Fue a partir del siglo XVIII cuando, tanto en Europa como en América,

se empezó a concebir el amor como motivo para casarse.

Hombres y mujeres nos necesitamos para la supervivencia de la especie.

Pero, no logramos llevarnos bien.

¿Cuántas de las diferencias en el comportamiento

de hombres y mujeres que vemos a diario

tienen una raíz biológica?

¿Cuántas las impone la sociedad?

Un lugar para buscar la respuesta es el cerebro.

Tenemos muchísimas semejanzas,

las estructuras básicas son las mismas,

las características funcionales de las estructuras son las mismas,

pero también hay muchas diferencias sutiles en algunos casos,

en la neuroquímica o en la estructura.

Evidentemente hay un rol biológico,

pero el que eso nos impida o no entendernos, no sé si es tan obvio.

Mara es neurobióloga.

Allan es escritor y ha participado también en "El ser creativo",

el Primer Congreso de Mentes Brillantes

celebrado en Málaga.

Su último "best seller" se titula:

"Porqué los hombres quieren sexo y las mujeres necesitan amor".

Un cliché, pero...¿realmente es así?

Más testosterona

provoca que conductas como la lucha o el sexo

sean más frecuentes en ellos.

A mismo tiempo modela su cuerpo haciéndolo más musculoso,

físicamente más fuerte.

Se cree que por este motivo durante la evolución

el hombre se especializó en la caza

y la mujer en la recolección de comida

y el cuidado de los hijos.

Este reparto de tareas

podría haber generado diferencias en el cerebro de hombres y mujeres

favoreciendo que ellos desarrollasen

una mayor capacidad espacial y visual

necesarias para localizar y matar la presa;

y ellas, en cambio, desarrollaron las habilidades verbales

para construir una familia.

Muchos piensan que el legado de estas diferencias persiste.

Algunos estudios recientes indican que tras un simple ligoteo

muchas mujeres hacen planes de futuro con su amante

mientras que los hombres no.

Pero, esto no significa que los hombres sean más promiscuos.

A los varones les preocupa mucho más la infidelidad sexual

aunque no haya amor.

Y a las mujeres les preocupa mucho más la infidelidad emocional,

el que el otro se enamore,

el que esté con otra pareja sexual no le importa

en tanto en cuanto no se ponga en riesgo

el apego afectivo con su pareja.

La genética y las hormonas

modelan nuestro cuerpo antes de llegar a este mundo.

Durante el embarazo se producen

flujos hormonales que configuran nuestro cerebro.

A los pocos meses de nacer ya se observan diferencias

en el comportamiento de uno y otro sexo.

Los niños prefieren mirar objetos, las niñas una cara humana.

El sistema emocional en la mujer se recluta de una forma diferente,

es decir, se activa de una forma diferente que en el hombre

frente a determinados sucesos con componente emocional

tanto positivos como negativos.

Amígdala es una estructura

que está incorporada en el circuito de la emoción.

Se ha estudiado su relación con el miedo,

su relación con el reconocimiento de cara.

Y, por ejemplo, sabemos

que los niveles de oxitocina, que es una hormona femenina,

en la amígdala medial se correlacionan directamente

con cómo uno reconoce la expresión emocional en las caras.

Estas diferencias biológicas podrían explicar

porqué las mujeres intuyen con mayor facilidad

el estado de ánimo de otras personas.

Los escáneres cerebrales dan algunas pistas,

pero no la causa de las desavenencias conyugales.

La guerra entre cerebros masculinos y femeninos

es también una guerra de sexos.

En 1879, Gustav Levòn, un prestigioso académico

y uno de los fundadores de la psicología social,

afirmó que las mujeres inteligentes son tan poco frecuentes

como un gorila con dos cabezas.

Fue la excusa perfecta para que durante largo tiempo

los hombres ignorasen a las mujeres.

El sexo de nuestro cerebro

no está tan marcado como el de nuestro cuerpo.

El motivo, es que la diferenciación genital del feto

ocurre en el primer trimestre del embarazo.

La del cerebro en la mitad de la gestación,

esto permite que las hormonas encargadas

de masculinizar o feminizar el cerebro

puedan actuar de modo diferente en uno y otro caso.

Parece que los elementos postnatales no son tan importantes.

Pueden potenciar o no determinadas conductas, o pueden esconderlas,

pero lo que es el sustrato biológico subyacente

seguramente es previo.

El plan maestro del cerebro puede estar establecido de antemano,

pero, las experiencias que vivimos con la familia,

jugando o viendo la televisión,

modifican la estructura y el funcionamiento

de nuestro cerebro.

Esta plasticidad es la base de todo el aprendizaje

y el desarrollo mental de una persona.

El hecho de intentar justificar las cosas por la biología

o dejar de justificarlas por la biología

yo creo que es un error.

Las cosas están como están, son como son;

ahora estamos entendiendo cada vez más.

Yo creo que el cambio no tiene que hacerlo la biología

sino el cómo la utilizamos, cómo utilizamos esa información.

Y seguramente el cambio es más social y más educacional

que no el intento de buscar una explicación biológica

para algo que estamos haciendo nosotros.

En cómo resolvemos los problemas.

Sí.

La autora de "El cerebro femenino"

profundiza ahora, en su nuevo libro "El cerebro masculino",

en la biología y la estructura cerebral de los hombres.

Te mostrará el tema de la masculinidad

en sus diferentes etapas.

El libro "¿Por qué somos niños y niñas?"

acerca a los más pequeños

las diferencias anatómicas entre hombres y mujeres

con el propósito de que conozcan y respeten

su propio cuerpo y el de los demás.

El libro "Hombres y mujeres: cerebro y educación"

aborda el cerebro masculino y femenino

como iguales en inteligencia,

pero diferentes en estructura, funcionamiento

y formas de aprendizaje.

En el DVD en inglés "Tale of two brains",

historia de dos cerebros;

el cómico Mark Gungor

utiliza expresivos chistes sobre lo distinto que pensamos, actuamos

y nos comunicamos los hombres y las mujeres.

Subtitulación realizada por María Sanz de Blas.

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tres14 - Hombres y mujeres

28 nov 2010

Los animales tardan minutos en elegir pareja. Los humanos, sin embargo, necesitamos hasta año y medio. Es la fase del amor romántico. Un ritual de cortejo en el que vemos al otro como alguien especial. Un alto nivel de dopamina en el cerebro hace que ignoremos los defectos de nuestro amante. Otras dos hormonas, la vasopresina y la oxitocina, se encargan de estimular lazos con la pareja. El deseo y la confianza, o los celos y la incomprensión, todo sucede en los cerebros de mujeres y hombres. Por eso puede estudiarse científicamente. Unos como la neurobióloga Mara Dierssen y el escritor Allan Pease analizan cómo sienten y se relacionan mujeres y hombres. Otros como la prestigiosa antropóloga neoyorquina Helen Fisher, estudia la química del amor. tres14 habla con ellos para saber ¿en qué nos parecemos los hombres y las mujeres? ¿cómo reacciona el cerebro cuando nos enamoramos? ¿cuál es la fórmula de las parejas que duran? ¿en qué se fijan los hombres?.

Y además en este programa hablamos de:

amor químico; ¿somos tan diferentes los hombres y las mujeres?; ¿en el origen todos somos hembras?; ¿el amor es universal?; ¿por qué el beso es el símbolo del amor?; ¿nacen más niñas que niños?; ¿cuál es el origen del matrimonio?; la prueba del embarazo; el niño sueco Pop elige su sexo. 

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