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Para todos los públicos tres14 - Embodiment - Ver ahora
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Subtitulado por TVE.

Mens sana in corpore sano.

La conexión entre mente y cuerpo tiene nombre: embodiment

y nos permite situarnos dentro de nosotros mismos.

Con la técnica adecuada también nos permite sentir el cuerpo de otros.

Veamos qué cuentan los que investigan

esos intercambios cuerpo-mente:

el ingeniero Mel Slater y la neurocientífica Mavi Sánchez,

construyen avatares en 3D;

los neurocientíficos Manos Tsakiris y Ana Tajadura

trabajan para que podamos sentir otras caras y otros cuerpos;

la psicólogas Dolors Soler y Susana Pérez

ayudan a pacientes que no reconocen parte de su propio cuerpo;

y el metaartista Jaime del Val

nos relata su especial concepto del cuerpo.

A ellos es preguntamos.

“Nada.”

“Es un objeto, no es un ser vivo.”

“Solo hay cuerpo sin mente.”

“Una mente no corpórea.”

“Un zombie.”

“Un zombie.”

“Es una pena.”

A la derecha, una mano de goma.

A la izquierda, escondida, la tuya, la de verdad.

¿Crees que esta investigadora puede conseguir con sus caricias

que percibas la de goma como si fuese tuya?

“Hay una correlación entre la información visual,

que es la que uno percibe en el brazo de goma,

y la información táctil que se percibe en el brazo propio.

Y esta ilusión de propiedad del brazo de goma y a la vez produce

una cierta ilusión de que la posición del brazo real

está desplazada hacia el brazo de goma.

Es una ilusión propioceptiva.”

En el laboratorio de Tsakiris,

la suma entre vista y tacto activa los mecanismos cerebrales

que nos permiten sentir una cara extraña como propia.

Ante una amenaza, la reacción es instintiva.

“Nos reconocemos en el espejo por el feedback,

toco mi cara y al mismo tiempo veo que está siendo tocada.

Esta integración continua de señales sensoriales

nos permite construir una representación mental.

Pero envejecemos y cambiamos

y debemos actualizar esta representación mental

y asimilar los cambios.

Nuestros cerebros recogen información del ambiente de forma constante

y así vamos actualizando la imagen de nuestro cuerpo.”

Cada mañana, cuando te despiertas, tu cerebro se dispone

a reconocerte tal y como eres.

Con mejor o peor cara, cada día tus brazos son igual de largos,

tus pies siguen en el mismo lugar y tu barriga es la misma.

Pero el cerebro cuenta con algunas puertas abiertas

para convencerlo de meternos en otros cuerpos, en otras caras.

Es lo que se conoce como embodiment.

“Bueno, el embodiment es, en el mundo real,

la sensación de que estamos dentro de nuestro propio cuerpo,

que es algo que, de hecho, se puede alterar en algunas patologías,

en algunas alteraciones neurológicas.

Y en el mundo de la realidad virtual, que es en el que trabajamos,

es la sensación de estar dentro de un cuerpo virtual y sentirlo como propio.

En el EventLab, en Barcelona,

utilizan la realidad virtual para meternos en otros cuerpos.

Para conseguirlo, primero hay que calibrar este traje

con el cuerpo virtual.

El siguiente paso es transferir este cuerpo virtual,

confeccionado a medida, al escenario real.

Se trata de un auténtico probador de cuerpos.

“La sincronización es la clave.

Cuando miras abajo

debe haber una sincronización entre movimiento e imagen.

Al mirar abajo ves un cuerpo y hay una sincronización

entre la dirección de tu cabeza y la mirada.

Así, cuando te mueves ves el cuerpo virtual moverse

y si algo ficticio te toca

y toca el cuerpo real al mismo tiempo lo sientes en tu cuerpo.

El cerebro integra estas señales multisensoriales

en una percepción general y te dice “este es mi cuerpo”.”

Las técnicas del embodiment

incluso nos permiten introducirnos en el cuerpo de un Ken o una Barbie.

Precisamente ella ha sido acusada cientos de veces

de incitar a la anorexia,

un trastorno que hace que nos veamos con más quilos.

Un avatar podría servir para tratar la enfermedad

porque es capaz de hacernos sentir más delgados y también más gordos.

Personas delgadas que ven y creen que tocan una barriga enorme

acaban asumiendo que su peso ha aumentado.

“Les hicimos una prueba.

Les pedimos que ajustaran su barriga virtual

a la medida de su barriga real hasta que sentían:

“Ok, esta es mi barriga”.

Después del experimento,

los que habían sincronizado su movimiento con la imagen

sobreestimaron la medida de su barriga real.

Por lo tanto, a corto plazo, esta sincronización afectó

a su propia imagen corporal.”

Entrar en la piel de otros también permite modificar actitudes.

Se puede combatir el racismo,

y también ayuda a comprender el sufrimiento de los demás.

En este experimento del EventLab,

se trata de meterse en el cuerpo de un preso de Guantánamo.

“Puedes leer sobre esto en el periódico o ver documentales

sobre realidad virtual, pero cuando lo experimentas tú mismo

es muy diferente.

Entonces es cuando sabes cómo es vivir esta situación.

Lo llamamos periodismo inmersivo.”

Escuchar a nuestro cuerpo, nuestros latidos, nuestros pasos,

cada golpe que damos, también sirve para tomarnos las medidas.

Ana Tajadura investiga cómo manipular los sonidos que producimos

para que creamos que estamos en otro cuerpo.

“Cuando interaccionamos con objetos en el entorno,

estamos produciendo un montón de sonidos que realmente son ricos

en información sobre nuestro cuerpo.

O sea, ahora mismo estoy haciendo...

estoy dando golpecitos en esta silla y, aunque no mire,

estos golpecillos me ayudan a saber dónde está mi mano.

O si tiro un objeto, el impacto de ese objeto me está diciendo

como de fuerte lo he tirado, como de fuerte es mi cuerpo.

Entonces esa información está ahí y ahora lo que estamos viendo es que,

de hecho, si manipulas esa información,

también puedes hacer que una persona se sienta en un cuerpo que puede ser

bueno, que puede tener los brazos más largos o puede ser más fuerte”

Escuchar, mirar y tocar tu cuerpo, mi cuerpo u otros cuerpos.

Tan sólo así, puedes reconocerlos como propios o como ajenos.

¿Cuándo descubre un bebé que tiene cuerpo propio?

Cuando nace el vínculo con la madre es tan grande

que aún no tiene conciencia de que él es una realidad y su madre otra.

Hacia los tres meses de vida,

empezamos a descubrir que tenemos un cuerpo propio.

Lo primero que encontramos son nuestras manos y pies.

Después nos damos cuenta de la utilidad de nuestro cuerpo

para manipular el entorno.

Poco a poco, asumimos las dimensiones

y la utilidad de nuestro físico.

Conforme nos relacionamos con el mundo que nos rodea,

vamos construyendo el mapa de nuestro propio cuerpo,

distinto al de nuestra madre.

La forma más burda de embodiment es quizás la que podemos conseguir

con un simple photoshop.

En estas imágenes las protagonistas de obras de arte clásicas

pasan por el filtro de los tiempos contemporáneos.

Lo mismo pasa con las modelos y famosas.

El photoshop las sumerge en cuerpos irreales sin defectos

y falsamente esbeltos.

En busca de la felicidad,

muchos recurren a las infiltraciones de botox.

Una neurotoxina que borra arrugas.

Pero los cambios faciales que produce se traducen también

en cambios mentales que no siempre suponen felicidad.

El botox afecta a los músculos de la cara

y eso puede transformar la sonrisa.

Esta pérdida de expresividad se traduce en nuestro cerebro

disminuyendo nuestra capacidad para sentir emociones

y para empatizar con los demás.

Meta, body, cuerpo, corporeidad, arte, mente, cuerpo, embodiment.

La ciencia usa técnicas de embodiment para dar vida

a brazos falsos o humanizar robots.

El arte explora el viejo territorio cuerpo-mente

desde las nuevas tecnologías.

Jaime del Val, metartista, tiene su propia visión de lo corpóreo.

“Movimiento, cuerpo, percepción.

Son todo palabras que caen dentro del ámbito de este programa: Embodiment.

Es algo que estamos intentando definir desde muchos puntos de vista.

¿Cuál es el tuyo?

¿Qué, qué es lo me dices tú de la palabra embodiment?”

“Pues muchas cosas.

Por un lado, embodiment te apunta a la necesidad de redefinir el cuerpo,

no como un ente ya dado, sino como un proceso constante de formación.

Para mí el cuerpo hay que entenderlo siempre en términos de movimiento,

porque mi particular visión de las cosas,

tanto en el trabajo artístico como más filosófico,

es intentar replantearse, justamente, como percibir el mundo,

no en términos de algo ya dado, ya constituido, sino como movimiento.

O sea, entender todo lo que nos rodea, entendernos a nosotros mismos,

como siempre, en movimiento,

cuál es el movimiento que hay detrás de las cosas, ¿no?

Entonces el cuerpo entendido como movimiento, eso es...

eso sería mi aproximación al embodiment.”

“El pensamiento de que existe algo que no sea movimiento

tiene su historia.

De repente surge por primera vez, hace 2.500 años,

la idea de que el intelecto es algo distinto del mundo sensorial,

del movimiento y del cuerpo.”

“¿Hablas de las ideas o la mente por un lado y el cuerpo por otro?”

“Eso, surge históricamente, la idea de que esas dos cosas

pueden estar separadas, surge hace 2.500 años.”

“En el caso de Descartes, para mí es fundamental entender

como la perspectiva renacentista, dos siglos antes,

había estructurado la percepción.

En el Renacimiento se construyen por primera vez

lo que eran máquinas perspectivitas,

máquinas que consistían en una ventana con un marco, con una red”

“Y, muy importante,

un punto al cual el pintor tenía que fijar su cabeza.

Era una máquina de fijación perceptual.

Entonces, esto estaba materializando,

literalmente, antes de que surgiera filosóficamente ese pensamiento,

estaban utilizando el dualismo entre sujeto y objeto.”

“Tenemos de un lado esa división típica de Descartes, ¿no?

De mente y cuerpo por un lado.

Luego, hay quien dice, como tú, que pues no hay tal división

o tal división es un poco rara.

¿Cómo defines tú la mente, en esa división o no que existe?”

“Bueno, para mí la mente es el elemento sobrante.

Para mí la mente es una ficción cultural.

Es una construcción que tiene su historia precisa.

O sea, cuando empieza a definirse la noción de mente,

cuando empieza a pensarse que existe algo llamado mente,

que es distinto del cuerpo...”

“ Eso tiene su historia y surge,

grosso modo, hace 2.500 años y se ha hecho dominante.”

“Por eso se cree en ella como una especie de ficción intoxicante,

una especie de religión.

Vivimos en eso todavía, en esa religión de la mente, ¿no?

Pero yo no creo en ella.

O sea, para mí, digamos que de la ecuación cuerpo-mente,

lo que sobra es la mente.

Para mí no hay fenómeno de los que llamamos mentales,

que no sea corpóreo.

La expresión corporal es muy poderosa.

El ballet puede inducir mejoras importantes

en los enfermos de Parkinson.

El ejercicio mejora el estado físico del enfermo

y la música le da un ritmo que seguir e influye en su ánimo.

Todo esto ayuda a que el enfermo descubra nuevos movimientos y,

en definitiva, la nueva realidad de su cuerpo.

Esos cambios se traducen en el cerebro.

El equilibrio se recupera un poco y aumenta la eficacia

de las medicinas destinadas a restaurar

los bajos niveles de dopamina en el cerebro,

causa de la enfermedad del Parkinson.

Cuando una persona muere, cuando deja de respirar

y su corazón ya no bombea sangre,

las células de su cuerpo dejan de recibir oxígeno.

Aunque continúan funcionando, esta falta de oxígeno

hace que las células pierdan su estructura y liberen

una serie de enzimas que son las que inician el proceso de descomposición.

Se crea el ambiente ideal para que las bacterias

que habitan nuestro cuerpo empiecen a digerirlo.

¿Pero qué pasa con la mente?

Algunos investigadores en embodiment trabajan para que algún día

nuestra mente nos sobreviva,

sintetizada y capturada en un ordenador.

“Damasio, una de las cosas más bonita que dice,

es que el cerebro no existe sin un cuerpo.

Los nervios que llegan hasta la punta del dedo gordo de tu pie”

“Ahora, sabido qué no es la mente, o que no existe,

¿qué cómo es tu percepción corporal, tu embodiment personal?

¿O cómo debiera ser el embodiment?”

“Para mí, la transformación más radical

que podemos hacer del cuerpo, no es ya hacer operaciones,

digamos, físicas en un cuerpo que ya percibimos de una forma determinada,

sino transformar la percepción en sí misma.”

“¿Te atreverías a darme los 3 consejos,

las 4 cosas que podría hacer alguien para empezar a percibir

de una manera distinta el cuerpo?”

“A cualquiera que esté oyendo el programa,

le invito a que coja su smartphone, si es que lo tiene, yo no lo tengo.

Si, si lo tienen, o cualquier cámara que tengan a mano,

y, en vez de ponerse a hacer la típica foto,

con un encuadre a distancia, un encuadre fijo, ¿no?,

o la típica grabación con un encuadre fijo a distancia;

que empiecen a moverse por todas partes.

Como a mover radicalmente la visión, a torcer el encuadre,

a generar visiones borrosas, visiones macro.

Todo lo contrario de lo que es ese encuadre preestablecido.

Que empiecen como a movilizar la percepción y a ver de otras maneras.”

“ Otro que me gusta mucho es el desalineamiento temporal.

Creo que estamos coreografiados como en una temporalidad muy lineal.

No solemos ni mirar al cielo, ¿no?

Entonces, una cosa que es muy bonita y muy impresionante,

del efecto que causa siendo tan sencilla, es probar a moverse,

a caminar por la calle, a una velocidad de...

un centímetro por segundo. O sea, moverse” “Muy lento.”

“En un lugar como la calle, donde uno se mueve súper rápido.”

Un avatar es un cuerpo virtual que aloja la mente de una persona.

El más popular es el protagonista de la película de James Cameron, Avatar.

Pero el primer avatar de las pantallas fue el presentador

de la serie Max Headroom.

Un personaje que en los años fue icono del movimiento ciberpunk.

Dentro de este busto parlante virtual

se encuentra la mente del periodista Edison Carter.

Tras fallecer en un accidente de motocicleta,

los responsables de la cadena de televisión para la que trabaja

se las arreglan para introducir su mente en este cuerpo virtual.

Cada vez que se activa, repite compulsivamente,

“Max Headroom, Max Headroom”, es decir, “altura máxima”,

justo lo que decía el cartel que leyó justo antes del golpe mortal.

Tu cuerpo cuenta

con 37 millones de millones de tipos de células distintas.

Tienes unos 300 huesos,

200.000 kms de venas por las que circulan unos 5 litros de sangre.

Cada día segregas un litro de saliva y tu pelo crece 0,35 cms.

Si te pinchan, el tiempo que tarda la piel en transmitir a tu cerebro

la señal de dolor es poco menos de 1 segundo.

Cuando la señal llega al cerebro se encuentra con una masa

de entre 50 y 100 mil millones de neuronas conectadas entre ellas.

Todo lo que siente tu cuerpo modifica tu mente,

desde el dolor hasta una caricia.

Jan Scheuerman sufre una enfermedad degenerativa

que afectaba a las neuronas del cerebelo,

el lugar del cerebro desde el que controlamos

la coordinación muscular y el equilibrio.

Con ayuda de un brazo robótico que puede controlar con el pensamiento,

ha vuelto a mover objetos a su voluntad.

El sistema cuenta con 2 sensores de 4x4 mm

implantados en el córtex cerebral de Jan.

Esos sensores recogen la actividad cerebral de la corteza motora

y la envían a un procesador que interpreta las señales

y las traslada a su brazo mecánico,

encargado de ejecutar las acciones que ella desea.

En un segundo, la vida te puede situar en un nuevo cuerpo.

Ocurre cuando a causa de un accidente se acaba en silla de ruedas

o se pierde un brazo o una pierna.

Pero en algunos casos, la mente puede quedar atrapada en un físico anterior

y sentir un miembro fantasma, un miembro que no está.

“Tú sufres una amputación o, por ejemplo, dejas de sentir tus piernas,

pero en tu cerebro, tu esquema corporal permanece intacto.

Y tu cerebro está acostumbrado a recibir información constante

de ese cuerpo y ese cuerpo en movimiento.

Con sensaciones y con movimiento.”

Estos desajustes en el mapa mental corporal

también desorganizan el cerebro y se traducen en dolor

en esa parte del cuerpo que no existe.

“Que las personas que tienen dolor crónico sienten en zonas del cerebro

que no pertocaría sentir o que les cuesta mucho más resolver

de una manera virtual tareas motoras.

Y que esto, de alguna manera, nos indica que sus mapas de acción,

en el cerebro, se han desorganizado.

Algunos pacientes que me explican pues que...

después de una lesión medular, donde han dejado de sentir sus piernas,

pero tienen una sensación interna mental de notar las piernas

tal y como las notaron la última vez que las sintieron,

que fue pues momentos después del accidente.”

“Nosotros, lo que hacemos es utilizar estrategias

para construir nuevamente esa imagen,

corregir esa incongruencia en esa información sensorial

que se ha ido aprendiendo, ese patrón erróneo.

Ponemos al sujeto ante una cámara y una pantalla.

La cámara captura su imagen y la traslada a la pantalla,

donde la integramos con unas piernas en movimiento.

Lo hacemos en combinación de técnicas de estimulación cerebral

que lo que hacen es, de alguna manera,

facilitar que esas redes neuronales se reconecten o se reorganicen

en patrones funcionales más adaptativos.”

“Tú te ves en una televisión y ves unas piernas,

que eres tú la que estás andando, y además está muy bien recreado:

aparece un camino con subidas y bajadas.

Y tienes la sensación, haciendo el movimiento,

que ves que realmente las piernas funcionan.

Te da la sensación que eres tú la que está andando.”

Victoria tampoco puede caminar.

El embodiment le ha permitido introducirse en el cuerpo

de una bailarina, una compañera de la misma compañía.

Se trata del proyecto “the Machine to be another”,

un colectivo formado por científicos y artistas.

En la danza, cuerpo y mente son inseparables.

Por eso bailar cambia nuestra propia percepción.

“Bailar puede modificar nuestro mapa corporal.

Porque precisamente los bailarines conectamos mucho con nuestro cuerpo.

Esto puede ser positivo y, a la vez, negativo:

positivo porque tenemos un dominio

y nos produce mucha satisfacción siempre que las experiencias

sean positivas; y negativo porque al estar tan conectados

con nuestro cuerpo, nuestro mapa corporal, lo que tenemos es...

también nos bloqueamos más con nuestro cuerpo:

siempre que hay una experiencia que no dominamos,

bloqueamos o tenemos tensiones.”

Susana Pérez es bailarina y psicóloga

y trabaja en un proyecto de investigación

para conocer los beneficios que comporta la danza.

“Consiste en pasar un dibujo de la figura humana, que se le pide:

“dibuja una persona, una persona lo mejor posible”.

Luego hacemos la clase de danza y después volvemos a pasar al dibujo.

El dibujo que podemos observar es de una niña de 5 años.

Podemos ver el dibujo, el segundo dibujo

que ha mejorado la proporción. ¿Por qué?

Porque tiene más conocimiento de su cuerpo.

Hay un mayor número de dedos,

o sea, en el primer dibujo hay menos dedos de la mano respecto al segundo.

El cuello en el primer dibujo está como no está bien formado;

en el segundo se puede realmente detectar que es un cuello.

Luego también hay una serie de detalles que en el segundo dibujo

aparecen, como sería unos pendientes o sería un lacito en la cabeza.

Esto sería que tiene una mejor autoestima

respecto al primer dibujo.”

Nuestro cuerpo y nuestra mente forman así una pareja de baile indivisible.

Y son las infidelidades entre ambos

las que provocan desajustes en nuestro mapa corporal.

“Tu mente siempre va a estar en un cuerpo,

pero no tiene tu cuerpo tal y como lo concibes ahora.

“Esto ni es deseable ni es posible.”

“No lo creo.”

“Es posible, pero no creo que lo veamos.”

“No lo sé.” “Quizás.”

“Me gustaría pensar eso.”

Parece que el cuerpo no sólo recibe órdenes del cerebro,

también le da algunas porque el cerebro es parte del cuerpo.

Va todo junto: cuerpo y mente.

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tres14 - Embodiment

23 nov 2014

En el Tres14 queremos analizar la conexión entre cuerpo y mente a través del embodiment. Conversamos con el metaartista Jaime del Val y gracias al testimonio de neurocientíficos como Manos Tsakiris o Mavi Sánchez aprendemos como situarnos dentro de nosotros mismos.

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