www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
968474
Para todos los públicos tres14 - Arquitectura
Transcripción completa

Subtitulado por Teletexto-iRTVE.

Construir para destruir.

Destruir para reconstruir.

Lo llamamos arquitectura.

El hombre ha recubierto buena parte de la tierra

con cemento, hierro, hormigón, cristal y aluminio.

Ahora nos toca mirar hacia el entorno,

pensar en el paisaje, en la superficie,

en la creciente población de la tierra.

Hemos diseñado puentes, carreteras y rascacielos;

imponentes, cómodos, escultóricos...

Pero eso ya no es suficiente,

el reto se llama ahora sostenibilidad.

En Brasil, en medio de la nada se construyó

uno de los proyectos arquitectónicos más audaces de la historia.

Se trata de Brasilia, la capital de un país

que a principios de los años 60 buscaba un nuevo comienzo.

El arquitecto brasileño Óscar Niemeyer

idea una ciudad planeada hasta el más mínimo detalle.

Un entorno que promoviera

la igualdad social y la confianza en el futuro.

Brasilia buscaba expresar la identidad y las aspiraciones

de una nueva nación

devastada por la pobreza y las enfermedades.

La capital de Brasil iba a demostrar

que la arquitectura puede trasformar la sociedad.

Cinco años después de su inauguración

Brasilia ya no es la ciudad igualitaria

que fue en su día.

El centro es caro y los pobres viven en favelas

que con los años han ido rodeando la ciudad.

El sueño de Brasilia falló.

Pero hoy la arquitectura

sigue buscando la manera de ofrecer soluciones

para una convivencia mejor y más sostenida.

El arquitecto Albert Cuchí

cree que la forma de construir hoy en día

puede ser sostenible sin ser cara.

Para sus compañeros de profesión Gerardo Wadel y Fabián López

hay que pensar además en cómo será la vida de un edificio

desde que se crea y hasta su derribo.

Para el catedrático en arquitectura Luis Fernández

y el arquitecto Alejandro Zaera

lo mejor y más respetuoso con el entorno

es edificar a lo alto y no a lo ancho.

A ellos les pedimos un adjetivo que describa la arquitectura actual.

Más que un adjetivo, sería un verbo: reinventarse.

Autista, porque está alejada de la realidad ecológica del planeta.

Podemos describirla como la arquitectura de espectáculo.

Global.

El modelo que podemos aprender de nuestras ciudades tradicionales.

Friburgo, en Alemania.

Compacta, discreta; Friburgo es un buen ejemplo

o Exeter, en Inglaterra.

Los ensanches de las ciudades europeas

son extraordinarios modelos de ciudad

y el de Barcelona, el mejor de todos.

Nueva York.

Benidorm,

la ciudad con más rascacielos por habitante del mundo,

símbolo del turismo de masas.

Para los paisajistas, un crimen.

Para los arquitectos, una forma de urbanismo aceptable

porque es sostenible.

La clave, que ha crecido a lo alto y no a lo ancho.

Y así se ahorra en infraestructuras y en combustible para transporte.

Al hormigón y el cemento tienen mala prensa

y sin embargo son más ecológicos que el césped.

De hecho la ciudad verde,

la ciudad de los jardines y los chalets,

es la menos verde de todas.

Consume más energía, consume más suelo,

consume más recursos, consume más agua.

Entonces todas aquellas cosas que ahora mismo tenemos que ahorrar

las consume en exceso la ciudad dispersa.

Esta es la verdad incómoda

que defienden arquitectos como Luis Fernández.

Incómoda porque contradice el estereotipo de las ciudades

como grandes villanos medioambientales.

Porque afirma que viajar en ascensor

es la mejor manera de ocupar el planeta.

En los últimos 50 años

las ciudades han crecido en la dirección equivocada:

a lo ancho y no a lo alto.

Al frente de esta moda

Estados Unidos y el arquitecto Frank Lloyd Wright,

que desde su refugio en el desierto de Arizona

estableció cómo debía ser la América moderna.

Ciudades formadas por una red de casas unifamiliares dispersas

conectadas entre sí por carreteras.

El auge del automóvil favoreció

que el modelo de Wright se convirtiese en una plantilla

para construir ciudades en buena parte del planeta.

Extender la nostalgia por la vida en la naturaleza

a la vida en la ciudad

es...

no sé si es un error,

no era un error cuando los únicos que consumían petróleo

eran los americanos y los europeos

y entonces el petróleo era barato

y podíamos permitirnos el lujo de consumir energía muy barata

y producir gases de carbono.

Hoy, la palabra clave es densidad,

una palabra que a Alejandro Zaera le gusta.

Es uno de los arquitectos más prestigiosos del momento.

Vive en Londres y trabaja a escala planetaria.

Proyecta rascacielos residenciales en Corea y Malasia,

a la vez que rehabilita el corazón financiero de la capital británica.

Cuanto más densa es una ciudad, menos naturaleza invade.

En una urbe compacta es más fácil y más barato construir

redes de abastecimiento eléctrico y de agua.

El uso del coche se reduce

y el de transporte público aumenta.

Un habitante de Houston, una ciudad de dos millones de habitantes

dispersos en 1.100 kilómetros cuadrados

consume seis veces más energía en transporte que uno de Londres

donde viven siete millones de personas en un área similar.

La ciudad, en sí, compacta

no es necesariamente la ciudad de los rascacielos,

no son los Manhattans que hay en América, en Europa, en Asia.

No, la ciudad compacta es la ciudad europea,

la ciudad europea tradicional.

Una ciudad que puede llegar hasta 10 o 12 plantas,

no tiene porque ser una ciudad extensa de una planta o dos,

pero que consigue que vivamos juntos de una forma muy sostenible.

La ciudad europea es ligeramente más eficaz

que la ciudad en torre.

Lo que pasa es que hay sitios, por ejemplo en Hong Kong,

donde la densidad es tal

que la ciudad europea no funciona.

En los próximos 40 años

dos mil millones de asiáticos van a cambiar el campo por la ciudad

y no hay suelo para todos.

Los rascacielos son la mejor solución

para acoger a tanta gente.

Símbolos de modernidad,

los rascacielos nacieron en Chicago y han madurado en Asia.

Pero, a partir de una determinada altura

el precio para construir y mantener estos colosos se dispara

y convierten las ciudades en islas de calor que devoran energía.

¿Cuánto puede crecer una ciudad sin tener problemas de gasto energético?

No está claro.

En China

no sé si hay 200 ciudades previstas,

200 ciudades de tres millones de habitantes

en los próximos 20 años.

Entonces, están, de alguna manera

descentralizando las ciudades en...

en núcleos urbanos secundarios

para quitarles presión a las grandes urbes.

Que eso sea la forma de hacerlo.

Yo, la verdad, es que no veo otra forma de hacerlo.

Los archipiélagos urbanos están reemplazando a las megaciudades.

Cada individuo vive y trabaja en una ciudad isla

estrechamente conectada con las otras.

Como en Tokio, 37 millones de habitantes

están repartidos entre la capital

y los 87 pueblos y ciudades del alrededor.

El clima también debería condicionar el tipo de edificios que construimos

Pero, en las últimas décadas hemos utilizado el mismo modelo

en Rusia, los Emiratos Árabes, en Brasil y en Canadá.

A lo mejor, sitios como Dubai

a lo mejor habría que prohibir

que se construyeran ciudades en esos sitios

porque son climas

que construyas lo que construyas sabes que te comprometes a mantener

un nivel de aire acondicionado

que no tiene sentido.

A lo mejor los climas templados

son los climas en los que la humanidad tiene que vivir, no sé,

estoy haciendo como ciencia ficción

porque evidentemente no puedes ahora cerrar Dubai.

La urbe más eficiente es la que surge de combinar los rascacielos

y los ensanches de la ciudad europea

como París, Turín o Rotterdam

donde se quieren construir rascacielos en el centro histórico

para aumentar la densidad de la ciudad.

Siempre es mejor construir donde se ha construido antes

que construir, digamos, en donde no se construyó nunca.

Tenemos que proteger el paisaje que nos queda

y, para ello, es esencial la política de reutilizar, de rehabilitar

y muchas veces de reconstruir

o volver a construir donde ya una vez hubo un edificio.

La construcción de un tipo de edificio

a veces la marcan los propios gobiernos.

En este debate también hay un trasfondo político y sociológico.

La vida en altura es más humana.

La ciudad densa facilita el contacto entre la gente

y genera más tráfico de ideas que las urbanizaciones.

Una de las labores importantes que tenemos los arquitectos

y los profesionales de este sector en los próximos años

es ser capaces de vender la imagen contraria,

que es la imagen de la ciudad compacta,

de la gente viviendo en apartamentos,

de la gente viviendo en estructuras urbanas de alta densidad,

de la gente usando el transporte público,

etcétera, etcétera.

El filósofo Jean-Jacques Rousseau nos quiso advertir con esta frase:

"Las ciudades son el abismo de la especie humana".

200 años después las ciudades parecen la mejor solución

para permanecer en este planeta.

El Taipei 101, en Taiwán, tiene conexión a Internet vía satélite

y sus ascensores son los más rápidos del planeta.

Tardan a penas 40 segundos en alcanzar el piso 89

a una velocidad de más de 60 kilómetros por hora.

Incorpora un sistema de cierre hermético

muy parecido al de los aviones

para evitar el dolor de oídos al moverse a tanta velocidad y altura.

En el norte de Europa existen viviendas que se abastecen solas,

pero aquí en España son casi anecdóticas.

Hay una casa medianamente autosuficiente

en Villafranca del Penedès, Barcelona.

Genera su propia electricidad a través de placas fotovoltaicas.

La vivienda recoge, almacena y depura el agua de la lluvia.

Pero, además el agua de la ducha, la lavadora y los lavabos

se reutiliza gracias a un circuito cerrado.

También existen casas pasivas

que gastan menos de 10 kilovatios hora por metro cuadrado al año,

cuando el promedio de una normal es de más de 100.

Es Damasco.

Los orígenes de la actual capital de Siria

se remontan a hace 12.000 años.

Ubicada en la región del río Barada,

la urbe fue centro de atención y objeto de interés

de numerosos reyes y conquistadores.

Hoy la ciudad está habitada por más de cuatro millones de personas.

Son las termitas.

Estos arquitectos construyen auténticos castillos

a partir de la celulosa, la saliva y elementos del suelo.

Son estructuras que pueden medir hasta 9 metros de altura

y acoger hasta más de un millón de individuos,

lo que equivaldría a que el ser humano

construyese edificios de cientos de pisos de altura.

Su diseño, altura y orientación

permiten el flujo de aire entre el exterior

y la multitud de túneles del interior.

Así, los nidos equilibran la humedad y la concentración de CO2 y oxígeno

dentro y fuera de él.

En longitud es la Gran Muralla china con sus 6.350 kilómetros.

En superficie, la estructura más grande

es la Terminal 3 del aeropuerto internacional de Dubai

con una extensión de un millón y medio de metros cuadrados.

En volumen es la fábrica Everette de la compañía Boeing en EEUU,

ocupa 13,5 millones de metros cúbicos.

En altura el rascacielos Burj Khalifa en Dubai

que alcanza los 828 metros.

Si el proyecto Isla de Cristal en Moscu se construye

será la estructura más extensa

con dos millones y medio de metros cuadrados.

Los problemas ambientales de la edificación,

además de la ocupación del suelo,

es la contaminación generada por el uso de recursos

para producir y evitar esos edificios.

Por ejemplo, aproximadamente una tercera parte

de las emisiones de CO2 de nuestro país

pueden ser imputables al sector de la edificación.

Para hacer frente a los impactos ambientales de la edificación

necesitamos una arquitectura sostenible

que sea capaz de procurar esa habitabilidad

sin esa necesidad de emisiones.

Albert Cuchí es un experto en sostenibilidad,

es doctor en arquitectura y medio ambiente,

y da clases en la Escuela de Arquitectura del Valles

de la Universidad Politécnica de Cataluña en Barcelona.

Asegura que la mayor parte de la arquitectura actual

no es sostenible.

Y afirma que hay que desterrar la idea

de que este tipo de arquitectura es mas cara.

La arquitectura sostenible no es más cara,

paga el precio justo de lo que vale.

Es ahora, con nuestra arquitectura contaminante

que lo que hacemos es pasar costos

al exterior, a otra gente, afuera o en el futuro.

Generalmente, los pobres

o la gente que vivirá en un mundo más contaminado y más destruido.

Gerardo Wadel y Fabián López son doctores en arquitectura

y trabajan "Societat Orgánica",

una asesoría que promueve la sostenibilidad

en el sector de la edificación.

Creen que es imprescindible tener en cuenta

el ciclo de la vida de la edificación

y su impacto ambiental.

Los proyectos sostenibles deben incluir una visión de ciclo de vida.

Esto es contar todas las fases

que tienen lugar en el ciclo de vida de los edificios.

Desde al extracción y fabricación de materiales

pasando por transporte, construcción, uso y mantenimiento;

hasta destino final de los derribos,

por ejemplo reciclaje o vertido de los residuos.

Cada una de estas fases se puede evaluar en indicadores

por ejemplo, emisiones de CO2, por ejemplo, toxicidad emitida,

y de esta manera se pueden encontrar los mejores caminos

para ahorrar impactos ambientales

y llegar a un ciclo de vida, digamos, de mejor resultado.

Abu Dhabi es la capital de los Emiratos Árabes Unidos.

Aquí, en el Golfo Pérsico, ingenieros y arquitectos trabajan

para crear la primera ciudad sostenible del mundo.

Así es como la promocionan, es la Masdar City,

una nueva urbe en medio del desierto.

Será la primera ciudad sin emisiones de CO2

y autosuficiente en energía.

En la Masdar City se apuesta por un modelo

en el que desaparece el motor de combustión en los vehículos,

se apuesta por el modelo ajustado de la demanda

o las necesidades del usuario

con unos vehículos de rápida respuesta

como taxis ligeros

que circulan permanentemente por la ciudad

y que el usuario, en un momento dado,

puede utilizar de forma puntual y a su medida.

Es un modelo basado en la energía eléctrica

como fuente energética de soporte.

Abu Dhabi quiere convertirse

en líder en el desarrollo de técnicas para energías renovables

porque sabe que su producto de exportación número uno,

el petróleo, se agotará algún día.

Unos paneles fotovoltaicos

generaran la electricidad que se consuma en esta ciudad

diseñada por el estudio del arquitecto británico Norman Foster.

La central solar de Masdar será la más grande del mundo.

Fundamentalmente se apuesta por la energía solar fotovoltaica

que a día de hoy es una tecnología de baja eficiencia

comparada con otras soluciones tecnológicas

ya que aprovecha muy pocos recursos de la energía solar que le llega,

aproximadamente el 25% es útil.

En Masdar se propone investigar,

dentro de la propia universidad que se va a fundar allí,

en tecnologías que ayuden a optimizar la respuesta fotovoltaica

como una verdadera fuente eficiente

para todas las prestaciones que van a haber en la ciudad.

Los edificios no tendrán más de cinco plantas

y se apiñarán como en una típica ciudad árabe,

así darán sombra a las calles y generarán corrientes de aire.

Unas torres eólicas recogerán las brisas del desierto

y expulsarán el aire caliente de la ciudad al exterior.

Tanto las aguas residuales como los deshechos ser reciclarán.

Yo creo que Masdar no es un modelo adecuado para España;

aunque de todas las experiencias

se pueden aprender cosas concretas que tengan utilidad.

Pero, probablemente, el problema en España

es cómo reconvertir nuestras ciudades

para que tengamos unas ciudades y una arquitectura sostenible.

Debemos buscar soluciones para ciudades cargadas de historia

Playa de Palma, una zona turística de Mallorca,

ha puesto en marcha un plan de rehabilitación urbana.

Su diseño será ecológico y sostenible.

Su objetivo es que en el 2030 haya cero emisiones de CO2

y el 100% de la energía sea renovable.

Se emplearán nuevos materiales naturales y reciclados.

Un ejemplo de esto podría ser

el rescate de una construcción en madera

que prácticamente se había abandonado.

O aislamientos térmicos basados en fibras vegetales como el cáñamo

o en fibras animales como la lana de oveja.

Yo creo que el futuro en el sector de la edificación

es rehabilitar el parque construido.

Esto son 12 millones de edificios en toda España.

Conseguir que se implante la arquitectura sostenible

no es sólo una moda,

se está convirtiendo en una verdadera necesidad.

La desaparición de los recursos limitados de la tierra

y la contaminación el medio ambiente

obligja a la ciencia a investigar para cambiar la piel

y la vida de las ciudades.

Sabemos lo que hay que hacer y disponemos de los recursos,

ahora nos toca covertir nuestras ciudades en sostenibles

y hemos de hacerlo cuanto antes

pero teniendo en cuenta cuestiones como:

Que pueda ser construido y habitado

sin hacerse cómplice de la contaminación.

Pesar en su impactos ambiéntales y preveer la manera de neutralizarlos

Sobretodo, preguntarse si es necesario construirlo.

Que esté al servicio de otros.

La envolvente.

Una arquitectura integrada

y potenciadora del sistema productivo sostenible.

Amiga de la tierra.

Discreta, bioclimática, compacta, eficiente.

Responsable, sostenible.

Sostenible.

Te recomendamos la web ecourbano.es.

Su objetivo es divulgar proyectos e iniciativas

para construir ciudades más sostenibles

y conseguir, así, disminuir en el entorno

el impacto de los sistemas urbanos.

El libro "Arquitectura moderna"

recoge las reflexiones que expresó el arquitecto Lloyd Wright

en los años 30.

Según sus principios,

lo mejor era tener una nueva arquitectura orgánica

alejada de estilos históricos.

Apunta esta web ecoterrra.org

es una fundación que promueve la sensibilización ambiental

y que fomenta una cultura basada en el uso sostenible

de los bienes de planeta y las energías renovables.

El libro "Nuevos gigantes urbanos"

realiza un recorrido

por los rascacielos modernos más emblemáticos

Desde las Torres gemelas de Kuala Lumpur

al Burg de Dubai, el edificio hasta ahora más alto del mundo.

Subtitulación realizada por María Sanz de Blas

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Cuál es la arquitectura del futuro

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

tres14 - ¿Cuál es la arquitectura del futuro?.

19 dic 2010

En Brasil, en medio de la nada, se construyó uno de los proyectos arquitectónicos más audaces de la Historia. Se trata de Brasilia, la capital de un país que, a principios de los años 60, buscaba un nuevo comienzo. Brasilia iba a demostrar que la arquitectura puede transformar la sociedad. Pero cincuenta años después, el centro de Brasilia es caro y los pobres viven en favelas que con los años han ido rodeando la ciudad. El sueño de Brasilia falló. Pero hoy la arquitectura sigue buscando la manera de ofrecer soluciones para una convivencia mejor y más sostenible. El arquitecto Albert Cuchí cree que la forma de construir, hoy en día, puede ser sostenible sin ser cara; para sus compañeros de profesión Gerardo Wadel y Fabian López hay que pensar además en cómo será la vida de un edificio desde que se crea y hasta su derribo. Para los arquitectos Luis Fernández y Alejandro Zaera lo mejor y más respetuoso con el entorno es edificar a lo alto y no a lo ancho. tres14 habla con ellos para saber ¿qué es lo más importante a la hora de diseñar un edificio? ¿cuál es la arquitectura del futuro?.

Y además en este programa hablamos de:

utopía urbana; ciudades verticales; ciudad futura; arquitectura sostenible; ¿cuál es el edificio más avanzado del mundo?; ¿hay edificios autosuficientes?; ¿cuál es la ciudad habitada más antigua?; ¿cuál es el animal que más construye?; ¿cuál es la mayor estructura construida por el hombre?; la contaminación de la ciudad; el Empire State.

 

ver más sobre "tres14 - ¿Cuál es la arquitectura del futuro?." ver menos sobre "tres14 - ¿Cuál es la arquitectura del futuro?."
Programas completos (169)
Clips

Los últimos 962 programas de tres14

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

El administrador de la página ha decidido no mostrar los comentarios de este contenido en cumplimiento de las Normas de participación

comentarios.nopermitidos