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Para todos los públicos Torres en la cocina - Mar y montaña - ver ahora
Transcripción completa

(NARRADOR) Vamos a mezclar, en una combinación perfecta,

productos de tierra y mar para conseguir recetas celestiales,

como un pollo con cigalas para chuparte los dedos.

¿O qué decir de unas albóndigas caseras con sepia

y setas deshidratadas?

Hoy no tienes elección: Mar y montaña, dos en uno.

Ya veis, esto sí es mar y montaña.

Hombre, sí, total. Más que el tuyo.

Bueno, bueno...

Hola, bienvenidos un día más aquí, a "Torres en la cocina".

Gracias por estar ahí y hoy mar y montaña.

Pollo con cigalas, Sergio. Empezamos.

Bueno, dos grandes platos de mar y montaña

que no solo se hacen... En muchas regiones de España

se utiliza el mar y montaña, se mezcla.

Esto es ya bien antiguo.

¿Qué quieres que haga? Cigalas.

Venga, vale. Pues mira qué cigalas.

Compramos en el mercado, estaban bien de precio.

Las hemos encontrado bien. Preciosa.

Y yo, con las cabezas, me encargo de hacer un fondo.

Un fondo que ahora veréis,

con el que vamos a mojar después el pollo.

Entonces, ¿qué necesito?

Necesito solo las cabezas de cigala.

¿Y esto qué significa?

Pues que hacemos cocina de aprovechamiento.

Aprovechamos las cabezas, que tienen muchísimo sabor,

para hacer un caldo, un fondo. Pero no os imagináis

lo bien que combina la cigala con el pollo.

Bueno, es una receta realmente antigua y...

Y es que combina muy bien. Se dice que era,

entre los pescadores, que ponían el pescado,

y la gente, la gente que tenía animales,

aportaba la carne y, de ahí, nació esta cocina tan rica, ¿no?

De mar y de montaña, que es de carne y de pescado

o de carne y marisco o viceversa.

Pero superbuena, interesante.

Bueno, yo tengo aquí... Mirad, yo tengo aquí las cabezas,

que tienen muchísimo sabor y tienen concentración de...

De todo el coral que tiene la cabeza.

Entonces, lo que vamos a hacer es, muy sencillo, fondo fácil,

para no complicarnos la vida.

Algo de verdura que tenía en la nevera.

Tenía un trozo de zanahoria de las bresas que vamos haciendo.

Bresa, recordad, verdura cortada grosso modo.

Y tenía un poco de zanahoria y cebolla y un trocito de puerro.

Lo he puesto.

Pongo la verdura.

Le voy a poner un poco de pimienta, eh...

Pimienta de Java, es una pimienta muy interesante,

y es una pimienta que tiene unos toques a vainilla...

Uf, muy sutil. Huele muy bien, ¿eh?

Canela. Te transporta, te hace viajar.

No tiene por qué ser esta, podría ser otro tipo de canela...

Otro tipo de pimienta. Pimienta en grano.

Pimienta en grano. Pero esta me gusta y se encuentra.

Pimienta de Java, o pimienta larga, de Indonesia,

que es muy buena.

Este fondo ya veréis que es superbueno de sabor.

Claro, todo el jugo de las cabezas,

hay que machacarlas muy bien. Mira, espera, le voy a poner

unos granos de pimienta. Vale.

También, que esto le va muy bien. Y un poco de tomillo, laurel...

Yo me voy, mientras tanto, aquí al lado.

Venga, un poco de pimienta. Aquí al lado a hacer el pollo,

que voy a dorar el pollo en una cazuela.

Vale, pollo normal, salpimentado.

Y vamos a dorar.

Ahí está.

Después le vamos a poner un poco de patata también,

porque la patata nos va a ayudar a espesar.

¿Que no queremos patata? Podríamos enharinarlo un poco,

pero como la patata nos va a dar ese...

Ese espesor, mucho mejor.

Vale.

Bueno, ya tengo la verdura en blanco,

que no coge color. Y cojo estas cabezas

y las pongo dentro. No van a caber todas.

Lo que hago, con una espátula, es simplemente romperlas un poco

para que suelten todo el jugo, mojo con el agua a ras

y dejamos cocer 20 minutitos.

Vale.

Jugo por un lado, el pollo por otro,

que vamos a dorar y retirar para hacer la cebolla

y el tomate rehogados. ¿Hierve el agua ya?

Va... Casi. Bueno, agua a ras.

Lo que decíamos.

Solo cubrir, y un poquito menos igual está bien,

pero más no, porque así esto lo teníamos ya

y no nos ha costado nada.

Entonces, vamos a hacer un buen caldo para este pollo.

Y, luego, la combinación de este sabor con el del pollo,

es fascinante. Voy a poner agua con sal

para las colas de cigala.

Vete con las colas.

Cuando son tan frescas,

es verdad que cuestan de pelar si las queremos hacer así.

Entonces, tenemos agua con sal: Escaldar, sacar,

y se va a separar la piel de la cáscara.

Entonces, las podemos pelar mejor.

Y, luego, la técnica de pelarla que es... ahora os enseño

Hombre, sale muy fácil, no se rompe,

Y, después, lo vamos a presentar de una manera muy bonita.

Queda la cigala abierta y parece como una flor.

Nunca mejor dicho, además.

Vale, doramos un poco.

A mí estos platos me encantan. A mí me gusta también.

Son combinaciones superbuenas.

Mira que en un arroz no me gusta tanto, ¿eh?

Oye, pues lo estaba pensando ahora mismo.

Pues a mí no, tío. Mira, a mí esos arroces

que llevan de todo, o sea: Pescado, verdura, marisco, carne...

Me confunden, me confunden un poco.

Prefiero más limpio.

Pero en este caso sí, está justificado.

Bueno, cogemos las cigalas y las vamos a escaldar.

Escaldar, ya sabéis,

sumergir durante un minuto en agua hirviendo.

Y luego ya está.

Luego cortamos la cocción en agua con hielo y ya está.

Y ya las pelamos.

Estás superfrescas estas cigalas.

Están preciosas.

Superbonitas.

Vale. Y yo aquí, en el mismo aceite del pollo...

¿Cómo sabemos si están frescas las cigalas?

Que eso os lo tenía que haber enseñado antes,

aunque creo que se ha visto: Veis el caparazón rosáceo,

la cabeza rosácea, están los ojos bien enteros,

bien brillantes y los bigotes bien largos.

Eso es que están bien frescas.

Bueno, las iba a enfriar, pero, bueno, no hace falta.

Las iba a poner en agua con hielo, pero no hace falta.

Bueno, yo ya voy pelando estas cigalas.

Y, ahora, yo voy con el sofrito, un sofrito muy fácil

que, primero, es ajo.

Tenemos todos los jugos de pollo, que eso es lo que nos da sabor.

Una cebolla cortada fina también.

Oye, ¿la patata qué? Tú ahora la vas a romper.

Pero... O yo.

No, no, yo la rompo si quieres

mientras se enfrían las cigalas un poco.

También. ¿Pero cómo quieres?

¿Cuadraditos o cómo quieres?

No, rota, escarchada.

Ah, vale.

Porque vamos a hacer que suelte la fécula

para que nos espese el caldo. Vale.

Muy bien. La corto en un momento

y así ya la tienes. Cebolla

Y le pondremos tomate frito.

Ya teníamos un tomate frito preparado.

Cuando hacemos una cantidad, hacemos más cantidad

y siempre tenemos nuestro pote con tomate frito,

natural en este caso, que lo hacemos nosotros.

Bueno, romper la patata, como dice Javier, pues es más...

Lo hacemos así, primero, clavamos el cuchillo

y, luego, rompemos.

¿Qué conseguimos con esto?

Pues, bueno, que el poro de la patata se abra y, luego,

que nos suelte bien la fécula.

Normalmente, se utilizan para guisos, es más...

Me está recordando a uno de los grandes platos...

Hay muchos platos de mar y montaña

que me han gustado mucho: Papada con caviar,

la perdiz con ostras... Platos de aquellos que dices:

"Ostras, ¿pero cómo puede ser?".

De combinaciones... Se pueden hacer locuras,

pero siempre bien combinadas, claro, de mar y montaña.

¿Con cuál te quedas tú, Javier? ¡Buah!

Te digo una cosa, no hay un mar y montaña

que no me guste, me quedo con todos.

Con todos, de verdad.

Bueno, aquí tenemos este caldo.

Que huele fenomenal ya.

Esto nos va a dar un sabor impresionante.

Aquí la cebolla con el ajo.

Que dejamos que rehogue bien para que suelte los azúcares.

Vale, bajo un pelín. Y opcional...

Le voy a poner un poquito de coñac.

Si queréis ponerle vino blanco, vino blanco.

Coñac o nada... sin nada.

Sería igualmente bueno, eh.

Pero a mí, como que le da un toque de elegancia.

Y es muy poquito lo que voy a poner.

Venga, toma la patata. Y sigo con las cigalas.

Vale.

Pongo para que... Y esto lo voy a guardar.

Esto es el caviar que tiene. Son las huevas.

Que las voy a guardar. Las pondremos luego ahí.

Mira. Todas estas huevas que salen aquí.

Todo esto. Pues las vamos a guardar.

Las vamos a poner dentro del guiso después.

¿Veis? Mirad qué caviar más bueno.

Que tenemos aquí.

Algo haremos con esto. Todavía no lo sé. Vamos a ver.

Vale. Aquí ya ha evaporado el coñac.

Ponemos tres buenas cucharadas de tomate.

Y removemos bien.

Vale.

Fijaos que ya esto empieza a coger...

Magia. Mágico.

¿Veis? Ha empezado a hervir el caldo.

Lo he bajado un poquito.

Tampoco no tiene que cocinar mucho tiempo, eh, Sergio.

Porque eso ya tiene la esencia. Sí. Poco.

Si es nada. Que dé un hervor y, más bien, retirar.

Mirad qué bien se pelan.

Porque las hemos escaldado. Si no, te digo yo...

Truco Torres. Porque si están muy frescas,

se te queda la piel pegada al caparazón, a la cáscara.

Y de esta manera se pelan superbién.

Eso está muy bien. Es una manera muy fácil

de pelar la cigala.

Vale. Ponemos el pollo bien colocado.

O de abrir el marisco también a veces.

Si tenéis unas almejas.

Fijaos. Y ahora...

Ahora os diré cómo las pelo yo.

Pero, bueno, esto no tiene truco. Ponemos las patatas.

Esto es de aquí, primero...

Chafo. Que es donde tiene la parte más blanda.

Y luego, aquí abrir hacia afuera.

Entonces, ya pues sale sola.

¿Veis?

Que están superfrescas, eh.

Sergio lo que ha hecho, ha sido romper la patata

para que pueda sacar toda la fécula y no se espese de caldo.

Entonces, ponemos unas patatas.

Esto sería... vamos, aparte de que la patata

va a absorber mucho más el caldo y es buenísima,

nos va a espesar, nos ayuda a espesar.

Vale. Unas patatas. Y ahora...

Ponemos este supercaldo.

Ven aquí, Sergio.

Me vas a ayudar un momento. Voy.

Este supercaldo de cigala.

Que es lo que va a combinar muy bien.

¿Qué? Impresionante, eh. Vamos ahí.

Ponemos todo, ¿no? Sí, sí, sí.

Espera. Aguanta ahí un momento. Vale.

Perfecto. Perfecto. Ahí está.

A cuatro manos.

Ahora, le damos aquí fuego.

Lo voy a tapar un poco, que tenía la tapadera aquí.

Bueno, y las cigalas al final. Como ya está cocido.

Aquí tiene toda la esencia de la cigala.

Realmente, va a coger un sabor a cigala.

Y contrarrestado con el pollo, es buenísimo.

Hombre, Javier. Lo tapamos y lo dejamos

40 minutos a fuego suave.

Hola. El señor de las redes sociales.

Siempre nos está diciendo: "Decid de las redes".

Sabe mucho. Hay mucha gente. Mucha.

He venido en representación de toda esta gente,

todos esos miles de seguidores que tenemos en las redes.

Están todo el día mandando platos,

corrigiendo recetas, haciendo aportaciones.

El Twitter, el Facebook. Vamos a agradecerles un poco.

Muchas gracias. Son muchísimos. Cada vez, más.

O sea, que nada, por vosotros. Espérate.

Quédate con nosotros. 40 minutos y volvemos.

Ahí está. Hasta ahora.

Bueno, ya lo tenemos. ¡Oh, buenísimo!

Una pinta brutal, eh. Espectacular.

Espérate. Cojo una cuchara. Es un aroma a cigala.

Pero es muy elegante.

Es un equilibrio perfecto, la cigala y el pollo.

Aunque se podría hacer con langostino, con bogavante.

Con... bueno...

Con gamba también. Con gamba sería muy bueno.

Con calamar, que es más barato y a mí me gusta mucho.

Con sepia.

No, con sepia no; con sepia viene ahora, es el próximo.

El próximo plato también es mar y montaña.

Bueno, ¿las cigalas por qué las ponemos al final?

Veis que tiene una cocción que es rosada, está poco hechas.

Entonces, lo que vamos a hacer, es darles un golpe pequeño.

Nada. Un minuto. Tapamos un minuto.

Mientras tú cortas un poco de cebollino y emplatamos.

Espérate. Vamos a poner las huevas.

Tengo aquí estas huevas. Que una tenía.

Un poquito de aceite de oliva.

Solo ponerlo ahí, es un juego. Es poquito.

Pero espera. Lo ponemos encima.

Ah, vale, vale. Crujiente ahí.

Ay, Sergio. Ay, Sergio. Toque Torres. Toque Torres.

Vale. Ya está. Perfecto.

Vamos a emplatar.

¡Guau!

Esto es... Vamos.

Guiso importante.

Bueno, ponemos el pollo. Y luego, no es un plato caro.

Claro que no.

Y aquí, la patata está tan buena como el resto.

O sea, que alguna patata voy a poner.

Un poco de ala.

Bien cocinado, bien guisado.

Caldo tiene que tener.

Es un caldo... Es un plato con pan.

Para... Vamos.

Para mojar pan y para comer con cuchara. Importante.

Voy a poner otro aquí.

Vale, Sergio. Terminas tú. Toque Torres.

Un pelín de cebollino, que le va bien.

Un toque de frescor. Y luego, estas huevas

que teníamos aquí. Qué bueno.

Las vamos a poner por aquí repartidas.

Nos van a dar un toque crujiente y de sabor.

Ahí está.

Pollo con cigalas. Toma ya.

Buen provecho.

Después del pollo con cigalas, nos vamos a otro mar y montaña.

Bueno, también unas albóndigas pero con sepias.

Vamos a hacer unas albóndigas de ternera, con cerdo y con sepia.

Vale. Ya veréis. Un gran plato también.

Y este es apto para todos los públicos.

Empiezo yo, ¿vale? Tú vas poniendo el pan en leche.

Y pon cantidad, porque es bueno. ¿Sí? Venga, vale.

Lo que vamos a hacer, es cocina de aprovechamiento.

Como siempre. Aquí tenemos las patas de la sepia y las alitas.

Lo que hemos hecho, bueno, lo que vamos a hacer,

es ponerlo en la máquina.

Y triturar.

Vale. Tampoco no mucho.

Pan y leche, que esto yo lo dejo aquí.

Lo ponemos en el bol.

Espera. Voy a buscar una lengua.

Muy bien.

¿Qué quieres, la carne? Sí.

Bueno, vamos a poner... Bueno, esto también,

fijaos qué combinación más arriesgada, potente.

Es todas las... Toque Torres.

Toque Torres. La patas de la sepia con carne de cerdo.

Por partes iguales, eh. Y también de ternera.

De ternera. Exactamente.

Muy bien. Y hacemos unas albóndigas normales.

Bueno, normalmente, siempre se hacen solo de carne.

Normalmente, sólo se hacen de carne.

Pero nosotros mezclamos ya de un principio

y es para aprovechar las patas, la carne.

Y mezclamos bien.

Bueno, ahí le faltan cosas, eh, Javi.

Sí, sí, sí. Vale, vale.

Entre otras cosas, vamos a ponerle un huevo.

Con un huevo, es suficiente. ¿Por qué?

Porque la sepia nos va a ayudar muchísimo a cuajar el conjunto.

O sea, que la sepia, la carne de cerdo,

la carne de ternera. Un huevo, suficiente.

Vale, ¿aquí qué tenemos?

Tenemos el pan en leche que ha puesto Sergio.

Seamos generosos. ¿Por qué?

Porque esto es lo que nos va a dar cremosidad,

las va a poner mucho más suaves.

Y nosotros ponemos bastante pan.

Yo la sepia la tengo aquí. Más esponjosas.

Fijaros, dentro el pan.

Vale, voy a lavarme.

Bueno, Javier va haciendo las albóndigas.

Yo estoy con la sepia. Hemos comprado una sepia fresca

que bueno, mirad qué tamaño, qué sepia más hermosa.

Y está bien de precio

y la verdad es que la sepia da mucho juego.

Entonces lo que voy a hacer son unos tacos de sepia.

Sal-pimienta, no tiene secreto.

Bueno, ya se ve la sepia cuando está fresca

en el mercado que además incluso tiene esas notas

brillantes, muy brillante, que acaba de salir del mar.

Bueno, mar y montaña, ¿qué decir de esto?

Son platos que se pueden hacer en cualquier sitio.

Aquí tenemos la...

Hacemos...

Bueno, prácticamente es que no hace falta.

Cogemos, ponemos. Veis que es cremosa ya, ¿eh?

Le damos unas vueltas y ahora freiremos.

Y vamos haciendo así con la cuchara.

¿Tú tienes el aceite, Sergio?

Lo tengo súper a punto todo. Bueno.

Vamos a hacer aquí las albóndigas.

En una vamos a coger para las albóndigas.

Y otra para hacer la sepia.

Lo podría hacer todo en la misma sartén pero, bueno,

es por ganar un poco de tiempo. Luego ya desglasaremos esto

y aprovecharemos todos los jugos.

Como siempre, aprovechamiento.

Eh, perfecto, ¿qué voy a hacer?

Primero la cebolla, la vamos a poner a pochar.

Muy poco, ¿eh?

Va a ser en blanco.

Y la sepia marcarla pero muy poquito también.

Menos es más.

Bueno, ahí está pochando. Perfecto.

Y a mí más que menos. Venga, un poquito de azafrán,

3 o 4 hebras de azafrán que le voy a poner aquí

para que vaya dorando un poquito.

Perfecto, ahí está. ¿Le has puesto hierba como te he dicho?

Sí, sí. Bueno.

He puesto un poco de romero.

Otra cosa que tenemos aquí también, pues bueno...

también lo podemos tener todo el año. ¿Qué son?

Setas deshidratadas.

En este caso tenemos esta seta, pero podría ser cualquier otra.

Senderuela, pero estas las tenemos...

Estas normalmente son las que se utilizan

para los guisos de carne y vienen secas.

Las ponemos media hora en remojo con agua fría.

Y ya está, ya tenemos. Lo único que hay que mirar

es luego quitarles un poquito el rabillo este que tienen

porque suele quedar un poco duro.

Y le voy a quitar un pelín y ya está, ya tendremos las setas.

Podría ser trompeta también,

podría ser cualquier tipo de seta que venga seca.

Bueno, yo la cebolla la retiro ya de momento.

Esto ya está en blanco, pochada.

Y ahora antes de retirar la cebolla lo que sí

voy a hacer es un poquito de vino blanco, seco.

Para cocinar todos estos platos de pescado mejor...

un vino que no tenga ningún tipo de aroma ni que sea...

Ni que sea de barricas ni nada. Con buena acidez, seco y ya está.

Equilicuá, aquí cortamos la cocción de la cebolla.

Venga, tú ya tienes la sartén ahí para las albóndigas.

Vale. Voy limpiando las setas.

Ahora que ya están enharinadas

un poco ligeramente lo que hacemos es...

Mira, y voy a hacer una cosa que no iba a hacer.

No iba a marcar la sepia, pero sí la voy a marcar.

Espera, me voy a poner aquí. Vale.

Porque tú vas a hacer aquí primero las albóndigas

y luego voy a hacer la sepia aquí.

Bueno, yo la habría hecho así.

Vale, venga.

Vale, ahora que están enharinadas...

ahora sí que le podemos dar una forma

un poquito con la mano,

para que nos queden bien redonditas y bien chulas.

Voy a poner un poquito más de aceite. Eso sí, ¿eh?

Hay que poner aceite aquí.

Sí, ahora las albóndigas es simplemente marcarlas

y ya está. Sí, es pim pam.

Sacar un poco el exceso de harina también.

Ya veréis que son cremosas, son buenísimas estas albóndigas.

Es diferente.

A ver, voy a bajar un poquito el fuego,

Si no, no voy a llegar.

Vale, ahora las vamos a sellar y les vamos a dar,

van coger más sabor.

Porque al dorar un poquito pues cogen más sabor.

Como son delicadas tampoco podemos hacer...

O sea, hay que ir con cuidado.

Vale, ya lo tenemos. Voy a darles la vuelta...

Y a lavarme un poco.

Bueno, ya tengo aquí, ya voy seleccionando

o quitando un poco el tallo de las setas,

que son las senderuelas.

Es una seta que da mucho sabor también.

Y además tiene un aroma a bosque, a humedad...

¡Tremendo esta seta!

Bueno, es la que seguramente utilicéis todos

para los guisos también,

para ponerle ahí los guisos de carne.

Bueno, veis, le hemos dado una cocción supercorta.

Yo creo que ya está.

Un segundo y las voy a poner aquí, ¿vale?

Venga, perfecto.

Porque tú vas a hacer la sepia aquí.

Quítalas, no lo sé. Ahora veo.

No lo tengo claro.

Venga, esto es cocinar a cuatro manos.

Mejor que nunca. Bueno, como siempre, ¿no?

Pues sí.

Vale, Sergio, lo tengo.

Venga, perfecto.

¿Qué hacemos, marcamos la sepia o no marcamos la sepia?

Márcala, o no.

Bueno, es verdad que es un...

Igual la ponemos ahí, pam, así suave al final,

que cueza bien.

Yo la marcaría rápidamente. Venga, va.

Vale, dale caña aquí.

Voy a poner aquí. Muy poco, ¿eh?

Mientras se marca la sepia rápidamente

cogemos estas setas.

Toque Torres el de la seta, que, bueno, ya veis,

esto sí que es mar y montaña.

Hombre, sí, total. Más que el tuyo, ¿eh?

Bueno, bueno, cuidado, ¿eh?

Que el mío también habéis visto que es un platazo.

Vale, dentro.

Ya está.

Ya tiene el vino blanco, que ya se lo hemos puesto antes.

¿Qué ponemos ahora? Un poco de agua.

No mucha. Poca, sí.

Ya nos va a soltar el jugo... Vale, vale.

El jugo la sepia, las albóndigas.

Unas hebras de azafrán. Ya, ya se lo he puesto.

¿Ah, sí? Ya lo tiene.

Ya lo he puesto. Vale.

Sigue durmiendo. (RÍE) Tapamos.

20 minutos, fuego suave.

Yo mientras tanto voy a hacer la picada y ahora venimos.

Vale, ya lo tengo, Sergio. ¡Buah, vaya pinta tiene, eh!

Mirad qué textura ha cogido la sepia.

Bueno, la sepia, las albóndigas, la salsa.

Pero falta el toque final. Falta, falta, falta.

¿Aquí qué he hecho? Pan tostado.

Tan sencillo como esto, y unas avellanas tostadas.

Pongo un poquito de agua.

Nada, un poquitín sólo para diluirlo bien.

Bueno, esto ya nos va a dar el toque maestro.

Esto ya es el...

Pero mirad qué pinta tienen, ¿eh?

Claro, con la harina que Javier ha puesto para freírlas.

Vale, muévelo. Vale, ya está, ya está.

No, lo pongo todo. Venga, vale.

Vale. Vale, venga, movemos.

Ya para diluir esta picada

que ya nos va a terminar de espesar.

¡Fijaos qué pinta tiene esto, tiene esto, madre mía!

Eso es de lujo. Cómo nos vamos a poner.

Esto es mar y montaña.

Veis, sin nada se deshace.

Está todo, el aroma también de la seta.

Bueno, fascinante, ¿eh? Voy a poner un poco de perejil,

que le va muy bien a ese plato.

Venga, pues vamos a emplatar. Y esto ya qué os voy a decir...

Vamos a poner un buen plato.

Y esto es con una buena barra de pan,

porque aquí la salsa...

Pon sin miedo, Sergio.

El toque que le ha dado... Te veo muy incómodo.

El toque que le ha dado también el azafrán.

Mirad qué color más bonito.

Un poquito más ahí y ya está.

Espérate, que vamos a ponerle sepia, ¿eh?

Venga, y una albóndiga más.

Aquí.

Toma ya, es que así da gusto. Un poquito de salsa.

Ahí.

Vale. Venga.

Mira, y ahora un poquito de perejil.

Y esperamos que lo disfrutéis muchísimo.

Como siempre decimos,

siempre hay un buen motivo para cocinar.

Mar y montaña. Hasta el próximo programa.

Adiós.

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Torres en la cocina - Mar y montaña

26 feb 2016

Sergio y Javier enseñarán la mejor forma de preparar un tradicional pollo con cigalas. A continuación, cocinarán unas ricas albóndigas con sepia, pero con el toque Torres.

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