Testimonio La 2

Testimonio

Domingos a las 10.25 h.

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Para todos los públicos Testimonio - Hermanos en la fe - ver ahora
Transcripción completa

Hola, mi nombre es Francisco,

soy un joven venezolano que está viviendo en Valdemoro,

Madrid,

pertenezco a las comunidades neocatecumenales

de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción

y nos encontramos en la sala

donde hacemos las celebraciones usualmente.

El Camino Neocatecumenal es un itinerario

que tiene la Iglesia

para que los que ya hemos sido bautizados

tengamos la gracia de redescubrir lo que hemos ganado con el bautismo.

Se trata de vivir en pequeñas comunidades

que vivan como vivía la Sagrada Familia de Nazaret,

en humildad, sencillez y alabanza, donde el otro es Cristo.

En su momento, mi madre hizo las catequesis

para entrar a estas comunidades

y en la Eucaristía en la que se abría su comunidad,

me invitó a ir a mí y yo me quedé maravillado

con la belleza de la celebración, con la belleza de los cantos,

cómo cada hermano compartía su testimonio

con los demás abiertamente.

Y mi sacerdote, el padre Patxi, me dijo que si me gustaba,

que podía entrar haciendo luego las catequesis

y empezando allí mi vida como neocatecúmeno.

El conocer a mis hermanos de comunidad

ha representado para mí

encontrarme con la verdadera amistad, ¿no?

El testimonio con tantos hermanos que nos llevábamos muy mal

o que, pues, chocábamos con muchas cosas,

a lo mejor, por rasgos de la personalidad,

pues, al final, encontrarme

con que ellos también son Cristo, ¿no?

Y para ellos yo soy Cristo y eso nos ayuda a amarnos

hasta el punto de poder entregar la vida por el otro, ¿no?

También en las comunidades he aprendido mucho a apreciar

lo que es la palabra de Dios.

Apreciar cómo es una palabra viva,

no es algo que pasó hace mucho tiempo

y que hoy no tiene nada de importancia,

sino que sigue viva y sigue hablando a cada uno

en distintas situaciones de la vida.

Como dije antes,

yo nací en Venezuela y viví allí durante 16 años de mi vida, ¿no?

Y en mi familia vivíamos la fe, vivíamos muy cerca de una parroquia,

íbamos a misa usualmente los domingos

y también, pues, en casa teníamos siempre

discusiones sobre temas catequéticos,

sobre cómo podíamos ir transmitiéndonos la fe

los unos a los otros

y, al final, pues por la dificultad de la situación,

en 2016, mi madre y yo decidimos venir aquí a España, ¿no?

Y la verdad es que me da esperanza

que el saber

que a pesar de que hay situaciones malas

y situaciones que no son culpa de nadie,

el Señor puede sacar cosas muy buenas, ¿no?

El cómo a mí,

a pesar de que tuve que dejar a mi familia atrás,

a mis amigos, mucha de mi tradición y mi cultura,

pues al llegar aquí, a España, me dio un montón de cosas más.

Me dio una cultura nueva, me dio un nuevo comienzo,

me dio una fe incluso más profunda y me dio amistades,

me dio todo lo que necesita un cristiano

para poder vivir en su presencia.

Este tiempo de pandemia nos pilló un poco por sorpresa.

El primero que se puso malo fue mi abuelo.

Creemos que en un viaje que hizo a Madrid para hacer un trámite.

A las dos semanas, aproximadamente,

regresó y empezó con los síntomas de fiebre,

pues como una gripe que era... Que era muy rara.

En un primer momento,

como todavía no se conocía muy bien lo que era el coronavirus,

pues no supieron muy bien cómo tratarle a él, ¿no?

Y fruto de esa sorpresa,

pues él acabó falleciendo con la neumonía de Wuhan.

Nosotros, por nuestra parte, pues al convivir con él,

nos contagiamos mi madre y yo

y mi abuela, es verdad que estuvo mucho tiempo con él,

pero gracias a Dios, no presentó ninguna dificultad.

Yo creo que eso es un milagro, ¿no?

Cómo el Señor,

pues dentro de esa situación difícil de mi abuelo,

protegía a mi abuela

para que no fuese ella tampoco un peso extra

a todo lo que estábamos viviendo.

Eh... Luego de su fallecimiento,

pues el sentir el amor de los hermanos cerca,

el amor de quienes le conocían, el amor de la parroquia,

de los sacerdotes, pues fue maravilloso.

Recuerdo el testimonio de una mujer llamada Laura,

que, simplemente, le escribió a uno de los de los curas

y él le indicó que nos trajera una compra

y nos trajo una compra inmensa y ni siquiera sabemos quién es,

no la hemos vuelto a ver... Y ahí vemos, ¿no?

Cómo el Señor también con esos pequeños detalles

y en lo oculto pues nos sigue cuidando.

(Música)

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Testimonio - Hermanos en la fe

04 oct 2020

Testimonio de Francisco, un joven venezolano, afincado en España, miembro de las Comunidades Neocatecumenales y feligrés de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, en Valdemoro (diócesis de Getafe).
 

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