Tesoros de la tele La 2

Tesoros de la tele

Jueves a las 22.00 horas

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No recomendado para menores de 7 años Tesoros de la tele - Ahí te quiero ver - Ver ahora
Transcripción completa

(Música dramática)

Con una vida no hay tiempo suficiente

para abarcar todo lo que me gustaría conocer.

Hoy, en "Tesoros de la tele"

rendimos homenaje a Rosa María Sardá.

Qué ilusión.

Actriz, humorista, presentadora,

una todo terreno para la que siempre primó

su vocación teatral.

Yo en lugar de irme a bailar o a tener un novio

o a saltar a la comba cuando era pequeña,

hacía teatro.

No hay nada que me haga más feliz, que me guste tanto

como hacer teatro.

Sí, hay una cosa que me gusta más, verlo.

-¡Rosa María Sardá por "Sinvergüenza"!

A pesar de trabajar con reconocidos directores de cine,

como Luis García Berlanga o Pedro Almodóvar,

fue su trabajo en Televisión Española

el que le otorgó popularidad.

# Sardá... Sardá... #

Yo no miro hacia atrás.

No miro nunca hacia atrás.

El 11 de junio de 2020

el adiós de Rosa María nos deja sin su talento,

que era ampliamente reconocido por los compañeros de profesión.

He tenido esa suerte de trabajar con ella.

El nivel tan altísimo de su rigor y de su exigencia

hacía que el tuyo se elevara también.

Ella captaba muy bien cómo era la gente

y cómo la gente quería mostrarse.

Creo que el futuro es ahora, que solo existe el presente.

Es el 4 de octubre de 1984

cuando en la noche de los jueves

Rosa María Sardá se pone al frente

de un novedoso programa de televisión,

"Ahí te quiero ver".

Hola, mis queridos desconocidos.

Traga, Honorato.

Deberías hacer un poco de deporte, Honorato.

Te aburres, ¿verdad, Honorato?

La actriz importó para Televisión Española

este gran espectáculo,

que ya había funcionado en EE. UU.

La fórmula combinaba humor,

entrevistas y actuaciones musicales.

# A quién le importa

# lo que yo haga.

# A quién le importa lo que yo diga. #

Usted me disculpará.

Perdón, no me gustaría molestarla.

¡Uh!

(CANTAN EN INGLÉS)

¿Me está usted seduciendo? -No, es que tengo...

Ah.

Miguel, qué ilusión.

Hoy, Rosa María Sardá nos abre las puertas una vez más

a un espacio que es un auténtico tesoro de la tele.

"Ahí te quiero ver".

(Música de cabecera)

(VOZ MASCULINA) ¡No me toque!

Perdón.

Soy El Ente. -¡Guau!

El Ente...

El Ente Público Radio Televisión Española.

Ah. -Pero, por favor,

no se asuste, señora.

Señorita.

-Su suerte ha cambiado.

Por su bondad, por su abnegación,

por su fidelidad

y por la magia de la televisión

se convertirá usted durante una hora de cada semana

en la gran presentadora de los próximos años.

¿Y me verán en mi pueblo?

-La verán en toda España.

Bueno, pues entonces vale.

-Bienvenida, Anselma.

Las cámaras son suyas.

"Ahí te quiero ver".

(Sintonía del programa)

Señoras y señores,

con todos ustedes...

la presentadora más excitante

de la televisión mundial.

(Música animada)

# Ahí te quiero ver. #

No pasa nada. No pasa nada.

Rosa, no pasa nada, mujer. -Enrique...

No pasa nada, mujer. Sin nervios.

No pasa nada. -Lo lamento, Enrique.

No pasa nada. -Ayúdame a salir.

Sigue, mujer, no pasa nada.

No pasa nada.

Lo lamento muchísimo. -No pasa nada, mujer.

Queridos desconocidos...

Porque me han dicho que sois muchísimos

los que en este momento estáis

en vuestras casas, delante de los televisores.

Pero es que yo aquí...

Un programa de música y entrevistas.

Y hoy empezamos con música.

# Cada noche que amanece en París,

# en el día en que todo ocurrió.

# Como un sueño de loco sin fin.

# La fortuna se ha reído de ti.

# Sorprendido espiando...

# El lobo está maullando...

# y es mordido...

# por el mago del siam.

# La luna llena sobre París.

# Ha transformado en hombre a Denis.

# Rueda por los bares del boulevard.

# Se ha alojado en un sucio hostal.

# Mientras está cenando,

# junto a él se ha sentado.

# Una joven...

# con la que irá a contemplar...

# la luna llena sobre París.

# Algunos francos cobra Denis.

# Lobo hombre en París.

# Su nombre es Denis.

# El hombre lobo está en París.

# Su nombre... Denis.

# La luna llena sobre París.

# Ha transformado en hombre a Denis.

# Mientras está cenando,

# junto a él se ha sentado...

# una joven...

# con la que va a contemplar...

# la luna llena sobre París.

# Ha transformado en hombre a Denis.

# Lobo hombre en París. #

Damos comienzo a nuestro programa

en una agradable, agradabilísima compañía.

Don Luis García Berlanga.

(Aplausos)

Gracias.

Usted es especialista en sus películas

en poner las situaciones dramáticas desde un punto de vista

más irónico,

casi cómico algunas veces.

¿Cree usted que hay que evitar dramatizar las situaciones?

Al contrario...

Como especialista, que agradezco eta definición

en transcribir lo dramático hacia esta óptica cómica...

Especialidad que me viene por una cosa... sencilla.

Yo he nacido viendo cine

porque me familia tenía un cine...

Desde niño he estado continuamente

delante de una pantalla.

Y digamos que he mamado este cine cómico americano

de los primeros años del cine mudo,

que era la continua transgresión de las situaciones dramáticas.

Es un tópico el guardia que se le echa

la tarta de crema en la cara.

Entonces esta desintoxicación,

esta descontaminación de lo dramático

me parece que es muy útil porque...

hace que entremos de nuevo en una...

recuperemos esta misma cosa que ha sucedido

de una manera agria,

la recuperemos de nuevo a través de lo que yo llamaría la ternura,

porque el cine cómico, en definitiva, hace aflorar

al final la ternura. Cosa un poco...

-Los sentimientos. -Pues un poco

femenina casi, porque deberían ser las pasiones

en vez de los sentimientos, pero en fin...

Creo que en cierto modo es válido. -Me gusta más el melodrama

que el drama.

¿Me gusta más el melodrama? Sí, me gustaría.

Lo que pasa es que es dificilísimo. Es lo más difícil.

En los géneros cinematográficos,

supongo que en los teatrales también, es el melodrama.

Me gustaría hacer un melodrama tremendo...

Melodrama en sentido peyorativo. -No...

Es el gran género. -Cuando se hace mal, claro.

Exacto. El melodrama es lo más difícil

y lo más maravilloso.

¿Comparte la opinión de que todo es

según el color del cristal con que se mira?

Bueno, y del objetivo también con que se mira.

Es diferente la vida con un gran angular

que con un primer plano.

Son detalles técnicos...

Es diferente tener una mirada amplia,

con lo cual se acerca uno a la superficialidad,

y no lo digo en sentido peyorativo.

Yo siempre me he definido

como un gran hombre de personalidad superficial.

Creo que soy un superficial de calidad.

Acoger lo que llamamos en técnica

el primerísimo plano...

Lo cual intentas profundizar, meterte en esto que se puede llamar

la metafísica de los sentimientos, cosa que no sé lo que es.

A mí me gusta lo otro, que se vea siempre mucha gente.

Mis películas son corales por eso, porque no me atrevo

con una persona sola, contar una historia de una persona sola.

Porque tendría que empezar a pensar qué hay detrás de él,

o de ella, o de este personaje, o dentro de él.

Y todo esto a mí me asusta.

Usted se ha definido como un individualista.

¿El cine no es un trabajo de equipo?

Sí, bueno, pero...

nadie me prohíbe que me defina como individualista.

Es un trabajo de equipo... porque yo, desde luego,

trabajo por libre en el cine y ahí me viene la fama

de insolidario con los demás que trabajan en el equipo.

Sí, me defino como individualista,

pero es muy difícil en este mundo actual

ejercer de individualista.

Pasan continuamente autobuses que se empeñan en subirnos

a ciertas colectividades.

Me lo ponen muy difícil ir por la acera solo.

Pero sigo luchando para seguir consiguiéndolo.

Su película "Plácido" estuvo nominada para el Oscar.

¿Cree usted en los premios o en este premio concretamente?

Nosotros nos planteábamos ir a Hollywood a...

a hacer este viaje

y no creíamos que pudiésemos alcanzar el Oscar.

Y el hecho del viaje ya significaba un maravilloso premio.

Pero si me lo diese, si volviese...

no diría como algunos colegas que han dicho:

"Eso del Oscar es un quemo".

En absoluto.

Si me lo dan, encantadísimo.

Y si no me lo dan, lo paso muy bien.

-También lo pasa bien. Debemos procurar pasarlo bien.

Pero yo estoy hoy un poco con el drama...

Hay un drama...

cotidiano muy hermoso

que vamos a escuchar juntos.

No me gusta que hagas esfuerzos mentales, Honorato.

O lees o ves televisión, Honorato.

Estos libros de aventuras ya sabes que te excitan, Honorato.

¿Has tomado las píldoras para los nervios, Honorato?

¿Has destapado el periquito, Honorato?

Sírveme un poco de té, Honorato.

Primero el limón, Honorato.

Ya no sale la Bombi.

Esto es un programa cultural, Honorato.

¿Cultural?

(Aplausos)

Bueno, ¿qué? ¿Ponen música o me abro?

Porque yo no aguanto más tanta pijada ya.

(CANTA EN INGLÉS)

(CANTAN EN INGLÉS)

(CANTA EN INGLÉS)

(CANTA EN INGLÉS)

(CANTA EN INGLÉS)

Mayra, eres actriz, cantante,

presentadora, haces radio,

haces de todo...

artísticamente hablando. ¿Has llegado a tu meta?

Yo nunca me propuse una meta.

Yo lo único que pretendía desde que empecé

fue poder vivir de mi trabajo que ya me parece muchísimo.

Yo creo que son pocas las personas afortunadas

que pueden trabajar en lo que les gusta

y vivir de ello.

Y lo de las metas a mí siempre me ha molestado.

Porque ponerte una meta a lo mejor significa quedarte corto.

Yo nunca me había planteado ser presentadora de televisión.

Esto es algo que me vino un poco de casualidad.

Y, sin embargo, es mayoritariamente de lo que me gano la vida.

Entonces...

Ni siquiera me considero todas esas cosas que has dicho,

aunque haya practicado...

alguna de ellas en un momento dado,

pero ni me he puesto metas y no quiero ponérmelas.

Mi meta es el trabajo.

¿Y teatro?

¿No te apetecería? -Hice teatro.

Yo hice el "Rocky Horror Show",

que fue la primera ópera rock que se estrenó en España

en el año 74.

Fue la... 74, 75.

Y las dos funciones diarias son asesinas.

-Eso sí.

Pero fue una obra muy divertida, una ópera rock muy enloquecida,

que tuvo grandes problemas de censura en su momento.

Y estuvo un año y pico...

De esa obra guardo un entrañable recuerdo porque me casé.

Ah. -Ahí conocí a mi marido y me casé.

Desde entonces no he vuelto a hacer teatro

porque mi carrera ha ido por otro sitio

y no he tenido tiempo.

¿Te lo jugarías todo a una carta alguna vez?

Ya me lo he jugado todo a una carta más de una vez.

El día que yo dejé

el programa infantil donde yo estaba en televisión

muy bien, muy tranquila, trabajando para los niños,

y me lo jugué todo a una carta a presentar el "Un, dos, tres...",

que era un programa que sabía

que dada la audiencia, la expectación que había con él,

dado lo bien que lo había hecho el anterior presentador,

pues que yo en un programa me jugaba el todo o nada.

No era una...

un programa en el que podías

quedar en un término medio de "está bien, pero...". No.

Para mí artísticamente iba a ser un desastre

o me iba a impulsar hacia arriba.

Sabía que me lo jugaba todo a esa carta y lo hice.

Por seguridad, fe y porque en esta vida hay

que arriesgarse.

En mi vida me arriesgo, pero no en los juegos de azar.

Ya.

Yo cuando veo los premios que dais

en el "Un, dos, tres...", ¿sabes qué pienso a veces?

Fíjate, con lo agudica que a veces soy...

Pues concursando un par de veces al año...

quizá me sacaba yo más que lo que cobro presentando.

Con lo que paga Televisión, seguro.

Yo te quería decir,

¿estás contenta? ¿Te pagan bien, Mayra?

Yo no. -Ah, ¿no?

No. No conozco a nadie que lo esté.

Será posible...

Estas cosas... Yo creí que solo me ocurría a mí.

No lo creas.

Yo creo que a todos

pues nos pagan menos de lo que queremos

y quien nos paga cree que paga más de lo que debe.

Quizá sea un malentendido, sí. -A lo mejor.

Podemos llegar a un consenso.

Bueno, Mayra, ¿sabes? Ocurre que...

qué te voy a contar de estas cosas.

¡Ay! -Llegan

las dos últimas preguntas

y debes elegir una y dejar la otra.

(Risas)

¿Y no me puedes leer un poquito?

Bueno, te voy a leer un poquito. -Hasta donde puedas.

Atenta porque, claro...

puedes perder o ganar. Bueno, ¿qué te voy a contar?

¿Qué es para ti un chollo y hasta aquí puedo leer?

¿Solo hasta ahí?

Puedo leer un poquito... -¿Puedes leer un poquito?

Hasta donde puedas. No sigas. -Sí.

No, no, con cuidado.

¿Cuántas veces te has arrepentido de...?

Y hasta aquí puedo leer.

(Risas)

Para mí eso del chollo está demasiado claro.

No sé, si quieres, te leo un poquito más

para que... -¿Un poquito más?

Poquito más.

Piénsalo bien porque...

¿Qué es para ti un chollo, Mayra Gómez Kemp?

Y hasta aquí puedo leer.

Eso podría ser...

No sé, yo no te puedo ayudar.

Piensa que está el "anti"

por ahí.

Yo dejo lo del chollo.

¿Lo dejas? ¿Estás segura? -Lo dejo.

Luego no se puede volver atrás. -Lo dejo.

-Bueno, pues acabas de perder

el avión y no te puedes marchar a Madrid.

Te tienes que quedar aquí con nosotros.

¡Oh!

Bueno, y ahora... -¿No me ofreces nada?

Si no tengo un duro, hija mía, ¿qué quieres que te ofrezca?

¿Cuántas veces te has arrepentido

de haber aceptado nuestra invitación al programa?

En realidad ninguna.

No me he arrepentido ninguna vez.

-¿No? -No, para nada.

Pues acabas de ganar

el afecto y el agradecimiento

de todo el equipo por tu amable colaboración.

Pues eso se merece un "¡oh!" muy grande.

¡Oh!

Gracias, Rosa.

Señores pasajeros, siguiendo normas de Aviación Civil

vamos a comer.

(Pasodoble)

¿Y de postre qué hay?

Ahora en nuestro programa música.

Estamos hablando de la vida y, claro,

se nos plantea enseguida el futuro.

Vamos a avanzar un poquito el futuro

con Radio Futura.

# Ese beso entregado al aire

# es para ti.

# Fruta que has de comer mañana.

# Guarda la semilla porque estoy en él.

# Y hazme crecer

# en una tierra lejana.

# Si me llevas contigo...

# Prometo ser ligero como la brisa...

# Y decirte al oído...

# Secretos que harán brotar tu risa.

# Esos ojos detrás del cristal.

# Son dos negros cautivos cruzando el mar.

# Por la noche estaré solo en la selva.

# Qué voy a hacer

# esperando a que vuelvas.

# Si me llevas contigo...

# Prometo ser ligero como la brisa...

# Y decirte al oído...

# Secretos que harán brotar tu risa.

# Yo tengo un sentimiento vagabundo.

# Voy a seguir tus pasos por el mundo.

# Aunque tú ya no estás aquí...

# te sentiré...

# por la materia que me une a ti.

# Por la materia que me une a ti.

# Por la materia que me une a ti.

# Por la materia que me une a ti. #

Rosario, una pregunta casi, casi obligada.

Tiene que salir tu madre, la maravillosa Lola.

¿A qué te obliga ser la hija de Lola Flores?

Artísticamente llevas su nombre.

Sí, llevo su nombre porque me abre muchas puertas.

Obligarme, obligarme, no me obliga a nada.

Lo que pasa es que a mí me gusta mi trabajo y entonces

me obligo yo, pero no por ser hija de quien soy.

Me abre muchas puertas, me cierra otras,

me exige mucho...

y me va a costar mucho trabajo,

mucho, mucho trabajo que me reconozcan

tal y como Rosario.

Todavía me ve mucha gente como la hija de Lola Flores.

Y eso es un poco un peso.

Pero yo me llamo Rosario Flores

porque soy su hija y para toda la vida,

porque me encanta además.

La influencia, la figura

de una madre o un padre potentes

pueden ayudar, pero a veces también puede...

perjudicar, ¿no?

Te ayuda porque te abre las puertas.

Tienes posibilidad de hacer muchas cosas.

Pero... -¿Pero las que quieres?

No, todas las que quiero no, porque yo

quiero hacer cosas que no las puedo hacer.

Igual con el tiempo puedo poder hacerlas.

Mira, tu madre te ve como una estrella distinta,

como una Shirley MacLaine

o como una Raffaella Carrá.

¿Tú cómo te ves?

Eso es un poco amor de madre.

Las cosas como son.

Yo realmente... Ella me ve así porque me conoce.

Soy su hija y entonces...

Yo realmente soy una "show girl".

A mí gusta cantar y bailar.

Lo que pasa es que no es mi momento.

El cine me ha venido

en una edad y en un momento de mi vida

que me gusta y que me apetece muchísimo

dedicarme a él para coger un puesto.

Pero la música y el cantar

arriba de un escenario, eso está dentro de mí.

Parecía que te apetecía más el hecho de ser

actriz sin canta y bailar.

De momento sí,

de momento quiero dedicarme a una cosa en serio.

O sea, no quiero hacer tres y venga, todo.

Me quiero dedicar a una en serio

y realmente que la gente empiece a reconocerme

en serio y a verme actriz.

Y cuando tenga un puesto y me vea más segura entonces

haré música y me subiré a un escenario.

También has hecho de modelo, ¿verdad, Rosario?

Bueno, no, modelo no, porque nunca me he visto modelo,

ni me siento. Es una profesión... -A mí me suena.

Sí.

He hecho cuando tenía 15 o 16 años,

que me apetecía ganarme un dinerito y bueno...

Lo hacía y me lo pasaba bien con amigas,

pero nunca pensé en dedicarme.

Rosario, ¿cuántas veces

mamá Lola ha ocultado cosas

que ha hecho Rosario a papá Antonio?

Algunas. Algunas, sí.

Sí, porque ella es muy amiga de sus hijos

y entonces tengo mucha confianza con ella.

Mi padre es muy amigo de sus hijos también,

pero él es gitano y entonces es otro respeto.

Es distinto. -¿Es más rígido?

No, no es rígido. Ninguno de los dos son rígidos.

Yo he tenido... tengo unos padres maravillosos.

Pero él es...

otro respeto.

Rosario, tú que eres una joven

ya un poco situada en esta sociedad,

abriéndose camino en su trabajo,

¿cómo ves esta movida de la juventud,

reivindicando, reclamando su sitio en la sociedad,

haciendo oír su voz?

Bueno, yo como joven que soy,

estoy con ellos en que creo...

creo que la vida está un poco dura y...

y nosotros tenemos muchas ganas de abrirnos camino

en la vida y de ser

realmente personas y de tener

tu vida y...

y hacer tú tus cosas sin depender de nadie,

independencia.

Y yo me uno a ellos.

¿Cuál es tu gran pasión?

Mi gran pasión es la vida.

Vivirla cada momento y trabajar muchísimo.

Me encanta mi trabajo, me gusta mucho.

¿Cómo se vive cada día como dices tú?

Es que eso... muy difícil.

Pues...

vivo... Lo que más me gusta es mi familia,

donde he nacido, porque me da mucha fuerza para vivir,

me da mucho amor y mucho calor.

Me gustan mis amigos.

La verdad es que tengo suerte,

porque estoy rodeada de personas que me dan mucha fuerza

para seguir viviendo.

Una fiesta en tu casa me estaba imaginando ahora,

todos maravillosos artistas. ¿Cómo debe ser?

Bueno, tienes que venir a una fiesta de mi casa.

¿De verdad me lo dices? Pero cuéntame cómo...

cómo puede ser eso.

Imagínate yo, en las fiestas de mi casa muero.

Muero.

Porque estamos mi madre, mi padre, mis hermanos,

todos cantamos, todos bailamos.

Hay bebida, hay de todo...

y gloria bendita, como se suele decir.

Gloria. -Gloria.

Bueno, me has invitado, yo de eso me acuerdo.

Sí, que no se te olvide.

No se me olvida.

¿Qué pueden aprender los padres de los hijos cuando los hijos ya...

empiezan a tener su propia vida?

No sé, mis padres no creo que aprendan mucho de mí.

Yo he aprendido mucho de ellos.

Y de mí... igual aprenden de aquí a unos años,

pero de momento no creo.

¿Tú crees que la juventud puede enseñar algo

a los que les han intentado educar...?

Eso sí.

Pienso que pueden enseñar bastantes cosas

porque los años van cambiando.

Y cada vez hay más evolución, hay más información.

La vida cambia, entonces claro que aprenden,

aprenden cosas nuevas.

Se sorprenden y todo a veces.

No es lo mismo aprender que sorprender.

¿Tú los sorprendes mucho?

No, yo soy muy buena hija

y ellos están encantados conmigo.

(Pitido)

¿Sí, diga? -"¿Encarnación?".

¿Por quién pide? -"¿Encarnación Gómez?".

¿Qué Encarnación? Aquí no hay ninguna Encarnación. ¿Qué dice?

"¿Está Encarnación?". -No, no hay ninguna Encarnación.

Se equivoca.

Aquí no hay ninguna Encarnación, ¿me entiende?

"Encarna... ¿Encarnación está ahora, por favor?".

¡Que no hay ninguna Encarnación! ¡Qué pesado es!

(Pitido)

¿Sí, diga? -"Correo comercial".

Échelo por la puerta y no moleste,

que una no puede estar tranquila ni en su calle. Pesao.

Nos regala su tiempo una mujer maravillosa,

Lina Morgan.

Te han preguntado muchas veces... Yo no te lo preguntaré.

Ah.

Lina Morgan es tu nombre.

Yo no te... ¿Es tu nombre Lina Morgan?

No, no, no.

No. -¿Y por qué Morgan?

Mira, verás, yo me llamo María de los Ángeles,

que es bonito, y estoy contenta de llamarme así.

Me llamo María de los Ángeles López Segovia.

No tiene que ver el López con el Morgan.

Pero lo de Morgan me pareció como...

cuando empezamos mi hermano y yo a buscar un nombre artístico,

que sonara rimbombante y estas cosas,

pensamos que lo de Morgan era atractivo, ¿no?

Por el pirata, por el banquero, más que nada por el banquero,

a ver si teníamos tanta suerte como el banquero.

Y, bueno, no nos ha ido mal, ya lo dejamos y bien.

Está bien. -Bien.

Tu revista que es un exitazo enorme...

lleva por nombre "Sí al amor". -Sí.

Y tú soltera y dale, recalcitrante. -Sí.

Pero verás, estoy soltera ya porque...

se me ha pasado un poco el momento.

Tengo una edad muy peligrosa.

¿No me digas? -Sí, sí.

Ya me he hecho un poco cómoda.

Y entonces, chica, ahora casarte, cambiar de idea,

de casa, de cosas, es...

es muy complicado. Tendría que ser un cosa...

De esas cosas que dices...

"¿Esto qué es? Pero qué señor". -Ay, Lina, por favor.

Para cambiar. -Creía que lo habías visto.

Hubiera dado un salto por las velas.

No. Tendría que ser algo, una cosa...

Nunca se puede decir de esta agua no beberé.

Pero vamos, a esta edad va a ser más difícil que me case.

Pero yo al amor siempre le digo que sí.

No solamente al amor de la pareja,

sino al amor de la amistad,

del público que te quiere,

de la familia,

de los amigos,

del trabajo, si te gusta.

De montones de cosas.

Creo que hay que decir siempre sí al amor.

Dicen a veces que los grandes artistas,

las grandes figuras,

normalmente son grandes tímidos. ¿Tú eres tímida?

Yo creo que soy muy descarada en el escenario, soy muy desahogada.

Y cuando cae el telón a veces

pues sí soy tímida y a veces incluso

pueden pensar a veces antipática,

pero no soy antipática, es que me da vergüenza.

Pero me encanta que me conozcan, no creas que soy de las que dicen:

"Ay, por Dios". Me encanta la popularidad.

He luchado toda mi vida y me encanta que la gente me quiera

y me conozca y me digan: "Eres muy maja".

¿Incluso cuando estás comiendo? -Y se te cae la cuchara...

y el plato de sopa salta, no importa. A mí

el que el público... De verdad.

Que el público me quiera.

Llevo muchos años luchando para esto.

No me importa. Hay momentos que dices, bueno,

me vida, pero mi vida privada se la debo a estos señores,

de una manera quiero decir, ¿no?

Y entonces no me importa.

Me gusta.

Yo creo... Voy a decir las dos, porque a mí me gusta mucho.

Somos de las pocas personas que...

siguen creyendo de alguna forma en la revista.

¿Por qué se dedica tan poca gente a la revista?

Bueno, yo creo que tú y yo creemos en la revista

porque somos unas mujeres muy inteligentes.

¿Cómo lo ves? -Te lo he visto... fantástico.

¿Cómo lo ves? -No me lo puedo tocar mucho

porque está...

Pero no, ahora hablando en serio,

creo que es un género muy difícil,

es muy hermoso y hay muy pocas producciones.

Esto es lo que hace... Es un espectáculo muy caro.

Normalmente nosotros nunca tenemos subvención de ninguna clase.

Vamos de por libre. Nosotros no...

no tenemos ayuda de nada.

Y, claro, son espectáculos caros porque son

muchas personas y entonces

la pena es que no se hacen más para que salgan más.

Me gustaría que se hicieran más. Cuando yo empecé,

bueno, hace poco...

Poco...

Hace poco había 12 o 14 compañías de revista

y entonces era muy hermoso porque había más ambiente

y más gente que salía, lógicamente.

Por eso salen menos, porque se produce mucho menos.

Claro, es una cosa muy cara.

¿Hay algún secreto para el éxito?

Creo que no.

El secreto lo tiene el público. Yo soy lo graciosa y tú

que el público quiere que seamos.

El público manda, el público siempre tiene razón

en el escenario.

Raras veces se equivocan.

Tienen un olfato especial. -Eso es, la nariz.

Hace así... ¿Qué pasa?

Voy o no voy.

Es una cosa...

Van y mucho y seguirán yendo.

Si Dios quiere, ojalá.

Bueno...

Bueno, cortar así, muy bonito.

¿Por qué hay que cortar así?

Pues cortamos...

¿Hemos cortado así? Ah, bueno.

Hija, qué manera de cortar tienes.

Ah, bueno.

Hombre, qué bonito. -Tiene que entrar un sketch.

Ah.

Ah, que tenía que entrar...

Chica, avisa.

No sé lo que me pasa,

pero cada día tengo menos apetito, Honorato.

Te lo advierto.

Suerte que mirando el televisor

ni me entero de lo que como, Honorato.

No...

Tú ya te has comido dos huevos duros al mediodía.

El régimen es el régimen, Honorato.

No creas, no te pierdes gran cosa, Honorato.

Unos cogollitos de Tudela.

Unos taquitos de jamón de Montánchez.

Unas aceitunitas de Alcoy.

Un traguito de rioja.

Un poquito de butifarra de Vic.

Unos taquitos...

de manchego...

Tendrás que esperar al huevo duro de mañana, Honorato.

(Aplausos)

(Timbre)

(MEGAFONÍA) "Último aviso

para la actuación del grupo musical

procedente de Londres

"Los Communards".

(Música animada)

(CANTA EN INGLÉS)

(CANTA EN INGLÉS)

(Música animada)

(CANTA EN INGLÉS)

(Aplausos)

Yo aquí muy cerquita tengo a...

a una persona que está muy de moda gracias a la moda,

a Ágatha Ruiz de la Prada.

Hola, buenas noches.

(Aplausos)

¿Diseñadora de moda? -Sí.

¿Creadora? ¿Cómo te defines?

Ah, creadora no. -¿No?

No.

Tampoco soy copiona. No creo que haya copiado nunca, pero...

No me gusta la palabra creadora, ni la palabra artista,

ni las palabras grandes, me gustan las palabras

normales, como de curranta, diseñadora, no sé qué.

¿Cómo te definirías, curranta de la moda?

Currantísima de la moda.

¿Sí? Pero, bueno...

Con tus modelos se visten grandes personalidades,

por ejemplo, doña Carmen Romero.

¿Cómo consigue una curranta de la moda

tan joven...? ¿20 años?

24. -24 ya.

Cómo pasa el tiempo.

¿Cómo consigue una persona que se dedica a la moda

en poco tiempo

tener clientes así, muy importantes? ¿Cómo se hace eso?

Yo creo que he tenido suerte.

Y luego que yo tengo algunos clientes importantes,

pero tampoco tengo muchísimos clientes.

Hay gente que vende mucho

y yo vendo poco a gente fantástica.

¿A ti qué te preocupa más, que la persona que se viste

con tus modelos le sienten bien,

o que...

o que aunque le sientan mal,

le dices que está bien por vendérselo?

¿Cómo va?

Lo que me importa es que la señora que vaya con un traje mío

lo pase bárbaro y que sea feliz y que esté...

a gusto y con unas telas tal... y que se divierta con su traje.

Si no se divierte con nada más, por lo menos que vaya divertida.

Y luego, pues claro, creo que es más importante

el carácter y la personalidad que el cómo ir vestido.

Una persona más simpática creo que va mejor vestida

que una antipática, pero eso es una teoría mía.

Porque todo eso de la elegancia y todo eso...

Bueno, lo de la elegancia... Es un tema difícil.

¿Verdad? Por eso pregunto a una profesional.

Ya. Lo que para mí es elegante,

a lo mejor para el 90 % de la gente no es elegante.

Para mí es elegante... pues eso... Me parece elegante

pasar de la moda un poco.

Me parece elegante tener sentido del humor.

Me parece elegante no preocuparse demasiado.

Preocuparse de tener unas telas buenas,

de ir cómodo, a gusto, de que el traje te sirva para todo.

Pero no me parece muy elegante ir

con un tacón, agobiado y a ver qué van a pensar.

Eso no me parece elegante, me parece más elegante pasar.

Esta cosa que llevas aquí. Cuéntame un poquito.

Esto es un aro. -¿Y por qué esto?

Es súper, súper.

Es un aro que te da mucho movimiento.

Se mueve.

Es un aro con sentido del humor.

Esto sí que es un traje con sentido del humor a tope.

Es un traje con el que sale, te diviertes, tienes conversación.

Si no tienes de qué hablar... "Ay, ¿no te importa el aro?".

"Vas con un aro, ¿cómo te sientas?".

"¿Por qué te has puesto un aro?".

Me encantaría que todo el mundo fuera con aros.

Porque ir a las fiestas y todo el mundo con aros

sería más bonito bailando y los aros...

Sí que es curioso, pero a la hora de sentarse.

Como no te sientes continúo el buen humor se puede convertir...

Yo estoy sentada. -...en un dolor.

Vas en un coche y te lo pones de lado.

En autobús y te lo pones de lado.

Tienes que llevar pantalón o leotardos.

Ya. Esto es curioso. En el autobús tendríamos que poner el aro

para el mismo sitio.

El aro para el lado de la ventana.

Para el lado de la ventana, sí.

Todos... -Sí.

...de la ventana.

Más incómodo es ir con una falda tubo y tacones

y nadie dice nada.

Esa cosa de... Compréndelo.

¿La que no tiene esa cosa qué?

Estos trajes son más sexis porque no enseñas, pero...

Hay que adivinar y...

Lo que encuentro muy basto es lo de... venga...

A ver qué trasero tengo o qué piernas.

¿No se debe enseñar si se tiene bonito?

Hay que hacer lo que tú, que pones faldas largas...

Yo lo hago porque es moda.

¿Comprendes?

Lo de la falda larga, no por disimular nada.

No...

Hay que hacer que la gente se imagine.

Que se imagine que tienes unas piernas fantásticas

y que tienes un... ombligo maravilloso.

¿Crees que no se lo imaginarán que tengo piernas fantásticas?

Te digo que tú sabes, que tú controlas.

Vale, en definitiva, Ágatha,

¿hay que tener mucho dinero

para que nos coloques unos cuantos aros?

No. No, no, no.

No, no, no, no.

Para nada. Si no es cuestión de dinero.

Si vale lo mismo un traje bonito que un traje feo,

siempre lo digo.

Lo que pasa que te puedes comprar un aro de seda, de oro,

o un aro de algodón.

Y el de algodón es muy barato.

El de seda regular y el de oro es carísimo

y además pesa mucho.

Me gustaría que me definieras exactamente,

Ágatha Ruiz de la Prada,

¿qué vas a hacer, la revolución en la moda española?

No, yo quiero hacer una marca,

quiero que la gente se fíe de mí, lo cual realmente parece...

un poco ridículo

después de esta entrevista que está saliendo.

Pero yo quiero, pues eso,

que la gente que me compre sepa que yo cojo las telas mejores

y que me peleo por mis telas

y por mis colores y por...

Bueno, un poco lo que son las marcas.

En España no se tiene el concepto.

Pero tienes que creer que el señor que has elegido como...

pues es un señor que se preocupa de su trabajo

y que lucha por sus materiales y por sus formas y por...

Por eso. Y eso es lo que me gustaría hacer a mí,

la mejor marca del mundo.

¿Y la música te gusta?

Sí, pero no es lo que mejor oído tengo yo.

El oído no es lo mejor... -Vamos a ver si...

si te acierto el gusto.

Porque hoy en el programa tenemos música sensacional.

Luego me das la opinión. -Perfecto.

Sade.

(Música animada suave)

(CANTA EN INGLÉS)

(CANTA EN INGLÉS)

(Música animada suave)

(CANTA EN INGLÉS)

(CANTA EN INGLÉS)

(Aplausos)

Está con nosotros don José Luis Sampedro.

Buenas noches.

No es un caso muy normal

que un economista brillante

sea al mismo tiempo escritor de éxito,

dramaturgo premiado y un humanista respetado por todos.

¿Qué se considera usted ante todo?

Ante todo soy un aprendiz,

un aprendiz de todo y maestro de nada.

Eso es lo que soy.

Un aprendiz de vivir.

Un aprendiz de vivir...

Llevo bastantes años ensayando,

pero no me sale bien del todo todavía.

Señor Sampedro...

-Es el secreto. -No es el secreto, es el tema

que nos ocupa.

Me voy a poner más serio.

No, no. Verá...

¿Qué es para usted el erotismo?

Eso lo contestó ya Bécquer.

"¿Qué es erotismo?

¿Y usted me lo pregunta? Erotismo es usted".

Caramba. Claro. Claro.

(Aplausos)

Estaba hecho.

Señor Sampedro...

Bueno, ahora...

Otra pequeñita explicación.

Al margen de esta.

La cual le agradezco muchísimo.

Era muy sincera.

Si quiere que desarrolle el tema lo hago con un ejemplo

gastronómico,

porque hay muchas semejanzas entre el erotismo

y la gastronomía.

Cómo le diría, el sexo es una sana chuleta con patatas, ¿verdad?

Y en cambio el erotismo,

el erotismo es tournedó Rossini

con salsa de cangrejos finlandeses.

Porque los cangrejos finlandeses son muy eróticos.

-¿Sí? -Sí, sí.

Eso dicen las cangrejas, por lo menos.

¿Sigue usted levantándose a las 5:30 de la mañana?

Es muy erótico esto.

Si no, no hay manera de ser erótico.

Hay que coger el día con tiempo.

-Irse preparando. -Irse preparando, irse preparando.

Pensar desde muy de madrugada.

¿Y qué hace usted a esa hora tan temprano?

Normalmente trabajo. -Si no es indiscreción.

-No es indiscreción. -Trabajar ya.

A mí las cuatro o cinco ideas que se me ocurren en todo el año

pasan siempre a esa hora.

Y estoy como el cazador con las palomas con la escopeta,

el papel y la pluma o si no, estoy perdido.

De alguna forma usted ha podido comprobar

incluso la erótica del poder.

Usted ha sido senador por designación real

en las primeras Cortes democráticas.

¿La erótica del poder cómo se nota, cómo se...?

Mire usted, yo prefiero ensayar la erótica en otros terrenos.

A mí lo del poder no me interesa nada.

El poder me produce alergia.

Y además yo creo,

sinceramente, creo que eso de la erótica del poder es falso.

Creo más en el poder de la erótica.

Lo que pasa es que cuando se habla de la erótica del poder,

lo que se hace en realidad es desplazar la vitalidad erótica

por un sustitutivo

gravísimo y muy peligroso para los demás

que es el ejercicio del poder.

Hay gente que precisamente

por no resultarle bien la otra erótica,

la de verdad,

se dedican a través del poder a fastidiar.

Hombre... Eso, vamos...

Está clarísimo.

Usted como economista brillante que es,

¿qué salida le ve a este mundo, donde solo se habla de crisis

desde hace tantos años?

Mire usted, la respuesta

la he dado ayer en una conferencia en Barcelona,

la respuesta la da muy bien Antonio Machado.

Y la respuesta es que mientras

una sociedad no cambia de dioses,

y los dioses de esta sociedad, los de verdad,

son el dinero y el consumo y todas estas cosas,

mientras una sociedad no cambie de dioses,

de verdad no cambia. Esta crisis no se resolverá

mientras no creamos otras cosas distintas

de todas estas que menciono.

Usted ha dicho en alguna ocasión

que para llegar a ser joven

hay que practicar durante muchos años.

¿Cuándo se llega a ser joven?

Lo que pasa es que hay alguna gente

que tiene la suerte de ser joven pronto.

Pero a la gente de mi generación

el país en el que vivíamos nos hacía enormemente difícil ser jóvenes

con espontaneidad y con alegría.

Hablo de los años 40 en España, ¿verdad?

Era muy difícil ser joven con espontaneidad y alegría.

Entonces no habiendo podido serlo a tiempo por esas razones,

pues, claro, para sustituirlo he estado practicando mucho tiempo

y sustituir la espontaneidad

por un tremendo esfuerzo de voluntad.

Pienso que al cabo de 50 años de practicar

empieza uno a ser joven, quizá eso es lo que me pasa.

¿Cómo se sabe cuando uno es joven de verdad?

Joven como usted, quiero decir.

Mire usted, por de pronto se tienen ilusiones.

Se creen cosas a pesar de cómo están las cosas.

Se tiene ilusiones y se cree en ellas.

Y luego además se es más comprensivo,

más tolerante y más generoso, creo.

No es que yo lo sea, pero intento serlo.

¿En qué cree más en este momento, señor Sampedro?

¿En este momento? En la fuerza de la vida.

Creo, como en el "Enrique V" de Shakespeare,

creo que la hierba crece de noche.

Y aunque hay muchas fuerzas empeñadas en aplastar la vida,

creo que la vida crece de noche.

Usted ha nacido en Barcelona.

Exactamente, sí.

Su padre, en la Habana. -Sí.

Su madre, cerca de Orán. -Lo sabe usted todo.

Sus abuelos, en Manila. -Sí.

Santo Domingo de la Calzada, Orihuela y Lugano.

Sí. -Usted ha vivido en Soria, Tánger,

Aranjuez y Madrid.

Sí, sí. -Es usted un ciudadano del mundo,

señor Sampedro. -Sí, y además creo que todos,

si nos ejercitáramos un poco, deberíamos ser ciudadanos del mundo.

Hay dos patrias, una es, no ya el país, sino la comarca,

lo que uno ha vivido. Su terruño, su terreno,

las canciones que ha escuchado de niño,

las comidas, las longanizas...

Lo que usted quiera. Lo más corriente.

Y después el mundo, porque todos somos de la misma patria.

No hay más. -Señor Sampedro,

muchísimas gracias.

Muchas gracias. Ha sido glorioso para mí.

Hasta otra. Hasta pronto.

(Aplausos)

¿Cómo le queda?

Ay, no sé, señorita. No sé, pero me lo veo un poco raro.

Un poco larga por detrás.

Ay, no. -Me la puedo pisar. Cualquier cosa.

Yo lo veo perfecto. -Me siento un poco rara.

No me acaba de convencer. -¿Quiere probarse otro?

Sí, búsqueme otra cosita más sencilla, ¿no?

Porque todo esto... ¿Sabe qué? El traje de princesa no me lo...

(Golpe)

¿Qué ocurre? Este traje funciona.

(GRITA) ¡Un gorila! No se asuste, señorita.

Yo estoy aquí para salvarla.

¡No podrás atacarla!

(GRITA)

Este traje funciona. ¡Y por 600 pesetas!

¡Cuidado! Mi superoído me avisa: Alguien está en peligro.

Voy a salvarle, señorita. Volveré para abonarle el importe.

No se preocupe.

(GRITA)

¡Voy! Algún ser humano está en peligro y voy a salvarle.

("Superman")

Los últimos serán los primeros.

Es una frase que nunca ha sido tan verdad como ahora.

"El último de la fila".

# Veo tu casa desde mi balcón.

# Chimeneas y tu ropa al sol.

# Aviones plateados

# rozando los tejados.

# Vestido y en la cama # vigilo tu ventana.

# Miro libros de pintura que robé.

# No tengo hambre. Hoy no comeré.

# No sé de qué me quejo.

# Ya tengo lo que quiero.

# Soy libre ante el espejo.

# No salgo ahora que puedo.

# Y tú siempre dices que soy

# un alma del averno.

# Tendré que darte la razón.

# Quizá sea cierto.

# Siempre suelo querer # lo que no tengo.

# Y ahora que ya no estás aquí,

# me voy consumiendo.

# Ropa sucia, cuadros que he pintao.

# Discos viejos, too por ahí tirao.

# Más vale 15 días.

# No me levantaría.

# Desorden en campaña.

# Ahora sé que me engaña.

# Credenciales de posesión.

# Que tontería.

# Estos celos me han abrazao.

# No sé qué me creía.

# Y yo que decía, por fin.

# Ahora la tengo.

# Y ya estaba de vuelta de too.

# A ver si aprendo.

# Y tu carta me confundió.

# Ahora lo entiendo.

# Tu mirada me lo advirtió.

# Tu "jamás vuelvo". #

(Aplausos)

Antonio Fraguas, Forges, bienvenido y muchas gracias.

Muchas gracias.

Eres el dibujante que ha logrado comercializar

más variadamente su producción: Desde pegatinas...

(CARRASPEA) Perdón.

Para coches, hasta la constitución en cómic, ¿eh?

¿Tienes un equipo de marketing?

Sí, se llama Antonio Fraguas, Forges, también.

Pero, bueno, yo, lo que pasa, es que no es una cuestión de...

Hay que decir estas cosas, ¿comprendes?

No es una cuestión de dinero.

Es una cuestión de comunicarse y, mucha gente,

esas inquietudes que tenemos todos, esa especie como de ansia horrorosa

que muchas veces le echamos la culpa al ayuntamiento, a la política...

Muchas veces es una falta de comunicación.

Yo tengo una gran suerte, que me encanta comunicarme

con los seres humanos y que, encima, gano mucha pasta con ello.

Qué bien. -Y procuro entonces ser muy feliz.

¡Claro! -Se hace lo que se puede.

Lo tiene usted todo. ¿Y esclavos, tiene?

¿Negros, te refieres? -Negros y eso.

Bueno, ya me...

Explíquenos un poco qué son los negros, los esclavos en...

Sí, bueno... -En este argot.

Sí, existe la especie en todos los países latinos,

que una persona que es capaz de hacer 25 dibujos al día es,

pragmáticamente, imposible, porque claro, el artista,

entre comillas, en España, es una persona que se levanta

a las cuatro de la tarde, que luego se va de copas por ahí

y que a las ocho de la tarde coge un lápiz, dice:

"No se me ocurre nada". Y se vuelve a ir de copas otra vez.

Yo no tengo, en absoluto, negros de ninguna clase. No.

En absoluto.

Y lo único que hago es trabajar mucho y fuerte.

Bien es cierto que cuando hago cómic,

que es una cosa muy laboriosa y muy larga,

hay personas que figuran en las segundas páginas

de todo lo que yo público, que son las que se encargan

de pasar a tinta o de dar color.

Pero de todo lo que esté firmado por Forges, pues está hecho por mí.

Si hay una óptica en Valladolid que ha puesto un dibujo mío

y lo ha hecho con cierta gracia el óptico y no pone Forges debajo,

pues lo siento, pero de eso no puedo responder.

¿Te ríes de ti? -Sí, claro.

Es lo primero que hay que hacer.

Lo primero que hay que hacer por la mañanas es reírse

de uno mismo y, entonces, ya se puede uno reír de los demás.

¿Por qué llevan gafas tus personajes, perritos incluidos?

Pues hay varias razones. La primera es porque es

mucho más fácil pintar una gafa que un ojo.

Porque la gafa, con solamente que le pongas un pintín...

Ahora mismo, si le pusiera una ceja de mala uva a este dibujo,

solo una rayita así, ya se ve que está mirando mal.

Al ojo hay que darle expresión y para eso hay que saber pintar

o saber dibujar, y yo, como no sé ni pintar ni dibujar...

No es el caso. -No como estos maravillosos colegas.

A ellos, tranquilo, que tienen muchísimo trabajo.

Vamos a dejarlos, que ya me ocuparé yo de que esto funcione.

Tus monos son caricaturas, ¿de quién? ¿Del español medio?

¿De quién?

No, es un truco. Eso no es cierto.

Todos los personajes de la creación, de cualquier clase de creación,

aunque sea como la mía, que es una creación absolutamente enana,

están fundados en unos señores que lo inventaron

prácticamente todo, que eran los griegos.

Son los personajes de la tragedia griega.

Lo que pasa es que extrapolarlos a unas situaciones actuales...

¿Quién es Mariano?

Pues cualquier inglés, cualquier francés,

cualquier español, cualquier moro, cualquier árabe, cualquier chino,

cualquier japonés; por supuesto, todos existen.

Y Conchas, a punta pala también.

Quería decir que a veces parecéis los dibujantes, los humoristas,

en general, un poco cínicos, quizá,

pero yo creo que escondéis mucha ternura.

Solo con mirar a Concha y a Mariano ya la siento,

a pesar de que a veces lo pasen tan mal, ¿no?

Y, no sé, también un poco de rebeldía hay en vosotros.

Rebeldía. Oye, ¿te apetece un poco de música?

Sí, por supuesto. -A lo mejor se me va el descontrol.

(Aplausos)

Deja el periódico.

¿Eh?

Ponte esto.

Póntelo, póntelo.

¿Para qué quieres que...?

Toma, póntelo y toma este.

(GRITA)

(CHISTA)

(SUSURRA) Póntelo. -¿Para qué?

Ahora tú te pones esto, te levantas, con decisión, así, y dices:

"Esto es un secuestro".

Pero no...

Pero, Rosa, te has vuelto loca.

Una denuncia es una excusa para...

Haces que nos lleven a cualquier sitio

cobramos el rescate y es una pasta, hombre.

Anda, póntelo, y di con decisión, los aterrorizas:

"Esto es un secuestro". Es fácil, hombre.

No, no, no. -¿Por qué no?

Pero es que es... Bueno, ya lo hago yo.

No, no. Te van a matar, Rosa.

No, no, déjame. -Si a mí no me importa.

Ya lo haré yo. -Con decisión, ¿eh?

Tranquilo y...

Es...

(Risas)

Hala.

Esto es un atraco.

(Risas)

(SUSURRA) Esto es un secuestro.

E... Esto es un se... Secuestro.

(Risas)

Qué chuli.

¡Un secuestro!

¿Qué te ocurre, Rosa? -No me ocurre nada, imbécil.

Esto es un secuestro. -¿Es un secuestro?

¿Y dónde nos va a llevar? Porque mire cómo he venido.

A Cuba, a Cuba.

¡Hawái! -¡Bombay!

¡Bombay!

No, ¿cómo de Perú? ¿Quién quiere ir a Hawái? Que levante la mano, venga.

¡Hawái!

¡Un momento!

No nos vamos a poner de acuerdo. Que lo diga el secuestrador.

Nosotros íbamos a ir a Venecia...

¡Ay, no!

¡Un momento, un momento! Esto no es democrático.

¿Cómo vamos a ir donde decida uno? Tiene que ser por mayoría.

¿Adónde vamos? ¿Adónde nos apetece ir?

¡Australia!

¡Australia!

Estamos todos de acuerdo. Australia.

Todos. Unanimidad. Muy bien. Vamos a Australia.

¡Muy bien!

¡Estupendo!

Vas y se lo dices al comandante. -Sí, esto es un atraco.

¡No!

(TODOS) ¡Esto es un secuestro!

¡Esto es un secuestro!

(Aplausos)

No, no.

Estoy más reconfortada aquí, al amor del fuego, pero yo creo

que no me ha bajado ni nada la fiebre, ¿verdad?

Creo que estoy u... Ah, sí.

Perdonadme. -Perfecto.

Vittorio Gassman.

(Aplausos)

Bueno, contémonos historias.

Historias... -¿A usted le gusta contar historias?

Sí, pero tengo tantas atrás que...

Bueno... -Busco de olvidar.

¿Las historias? -Sí. Eh...

Intento vivir en el presente,

porque el pasado es demasiado largo

y el futuro es vago.

Pero, por ejemplo, ¿qué historia cuenta usted más a menudo?

Yo cuento historias sobre el escenario y...

Claro. -En la vida privada no tengo muchas.

Y me olvido fácilmente de las historias cómicas.

Yo envidio mucho a los que tienen la capacidad de contar cuentos

y chistes.

Pero usted ha trabajado, ha contado historias cómicas muchas veces

en el cine, en el teatro.

Pero historias de otros.

Mi vida es una historia cómica.

¿Sí? ¿Por qué?

No, porque nunca he tenido la sensación de trabajar.

El trabajo me gusta y me parece un juego.

El juego tiene mucho que hacer con el teatro, con mi profesión.

Es un gran privilegio, no ir a un negocio todos los días,

es un gran privilegio.

Hay quien dice que hacer teatro es hacer el amor con el público,

con el que va a escuchar una historia que otro

tiene ganas de contar.

Sí. Y el teatro es la única forma que yo conozca,

que da la posibilidad de hacer una orgía enorme,

de hacer el amor con mil personas a la vez.

Lo que es raro y precioso.

Usted ahora está representando por todo el mundo "Affabulazione",

de Pier Paolo Pasolini.

Con su hijo.

Sí. -¿Usted es padre y "padrone"?

No, no. Yo...

La profesión de padre es más difícil que la de actor, porque...

Porque el padre tendría que estar muy presente y muy ausente

al mismo tiempo, lo que es imposible.

Yo soy padre cuatro veces y desde hace tres días

soy bisabuelo. Tengo una larga experiencia.

Tengo cua... Dos hijas, dos hijos, de cuatro mujeres diferentes,

de tres nacionalidades diferentes, las mujeres.

Es un buen "sculpture". Es una Sociedad de las Naciones,

que me gusta mucho, pero no comprendo nada.

Ahí está.

Pero parece...

Yo he elegido el sistema de tratarlos

sin ser un padre "padrone" y sin pretender de...

De ser como ellos, porque ellos saben que yo soy más viejo.

E intento ser divertido. Ellos me dicen que soy divertido.

Pero me dicen también que cuando...

Alejandro me lo decía unos años antes: "Papá,

cuando tú sales y nosotros sabemos que tú estás bien, que tienes éxito

y que estás fuera, es el momento más grande de nuestra vida".

Porque usted tiene grandes amigos que quiere mucho.

Amigos, sí y, afortunadamente, tengo unos enemigos también.

Si no se tienen enemigos, no hay gusto en la vida ni en la profesión.

Señor Gassman, el agradecimiento de todos por su visita

y, aunque no lo crea, nos ha contado muchas historias.

Pero sé que podría contarnos muchas más.

Cuando le apetezca... -Tengo mis pequeños secretos.

Aquí nos tiene.

(Golpes)

Ave María Purísima.

Sin pecado concebida, hija.

Padre,

me acuso de ser cleptomanía.

Mecachis...

Cuando veo algo que no es mío y que puedo llevarme, voy,

lo pillo y me lo llevo.

Mecachis...

¿Y es ese tu único pecado, hija?

Sí, padre.

Pero es que lo hago casi siempre.

Y casi sin darme cuenta.

Hija mía, tienes que tener fuerza de voluntad para controlarte.

Y encomendarte a Dios en ese difícil trance,

que es combatir el pecado.

Diga.

(ELEVA LA VOZ) En ese difícil trance,

que es combatir el pecado.

Sí, padre.

Y, ahora, hija, deja en el cepillo

una generosa limosna como penitencia.

Sí, padre.

(RECITA EN LATÍN)

Amén.

Amén.

Ve con Dios, hija.

Mecachis...

(SUSURRA) Que aquí hay fantasmas.

Yo los he visto.

Me dicen: "¿Cómo va a haber fantasmas?"

Los hay. No es una especie en extinción.

Los van cazando y yo los veo.

Fíjese usted que el mismísimo Ray Parker

ha puesto música a este asunto. Escuche usted.

(Música)

(Aplausos)

Don Camilo José Cela. -Hola.

Bienvenido. -Bien hallada.

Estamos aquí a gusto, a pleno sol. -Sí, ya lo creo.

Fuera es de noche. -Sí.

Seguramente sí.

Voy a leer un parrafito. -Venga.

Según la definición que da el diccionario

de la Real Academia, "cultura" es: "Resultado o efecto de cultivar

los conocimientos humanos y de afinarse por medio

del ejercicio las facultades intelectuales

del hombre".

Pero para entendernos, señor Cela, ¿qué es para usted la cultura?

Mujer, yo creo que es el poso que queda después de haber olvidado

lo que se aprendió.

Esta definición no es mía.

La dio un escritor francés hace muchos años,

pero yo creo que es verdad. Es el sedimento que queda

tras haber olvidado lo que aprendimos.

Si algún día se le acercara alguien, yo, por ejemplo, y le dijera:

"Señor Cela, ¿qué tengo que hacer para ser un hombre culto?"

¿Usted qué consejo le daría?

Lo primero, si quería ser un hombre culto,

era que te operasen, claro.

Y, después, que...

Mujer, es sentido común.

Ya, le entiendo. -Y, después, culturizarte.

No es difícil.

Es cuestión de leer con un poco de entusiasmo.

Cuestión de leer con un poco de entusiasmo.

De entusiasmo.

Esto es un vicio, un hábito como otro cualquiera.

Pero ¿hay que seleccionar lo que se lee o...?

Se lee sin ton ni son y, después, se va haciendo

una selección natural, poco a poco y...

¿Y cuál es, a su juicio, el peor enemigo de la cultura?

O enemiga.

Para que no tengan que operar a nadie.

Sí.

Pues el querer, no sé, el querer oficializar la cosa

que se ha hecho en algunos regímenes totalitarios.

Y yo creo que eso, no sé si es un error, pero en todo caso

puede ser peligroso, porque se puede perder la cultura

en aras de la propaganda.

Claro. -Pero tampoco el peligro es tan...

Tan grave como se ha querido apuntar,

porque lo que sucedería sería que sería la máscara externa

de la cultura lo único que se convertiría en propaganda.

La cultura permanente subyace y es profunda

y va hacia delante siempre.

Mi equipo de monaguillos,

porque tengo varios equipos por las calles...

¿Me está usted seduciendo, señor...? -No, no, es que tengo... Un tic.

Ajá.

Venga, siga.

Decía que tengo un equipo de monaguillos.

Sí.

Y me han informado que en una ocasión usted dijo

que le gustaría ser arzobispo.

Sí, arzobispo de Manila.

De Manila. -Me hubiera gustado mucho. Sí, sí.

¿Usted se imagina lo bonito que debe ser ir con una capa de armiño sujeta

por 40...?

¿40?

Subcanónigos, tagalos, todos capones,

desfilando bajo los cocoteros.

Lo que pasa que mi vida es una ininterrumpida sucesión

de frustraciones. -Le comprendo.

Y esto no lo voy a ver nunca. Nunca, nunca.

Vaya...

En fin, lo lamento. -Es un dolor.

No, lamento haber puesto el dedo en la llaga, señor Cela.

En la llaga arzobispal.

¿Somos un país culto, señor Cela? -Sí, yo creo que sí.

Yo creo que, contra lo que se ha venido diciendo,

España es un país culto. Sin duda alguna.

En España hay una tradición culta muy grande.

Lo que quizá no seamos es un país civilizado.

O, en todo caso,

no en el grado de civilización que yo quisiera para España.

Pero un país culto, sí.

No olvide que la aportación de la cultura a España,

no vamos a enumerar a pintores y escritores,

no merecería la pena, están en el ánimo de todos.

Y en el siglo XX España aporta un elenco de escritores,

poetas y prosistas, la Generación del 98 y la del 27, y de pintores,

que no lo igualan en Europa, tres o cuatro países,

Francia, Inglaterra Alemania, Italia que, por separado,

son más importantes que nosotros y, juntos, no digamos,

pues vamos por delante.

En cambio, contradicción, señor Cela.

Se dice que en España se lee poco.

Sí, es verdad. Se lee mucho más de lo que se leyó.

Se lee menos de lo que fuera deseable

que se leyese. Pero esto probablemente pasa en todas partes.

Con un buen bagaje cultural, ¿hasta dónde se puede llegar?

Uf, no sé, creo que a todas partes. Y sin él, también.

Fíjese en la cantidad de analfabetos que han triunfado en el mundo

de los negocios y en el mundo de la política.

En el mundo entero. Sí, sí, sí.

Usted fue, fíjese, periodista, torero, actor de cine, pintor...

¿Sigue conservando alguna de estas aficiones?

Yo no fui nada de esto. Hice todo esto.

No, yo hice todo esto, pero un poco, qué sé yo, para entretenerme,

para saber lo que era. No renuncio a nada ni abdico de nada.

Ahora, yo creo que lo que soy y fui, fundamentalmente, toda mi vida,

fue escritor.

Que haya toreado algo de vez en cuando, bueno,

y jugué al fútbol, lo que pasa, que no sabía,

lo hacía mucho peor. Y también fui actor de cine y no creo

que hubiera podido hacer carrera.

No fui actor de cine, tomé parte en alguna película, lo cual,

no es lo mismo. -Don Camilo José Cela,

muchísimo agradecimiento. Todo el agradecimiento.

Dígame usted lo que quiera para despedirse.

No, nos echan a todos.

El agradecido soy yo, como siempre pasa....

Muy honrada, no, no... -Estamos encantados.

Nada. Usted las tiene...

Por Dios, a quién se le o... Cucu... Cucu... Curre.

Yo encantado.

Muchísimas gracias, de verdad.

(Aplausos)

(Música)

(Vítores)

(Grito)

Pero bueno, ¿esto qué significa? ¿Eh?

Oh, qué corte, macho.

(Risas)

Mira la pelusa.

Ya nos vemos, que han llegado los niños y...

Vamos, Rossi, aquí hay mal rollo.

Adiós, Rosa. -Santi, mañana ya...

Venga. -¿Eh?

¡Venga!

¡Hola, nenes!

¡Chicos! -Qué vergüenza.

Se oía el ruido desde la calle.

¡Siéntate bien, papá! Y a ver si te afeitas.

(Risas)

Mamá, ¿piensas escucharme?

Sí. -Papás,

¿por qué no sois un poco más normales?

¿Más normales? ¿Nosotros? -Bueno, basta ya, mamá.

No, déjala, déjala que cante, ¿eh? Anda, canta, canta.

# La sociedad me aplasta. #

Vamos a ver, ¿qué quiere decir que la sociedad te aplasta?

¿Eh? -Bueno, pues quiere decir

que la sociedad

me aplasta.

¿Lo ves? No sabes qué decir. Ni tú, papá.

A mí no me enrolles.

¿No os dais cuenta de que estáis tirando por la borda

los mejores años de vuestra vida?

(REFUNFUÑA)

Pero ¿por qué no os dejáis en paz?

Diles lo de la libreta, Marta.

Anda. -El saldo ha disminuido

esta semana en 250.000 pesetas. -Bueno, sí.

Bueno, sí, porque... -La entrada del material.

Los micros, nena, que están carísimos.

La batería, el ampli, la guitarra... -Y la furgo.

La furgo, que el tío se ha pasado un huevo, ¿eh?

Es un... -Desde luego, nos parece,

nos parece que estáis tirando el dinero.

Ay, hasta nos controlan la pasta.

# Nos controlan la pasta. # Pasta. #

¿Me oyes, mamá?

Habíamos dicho que esta libreta era para la boda.

La boda.

¿Y quién se casa, nena?

¡Vosotros!

¡Anda ya!

¿Sabes qué me gustaría saber? -¿Qué?

La primera vez que entró usted en un cine,

¿con quién iba? ¿Qué vio?

¿Qué le pareció eso? ¿Cómo fue?

Hombre, yo creo que la primera vez que fui al cine fue con mi madre.

A mí me ha llevado mi madre al cine desde mi más tierna infancia.

Vamos, yo creo que no tengo ni recuerdos de cuando yo iba

al cine, pero yo sé que, de pronto, cuando cobré conciencia,

estaba en el cine.

Ya estaba en el cine. -Ya estaba en el cine.

Como espectador. Luego, después, pues he tenido muchísima afición

al cine cuando yo, en lugar de repetir curso,

que era muy aplicado, lo que hacía era irme a los cines

de sesión continua en verano, que valían 30 céntimos

y veía dos películas.

Entonces, yo estaba saturadísimo de cine.

Pero de cine no le puedo decir más, porque es como decía el sabio aquel.

Yo no soy sabio, ¿eh? "Solo sé que no sé nada".

Pues eso. -¿Y cuánto tiempo fue usted

espectador de cine sin pensar que ese llegaría a ser

su oficio, su profesión?

Bueno, yo, adquiero tal desdoblamiento,

que me parece que siempre soy espectador

de cine. Además, soy un espectador de cine de lo más sano.

Yo nunca... A mí nunca me parece mal el cine. Me gusta muchísimo

y es como mi droga, con perdón.

Ya. ¿Y qué era el cine cuando...? ¿Qué representa?

¿Qué era cuando empezó José Luis López Vázquez?

¿Y qué es ahora el cine?

Bueno, yo creo que el cine es el mismo,

lo que pasa, que ha cambiado, pues el sentido generacional.

Ahora se llevan otras cosas, antes se llevaban otras,

pero siempre es bueno, siempre es distraído,

siempre es necesario, siempre es un elemento de comunicación,

de... De...

Es arte, es evasión...

A mí me gusta más bien el cine, no para pensar,

sino para evadirme. -Usted ha vivido la censura.

Sí. -En el cine.

En otras cosas. Pero usted, en el cine.

En momentos de esplendor. -Sí.

Estaba en la institución. ¿Qué perjudicaba más,

lo que cortaba, lo que censuraba,

la censura propiamente dicha, o la sensación que ya creaba

a los que iban a escribir un guion de cine pensando que iban a pasar

por censura? -A mí me da la impresión

de que estábamos todos implicados en esa censura; es decir,

llegábamos a... Los que interveníamos, todos,

guionistas, actores, directores,

a autocensurarnos a nosotros mismos.

Pero sobre eso yo tengo una anécdota muy curiosa.

Qué bien. -Cuando empecé.

Cuando empecé, me acuerdo que había una película que se llamaba

"El diablo toca la flauta",

que era autor Noel Clarasó.

La dirigía José María Forqué.

Entonces había una escena... Era una película divertida,

sarcástica, irónica, y había una escena donde había un...

Un... Un presidente de... De administración.

Entonces lo hacía Xan das Bólas, un actor,

muy conocido en aquella época... -Sí, sí.

Y, nada, pues el hombre hablaba, se reunía, regañaba

a todos los demás, era presidente del Consejo de Administración,

tenía autoridad y rectificaba unas cosas,

y era... Ocurrían una serie de anécdotas muy divertidas

y muy graciosas. Bueno, pues el guion

se había censurado, se había autorizado,

la película se acabó y, cuando la terminaron,

se sometió de nuevo a la censura y dijeron: "Esta escena

no puede ir". -¿Cómo?

"¿No puede ir? ¿Por qué? ¿Qué pasa? ¿Qué decimos?"

"Hombre, hay un presidente de Consejo de Administración

que se mete con los demás y que es como una especie

de dictador y..." "Bueno, ¿y qué tiene que ver?"

"Hombre, es que además lo hace Xan das Bólas".

"Bueno, ¿y qué tiene que ver?" -Sí.

"Hombre, es que es gallego.

Claro, les puede dar la sensación de que se quiere aquí

menospreciar la figura del Jefe del Estado".

Por Dios. -Por favor.

No hacíamos nada. Esto es una anécdota,

que es un disparate, ¿verdad? Pero que ocurrió y que...

Pero queda un poco la idea. -Tuvimos que hacer

de tripas corazón y tuvo que suprimirse esa...

Y también en cuestión de doblaje se manipulaba

un poquito, el diálogo se cambiaba.

Me gustaría que viéramos ahora

la astucia de la manipulación de esos doblajes.

Veremos un fragmento de película...

¿Doblada sin doblar?

Vamos a ver. A ver qué le parece a usted.

Ya empieza, ya empieza.

(Música)

Cuantas más veces voy a Lourdes,

más me apetece volver al santo lugar.

Me han dicho que es mucho mejor Fátima.

(Vítores)

¡Eh, eh, eh!

Ah.

(Música)

Papá te manda muchos besos.

¿Cómo está la tía de Brighton?

Aquí tienes la carta para los Reyes Magos.

¡Hermano de mi alma!

La familia...

(Vítores)

# El cocherito, leré,

# me dijo anoche, leré,

# que si quería, leré... #

(Vítores)

(Aplausos)

¿A ti qué animalito te gusta más?

A mí, todos, mientras no sean racionales,

todos. -Ah.

¿Y tienes muchos de...? -Tengo...

De los otros. -De los otros. Tengo siete.

Cuatro y tres. -Y...

¿De qué? -Perros y gatos.

¿Y se llevan bien, hija? -Claro que sí. ¿Por qué no?

Ay, es que yo me enrollo, como no tengo nada que hacer...

Tú siempre hablando. -En este programa.

Tiquití, tiquitiquití. Y tú tienes que trabajar, hija.

Alaska y Dinarama.

(Aplausos)

(Vítores)

(Silbidos)

(Aplausos)

# La gente me señala,

# me apuntan con el dedo,

# susurra a mis espaldas # y a mí me importa un bledo.

# ¿Qué más me da # si soy distinta a ellos?

# No soy de nadie, # no tengo dueño.

# Yo sé que me critican, # me consta que me odian.

# La envidia les corroe.

# Mi vida les agobia.

# ¿Por qué será? # Yo no tengo la culpa.

# Mi circunstancia les insulta.

# Mi destino

# es el que yo decido,

# el que yo elijo para mí.

# ¿A quién le importa # lo que yo haga?

# ¿A quién le importa # lo que yo diga?

# Yo soy así, # y así seguiré, nunca cambiaré.

# ¿A quién le importa # lo que yo haga?

# ¿A quién le importa # lo que yo diga?

# Yo soy así, # y así seguiré, nunca cambiaré.

# Quizá la culpa es mía

# por no seguir la norma.

# Ya es demasiado tarde

# para cambiar ahora.

# Me mantendré

# firme en mis convicciones.

# Reforzaré mis posiciones.

# Mi destino

# es el que yo decido,

# el que yo elijo para mí.

# ¿A quién le importa # lo que yo haga?

# ¿A quién le importa # lo que yo diga?

# Yo soy así, # y así seguiré, nunca cambiaré.

# ¿A quién le importa # lo que yo haga?

# ¿A quién le importa # lo que yo diga?

# Yo soy así, # y así seguiré, nunca cambiaré.

# ¿A quién le importa # lo que yo haga?

# ¿A quién le importa # lo que yo diga? #

(Aplausos)

(Silbidos)

Deberías hacer un poco de deporte, Honorato.

¿No eras socio de la hípica?

¿Por qué no vas a montar un ratito los domingos, Honorato?

Te estás dejando mucho, Honorato.

(Risas)

Recuerdo que tenías muy buena mano para el ping-pong, Honorato.

Deberíamos hacer un poquito de footing, Honorato.

El aeróbic lo encuentro ordinario.

Claro, que todo el deporte es un poco ordinario.

¿No crees, Honorato?

Se suda.

Menos con el ajedrez.

Pero es tan agresivo...

A mí lo que me relaja más,

más que el yoga,

Honorato,

es cantar.

(Risas)

(TARAREA)

¿Recuerdas cuando cantaba en coros y danzas, Honorato?

# Eres buena moza, sí. # Eres buena moza, no.

# Pero no te casarás. # No, no, no, no. #

(Aplausos)

Y nada más por hoy.

Desde San Cugat, Barcelona,

nos despedimos. "Ahí te quiero ver".

Hasta el próximo jueves.

Perdón. ¿Quién...?

(Disparo)

Desde San Cugat, Barcelona, "Ahí te quiero ver",

se despide hasta la próxima semana.

(Música)

# Ahí te quiero ver.

# Ahí te quiero ver.

# Ahí te quiero ver. #

Uno, cuando ha cometido un trabajo no puede pensar en qué pensarán

los demás.

Tiene que quedar con la conciencia tranquila.

Satisfecho.

# Ahí te quiero ver. #

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Tesoros de la tele - Ahí te quiero ver

08 abr 2021

‘Tesoros de la tele’ estrena su segunda temporada. Esta primera entrega homenajea a la actriz y presentadora Rosa María Sardá, fallecida hace casi un año, con un capítulo dedicado a los mejores momentos del espacio ‘Ahí te quiero ver’. Un programa que combinaba humor, entrevistas y actuaciones musicales.

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