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No recomendado para menores de 16 años Somos cine - Magical Girl - Ver ahora
Transcripción completa

Antes de nada, quiero daros la bienvenida a mi clase.

Si Federico García Lorca no hubiese nacido

y no hubiese escrito un solo verso.

Dos más dos, seguirían siendo cuatro.

Si Napoleón hubiese invadido España hace 200 años

y ahora estuviésemos aquí dando esta clase en francés.

Dos más dos, por supuesto...

seguirían siendo cuatro.

Quiero que entendáis esto.

Quiero que entendáis que la única verdad absoluta.

Lo único que seguirá siempre igual es que dos más dos,

son cuatro.

(Risas)

Bárbara. ¿Quieres acercarse por favor?

(Arrastra silla)

¿Qué tienes ahí? Nada.

Vamos Bárbara, no pasa nada. ¿Qué tienes ahí?

-Es solo una nota.

¿Qué has dicho Marcos?

-Que es solo una nota.

O sea que tienes una nota.

Marcos, vete al despacho de la directora y le explicas,

porqué me interrumpes cuando estoy hablando con una compañera tuya.

Vamos, Bárbara.

Lo mejor, es que me enseñes esa nota

y acabemos de una vez con esta tontería.

Léela en voz alta.

Para que tus compañeros sepan qué es eso tan importante

que no puede esperar al final de la clase.

¿Quiere que la lea? Sí, quiero que la leas.

¿Estás seguro? Estoy seguro, léela por favor.

(Papel)

(LEE) "El cara de cerdo me da mucha pena."

(Risas)

Silencio.

¡Silencio!

¿Es eso lo que piensas de mí?

Te he hecho una pregunta, Bárbara.

¿Es eso lo que piensas de mí?

Sí.

Dame esa nota.

¡Dame esa nota, Bárbara!

(ENFADO) ¡Dame esa nota!

No puedo.

¿Por qué no puedes?

Porque no la tengo.

(Música pop japonesa)

(Música pop japonesa)

(Música pop japonesa)

(Música pop japonesa)

(Música pop japonesa)

(Música pop japonesa)

Pues unos dos kilos, no están en mal estado.

Te puedo dar cinco euros.

Pero hombre, ahí va "La Colmena".

No me puedes pagar lo mismo por "La Colmena",

que por el manual de bricolaje que pesa un kilo,

por más que pese un kilo.

Esa es la idea de los libros al peso, Luis.

Ya, pero es... "La Colmena", ¿no?

Cela, es un Premio Nobel.

Es la dinámica de la tienda.

Libros al peso.

Sean de lo que sean.

No me puedo poner a hacer crítica literaria

con cada libro que me traen.

Si te parece bien, te doy los cinco euros.

Bueno, pues me quedo con "La Colmena".

(Ambiente calle)

(Hilo musical)

(Ambiente calle)

(Hilo musical)

(Ambiente calle)

(Hilo musical)

(Puerta)

Hola.

Alicia.

¡Alicia!

(PREOCUPADO) Alicia, mi amor.

¿Qué tal estás cariño?

Me duele el brazo.

Me han mordido, ¿verdad?

No, no te han mordido.

Te han puesto una vía.

Estamos en el hospital.

¿Y se ha ido ya el toro?

¿Qué toro mi amor?

Había toro negro... muy grande.

No hay ningún toro, cielo.

Eso es que lo has soñado.

(Golpean puerta)

Hola, Luis. Hola.

Hola, Alicia.

Gracias.

De nada guapa.

¿Qué tal estás?

Un poco mareada.

Eso es normal.

Descansa un poquito.

Luis, ¿puedes venir conmigo un momento, por favor?

Claro.

(Ambiente hospital)

(Ambiente hospital)

(Puerta)

Hola.

Luis.

Papá.

Dime cariño.

Hola. Hola.

¿Estás bien?

Claro.

¿Tú qué tal?

Genial.

Papá.

Papá.

Dime cariño.

¿Puedo dormir el sábado en casa de Makoto?

¿Makoto?

¿Tienes una amiga japonesa?

No, es el nick de Vanessa.

¿Por qué las llamas Makoto?

Porque es su nick.

Makoto, es el apodo de Vanessa.

Tienes que terminar el trabajo de los terápsidos.

Solo me queda pasarlo a limpio.

Ya, pero eso lo tienes que hacer Alicia.

¿No lo puedes hacer tú?

Es que parte del trabajo, es pasarlo a limpio.

Si te lo hago yo, no es lo mismo.

No tengas morro.

Si lo termino para antes del sábado. ¿puedo ir, no?

Lo que no quiero es que lo acabe rápido y mal

para ir a casa de Vanessa.

Si lo hago bien, sin prisa, y lo termino para antes del sábado.

Podré ir, ¿no?

Es que... van a ir todas.

¿Quiénes son todas?

Makoto, Sakura y yo.

¿Sakura? Paloma.

Entonces vas a ir Paloma y tú.

Y Makoto.

Vanessa no cuenta, está en su casa.

¿Qué vais a hacer?

Pues...

Ver anime y comer ramen.

¿Van a estar sus padres?

Tengo que hablar con ellos.

Vale.

¿Puedo pedirte una cosa?

Claro cariño.

¿Me puedo fumar un cigarrillo?

Pero...

Es... para saber cómo es.

Nunca me he fumado uno antes.

Tienes que llevártelo a la boca.

(TOSE)

Tienes que tragarte el humo con seguridad. Si dudas, toses.

Si pudieras elegir un poder mágico, ¿cuál elegirías?

No sé.

Venga, ¿cuál elegirías?

Ser invisible.

Si pudieras elegir dos.

Ser intangible, que no te pudiesen tocar.

Pero eso sería como no existir, ¿no?

Un poco sí.

¿Sabes cuál elegirías yo?

¿Cuál?

Poder convertirme en quien quisiera.

Había pensado, convertirme en el Rey

y dar un discurso en plan.

"Queridos españoles, me llena de orgullo

que matéis al resto de españoles."

Alicia, no digas tacos.

Si no he dicho ninguno.

No me gusta que hables mal.

¿Puedo pedirte otra cosa?

Claro mi amor.

Me gustaría tomarme un Gin Tonic.

Creo que queda Ginebra.

Lo que no sé si queda es tónica.

¿Cuál es tu apodo?

Yukiko.

Yukiko.

Es muy bonito.

(Teclas)

Me voy, cariño. Te veo esta tarde.

Espera.

¿Qué pasa?

Gracias.

¿Qué pasa?

Bueno, ya me lo dirá la señora cuando quiera.

Te veo luego, cielo.

Papá. Dime.

Te olvidas el móvil.

Un día voy a perder la cabeza. Luego te veo, tesoro.

(Radio)

(Radio)

Buenos días.

Hola. Buenas.

Hombre, Luis, dichosos los ojos.

¿Qué tal, guapa?

Esta mañana estaba aquí Raúl

y precisamente hemos estado hablando de ti.

Hace muchísimo que no le veo.

Va a cerrar el bar, lo sabes, ¿no?

De verdad que yo no sé dónde vamos a ir a parar

No lo sabía, menuda faena.

A mí me lo dicen hace tres años, que digo tres años, uno...

Y no me lo creo.

Es que esto va a así, poco a poco, poco a poco...

¡Coño! Que al final te vas acostumbrando.

¿Y a ti cómo te va?

Tirando a regular, pero manteniéndonos, que no es poco.

¿Y tú?

Bueno, ¿qué te pongo?

Un botellín.

¿Y es que qué haces?

Aunque te cargues a los políticos esto va a seguir siendo igual.

¿Aceitunas o patatas? Aceitunas.

El problema es que en este país está el corrupto, el banquero,

como el Currito, ese es el problema.

Toma las aceitunas. Gracias.

¿Qué tal la niña?

Pues no muy bien, la verdad.

Pero, ¿le van a volver a operar? ¿Le van a volver a dar quimio?

Sí, volverán a darle la quimio pero...

Bueno... Lo siento mucho.

Si hay alguna cosa que pueda hacer por ti.

Ya, ya lo sé Marisol. Muchas gracias.

De hecho me gustaría hablar contigo un momento a solas.

Claro, claro.

Me gustaría comprarle algo a Alicia, algo que quiere.

Pero ya sabes cuál es mi situación.

¿Cuánto dinero será?

7000.

Puedo trabajar gratis aquí todo el tiempo que quieras.

Joder, pero es que eso es mucho dinero.

Yo estoy con el agua hasta el cuello.

Claro.

Yo es que no puedo dejarte tanto dinero,

para empezar porque ni lo tengo.

Sí, sí. Lo sé.

No tenía que haberte puesto en este compromiso.

Solo que no sé qué hacer...

Si quieres puedo intentar buscarte algún trabajo

donde te puedan pagar por adelantado.

La cosa está muy mal, muy mal.

No, gracias.

¿Qué es eso que le quieres comprar a Alicia que cuesta tanto dinero?

Es un vestido de unos dibujos animados.

¿Como un disfraz?

No, es un vestido de una diseñadora famosa,

por eso es tan caro, porque solo hay uno.

Ah.

Mira, Luis,

lo único que quiere Alicia es que estés junto a ella.

Eso es lo importante, que estéis juntos,

el vestido, el dinero...

Eso da igual, eso no importa.

Sí.

No tengo trabajo pero estoy esperando que me contesten

de unas entrevistas.

En el anuncio pone que no es necesario ningún tipo de aval.

Ya.

Ya, pero...

Quiero saber si es posible o no.

No tengo aval pero puedo pagar los intereses.

Ya sé que no es buen momento pero necesito ese dinero,

es muy importante para mí.

No lo sienta.

(Portazo)

(Metro)

(RADIO) "Hoy, en la sección de cartas de los oyentes,

tenemos una carta muy especial.

Y digo que es una carta muy especial

porque la escribe una niña de 12 años,

porque se la dedica a su padre

y porque es una niña enferma de leucemia.

Ella se llama Alicia y su carta dice así:

"te escribo esta carta desde la habitación del hospital.

Me gusta mucho venir al hospital.

Al principio me daba miedo y lo odiaba pero ahora me encanta.

Sé que es raro, a nadie le gustan los hospitales.

Me gustan las batas de los médicos, me gusta la comida,

me gustan las agujas, me gustan las vendas,

me gustan las camas. ¿Sabes por qué?

Porque sé que siempre que me despierte aquí

vas a estar a mi lado."

-Bárbara.

Bárbara.

Cierra los ojos.

No los abras hasta que yo te diga.

Ya.

¿Esto por qué?

Porque sí.

Porque sí.

Gracias.

¿Me lo pones? Sí.

Gracias.

Hoy quiero quedarme sola contigo.

Ya, pero hemos quedado con Javier y Laura.

Pues les dices que estamos enfermos. Están a punto de llegar.

Pues no abrimos la puerta.

Nos inventamos una excusa.

¿De verdad que te da igual quedar mal con ellos?

(ASIENTE)

Eres una niña caprichosa y tonta.

Sí, eres una niña caprichosa y tonta.

Sí. ¿Y qué más cosas eres?

Guapa.

¿Qué hora es?

No sé.

Son las 12:15.

No puedo seguir así. No puedo estar siempre detrás de ti

como si fueras una niña de 7 años.

Mírame cuando te hablo.

Gracias.

¿Tengo que estar detrás de ti como si fueras una niña de 7 años?

No. ¿No?

Pues yo creo que sí. No.

Sí.

Si me entero que me mientes te juro que me voy y no vuelvo.

¿Te tomas la pastilla todos los días?

Sí.

Toma.

Abre la boca.

Bárbara, todo esto es por tu bien. Ya, ya lo sé.

Perdón.

Perdona, soy imbécil, no quiero que te preocupes por mí.

No, me pidas perdón, quiero que seas más responsable con la medicación.

Perdón por haberme enfadado. No pasa nada.

Te enfadas porque me quieres.

# Cinco lobitos tiene la loba

# blancos y negros, detrás de la escoba.

#Cinco tenía, cinco criaba

#y a todos los cinco tetita les daba.#

-Eso de blancos y negros te lo has inventado, ¿no?

-No, mi madre lo cantaba así.

-¿Blancos y negros? -Sí.

-Era: cinco lobitos tiene la loba, cinco lobitos detrás de la escoba.

No blancos y negros.

(RÍE) A ver, Javi, es una canción para bebés.

-Sí, yo también conocía la versión de blancos y negros.

-¿Tú también?

Ahora soy yo el único que no conoce esa versión.

¡Venga!

-Bárbara, ¿estás bien?

Sí, sí.

Me duele un poco la cabeza pero estoy bien.

¿Quieres una aspirina? No, no, de verdad que estoy bien.

-¿Quieres cogerla?

Es que no...

Me da un poco de miedo.

No te va a morder.

Ya.

Pero es que no sé cómo.

Mira, ven.

Así, con cuidadito, así.

(RÍEN)

¿Qué pasa?

¿Qué? No, nada, nada.

Nada, que me estaba acordando de algo.

(RÍE)

¿Qué te pasa?

No, nada, de verdad.

(RÍE)

Cuéntanoslo a todos y así nos reímos.

Es que no puedo dejar de pensar la cara que pondríais

si lanzara el bebé por la ventana.

Era una broma.

Toma.

Esta no es la pastilla de siempre.

Eso es, no es la pastilla de siempre.

¿Qué es? Un somnífero.

¿Un somnífero?

¿Pero para qué me la das? Quiero que te duermas.

Iba a dormir la siesta de todas maneras.

Quiero que te duermas profundamente.

Enjuágate y traga el agua.

¿Cómo? Enjuágate a conciencia

y traga el agua, por favor.

Abre la boca.

Gracias.

¿Pero qué pasa? No pasa nada, mi amor.

Confía en mí.

(Cristales rotos)

(Música)

(CANCIÓN) # La luna te besa tus lágrimas puras

# como una promesa de buena ventura

# la Niña de Fuego te llama la gente

# y te están dejando que mueras de sed.

# Ay, Niña de Fuego, ay, Niña...

...de Fuego.

(RADIO) # Dentro de mi alma yo tengo una fuente

# pa que tu culpa se incline a beber.

# y el cariño ciego

# soy un hombre bueno que te compadece.

# Anda,

# vente conmigo

# niña de fuego. #

(Teléfono)

(Teléfono)

¿Dígame?

¿Hola?

Si no contesta, voy a colgar.

Hasta luego. "Soy Bárbara".

(VOMITA)

(TOSE)

¡Eh,

espera,

por favor!

¡Por favor, espera!

Lo siento.

Hay un baño en el pasillo.

Puedes ducharte si quieres.

Deja la ropa en la puerta y te la lavo.

No, bueno, si esto con un trapo húmedo sale.

No... No pasa nada, tengo secadora.

¿Sí?

Las toallas limpias son las azules.

Me he puesto esto.

No pasa nada.

¿Quieres una cerveza o agua o algo?

No, no, gracias.

¿Estás bien?

Sí, sí, sí, soy torpe en general, estoy acostumbrada.

Tienes una casa impresionante, es muy bonita.

Gracias.

¿A qué te dedicas?

A nada.

Veo la tele.

Me mantiene mi marido.

¿Qué has visto en la tele últimamente?

Mmm...

Vi un reportaje

de dos vecinas que estaban enfadadas

porque una decía que la otra le lanzaba pis

cada la vez que entraba y salía de la casa.

Así que la señora se ponía un chubasquero y una bolsa de basura

en la cabeza para pasar por el rellano. Era muy graciosa.

¿Por qué te hacía tanta gracia?

¿Por qué no?

No sé,

no me gustan esos programas que van por las casas

con una cámara grabando las miserias de los demás.

Parece que nos estuvieran diciendo:

"No te quejes porque en el fondo no estás tan mal".

Tampoco estamos tan mal.

¿Que no estamos tan mal?

Supongo que viviendo aquí es fácil decir eso.

¿Tú a que te dedicas?

Era profesor,

ahora estoy en el paro.

¿Qué enseñabas?

Literatura.

¿Literatura?

Yo siempre suspendía literatura.

¿No te gustaba leer?

Me gustaba más hacer otras cosas.

¿Y tu marido a qué se dedica?

Es psiquiatra.

Debe ser bueno.

(ASIENTE)

¿Puedo preguntar dónde está? No.

Oye,

¿me puedes dar un abrazo?

¿Cómo? No, no, no, perdona, perdona...

Olvídalo, perdona.

No, no, no, sí, claro.

Sí, sí.

Venga.

¿Qué haces?

No, nada.

¿Cómo que nada? ¿Que qué haces?

No estoy casada, pero te lo acabo de decir

estás en casa de mi marido, ¿qué haces?

Ya, lo siento. No, me parece alucinante.

Sí, a mí también. ¿A ti qué te parece alucinante?

¿Queda mucho para que acabe la lavadora?

¿Eh? No, es un lavado rápido.

¿Que qué te parece alucinante?

Puedo esperar en el salón.

Perdona.

Es que estoy un poco tensa.

¿Por qué has bajado a por mí?

¿Te doy asco?

¿Quieres saber por qué veo esos programas de la tele?

Porque me gusta ver gente más desgraciada que yo.

¿Ahora te doy asco?

No.

Me llamo Bárbara.

Yo soy Pedro.

(Puerta)

Hola.

Hola.

¿Qué te ha pasado ahí?

Que me puse a hacer cosas de la casa para no pensar

y se me cayó el espejo encima.

¿Estás bien?

Mira, Bar,

he estado pensando y he tomado una decisión.

Voy a confiar en ti.

Es lo que te ofrezco.

Mi confianza ciega.

Pero si me entero de una mentira más se acabó.

Te necesito.

Pero tú me necesitas mucho más.

¿Escupiste la pastilla ayer?

Sí.

¿Por qué?

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

¿Sí?

Ya, pero no.

De verdad.

Espere.

Es para ti.

¿Sí?

"Hola, Bárbara".

"Soy... Pedro".

"Supongo que el hombre que ha contestado es tu marido".

"Le he dicho que soy de tu compañía de teléfono,

así que intenta disimular".

"No conseguí averiguar tu número de móvil,

ya me lo darás, así sea más fácil comunicarnos".

"Busqué también tus tarjetas de crédito, pero no tienes".

"Eso lo hubiera facilitado todo".

("SUSPIRA")

"Mira, siento muchísimo todo esto".

"Necesito 7000 euros antes de una semana

o tu marido sabrá todo lo que pasó anoche".

"Dejé puesta la grabadora del teléfono móvil,

está todo grabado".

"Dime que lo has entendido".

Sí.

"Vale, ahora dame tu número de móvil".

609

368

901.

"Te llamaré con un teléfono móvil para que lo tengas".

"Ahora te estoy llamando desde una cabina".

"Cuando tengas el dinero listo,

llámame y te diré cómo entregármelo".

Vale.

"Cuando me des el dinero no volveré a molestarte más".

"Lo siento".

Yo también.

De verdad es que no me interesa.

No, no utilizo mucho el móvil. Muchas gracias.

Hola.

Hola.

Me suena tu cara, ¿eres actriz?

No.

Yo sí.

Vale. ¿Sabes si está Ada en casa?

¿Sabes cómo me llamo?

No.

Sonica.

Muy bien, yo soy Bárbara Asunción.

¿Está Ada en casa?

¿Que si está Ada en casa?

Sí.

Gracias.

(Música house)

Hola, Bárbara.

Por los reencuentros.

Por los reencuentros.

¿Qué tal estás?

Bien.

Me alegro.

Siento como me fui, Ada.

No sabía cómo hacerlo.

Solo tenías que despedirte.

No es tan fácil.

Sí es tan fácil.

¿Sabes lo que más me ofendió?

Que desaparecieras sin decir nada me preocupó, pero no me ofendió.

Me ofendió sentir que me tenías miedo.

Yo nunca he hecho nada para que me tengas miedo.

No soy de esa manera y lo sabes perfectamente.

No quería ofenderte.

Me ha ocurrido más veces, estoy acostumbrada.

Sea como sea, me alegra ver que estás bien.

¿Y tú cómo estás?

Estoy mejor que nunca.

El negocio ha bajado un poco,

pero me casé hace cuatro meses y estoy muy contenta.

Felicidades.

¿Quién es la afortunada?

Juana.

¿Juana?

Me gusta esa chica.

Bueno,

¿qué puedo hacer por ti?

No quiero que te molestes.

Soy muy comprensiva,

ya lo has comprobado.

Necesito dinero.

No necesitas dinero.

¿Cómo?

No necesitas dinero.

Tu marido tiene mucho.

Tenía que asegurarme de que estabas bien.

Es un asunto personal, tengo que resolverlo sola.

Buena chica.

¿De cuánto dinero hablamos?

7000.

Si me lo das ahora, te lo puedo devolver

con un interés del 15 en cinco o seis meses más o menos.

Sabes a lo que me dedico y has venido a verme.

Si quieres 7000, ya sabes lo que tienes que hacer.

Si no estás dispuesta,

nos acabamos el güisqui, nos damos dos besos

y no despedimos esta vez como personas civilizadas.

Habría condiciones.

¿Condiciones?

Nada de penetración.

De ningún tipo.

Eso lo complica todo.

Además necesito el dinero esta semana.

Es muy poco tiempo.

Vas a tener que trabajar mucho.

Bueno,

esa es la tercera condición.

Tiene que ser en un solo día.

Un solo trabajo.

Por la mañana.

Es el único momento que mi marido no está en casa.

¿Puedes respetar esas normas?

Es muy difícil,

muy difícil.

7000 euros sin penetración, en un solo día, en un solo trabajo.

Solo puede ser así.

¿Cuántas horas tienes?

De 8 a 15.

¿Sabes quién es Óliver Zoco?

¿Qué opinas?

No lo conozco personalmente.

Pero sabes lo que hace, ¿no?

¿Qué opinas? No, no opino nada.

Puedo convencerle para que organice algo esta semana.

Para mañana.

Pero tienes que garantizarme que vas a ir.

Voy a ir.

Si todo sigue adelante te enviaré un mensaje el día antes,

por la noche. Con la hora y el lugar donde te recogerán.

¿Te doy mi móvil?

No hace falta, ya lo tengo.

Me gusta tu nueva cicatriz.

Voy al baño.

(Música dramática)

Disculpe...

¿Sí?

Si alguna vez quiere que la lleve a algún sitio, esta es mi tarjeta.

Será un placer.

Gracias.

Bienvenida, Bárbara.

Gracias.

Soy Adela, la asistente de Oliver. Gracias por venir.

Gracias a ustedes. Acompáñeme, por favor.

Puede esperar en esta sala.

-Buenos días.

Buenos días.

Gracias, Adela.

-De nada.

-Antes de nada, Bárbara,

me gustaría darte las gracias por venir a nuestra casa.

Gracias a ustedes.

Ada me ha hablado maravillas,

pero tengo que confesar que, aunque no te conocía en persona,

había oído hablar de ti hace tiempo.

Me alegra tenerte con nosotros. Gracias.

¿Te gustan las corridas de toros?

No, no mucho, la verdad.

A mí tampoco me gustan demasiado,

pero es curioso que sea concretamente España

el país en el que la tauromaquia es más popular.

¿Sabes por qué España es un país en eterno conflicto?

Porque no tenemos claro si somos un país racional o emocional.

Los países nórdicos, por ejemplo, son países cerebrales.

Sin embargo, los árabes o los latinos

han aceptado su lado pasional sin complejo ni culpa.

Ellos, unos y otros, saben qué lado predomina.

Los españoles estamos en una balanza que está suspendida

justo en la mitad.

Así somos los españoles, como las corridas de toros.

¿Y qué son las corridas de toros?

La representación de la lucha entre el instinto y la técnica,

entre la emoción y la razón.

Tenemos que aceptar nuestros instintos

y aprender a lidiar con ellos como si fuesen un toro

para que no nos destruyan.

Esto es exactamente lo que ofrecemos a nuestros clientes.

¿Podrías quitarte la ropa, por favor?

Eres muy hermosa.

Gracias.

Adela...

Ábrelo, por favor.

Quiero que memorices esa palabra.

Ya.

Perdona mi insistencia, Bárbara,

pero por mi experiencia con otras mujeres

es probable que cuando entres en la sala

se te olvide

y es muy, muy importante que recuerdes esa palabra

porque una vez dentro,

será esa palabra lo que pará todo cuando tú quieras que pare.

Recuérdalo: todo parará solamente cuando pronuncies esa palabra.

No existe otro modo.

Quiero que entiendas esto.

Bien.

Cuánto más tardes en pronunciarla, más dinero ganarás,

¿entiendes la mecánica?

Perfectamente.

Devuélvele la tarjeta a Adela.

¿Estás lista?

Entonces pasa a la sala contigua, por favor.

Soy Bárbara. Tengo el dinero.

Son 14 billetes de 500.

Sí. Bien.

Quiero que vayas a la biblioteca Pedro Salinas,

que está en puerta de Toledo,

y dejes el dinero en el libro de la Constitución Española.

¿Qué quieres que deje 7000 euros en una biblioteca pública?

Nadie va a coger ese libro.

Como quieras.

Mete el dinero en un sobre y déjalo en el hueco del lomo del libro,

no entre las páginas.

¿Lo has entendido?

Sí.

Tengo el teléfono de tu marido. Si noto algo raro, le llamo.

Vale.

Gracias.

Alicia, a cenar.

¿Crema de verdura?

¿No te apetece?

Bueno...

Esta es diferente. Tiene un ingrediente especial.

A mí me sabe como siempre.

Tienes que seguir comiendo para notar la diferencia.

No sé.

¿Te han dado la nota del trabajo de los terápsidos?

No, todavía no.

Creo que me la dan la semana que viene.

Si te encuentras mal, no tienes por que ir a clase.

No, estoy bien.

Papá...

Dime.

Quiero decirte algo.

¿Qué es esto?

El ingrediente especial.

"Mira dentro del microondas".

"Mira debajo de la ensalada".

"Mira detrás del sofá".

¿Te lo quieres probar?

Más tarde.

¿Qué pasa?

¿Qué?

¿Buscas algo?

No.

¿Está todo bien, cariño?

Sí, sí.

Me encanta el vestido.

¿Seguro?

Estoy muy contenta.

(Música)

Hola.

Buenas, ¿qué te pongo?

Pues... una caña.

No, mejor un licor café.

Muy bien.

Perdona, ponme otro.

(JADEA)

(JADEA)

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

¿Qué quieres?

Necesito más dinero.

No. ¿Cómo que no?

Que no puedo, que no tengo más dinero.

Sí puedes, tu marido está forrado.

Yo no tengo dinero, ¿entiendes?

El dinero que te di no se lo pedí a mi marido,

no le puedo pedir dinero a él.

Tú dijiste que no ibas a volver a molestarme

y yo cumplí mi parte del trato.

No es tan fácil.

Eres un hijo de puta.

¿Yo soy un hijo de puta?

Eres tú la que ha engañado a su marido.

Te dije que no me dabas asco, de verdad no me das asco,

me das pena.

Tendrás tu dinero, ¿cuánto?

20.000.

Para pasado mañana.

Pasado mañana me voy a pasar por la biblioteca

y quiero que estén en el mismo lugar, en el mismo libro.

¿Entendido?

Entendido.

(Llama a la puerta)

(Llama a la puerta)

¡Bárbara!

Hola.

¿Qué hora es?

Las 12.

Me acabo de acostar.

Tengo que pedirte algo.

Es urgente.

¿Cómo de urgente?

Mucho.

Te escucho con una condición.

¿Cuál?

Comprar churros.

¿Quieres?

No.

¿Te he dicho porras o churros?

¿Qué? Que si te he dicho porras o churros.

Churros.

¿En serio? Sí.

Yo creo que te he dicho porras.

Me has dicho churros, Ada.

No pensaba volver a verte. Ya, yo no pensaba volver.

¿Qué haces aquí entonces?

Necesito más dinero.

¡Vaya!

¿Cuánto más?

20.000.

¿Con las mismas condiciones que el anterior trabajo?

No.

Bueno, entonces quizá.

Necesito el dinero para pasado mañana.

Pues eso ya te digo que es absolutamente imposible.

Lo siento mucho.

Estoy dispuesta a entrar en la puerta del lagarto negro.

¿De qué hablas?

De la puerta con un dibujo de un lagarto negro

de la casa de Oliver.

No sé de qué puerta me hablas.

Sí que lo sabes, Ada.

¿Hay servilletas?

¿Qué has oído sobre esa puerta?

Seguramente las mismas cosas que has oído tú.

No lo creo. La verdad es que no lo creo.

Vete a tu casa, Bárbara.

Vete a casa.

Llama más tarde y hablamos sobre cómo organizar

tres o cuatro trabajos la semana que viene.

Te lo pido por favor.

Yo también te lo pido por favor.

No quiero enfadarme, Bárbara.

Voy a ir.

Si no lo organizas tú, voy a ir yo sola.

La única diferencia es que tú no te llevas tu comisión.

No me importa. No quiero saber nada de esto.

¿Es tu última palabra?

Sí.

Gracias.

¡Bárbara!

No lo hagas.

Te lo pido por favor.

-¿Sí?

Hola, ¿qué tal? Soy Bárbara,

la chica que llevaste el otro día a casa de Oliver Zoco.

Hola, Bárbara, ¿qué tal estás?

Bien, muy bien.

¿Quieres que te lleve a algún sitio?

No, no. En realidad quería preguntarte otra cosa.

¿A sí?

Claro, dime.

Pues quería preguntarte por la puerta del lagarto negro

de la casa de Oliver.

"¿Qué quieres saber?"

Quería saber si...

Quiero entrar por esa puerta mañana.

(Corta)

¿Hola?

(Teléfono)

"Mañana te esperará al conductor

en el portal de tu casa a las 11".

(Piano)

(Piano)

(Piano)

(Piano)

Gracias por organizar esto.

(Piano)

(Piano)

(Piano)

(Piano)

(Piano)

(Puerta metálica)

Buenos días.

Buenos días.

¿Qué tal estás?

Bien.

Bueno, esta es nuestra última sesión.

Me gustaría darte las gracias por todo.

Ha sido muy fácil trabajar contigo.

De verdad que te deseo lo mejor a partir de ahora.

Muchas gracias.

Si te parece, me gustaría que empezases

haciendo un balance general de tu evolución dentro del centro

y me contases qué aspectos crees que has mejorado

y qué crees que deberías seguir trabajando fuera.

Si te tengo que ser sincero,

te diré que sé que todavía tengo mucho que mejorar.

Eso lleva tiempo.

De hecho, tengo algo para ti.

¿Y esto?

Un regalo.

Pero...

no tenías por qué.

Gracias.

De nada.

Damián, eres muy buena persona, no lo olvides.

Gracias.

Quiero pedirte algo.

Claro, dime.

No sé si será difícil,

supongo que estas cosas no son del todo fáciles.

Bueno, ya veremos, ¿qué es?

No quiero salir mañana.

¿Qué quieres decir?

No quiero salir de la cárcel.

Quiero quedarme aquí.

No sé exactamente cuánto tiempo pero sé que aún no estoy listo.

¿Quieres explicármelo?

Pensé en agredir a un guardia o a un recluso

pero no quiero que todo este tiempo que hemos trabajando juntos

no sirva para nada.

Por eso decidí pedírtelo personalmente.

Y de paso evitar daños a terceros.

No lo entiendo. ¿Por qué no quieres salir?

Porque tengo miedo.

¿De qué tienes miedo?

De volver a ver a Bárbara.

(CANTURREA)

(ACENTO EXTRANJERO) Pues son 6,20.

Gracias.

¿Cómo se dice "gracias" en chino?

(HABLA CHINO) (REPITE EN CHINO)

(HABLA CHINO) (REPITE EN CHINO)

Ah,

y esto.

(Pasos)

Perdone...

¿Está usted bien?

¿Está usted bien?

Oiga...

Estaba en el rellano,

en los escalones cerca del rellano y la he metido en casa

por si la podía ayudar en algo aunque no sé si he hecho bien.

Está consciente pero está muy mal.

Muy mal.

Sí, mándenla cuanto antes, por favor.

Gracias.

Gracias.

Vendrá enseguida la ambulancia.

(HILO DE VOZ) Damián...

Gracias.

Estás muy mayor.

¿Me puedes acercar el bolso, por favor?

El bolso.

Necesito que me hagas un favor.

¿Qué quieres?

Cuando vayas esta tarde a la biblioteca de Puerta de Toledo.

La Constitución...

No creo que debas preocuparte por esto en este momento.

Por favor.

La ambulancia va a venir enseguida, ya verás.

Es muy importante, Damián.

Mañana lo devolveré.

Damián,

ayúdame.

¿Qué más quieres que haga?

En caso de necesitar alguna cosa más

nos pondremos en contacto con ustedes.

De acuerdo, muchas gracias.

Buenas noches Buenas noches.

(Teléfono)

¿Sí? "¿Es Damián?"

Sí, soy yo. ¿Quién es?

"Buenos días, perdone que le moleste,

soy Alfredo el marido de Bárbara.

La mujer a la que ayudaste anoche."

Buenos días.

"Me han dado su teléfono en el hospital."

Escuche, yo ya he hablado con la Policía.

Verá, encontré a su mujer en el descansillo...

"No, no, tranquilo."

Yo le llamaba porque quería darle las gracias.

Muchísimas gracias.

"Bueno, hice lo hubiese hecho cualquiera."

Muchísimas gracias.

"De nada." ¿Cómo está su mujer?

"Ha empezado a hablar hace un momento."

¿Le ha contado lo que le ha pasado? "No."

¿Y los médicos?

Los médicos dicen...

"No saben nada."

"Lo primero que ha dicho es:

"mire, siento mucho molestarle pero quiere hablar con usted.

Quiere darle las gracias".

Bueno.

"Tiene que empezar a hablar poco a poco,

necesito que hable con ella. Lo que sea.

"Se lo agradecería muchísimo.

Solo serán unos minutos."

De acuerdo, no se preocupe.

"Gracias."

Estamos en el Hospital San Gabriel,

en la habitación 239.

Yo estaré aquí.

"Está bien, hasta ahora."

Hasta ahora.

(Llama a la puerta)

Damián, ¿verdad? Sí.

Soy Alfredo, gracias por venir.

De nada.

Voy a la cafetería momento, ¿quiere algo?

No, gracias.

Vuelvo enseguida mi amor.

Se lo he dicho antes pero...

muchísimas gracias por todo, de verdad.

No hay de qué.

Estoy bien aquí.

Siéntate, por favor.

Has conocido a mi marido.

Él no me conocía.

Nunca le he hablado de ti.

Mejor.

Estás aquí, estás libre.

Sigues siendo muy tierno.

Siempre me has visto así.

Porque es verdad.

Eres muy tierno y muy buena persona.

Eres mi ángel de la guarda.

Estabas en la puerta de mi casa, hubiese socorrido a cualquiera.

Era el único sitio al que podía ir.

¿Cómo sabías dónde vivía?

Bárbara, me tengo que ir.

Espero, de verdad, que te recuperes pronto.

No te vayas.

¿Qué quieres?

Necesito otra cosa.

¿Qué más quieres, Bárbara?

Quiero contarte lo que ha pasado.

Cuéntaselo a tu marido o a la Policía.

Solo confío en ti.

Bárbara, yo siento lo que ha pasado pero...

Por favor, deja que me vaya.

Te lo pido por favor.

Vale.

Vete.

Lo siento.

Está bien.

Gracias.

Quiero contártelo a ti.

Debes decírselo a la Policía.

No puedo.

¿Por qué no puedes?

Porque tengo miedo.

¿De qué tienes miedo, Bárbara?

Júrame que no se lo vas a contar a nadie.

¿Qué es lo que te ha pasado?

Un hombre...

¿Un hombre te ha hecho eso?

¿Te ha hecho eso un hombre, Bárbara?

Pero, ¿por qué?

¿Cómo ha po...?

¿Te ha violado?

(SOLLOZA)

¿Quién?

No lo conocía, solo de vista, de la biblioteca.

Me empezó a acosar.

No sé, creo que me siguió.

Ya está, por favor. Déjalo.

¿Cómo es?

(SUSPIRA)

Joder...

El Pitágoras.

¿Qué tal?

¿Qué dice?

¿Pero qué hace aquí?

¿Qué tal, Pepo? Pues aquí...

venía a verte.

¿Y cuándo le han soltado?

Va a hacer un año el mes que viene.

Un año, madre mía.

Pues, perdona, entra.

Pues qué ilusión verle, la verdad.

¿Sabe una cosa? El año pasado me saqué el graduado

y ahora puedo ayudar a mi cuñado

con las cosas.

Es que se me dan bien los números.

Es verdad, se te daban bien. Sí.

¿Le importa?

No.

Me están viniendo un montón de recuerdos de ahí adentro.

Y tengo una sensación como que han pasado 10 años o más,

¿sabe?

Desde que salí estoy limpio, ¿sabe?

No, no, tomo nada.

Excepto los porros y de vez en cuando algo de M.

Pero vamos nada, limpio.

Y del Rata y del Caos, ¿qué?

Allí los he dejado, tratando de sacarse el graduado como tú.

Si es que usted siempre ha sido muy buen profesor.

Se lo digo un montón a mi hermano y a mi cuñado.

Usted me ayudó un montón ahí adentro.

Muchas gracias. De nada.

No, gracias.

Al principio intentábamos darle a mi padre

y no había manera...

Y ahora el cabrón, se mete entre pecho y espalda unos 15.

Con eso de que la marihuana es buena para el dolor,

¿sabe? Es que tiene cáncer de...

próstata o no sé.

Lo siento.

Pepo,

¿te acuerdas de lo que me dijiste

cuando aprobaste el primer examen dentro de la cárcel?

No.

Me dijiste que cuando saliese, si necesitaba algo...

que te buscase.

Pues ahora necesito algo.

(RADIO) #La luna te besa tus lágrimas puras,

#como una promesa de buena ventura.

#La "Niña de Fuego" te llama la gente,

#y te están dejando que mueras de sed.

#Ay, "Niña de Fuego",

#ay, "Niña de Fuego".

#Dentro de mi alma yo tengo una fuente

#para que tu culpa se incline a beber.

#Ay, "Niña de Fuego",

#ay, "Niña de Fuego".

#Mujer que llora y padece,

#te ofrezco la salvación,

#te ofrezco la salvación.

#El cariño es ciego.

#Soy un hombre bueno

#que te compadece.

#Anda, vente conmigo,

#"Niña de Fuego".#

-Hasta luego.

(Televisión)

Hola. Buenas, ¿qué te pongo?

Un licor café.

Ahora mismo.

Gracias. Tranquilo.

Buenas noches.

Hola. ¿Qué va a ser?

Un Rioja, si tiene.

Tengo el de la casa. Ese está bien.

(Televisión)

Gracias. A usted.

Salgo a fumar.

(Televisión)

Perdone, ¿tiene fuego?

Sí, claro.

Gracias.

De nada.

¿Sabe quién juega?

¿Perdone?

Le decía que si sabe quién juega hoy.

Pues, no, la verdad es que no.

¿No es futbolero?

No mucho, la verdad. Un pecado mortal en este país.

¿Y usted? Me gusta verlo.

Suelo ver los partidos de la Selección

pero no soy de ningún equipo.

Me gusta el deporte pero no el negocio este del fútbol.

Pocas cosas quedan ya que no se negocien.

(ASIENTE) Yo me acuerdo,

cuando daba clase hace años,

estuve entrenando al equipo de fútbol sala en el colegio.

Era una tontería pero se la pasaban bien,

que era lo importante.

Ahora, solo quieren ser famosos y tener una novia modelo.

Lo de ser deportistas es lo de menos.

¿Daba clases? Sí.

¿De qué? De matemáticas.

Yo era profesor de literatura.

¿Así que usted también es profesor?

Era, ahora estoy en el paro.

La cosa de la educación está terrible, ¿no?

Terrible.

Bueno, voy para adentro.

Gracias.

¿Le importa que me siente?

Sí, claro, siéntese.

Gracias.

Damián, mucho gusto.

Luis.

¿Es usted del barrio? No, he venido a ver a un amigo.

¿Usted vive aquí?

Sí, de toda la vida, además.

Parece un barrio muy agradable.

Sí que lo es.

Chin chin.

¿Y cuánto hace que no ejerce como profesor?

Hará como medio año.

Ya le digo que fue fulminante con el tema de los recortes.

No sé a dónde vamos a ir a parar, por Dios.

¡Por Dios, la educación, que es la base de toda sociedad crítica!

Claro, que a qué político le interesa oír

a una sociedad crítica. Se lo digo yo, a ninguno.

Pienso que la carrera de Magisterio debería ser más difícil y más dura.

Es un trabajo con demasiada responsabilidad,

demasiado arriesgado.

Demasiado arriesgado.

Yo mismo no he tenido una vida fácil, ¿sabe?

He estado en la cárcel.

He convivido durante 10 años con asesinos,

pederastas, violadores...

Pero le puedo asegurar

que la única vez en la que he sentido auténtico pánico

fue en clase,

delante de una niña de 12 años.

Estoy seguro de que usted sabe bien pelearlo

porque usted también conoce a esa niña.

Se llama Bárbara.

No haga ninguna tontería, tengo una pistola en el bolsillo.

Bárbara me ha puesto al corriente de todo.

Usted va a hacer cuanto yo le diga, así de sencillo.

Hija de puta.

Muy educado.

Como le he dicho, he estado en la cárcel una vez.

Fue precisamente por ayudar a Bárbara, sin ir más lejos.

Hace tiempo.

Eso ya es otra historia.

Cuando Bárbara me dijo lo que le había hecho

se me ocurrieron muchas cosas que hacer con usted.

En todas ellas usted acababa muerto y yo otra vez en la cárcel.

Y la verdad, yo ya no estoy para cargar con muertos.

Entonces, se me ocurrió algo.

Verá,

yo voy a sacar ahora la pistola que tengo en el bolsillo

y la voy a poner

encima de la mesa.

Lo que quiero que usted haga

es que coja la pistola

y me mate.

¿Ha quedado claro?

Quiero que me mate delante de esas dos personas.

Si avisa al camarero,

viene la policía y yo salgo vivo por esa puerta,

le aseguro que usted y su familia, si es que la tiene,

van a morir más tarde o más temprano.

10 años en la cárcel dan para conocer a gente

que no me cobraría demasiado por hacerme este favor personal.

Bárbara no quiere que se sepa que la ha violado,

pero eso no impide que usted vaya unos años a la cárcel por asesinato,

¿verdad? ¿Violado?

Yo no he violado a esa mujer.

¿Cómo se atreve a negarlo?

¿Esto qué es? No entiendo nada.

Usted la ha violado y la ha destrozado

y yo voy a arruinarle a usted la vida.

Eso es todo lo que tiene que entender.

Eso no es verdad, eso no es verdad.

Ella se acostó conmigo porque quiso.

¿Qué dice?

Sí, sí, ella se acostó conmigo porque quiso.

Yo la chantajeé,

pero jamás le hice daño.

¿La chantajeó?

Nos acostamos y lo grabé.

La amenacé con enseñarle la grabación a su marido

para pedirle dinero,

pero yo no la he violado.

Lo grabó, ¿cómo lo grabó?

Grabé el sonido con mi teléfono móvil.

Está todo grabado en el teléfono.

¿Lo sabe su marido?

No, al menos no por mi parte.

Bárbara se acostó con usted...

Sí.

Bárbara engañó a su marido por acostarse con usted.

Sí.

(Disparo)

No os mováis.

Daos la vuelta.

Daos la vuelta.

(Disparo)

(Disparo)

(Timbre)

(Música manga)

Hola.

Luis.

Tu padre...

tu padre me ha pedido...

que le baje el teléfono móvil,

al bar.

¿Es ese?

Bueno, pues...

Ya está.

Nada más.

(Música manga)

Date la vuelta.

Date la vuelta, no me mires.

No me mires.

No me mires.

(Música manga)

(Disparo)

Hola.

Hola.

¿Dónde está tu marido?

Se ha ido a casa.

Lo he solucionado todo.

Eres mi ángel de la guarda.

Ese hombre no volverá a molestarte.

Ni a chantajearte.

¿Me lo das?

No puedo.

¿Por qué no puedes?

Porque no lo tengo.

(Música dramática)

Somos cine - Magical Girl

20 abr 2020

Luis sabe que lo que más desea su hija Alicia, de doce años y enferma de leucemia, es un vestido de un personaje de ficción y cumplir trece años. Luis está en paro, el vestido es carísimo, pero lo tiene que conseguir antes de que no se cumpla el segundo deseo, y no reparará en los medios. Así, su destino se cruza con el de Bárbara, una atractiva joven con desórdenes mentales, y con el de Damián, un profesor retirado con un tormentoso pasado.

 

Dirigida por Carlos Vermut, este largometraje obtuvo siete nominaciones en los Goya de 2015 y consiguió el premio a Mejor actriz protagonista (Bárbara Lennie).

Contenido disponible en España hasta el 16 de mayo de 2024. 

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