Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 822 - ver ahora
Transcripción completa

Te he visto en una foto con Sonia.

¿Te casaste con el novio que tenías entonces?

-Sí.

-No me dejarás tirada después de todo.

Nadie lo hará.

Solo te pido que seamos discretos.

Creo que mi padre está implicado en la muerte de Malena Torrent

y de Jesús Otero.

(Música emocionante)

(Música animada)

Pues salgo del despacho de Bremón

y sale Salgado detrás de mí

y me dice que, aunque no me lo crea,

tenemos en común más de lo que parece.

Me sorprende después del informe que hizo sobre ti.

Eso creo yo.

De todos modos,

en su defensa diré que me pidió empezar de cero.

¿Y cómo te lo piensas tomar? Hombre, pues bien.

Es de agradecer. Y seguiré el consejo de Emilio.

Debo tomármelo con profesionalidad.

Debo tragarme mi orgullo

y demostrarle que se equivoca.

Eso está bien.

Tampoco se puede estar en guerra siempre.

Pues no.

Y por mí no quedará.

Tienes un corazón de oro.

Das oportunidades a la gente para rectificar y no las merecen.

-¿Todo bien? ¿Desean algo más?

No, gracias, Daniela. Está todo perfecto.

Qué bueno. -¿Te acostumbras al trabajo?

-Sí. María es un amor y los clientes me acogieron bien.

Enseguida te harás con La Parra entera

y con el barrio.

El barrio me encanta y el piso, también.

Aunque mi hermano y yo lo estamos decorando

con un aire mexicano.

-¿Estáis pintando murales como Diego Rivera?

-No, pero le estamos poniendo colores más vivos,

porque aquí la gente pinta con colores muy apagados.

Son muy sosos. (RÍEN)

Perdón, lo dije sin pensar.

Es porque ustedes me dan mucha confianza.

Si te damos confianza, tutéanos. ¿Qué te parece?

Me parece estupendo.

Bueno, pues si no quieren...

Digo, si no queréis nada más,

yo me voy. Muchas gracias.

Qué maja, ¿no?

Sí. Se va a meter a la clientela en el bolsillo en dos días.

Claudia, me viene genial encontrarte aquí.

Quería decirte algo antes de ir a comisaría.

-Venga, os dejo que habléis tranquilos,

que llego tarde.

Muy bien.

Hasta luego. -Chao.

Hasta luego, cariño. Siéntate.

¿Qué ocurre? Pues es sobre el caso

del asesino del policía... Para el carro, Elías.

Deberás hablar con Salgado.

A mí no puedes hablarme de ese caso.

Venga, Claudia, que soy yo... Elías, no.

Lo último que necesito es otro conflicto con Salgado.

Pero podré pedirte tu opinión como amiga, como compañera,

no como superior.

Sabes qué botón debes pulsar... Anda, venga, cuéntame.

Qué paliza me he dado, tía. Tengo un hambre...

¿A ver?

(SABOREA) Está bueno.

Perdón.

No recordaba que cada una tenía su fruta.

(IRÓNICA) -Que sea la última vez.

-¿Ya puedo relajarme con las normas? -Sí.

Tampoco somos tan quisquillosas.

Toma, anda.

-Están buenas. (LARA ASIENTE)

-Te has dado una paliza corriendo.

-Diez kilómetros. -¡Guau!

-A ver si así no se me va la fuerza por la boca,

porque me trae problemas.

-A mí también me gusta correr por el parque del Meandro,

pero no tengo la pierna aún al cien por cien.

-Cuando estés mejor, vamos juntas. (ASIENTE)

-Guay.

¿Y qué harás hoy en comisaría?

¿Seguirás ordenando archivos? (ASIENTE)

-Pero no hay mal que por bien no venga.

Encontré un caso interesante sin resolver.

Salgado me deja ocuparme de él. -¿De qué se trata?

-De una desaparición que zanjaron como voluntaria.

Pero hay cosas que no cuadran.

-Pues es todo un mérito que hayas podido convencer a Salgado

de reabrir una investigación que llevaba años cerrada.

-Para mí, ha pasado de ser un capullo a un imbécil simpático.

(RÍE)

(Se cierra la puerta)

Paula, hija, qué cara traes. Estás horrible.

-No me lo digas, tengo espejos.

-¿Te encuentras mal y por eso no viniste anoche al cine?

-¿Te preocupa que no pueda ir al cine contigo?

-No me creí lo que me contaste. -Ese es tu problema, Lara.

-Creo que solo quiere saber qué te pasa.

-No he dormido bien, eso me pasa. Ya está.

-Queremos entender por qué estás así para poder ayudarte.

-No podéis hacer nada. Dejadme en paz.

-Y luego la borde soy yo.

-Me voy a comisaría. -¿Sin desayunar?

-No tengo hambre. Chao.

-¿Esto es normal?

-No la había visto así nunca.

-Con sus datos de geolocalización, he trazado un mapa de sus recorridos

y he pedido las imágenes de las cámaras.

¿Y has encontrado algo? No sé...

Parecía que un tipo le seguía cada mañana.

Por un momento pensé que era el asesino...

Pero no era él. No, era un vecino inofensivo.

Me extraña mucho que no hayas encontrado nada,

porque, lógicamente,

el asesino les tendría que haber seguido en algún momento.

Lo mismo pienso yo, y me preocupa bastante.

Claro, porque eso podría querer decir

que estamos ante alguien que conoce nuestros métodos de investigación.

Ahí le has dado, jefa. Oye, "jefa" no.

En esto no soy tu jefa. Está bien.

Estarás de acuerdo conmigo

en que parece que el tipo sabía que íbamos a vigilar los recorridos

y a cruzarlos con las cámaras y por eso las evitó.

Es una hipótesis.

Querría decir que estamos ante alguien muy listo.

Eso pienso yo.

Me preocupa que tengo el pálpito de que quiera actuar rápidamente

y nos podamos encontrar a un compañero...

¿Se lo has comentado a Salgado?

No, aún no. Quería hablar contigo primero.

Pues, a ver... Mira, ahora tienes la oportunidad.

Yo me voy a comisaría.

Miralles. Salgado.

(ELÍAS) Hasta ahora.

-¿De qué hablabais? ¿De trabajo?

-Efectivamente.

Hablábamos de la marcha de Toni, que es una lástima.

Es un gran policía y prometía mucho.

-¿Siempre mientes tan mal?

-No sé de qué me habla. -No soy imbécil.

Está claro que no hablabais de Toni Ríos.

¿Informando a Miralles sobre el asesino de policías?

-Informar es mucha palabra.

Estaba intercambiando opiniones con una compañera

para darle las conclusiones.

Además, Miralles es la mejor investigadora que conozco.

Mejor que tú y que yo.

-Me parece bien que hables con ella. Sé que os tenéis confianza.

Pero no me gusta que me tomen por tonto

ni que me mientan,

así que cuéntame ahora mismo las novedades del caso.

-Correcto.

-Me asombra que mi padre esté implicado en esas muertes,

pero no puedo obviar mi intuición.

Ni los hechos, Paula. También están los hechos.

Acabo de recibir los resultados de la autopsia de Jesús Otero.

Achacan la muerte a una intoxicación de heroína

adulterada con fentanilo. Lo conozco.

Es un opiáceo sintético más fuerte que la morfina.

Lo estudié en la academia.

Entonces, ¿no se murió por sobredosis como creíamos?

No.

Los traficantes de heroína suelen mezclarla con fentanilo

y, en ocasiones, se les va la mano.

Puede ser esto o...

O que se la hayan subministrado para matarlo.

(REFLEXIVA) Claro, ahora empieza a encajar todo.

Explícate, Paula. (SUSPIRA PENSATIVA)

He hablado con los servicios penitenciarios

y por eso venía.

Me han dicho que la noche anterior a la muerte de Jesús Otero

Eli estuvo allí y le entregó ropa.

¿Crees que su hermana le introdujo

la droga adulterada en la prisión dentro de la ropa?

Sí.

Al parecer, cada vez que iba, le entregaba alguna prenda.

Ella trabaja en un taller de costura.

Es posible que la droga la escondiese dentro de la ropa.

(SUSPIRA ABRUMADO)

Si realmente fue su hermana

quien le pasó la droga adulterada con fentanilo,

es lógico pensar que fue ella quien quería matarlo, pero...

¿por qué?

He descubierto

que denunció a su hermano por maltrato.

Luego, quitó la denuncia. Quizá es por eso.

No es una razón suficiente para querer matarlo.

También puede ser

que mi padre la usara de intermediaria.

Si no, ¿por qué iba a tener esa actitud cariñosa en la calle?

Es raro.

Demasiada casualidad.

Además, es muy sospechoso que tu padre te dijera

que esa mujer fue solo dos veces a la clínica.

Y dijo que era una mosquita muerta.

No es el tipo de mujer que le gusta a tu padre.

(SUSPIRA AGOBIADA)

De momento, mi padre es el único sospechoso

de la muerte de Jesús Otero.

Por mentiroso

y porque puede conseguir el fentanilo.

Ya, pero...

¿y el móvil del crimen?

Paula,

a mí solo se me ocurre uno y me resisto a creerlo.

Pues hay que aceptarlo.

Jesús Otero tenía información de la muerte de Malena Torrent

y, seguramente, esa información incriminara a mi padre.

(Música de intriga)

A Miralles le parecía inverosímil

que Jesús Otero apareciera de repente

para autoinculparse de la muerte de Malena.

Yo siempre defendí a tu padre.

¿Por qué alguien se entrega por un crimen que no comete?

Por dinero, Paula. Por mucho dinero.

Esto explicaría por qué tu padre malvendió el piso a toda prisa.

Ese dinero pagó el silencio de Otero.

Y qué sé yo, quizá luego quiso más y...

tu padre...

decidió quitárselo de en medio.

Me encantaría encontrar alguna pista

que me hiciera dudar para defender la inocencia de mi hermano,

pero todo indica que es culpable.

(SUSPIRA CATEGÓRICA)

Igual es mejor que lo interrogue sola.

Óscar me conoce. A usted, no.

-De acuerdo.

Me quedaré aquí escuchando.

Te lo advierto: a la mínima salida de tono,

te aparto y vuelves al archivo.

(Cierra la puerta)

-Hola, Óscar.

Gracias por venir.

-De nada. Estaré encantado de ayudarte,

aunque no sé si seré útil. Sonia era más amiga de Ruth.

-Ya.

¿Cuándo conociste a Sonia?

-En una fiesta universitaria.

Ruth me la presentó.

Sonia se pilló una buena borrachera y la llevamos a casa.

-¿Cómo se llevaban Ruth y Sonia?

-Estaban muy unidas. Eran como hermanas.

-Pero, a veces, los hermanos discuten

por diferencias de carácter,

de puntos de vista...

Ellas también tendrían sus diferencias.

-Sí, supongo.

A veces, Sonia se quejaba de que Ruth

pasaba mucho tiempo conmigo

y eso le quitaba tiempo de estar con las amigas,

pero, aparte de eso, creo que nada más.

-¿Cómo definirías el carácter de Sonia?

-Era muy alegre.

El alma de la fiesta y un poco "hippie" y alocada.

-¿Te parecía atractiva?

(DESCONCERTADO) -Sí.

Sí, era muy guapa, pero no entiendo por qué me lo preguntas.

-No lo sé, dímelo tú.

¿Te suena esta pulsera?

-No.

-¿No?

¿Sabes de dónde podría ser?

-Supongo que de Canadá.

-Ah.

-Es la bandera de allí. Todos lo saben.

-¿Has estado alguna vez allí? -Sí.

Estudié unos meses en Toronto durante la carrera.

-¿Y no te suena de nada?

(Música de tensión)

¿Ahora te suena?

La pulsera estaba en el joyero de Sonia.

La trajo su madre. La foto está colgada en las redes.

¿Se la regalaste tú?

-¿Por qué iba a hacerlo?

-No lo sé, por eso te lo pregunto.

Igual se la regalaste a tu mujer

y ella se la regaló a Sonia.

Se lo podría preguntar.

-¿Y qué tiene que ver la pulsera?

-Óscar, dime la verdad.

¿Tuviste una relación con Sonia?

-¿Con la mejor amiga de mi mujer? Claro que no.

-Esto lo puedo averiguar fácilmente. Puedo preguntar en la universidad.

Seguro que alguien os vería tocándoos o besándoos.

Pero prefiero que me lo digas tú.

Óscar,

la infidelidad no es un delito.

Solo quiero saber si fuiste infiel a Ruth con Sonia.

Pero, si me mientes,

tendré motivos para sospechar

de que estás implicado en su desaparición.

-Vale.

Sí.

Tuve un lío con Sonia.

-¿Fue algo puntual o duró un tiempo?

-Solo nos liamos un par de veces.

No fue nada serio.

No quiero que Ruth se entere de esto.

¿Vale? Estamos a punto

de formar una familia y ahora estamos bien.

No estoy implicado en su desaparición,

si es lo que piensas.

-Eso es todo, Óscar. Gracias por tu colaboración.

Puedes irte.

Acompáñale a la salida.

(Música de intriga)

-Buen trabajo.

-Sí, pero no estoy contenta.

Algo oculta.

Me gustaría interrogar a Ruth Cuesta.

-De acuerdo, pero con cuidado.

No olvides que está embarazada. -Voy a llamarla.

-Me horroriza pensar que mi padre puede ser un criminal.

(NERVIOSA) ¿Y ahora qué hacemos? ¿Lo interrogamos?

No. Si finalmente es culpable,

solo serviría para ponerle sobre aviso.

Debemos ponerle escuchas.

Tenemos indicios para que un juez lo autorice.

O sea, ¿pincharles los teléfonos a él y a Eli?

Y no solamente eso.

Habría que ponerle micros en la consulta y en el hotel.

(Teléfono)

Sí, dime.

Dile que espere un momento.

Tu padre está de visita.

(ANGUSTIADA) Yo no quiero verlo.

Paula, si le pongo una excusa, puede sospechar.

(SUSPIRA AGOBIADA)

Vale.

Que pase.

(Música de tensión)

(Llaman a la puerta)

Adelante.

Gracias.

Mira qué bien, estáis juntos. Así mato dos pájaros de un tiro.

¿Por qué lo dices?

Porque os iba a invitar a comer. ¿Cómo lo tenéis?

Yo no puedo. Yo tampoco.

Venga, hombre, tendréis que comer algo.

Bueno, id vosotros si queréis.

Yo estoy con un caso muy difícil.

¿No puedes escaquearte? ¿Es tan complicado el caso?

Sí, lo es. El tío me está ayudando con él.

Por eso no puedo ir.

Debemos repasar las fichas de los sospechosos.

Ya...

Pues nada, lo he intentado.

Me voy, entonces.

Pero mañana me hacéis hueco y comemos, ¿vale?

Claro. Cuenta con ello.

Me voy. Que tengáis buen día.

(Cierra la puerta)

(Música de tensión)

¿Ya has vuelto? ¡Qué rápido!

-Sí, los compañeros me dieron unos atajos

y van de maravilla.

-Qué espabilado.

-Ayer había tráfico,

y como aún no domino bien los itinerarios,

no quería perder tiempo. ¿Dónde lo dejo?

-Déjalo aquí.

¿Has cobrado el plus por recogida a domicilio?

-Sí.

Aquí está todo. Va para Irlanda.

-Bien.

Me gustas, Ángel. -Gracias.

-Tienes recursos y aprendes rápido.

-Solo quiero que me traten como a una persona.

-Yo creo absolutamente en las segundas oportunidades

y sé que aprovecharás esta. -Por supuesto que sí,

también por mi hermana. -¿No tienes más familia?

-No.

Dani, Daniela, se llama.

Trabaja en el bar La Parra.

-Lo conozco. ¿Y os lleváis bien?

-Para aguantarme hay que tener paciencia.

(RÍE) -Es bueno llevarse bien con una hermana.

-Ahora me toca a mí cuidarla y centrarme en el trabajo.

-Me parece bien.

Además, tengo grandes planes para la empresa.

-¿Y qué planes son?

-No quieras saber tanto.

Tú demuéstrame que vales.

-Le juro que le demostraré que estoy a la altura.

-Bien.

Lleva esto al polígono de Barlovento.

-Voy volando. (EVA SIENTE)

(SUSPIRA PENSATIVA)

(Arranca la moto)

-Gracias.

¿Por qué quieres hablar conmigo?

¿Has descubierto algo más sobre la desaparición?

No me lo digas.

¿Has localizado a Lars? -No.

No.

Ruth, no me andaré con rodeos.

Sabías que Sonia tuvo una relación con Óscar, ¿no?

(INCRÉDULA) -¿Qué dices?

¿Mi marido y mi mejor amiga liados?

-Bueno, no me lo saco de la manga. Me lo ha dicho él.

Te habrá dicho que ha estado aquí.

-No puede ser.

No puede ser. ¿Con Sonia?

No puede habérmelo ocultado tanto tiempo.

-¿Tú no sabías nada?

-No.

En la universidad tuvimos una crisis muy fuerte, pero...

Pensé que podría haberse liado con alguien,

pero jamás con Sonia.

-¿Y nunca le preguntaste sobre tus sospechas de infidelidad?

-No.

Nos arreglamos y dejé correr el asunto.

-¿No notaste nada raro en Sonia para sospechar que le gustaba Óscar?

-No, nunca sospeché nada.

-¿Qué hubieras hecho de saberlo?

-Les habría cantado las cuarenta.

Pero ahora que me lo cuentas, no me sorprende tanto.

Esto confirma lo que te dije ayer:

que Sonia tiene muchas caras.

-Y parece que tu marido también, ¿no?

En realidad, todos las tenemos,

pero permanecen ocultas durante mucho tiempo.

Hasta que nos pillan.

-¿He venido para esto?

¿Para saber que mi marido me fue infiel?

-No.

Necesito seguir indagando.

Según me han contado,

a Sonia no le gustaba que pasaras tanto tiempo con Óscar.

-No,

pero pensaba que eran celos de mejor amiga.

Ahora me entero de que no, de que eran celos de mi marido.

-¿Tuviste celos de Sonia?

-Qué va. ¿Por qué iba a tenerlos?

¿A qué viene esto?

Me estoy poniendo nerviosa y no me conviene.

-Perdona.

Es que intento entender la relación que teníais los tres.

Mis jefes son puntillosos

y si el informe no está perfecto

no me dejarán cerrar el caso.

(SUSPIRA CANSADA)

-Sonia era la típica niña

que siempre ha tenido una cola de niños detrás.

-¿Ligaba mucho?

-No entiendo qué hacía con Óscar con los pretendientes que tenía

ni tampoco qué tiene que ver con su desaparición.

-Porque intento averiguar si Sonia era feliz

o tenía motivos para huir.

-Te dije que se llevaba mal con su madre.

Era muy controladora

-Dime una cosa, Ruth.

¿Eres feliz con Óscar?

-Por supuesto.

Solo fue un bache. Éramos unos críos.

-Lo has encajado bien considerando que lo acabas de saber.

-No hablaba de Sonia.

Me refería a nuestra crisis.

Reforzó mucho la relación y vimos que nos queríamos mucho.

-¿En serio?

-Claro.

¿Por qué si no vamos a ser padres?

¿Puedo irme ya?

-Sí, claro.

Perdona las molestias. -Nada.

(Música de intriga)

(Cierra la puerta)

(Música tranquila)

-Hola. -Hola.

-¿Qué tal? ¿Cómo estás? -Bien.

-Ya...

Mira, Paula...

Si no quieres hablarme del caso que te tiene así, no lo hagas,

pero que sepas que esta mañana me he quedado loca.

-Ya...

Te he tratado muy mal.

Lo sé y lo siento.

Pero es que cuando algo me va mal,

no sé disimularlo.

-Pero conmigo no debes disimular, hay confianza.

Sé sincera, por favor. Dime por qué estás así,

si es por el caso o por otro asunto personal.

-Pues las dos cosas.

Es un caso que me toca muy de cerca.

(Música emotiva)

-¿Por qué no me lo cuentas?

Te quiero ayudar, Paula.

Soy tu amiga, te veo sufrir y no quiero verte así.

(SUSPIRA PREOCUPADA) Sácalo.

Saca lo que tienes dentro.

(SUSPIRA CONMOCIONADA) -Creo que...

mi padre ha cometido un delito muy grave.

-El cliente está bien organizado.

Es una banda latina asentada en Madrid varios años

y ha conseguido un hueco.

Tiene su territorio propio y es poderosa.

-Ya.

¿Y qué quieren?

-Cuatro pistolas, por ahora.

Pero solo sería el principio.

Si les gusta el género, pedirán más.

-¿Crees que son de fiar?

-Con esos temas, son serios.

Con la pasta, no habrá problema,

porque he visto que manejan un mogollón de dinero.

-Hola.

-¿No sabes llamar a la puerta?

-Perdón, no sabía que había alguien.

(Música de tensión)

-Ya ves que sí.

Que sea la última vez.

A ver si aprendes modales.

(AIRADO) A la próxima, te parto la cabeza.

(CONCILIADORA) -Abel, calma.

Calma. -Vale.

-No se ha dado cuenta.

Si lo hubiera sabido, habría llamado.

-Claro. -Claro.

No se lo tengas en cuenta.

A veces se pone cascarrabias y lo paga con los novatos.

Pero Abel sabe perfectamente

que todos podemos cometer errores.

Él el primero, juzgando a la gente.

Yo tampoco se lo tengo en cuenta.

Déjalo ahí y mañana nos vemos.

-De todos modos, no la cagues más.

Sigues en período de prueba. -Vale. Hasta mañana.

-Eso ha sido un golpe bajo.

¿Cuántas veces me recordarás el tema del Gordo?

¿Y si este ha escuchado algo?

-No ha escuchado nada de las armas,

Solo que te ponías como un energúmeno con él.

Si vuelve a pasar, sí que sospechará algo.

-Estás encandilada con él.

Acaba de aterrizar y no sabemos de qué pie cojea.

Hay que ser muy cautelosos. (ASIENTE)

-¿Y lo que has hecho es de ser cautelosos?

Venga ya.

Además, lo tengo calado.

Solo quiere demostrarse a sí mismo

que puede labrarse un futuro tras la cárcel.

Es muy agradecido y eso es oro.

-¿Dónde quieres ir a parar?

-Que podamos pulirle.

Es dócil.

Tiene agallas y es maleable. Es perfecto.

-Si lo tienes tan claro, me callo,

pero la confianza no se gana rápido.

-No, pero sí se puede perder rápido.

Sigamos con lo nuestro. A ver.

¿Esta gente para qué quiere las armas?

-Para lo de siempre:

robo con violencia, enfrentamiento con bandas...

Lo que sale en los periódicos.

-¿Y cómo quieren la entrega?

-En persona.

Mañana podría reunirme con ellos para concretar el precio.

-Ni de coña.

No entrego género a quien no conozco

y en quien no confío.

Y menos, después de lo del Gordo.

-¿Ya estamos otra vez?

Te dije que no cantaría y no lo ha hecho.

Deja ya el tema, por favor.

Confía en mí de una vez.

¿Vas a confiar antes en el novato?

-Pues...

Has salvado lo del Gordo,

pero esto, no sé...

Reúnete con ellos

y a ver qué tal.

Si ves algo que sea raro,

abortas y les largas.

No nos la jugaremos por unas pistolas.

-Pistolas será al principio, Eva.

Si quedan contentos, será un cliente con mucho potencial.

-Mira...

Ojalá.

Hola. Hola.

Yo ya me voy, ¿vale?

¿Cómo estás?

Pues...

Estoy intentando encontrar cualquier excusa

para demostrar que mi padre es inocente,

pero la verdad es que...

Te entiendo.

Me pasa exactamente lo mismo.

He venido para decirte que el juez ha autorizado las escuchas

y las intervenciones de los teléfonos de ambos.

Me alegro. Así saldremos de dudas.

Tu padre está ahora en la clínica.

Un agente irá a su hotel

a poner unos micros en su habitación.

Pero en la clínica también deberíamos ponerlos.

Recuerda que hay alarma. (ASIENTE)

Esa será la parte complicada.

Podría ir un agente de incógnito

como si fuese una clienta que busca información.

No te compliques.

Lo haré yo.

¿Cómo lo harás tú?

Soy la única que puede entrar sin que sospeche.

Lo haré cuando él no esté.

¿Estás segura, Paula?

Eres muy buena agente

y estoy convencido de que serás una policía excelente,

pero Mateo es tu padre.

Puede ser duro para ti.

Lo sé y, aun así, te conté mis sospechas.

Sé dónde me meto.

Puedo hacerlo solo.

Te prometo

que llegaré al fondo del asunto y te informaré de todo.

No. Quiero participar personalmente.

Quiero saber cómo es mi padre, aunque me duela.

Está bien.

Coloca tú los micros.

Voy a la UIT a decirle a Iván que pinche los teléfonos de ambos.

¿Vienes? Claro.

-Le estaba buscando. Vengo de interrogar a Ruth Cuesta.

-Espero que no la hayas mandado al paritorio,

porque no tienes mano izquierda.

-No, pero le tengo a usted, que me ayuda a tenerla.

Esta vez he medido mis palabras.

No le negaré que la chica se ha ido con mal cuerpo,

pero era parte de mi estrategia. -Explícate.

-Parece ser que no tenía ni idea

de la infidelidad de Óscar.

-¿Se lo has contado?

¿Eso es lo que entiendes por medir tus palabras?

-Quería ver su reacción.

El lenguaje no verbal dice más que las palabras.

-¿No te has creído que no lo supiera?

-No. Aunque haya pasado un tiempo,

una no se queda así cuando descubre una infidelidad.

-¿Cuál ha sido su reacción?

-Al principio se ha hecho la sorprendida,

pero luego ha empezado a hablar rápidamente,

como si lo hubiera superado. -Sigue.

-Creo que le tenía tirria a su amiga.

No le ha hecho gracia cuando le he dicho

que Óscar dijese que Sonia le parecía atractiva.

-Ya veo. Otro globo sonda para ver su reacción.

-Claro, no quería que fuera un interrogatorio previsible.

No se saca nada así.

-En fin, recapitulemos.

¿Qué crees que le pasó a Sonia?

-Creo que Sonia está muerta

y que uno de los dos la mató.

O los dos. -¿Así de claro?

-Sí.

O fue Óscar

porque Sonia le amenazó con contarle todo a Ruth,

o fue Ruth porque descubrió la infidelidad.

-Es una hipótesis,

pero no tienes pruebas.

El móvil de la infidelidad es un poco dudoso.

Si no, el mundo estaría lleno de asesinos.

-Lo sé, pero tengo ese pálpito.

Se lo puedo demostrar. Sé de dónde tirar.

-Tú dirás.

-He visto en las redes sociales de la familia de él

que tienen una casa en Oteruelo del Valle,

un pueblo de la sierra.

Una casa rodeada de naturaleza.

-¿Crees que Óscar llevó a Sonia alguna vez allí?

-Creo que es el lugar perfecto para tener una relación secreta.

¿No cree?

Podría ir e investigar y ver si encuentro alguna pista.

-De acuerdo. Investiga por esa línea.

-Bien. -Alonso.

Qué buena es.

(Música tranquila)

-No puedo creer que terminaste de pintar.

-Sí. ¿Qué te parece? -Me encanta.

Me siento como en México, te lo juro.

-Soy un artista. ¿Estás de acuerdo?

-Sí.

Aunque ahí te quedó medio "disparejito".

Tranquilo, te ayudo después.

-Ya decía yo que tardaba mucho en llegar doña perfección.

Mamá Daniela acepta que quedó increíble.

-Sí, quedó superbién.

-¿Qué tal el bar?

-Muy bien. Le voy agarrando el ritmo.

Hoy hasta me quisieron ligar.

(SORPRENDIDO) -¿Cómo?

-Era un chico muy simpático.

Estuvimos hablando un rato

y me pidió el teléfono, pero no se lo quise dar.

-Si no se lo diste es porque muy guapo no era.

(RÍE) -Sí, lo era.

Era muy mono.

Pero no era tanto mi tipo.

-¿Sigues enamorada de Luis? -No.

Ya pasé página.

Pero este chico era el típico cachas

que va muy seguro,

y ese rollo como que no me va.

-¿Y cuál es tu rollo?

¿Es más como de príncipe azul que te da flores,

te canta y eso?

-Sí. ¿Tiene algo de malo?

-No, está bien. (DANIELA RÍE)

-No sé, tampoco quiero el típico macho de barrio.

Ya deja de burlarte de mí

y dime qué tal fue en la mensajería.

(IMPASIBLE) -Bien.

-No te veo entusiasmado.

Ayer estabas más contento con el trabajo y la jefa.

-No, si hoy mi jefa me dijo que me veía futuro en su negocio.

-Pero eso está genial, ¿no?

Si a los dos días te dice eso, yo daría saltos de alegría.

-El problema no es mi jefa, es su socio, Abel.

Es muy exigente.

Yo quiero estar a la altura.

-Tranquilo,

solo llevas dos días y tienes mucho por aprender.

Yo imagino que este jefe tuyo lo entenderá.

-Bueno, sí.

Dejemos ya de hablar de trabajo, que siempre estoy haciéndolo.

(RÍEN) Necesito desconectar.

-Sí, y después de la paliza que te diste pintando el piso,

vamos a pedir algo de cenar

a un restaurante que queda cerca.

Justo aquí tenía un folleto.

-Toma.

Qué buena eres. ¿Cómo lo haces?

-Imagino que la diana es el imbécil que me acosó en Zaragoza.

¿Qué te pasa a ti? ¿No tenías buena puntería?

-Sí, la tengo,

pero estoy un poco descentrada con lo del asesino de policías.

De pensar que puede actuar en cualquier momento...

-Ya, y es chungo que aún no sepamos quién es.

-Ya, y no saber cuál será su siguiente objetivo.

-Me hubiera gustado seguir investigando con Elías.

-Ya.

¿Y qué tal el caso de la desaparición?

-Se está convirtiendo en un caso de asesinato

(DISTRAÍDA) con...

con triángulo amoroso

y...

-¿Y qué más?

-Lara, ¿tenemos que hablar de curro? Hemos venido a desconectar.

¿De acuerdo? -Sí.

Me voy al baño. Que vaya bien.

-Hola. -Hola.

-¿Qué te pongo?

-Dos cervezas.

Perdona, tengo una emergencia.

No tengo batería. (HANNA ASIENTE)

¿Podrías dejarme tu móvil?

-¿Yo? ¿No te lo deja tu amiga?

-Está en el baño,

y como tienes cara de ser maja...

Si no fuera importante, no te lo pediría.

-Toma. -Gracias.

-¿Qué haces exactamente?

-Ya tienes mi móvil en tu agenda.

-¿Cómo? -He dicho que tenía una emergencia.

Muy bonito tu salvapantallas.

(PÍCARA) -¡Qué morro!

¿Te suele funcionar?

-No lo sé. Llámame y lo averiguamos.

-Me llamo Lidia, ¿y tú? -Hanna.

-Encantada.

Si quieres, me llamas un día y quedamos

o si prefieres, dímelo ahora,

porque intuyo que volveré más a menudo

para seguir disfrutando de la compañía.

Y no lo digo solo por mi amiga.

Ay, que me toca a mí.

-Diana. -En la diana, ¿eh?

(Música tranquila)

(Música intrigante)

Pauli, ¿qué haces aquí? Venía a verte.

Ah.

Qué sorpresa.

Como antes me has dicho en comisaría

que estabas ocupada con el caso nuevo...

Y lo estoy.

Entonces, ¿qué pasa? ¿A qué vienes?

He pensado en lo que me dijiste de quitarme la cicatriz.

Más vale tarde que nunca.

Quizás tengas razón.

A lo mejor es mejor quitármela.

En el futuro no quiero ir a la piscina o a la playa

y que me pregunten qué tengo en el costado.

Claro, eres muy joven para tener una marca fea.

Si quieres, puedo echarte un vistazo ahora

y así vemos qué técnica te iría mejor.

¿Ahora? Sí. Además, te saldrá barato.

Me conformo con una buena cena. Mejor otro día.

Debo ir a comisaría.

Venía a contarte mi cambio de opinión

y ver cómo te lo tomabas.

¿Cómo me lo iba a tomar? Confío en tus decisiones.

Así es una relación padre-hija. Hay una confianza mutua.

Claro.

Me voy.

Cierra la puerta cuando salgas.

¿Qué tal, Hanna? ¿Pasa algo? ¿Todo bien?

-Sí.

Me he acordado de algo

del día que Vlado vino a verme tras fugarse de la comisaría.

-¿No decías que no recordabas nada porque habías tomado...?

-Me había drogado para no pensar que debía acostarme con él,

pero me cogió el teléfono para hacer una llamada.

-¿Crees que podrías tener el número registrado en tu móvil?

-Creo que sí. -Sería fantástico.

Sería un hilo del que tirar y saber quién está detrás

o quién le ayudó a salir de Madrid. ¿Lo tienes?

-Estoy mirando ese día

y tengo llamadas de números que conozco

o gente que me ha llamado a mí,

entonces... -¿Pero estás segura?

-Lo siento.

Creo que borró el número del registro tras hacer la llamada.

-¿Qué haces?

-Hay una aplicación para mirar la factura del teléfono.

Lo tengo. -¿Lo tienes?

-Bien, dame ese número ahora mismo. -Mira.

-Vale.

Vamos a llamar y ver quién está detrás de esto

y quién ayudó al maldito rumano a salir de Madrid.

(CONTESTADOR) "Llama a la Mensajería Velasco.

El horario de atención es de 8 de la mañana

a 9 de la noche de lunes a sábado.

Por favor, deje su mensaje y le atenderemos lo antes posible".

(Pitido)

(Música de intriga)

-Está todo listo para las escuchas. Gracias, Iván.

Me iba a casa a cenar un kebab, pero, si quiere, me quedo.

No, prefiero que se encargue Paula.

Está familiarizada con el caso y sabrá interpretar qué dicen.

¿Se encargará de controlar las escuchas?

Sí. En sus rotaciones, estuvo en la UIT

y sabe manejar los equipos. Vale, de acuerdo.

Escuche.

Sobre las líneas telefónicas que me pidió que pinchase,

he observado que un titular se apellida...

Bremón.

¿Es familia suya?

Es mi hermano.

¿El padre de Paula?

Así es.

Paula y yo pensamos que mi hermano está metido en algo delictivo

y estamos investigando.

Cuando sepamos algo, informaremos a Salgado y a Miralles.

Mientras tanto, te pido que... Que sea discreto.

Lo seré, señor comisario.

Buenas noches. Buenas noches.

(Móvil)

Bremón al habla.

Ahora no puedo, estoy en un operativo de escuchas.

Coméntaselo a Salgado.

A Miralles no. Te he dicho a Salgado.

De acuerdo.

Ya estoy aquí.

Siento haber tardado.

Ha llegado mi padre de sorpresa y he tenido que disimular.

¿Ha sospechado algo? No.

Pero lo he pasado mal mintiéndole.

Pienso que se lo merece,

pero no me quito de la cabeza que lo estoy traicionando.

Es normal, Paula. Al fin y al cabo, es tu padre.

A mí me pasa lo mismo,

pero ten claro que hacemos lo correcto.

¿Le has contado algo a Iván? Sin entrar en detalles.

Sabe que se trata de tu padre. Le he pedido discreción.

¿Y a Miralles y Salgado?

Hasta que no sepamos a qué nos enfrentamos

mejor que lo sepamos solo tú y yo.

Espero que no nos metamos en un lío.

No pienses ahora en eso.

Llegado el momento, se lo contaremos.

Ha llegado la hora de ponerse a trabajar.

Activa los altavoces.

Le he dejado en el ordenador y sigue allí.

-Hola.

Eli, ¿qué haces aquí?

(ELI) "Necesitaba verte".

"No puedes venir aquí. Ya lo hablamos ayer".

"La recepcionista ya se ha ido".

"Pero puede verte alguien más. Trabaja más gente".

"¿No te alegras de verme?".

Sí, pero...

Ahora debemos tener la cabeza fría,

más que nunca.

Venir aquí no es buena idea.

La muerte de tu hermano está muy cerca.

"Podemos fastidiarlo todo".

"Lo sé. Está siendo muy difícil para mí.

Necesitaba verte, aunque fuesen unos minutos".

"Mira, Eli...".

Para mí tampoco está siendo fácil,

pero...

pero no podemos fastidiarlo ahora.

"Mi hija ha venido antes sin avisar.

¿Y si apareciese ahora?".

"¿Te ha preguntado por mí?".

"No, para nada,

pero si nos vieran juntos, sospecharían.

Por eso decidimos no vernos durante una temporada".

"Ya".

Lo siento, perdóname.

Lo he intentado, lo juro.

Pero necesitaba estar a tu lado.

Ya... Yo solo te pido un pequeño esfuerzo más.

"¿Vale?

Piensa en lo que haremos juntos cuando esto pase".

"Ese viaje romántico que me prometiste".

"Exacto".

"He mirado sitios. Quisiera ir a Costa Rica.

Parece un paraíso".

"Iremos a Costa Rica, claro.

Pero ahora no podemos cometer ningún fallo, ¿vale?".

"Tienes razón, perdona".

"Nada.

Venga, por favor, vete".

Yo saldré luego para que no nos vean juntos.

Vale.

Adiós. Adiós.

(Música de tensión)

(SUSPIRA ABRUMADA)

-Esconden algo turbio.

Así es.

Pero lo que han dicho no es suficiente para acusarlos.

Necesitamos más.

Lo sé.

No pararemos hasta conseguirlo.

¿Estás bien?

He preguntado a los de la zona. Uno de los dueños sí la recuerda.

Era la noche de San Juan.

-¿La noche de su desaparición?

-Sí. -Interroga de nuevo a Óscar.

-Me dijisteis que salió de Madrid en coche o en una furgoneta,

o algo así.

Nos enteramos porque la empresa puso una denuncia por robo.

¿Cuál es la empresa? Mensajería Velasco.

Tiene razón, no suele acusarse de asesinato sin un cadáver.

Por eso hemos enviado un georradar, dos perros y dos excavadoras

al bosque que hay al lado de tu casa.

-Óscar me ha llevado mucho.

-¿Recuerdas si la visitaste en esa época?

-¡Tú! ¿No me oyes?

¿Dónde está Abel?

-Hola, chicos, ¿qué tal?

-Vi a dos de Los Discípulos.

No dijeron nada que les implicase.

¿Y no podemos hacer nada?

Agitar el avispero, a ver qué pasa.

Se le fue la mano con la heroína.

¿Qué importa si tenía enemigos o no?

Sí que importa,

si no murió por sobredosis finalmente.

"Cuando alguien muere violentamente,

suelen preguntar a gente cercana".

Es lo normal. No hay de qué preocuparse.

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Servir y proteger - Capítulo 822

22 oct 2020

Paula comparte con Bremón sus sospechas sobre la implicación de Mateo en la muerte de Jesús Otero y Malena Torrent y deciden ponerle escuchas.

Lidia sospecha que Sonia está muerta y que Ruth, su mejor amiga, y su marido Óscar podrían estar implicados.

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