Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 821 - ver ahora
Transcripción completa

De acuerdo.

-¿De verdad?

-Ajá. Sí.

-No... (ÁNGEL) -¡Sí!

-¿A ti te suena de algo un caso de una chica, Sonia Muñoz?

-Que una hija desaparezca es peor que su muerte.

En Jefatura han ordenado unos cambios para esta comisaría.

Has sido relegada en la cadena de mando.

Has leído mi informe. Es una falta grave.

¡Pues añádela a tu informe!

Lo puedes poner detrás de lo de "maternal".

Si no le doy el dinero, mandará que me den una paliza.

Y si se lo doy, dará igual. Querrá más y más.

Vamos a adulterar la heroína con fentanilo.

Con eso lograremos una dosis mortal.

(ELI) "Le he cosido el forro trasero, que estaba deshilachado

y había que coserlo".

Jesús ha muerto. Ya está, se acabó.

Se acabó la pesadilla para los dos.

El asesino de Malena, Jesús Otero, ha muerto.

Sobredosis, ¿no? Qué horror.

Sí. Es un horror, pero es bastante común.

La droga es la primera causa de muerte no natural

en las cárceles españolas.

¿Qué estás haciendo aquí ahora?

-Es que había pedido un informe, y me han dicho que ya estaba.

(Música de tensión)

(Música emocionante)

(Sirena)

Antonio, ¿lo encuentras o no?

¿Te puedes creer que no queda paracetamol?

En casa del herrero, cuchillo de palo.

Para una vez que me lo pides.

No te preocupes. En comisaría habrá. Ya me tomaré uno al llegar.

Es normal que te duela la cabeza. Has dormido poco.

Hoy te costará concentrarte.

El cuerpo necesita recuperar la falta de sueño.

Es que no puedo olvidarme del informe de Salgado.

Es que hay frases que se me han grabado a fuego.

No dejes que te afecte, ¿vale? Sí.

"Su relación condescendiente, amistosa e incluso maternal

con la inspectora Ocaña sesgó su juicio".

¡Vamos, por favor!

Y la que más me duele es la de: "Su falta de objetividad,

su ausencia total de escrúpulo...".

¿Y qué decía? "Y el exceso de sentimentalismo".

Por favor, ¿eh?

Eso es que no te conoce. Que mire tu hoja de servicios.

Jefa leal, policía eficiente y comprometida.

Buena investigadora.

Es bonito eso que dices.

Pero tu opinión como marido no cuenta.

Pues debería.

Solo yo sé las horas que has echado en el trabajo,

quitándotelas de sueño y de tu familia.

Bueno, no te hagas más sangre, ¿vale? (SUSPIRA)

Venga. Y vamos a dejarlo.

No va a haber paracetamol que te quite ese dolor de cabeza.

(Móvil)

Uy... ¿Algo importante?

Pues no sé.

Un mensaje de Christine. Que me mandó un correo.

(Música sentimental)

Vaya por Dios.

¿Malas noticias? (CHASQUEA LA LENGUA)

Pues sí. Dice que las escuchas a la exmujer de Vlado Khan,

la que vive en Francia, no nos han dado ni una mísera pista.

Le mantienen las escuchas y la vigilancia, pero no hay nada.

¿Vlado Khan sigue en Francia?

Pues no lo sé.

No lo sé.

No hemos tenido ningún registro de él en este tiempo.

Así que no sé qué decirte. Ni idea.

Tú has hecho lo que has podido.

¿De acuerdo? Más de lo que tu deber exige.

O sea, que puedes tener la conciencia tranquila.

Bueno, no sé. Que tengas un buen día, cariño.

Te quiero, ¿eh? Gracias. Buen día.

(Móvil)

Miriam, dime. Cuánto tiempo...

¿Qué ha pasado?

(Puerta)

¿Quién es? (PAULA) Soy yo, papá.

Cariño. No te esperaba tan pronto.

Pero mira, llegas a tiempo.

Seguro que aún encontramos tortitas en el bufé.

Termino de vestirme y bajamos. No he venido a desayunar.

¿Qué te pasa? Menuda cara traes.

Jesús Otero es lo que me pasa.

Ah. Está muerto, ¿no?

¿Te acuerdas que el tío nos dijo que tenía una hermana, Elisa Otero?

Sí, algo dijo tu tío. ¿Por qué? Resulta que he visto una foto suya.

Denunció a su hermano por maltrato,

y su cara me es familiar.

¿De qué?

Es paciente tuya, papá.

Me la presentaste hace dos semanas en la clínica. ¿No te acuerdas?

No, la verdad es que no. Pero yo tengo muchos pacientes.

Me la presentaste por su nombre: Eli.

Eli.

Eli... sí, sí.

Eli. Pero Otero no.

Eli Rodríguez, creo. Sí, puede ser.

Eli Rodríguez. Debería mirarlo en la ficha.

¿Seguro que es la hermana de Otero? Sí, completamente.

¿Por qué vendría a mi clínica?

A mí lo que me preocupa es por qué se inventó el apellido.

Y ¿sigue siendo tu paciente?

No. Bueno, en realidad nunca lo fue.

Quería hacerse unos retoques,

y al ver el presupuesto dijo que no podía pagarlo, y no volvió.

Cariño, seguro que es mera casualidad

que viniera a mi clínica.

Entiendo que te salten todas las alarmas,

pero no creo que debas preocuparte.

Ya. ¿Seguro que no hubo nada raro, o lo dices para que no me preocupe?

Que no, de verdad. No hubo nada raro.

De hecho, me pareció una chica muy normal.

Era una mosquita muerta.

Pero es mucha casualidad

que vaya a tu clínica, que se invente su apellido.

¿Por qué iba a hacer eso si iba a una simple consulta médica?

Sí, sí...

Bueno, supongo que a lo mejor se avergüenza

de que su hermano es un criminal y por eso no dio su apellido.

O a lo mejor tenía curiosidad por conocerme, ¿no?

Como estuve involucrado en todo el crimen de su hermano...

No lo sé, cariño. Olvidemos esa historia y bajemos,

porque esas tortitas vuelan. No, no.

De verdad, que me tengo que ir a comisaría. Gracias.

Como quieras.

Pero cariño, hazme un favor: olvídate de esa mujer.

No quiero revivir una y otra vez el momento más negro de mi vida.

¿De acuerdo?

Una sonrisa quiere decir: "Sí, papá. Estoy de acuerdo".

Bien.

Bueno, luego hablamos, ¿vale?

Vale. Que tengas buen día. Igualmente.

(Música de suspense)

Eli, tenemos que vernos.

No, en mi clínica no.

Necesitamos un sitio mucho más discreto.

No sé, igual mi padre tiene razón y lo de Eli no es nada.

Igual me estoy rayando de más. No.

Es demasiada casualidad. Es normal que estés intranquila.

Mi padre dice que estoy preocupada porque soy policía.

Mira, si te quedas más tranquila, podemos poner seguridad a Mateo.

No. Si esa mujer hubiese querido hacer algo, ya lo habría hecho.

Estuvo dos veces con él sola.

Es otra cosa lo que me preocupa.

¿Qué te preocupa? A ver.

Pues no sabría decirte exactamente.

¿Tú no has visto a mi padre muy raro últimamente?

Pues no, aunque no le he visto mucho las últimas semanas.

¿Cómo de raro?

¿No es raro que vendiese el piso tan rápido?

El precio por debajo del mercado... Como si necesitase el dinero.

No sé. A mí me parece que ha sido más...

motivos sentimentales que económicos,

para romper el vínculo con tu madre.

Bueno, puede que tengas razón, sí. Y lo de esa chica,

seguro que no le tranquilizó saber quién es,

y menos que ande merodeando por su clínica.

Pero otra cosa es que te lo haya dicho a ti.

Ya...

Parecía preocupado, la verdad.

Se veía que no quería hablar del tema.

Mira, Paula. Entiendo que estés preocupada.

Lo que voy a hacer es revisar la ficha de Otero

y todos los informes.

Y si encuentro algo raro, te lo comunicaré.

¿Quieres que te ayude?

Sí que podrías investigar a su hermana.

En qué trabaja, qué relación tenía con su hermano...

Ya sabes, lo de siempre.

Sí. Ya lo he hecho.

Trabaja en un taller de costura.

¿Has ido a preguntar allí? No.

He buscado su vida laboral.

También sé que vive en el piso familiar,

y que iba a verle una vez a la semana.

¿Crees que su hermano pudo hablarle de Mateo?

Pues no lo sé, puede ser.

Pero también puede que lo viera en la prensa.

Fue una noticia muy sonada.

He pensado que podría ir a hablar con ella a su casa,

si te parece bien.

Sí, me parece bien. Acércate a ver qué averiguas.

Vale. Pues gracias por confiar en mí, tío.

Por cierto, una cosa:

no le digas nada a mi padre

ni a ninguno de los compañeros, por favor.

Que sea una cosa más personal.

De acuerdo. Y tú ten cuidado.

No sabemos cómo reaccionará ella cuando te presentes en su casa.

Bueno, no parece que tenga mucho peligro.

Bueno, tú prométeme que si ves algo raro me llamarás.

Tranquilo.

Miguel.

Ya me han dicho que en el juicio ha ido todo bien.

Me alegro, de verdad.

Sí. Finalmente, libre de todos los cargos.

El juez consideró

que todo lo que pasó con Rojo y con sus hombres

fue para proteger mi vida y la de Victoria.

Tenía el presentimiento de que fuera así.

Y respecto al asalto y la muerte de Rigo,

puedes estar tranquilo.

Por lo que me han dicho, está claro que actuaste en legítima defensa.

Vamos, todos te apoyamos. Qué menos tras lo que hiciste.

Ya veremos, comisario. Ya veremos. Pero ojalá que sea así

y que pronto podamos pasar página.

Es cuestión de tiempo, pero la pasaremos.

Gracias.

(EXHALA PROFUNDAMENTE)

Vaya.

Buen trabajo, Alonso.

Espero que todo este orden dure mucho. Sería estupendo.

Bueno, a mí con que me dé tiempo a sacar una foto

para tener pruebas de mi trabajo, me vale.

Supongo que imaginarás que no vengo solo a felicitarte.

Usted dirá.

¿Quién te ha dado orden

de investigar el caso de Sonia Muñoz?

(Música tensa)

Bueno, si lo dice por esto, solo le di un vistazo por encima.

Te lo preguntaré de otra manera.

Y esta vez piénsate bien la respuesta.

¿Por qué te reuniste ayer con Miriam, la madre de Sonia Muñoz?

Está bien, me lo voy a pensar. (CARRASPEA)

En realidad caí en este caso por casualidad. Se lo juro.

Lo empecé a leer y me llamó la atención

que se zanjara como desaparición voluntaria.

Ya veo que solo le has echado un vistazo por encima.

Bueno, igual por encima solo no. Me leí todas las diligencias.

Y creo que hay poca coherencia en la investigación.

Vaya.

Creo que Górriz no hizo bien su trabajo.

Para que una desaparición sea voluntaria

debería confirmarla el propio desaparecido.

Y Górriz nunca habló con Sonia.

Se quiso quitar el caso de encima.

Tendría prisa por jubilarse. En primer lugar,

está feo despreciar así el trabajo de los compañeros.

Puedes no estar de acuerdo...

Pero es que la cagó, Miralles.

Pasó olímpicamente del testimonio de la madre.

Miriam creía que su hija tenía una relación secreta. Me lo dijo.

Y en segundo lugar,

al reunirte con la madre le has hecho concebir esperanzas

de que se reabrirá el caso, y no sucederá.

¿Sabes el coste emocional que puede suponer para esa mujer

revivir todo lo que pasó?

¿Sabes lo que puede suponer para ella

tener esperanzas de que encontrará a su hija tras seis años?

Pero es que si me metí en el caso fue precisamente por la madre.

Nadie mejor que ella conocía a su hija.

Pero eso a Górriz le dio igual.

Dio más credibilidad al testimonio de sus amigos que al de su madre.

Y lo hizo porque eso le convenía para cerrar el caso.

Desaparición voluntaria. Ya está.

Con poner que se llevaba mal con la madre

y que le faltaban cosas en su cuarto,

ya está, caso cerrado.

Conozco a Górriz y no creo que lo hiciera por eso.

Yo solo le digo lo que leí en el informe.

Recuerdo bien a Miriam

cuando vino a denunciar la desaparición de su hija.

Me pareció una mujer muy cabal. Es que lo es.

Recuerdo que me dijo...

que tenía muy buena relación con Sonia.

Que se llevaban bien,

pero que a raíz de la separación con su marido...

se habían distanciado, y que eso le preocupaba.

¿Ve cómo las cosas no están tan claras?

¿Por qué no pide autorización al comisario

para que me pueda meter en el caso?

Por favor.

Salgado. Pasa.

(EXHALA PROFUNDAMENTE)

Verás: Miralles quiere reunirse con nosotros

para hablarnos de un caso. ¿Tienes un momento ahora?

Tengo que hacer una llamada, pero si es urgente...

¿De qué caso quiere hablar? ¿Lo conozco o es nuevo?

Ni lo conoce ni es nuevo.

Es de hace unos años.

Aún no tengo toda la información.

Solo puedo decirte que es de una chica

que desapareció hace años. ¿Y apareció?

No.

Antes de que venga Miralles:

supongo que estás al tanto de que está molesta contigo

por la valoración que hiciste de su trabajo.

Bremón, yo no estoy aquí para caerle bien a la gente.

Siento que mi informe haya molestado a la inspectora jefe,

pero para mí es solo trabajo.

No pienso si voy a ofender a este o al otro.

Por supuesto, Salgado. Somos profesionales,

y estamos acostumbrados a que nos juzguen.

A veces con dureza, pero...

No olvides que trabajas con personas.

Y es fácil herir los sentimientos de la gente.

Los equipos funcionan porque las personas se entienden.

Yo quiero que este equipo funcione.

¿Recibido?

Recibido.

Si quieres que arregle las cosas con Miralles,

solo debes decirlo. No hace falta que lo adornes tanto.

(Puerta)

Buenos días. Salgado.

Buenos días, Miralles.

Cuéntanos, que nos tienes intrigados.

Reabrir un caso cerrado tantos años siempre es complicado.

Vamos a sentarnos.

Os he hecho un par de copias para poneros al día.

Gracias.

Se trata de una desaparición. Una chica: Sonia Muñoz.

La oficial Lidia Alonso

me ha pedido que le asigne la investigación del caso.

Y tal y como están las cosas, prefiero preguntarlo antes.

Desapareció hace seis años.

Mucho tiempo. Así es.

¿Y por qué quiere reabrirlo ahora?

El caso llamó su atención mientras archivaba expedientes.

El inspector que estuvo al cargo de la investigación

en su día, Górriz,

concluyó que fue una desaparición voluntaria.

Pero la oficial Alonso no está de acuerdo.

¿Y por qué?

¿Tiene nuevos indicios?

Ayer me pasé por el restaurante

al que me dijiste que te llevaba Vlado a veces, y estaba cerrado.

Pregunté a varios vecinos que vi, pero todos me dijeron lo mismo:

que llevaba tiempo chapado, así que...

En fin. ¿No recuerdas el nombre de algún camarero

o de alguien que trabajase allí? -No.

Cuando Vlado y yo íbamos a ese restaurante,

lo cerraban para nosotros.

Es que él ponía hasta sus propios camareros.

Es muy desconfiado. -Maldita sea.

-Lo siento, ¿eh? Ojalá pudiera ayudarte más.

-Nada, mujer. No te preocupes. Estás haciendo todo lo que puedes.

¿Te has pensado ya algo de la oferta de trabajo que te hice?

¿Estás dispuesta a trabajar conmigo de camarera en el Moonlight?

¿Qué?

-Que no tienes que ofrecerme trabajo para que te dé más información.

Ya te he dicho todo lo que sé sobre Vlado.

-No te estoy ofreciendo trabajo para que me digas nada más.

Te lo ofrezco porque necesito una camarera.

Además, creo que te vendrá muy bien

dejar de lado todo ese mundo... -Buenos días.

-¿Te parece...?

-¿Cómo va todo, Hanna? (HANNA) -Bien. ¿Y tú?

-Bien. (QUINTERO) -¿Qué pasa?

¿Vas a seguir molestando a la gente que te encuentras por la calle?

¿No puedes dejarnos en paz? Lo que hablemos a ti no te importa.

-Y eso que estáis hablando que a mí no me importa,

¿es acerca de Vlado Khan?

Bueno, ya veo que sí.

Parece que al final sí tenías algo que decir sobre él.

-Miguel, te pasas de listo otra vez.

¿Sabes lo que hablamos Hanna y yo?

Le he ofrecido trabajar conmigo de camarera en el Moonlight.

Y se lo está pensando.

De eso estamos hablando.

-¿Eso es así? (HANNA) -Sí.

Me he cansado ya de mi trabajo, y...

creo que voy a aceptar la propuesta de Fernando.

-Me alegro mucho por ti.

Pero que sepas que desde Distrito Sur Acoge, desde el centro cívico,

trabajamos con mujeres en situación bastante parecida a la tuya.

Quiero decirte que hay otras opciones.

-Ya, lo sé. Gracias, Miguel, pero...

me he decidido.

Yo me tengo que ir. Nos vemos esta noche en el pub.

Chao, Miguel. Gracias. -Adiós.

-¿Qué? ¿Satisfecho?

-¿De qué va todo esto, Quintero?

¿Así le pagas para que te dé información sobre Khan?

-Ya te he dicho que te estás pasando de listo.

Así que no hagas más el imbécil, ¿de acuerdo?

Hanna ya me lo ha dicho todo sobre Vlado Khan,

y no me ha servido para nada.

Esa chica no es más que otra víctima de ese maldito animal.

-Y por eso vas tú y haces una buena acción.

-No eres el único que tiene la exclusividad, ¿no?

Antes de que tú llegaras al barrio yo ya hacía buenas acciones.

No le busques tres pies al gato, Miguel.

Lo que has visto es lo que hay.

-Me gustaría creerte.

Pero me cuesta. -Pues ese es tu problema.

Ve a la farmacia y cómprate una pastillita o algo.

Así te relajas.

Que tengas buen día.

(Conversación inaudible)

Esto es lo que hay. No. No es todo.

Aún no sabemos tu opinión.

El enfoque de Lidia es nuevo y parece consistente.

Y lo más importante: le tiene muchas ganas al caso,

y parece dispuesta a llegar hasta el final.

¿Y tú, Salgado? ¿Cómo lo ves?

El trabajo de Alonso es organizar el archivo,

no andar husmeando en casos antiguos.

Visto así, lo suyo es un caso

de indisciplina grave. Se supone que somos Miralles y yo

quien asignamos los casos.

Pero hay que reconocer que Alonso tiene olfato.

Si vio algo en el caso

que le hace pensar que vale la pena reabrirlo,

es muy probable que tenga razón. Puede que hasta lo resuelva.

Bueno, no hay mucho más que hablar.

Si los dos lo veis tan claro...

Supongo que podemos permitirnos el lujo

de que una agente se dedique a investigar

un caso cerrado hace años.

Perfecto. Si os parece, yo se lo comunico a Alonso.

Por hacerlo más oficial.

Sí. Eso lo hará más oficial.

Por mí no hay problema.

Miralles.

(Puerta cerrada)

Miralles.

Aunque tú no te lo creas,

tenemos más cosas en común de lo que parece.

Efectivamente: ni lo creo ni lo parece.

Nos hemos puesto de acuerdo en reabrir el caso, ¿no?

A los dos nos gustan las policías inteligentes y con iniciativa,

y Alonso lo es. Los dos lo hemos visto.

¿Por qué no olvidamos el informe y empezamos de cero?

Aunque no sea fácil,

yo puedo intentar empezar de cero

si me olvido de lo que has escrito sobre mí en el informe.

Pero para eso

tú tendrías que cambiar tu opinión sobre mí.

¿Podrás hacerlo?

Un yogur. ¿En serio?

(RÍE) De tanto trabajar con archivos

se te pegan las costumbres de una bibliotecaria.

Seguro que es desnatado.

-Ahora si quieres hago un chiste de cojos

y nos hacemos amigos para siempre.

-Lo que yo te decía: bibliotecaria total.

Os gastáis la misma mala leche.

-¿Y tú por qué estás tan contento?

¿Tan importante es el caso que has resuelto?

-Aún no está resuelto del todo.

Pero sí, es bastante interesante. Es un caso de "SIM swap".

-¿Eso qué es?

-Eso es cuando clonan tu tarjeta del móvil

para poder acceder a tus códigos del banco

y comprar con tu tarjeta en internet.

-Ah, vale. -Sí.

Si quieres, te lo explico.

-Venga. Te veo animado.

-Un ladrón consigue tu nombre y tu DNI.

Eso es fácil de conseguir en internet.

Lo siguiente, más difícil,

sería conseguir tu número de tarjeta y tu código de verificación.

Pero lo logran mandándote un "mail" falso.

Lo siguiente sería conseguir tu número.

Pero eso lo consigues en cualquier directorio de internet.

-Vale.

-El ladrón va a una tienda de móviles,

dice que le robaron el suyo, pide un duplicado de la tarjeta

y ya tiene todo lo necesario para poder comprar con tu tarjeta.

-Vale, pero ¿mi móvil sigue funcionando?

-No, porque ese móvil ha quedado desactivado

al crear un duplicado de tu tarjeta. Te despluman y ni te enteras.

-Cómo se lo curra esta gente. -Sí.

Mira, esta mañana, una abogada del barrio

ha salido del juzgado, ha mirado su móvil

y no tenía cobertura. Ha dudado, se ha ido a la tienda

y le han dicho que habían hecho un duplicado por robo.

Se ha extrañado, ha mirado su cuenta y le habían robado 3000 euros

en un comercio de Cincinnati.

-¿En Cincinnati? Qué majos.

Bueno, al menos le habrán ahorrado los gastos de envío a la mujer.

-De aquí a unos años el 90 por ciento de los delitos serán en la red.

Y si no, al tiempo.

-Bueno, pero contra los ciberdelincuentes,

ciberpolicías. ¿Eh, Robocop?

-¿Estás aquí? -Sí.

-Te estaba buscando. -Ya me iba a la sala de pruebas.

-Es igual. Podemos hablar aquí.

-Yo sí me voy, que tengo cosas que hacer.

-Díaz.

Vengo de la sala de pruebas.

Estás haciendo un buen trabajo.

-Pero...

Miralles me ha dicho que quieres reabrir un caso

que lleva cerrado seis años.

Lo normal es consultar a tus superiores

antes de reunirte por tu cuenta y riesgo

con la madre de la desaparecida.

Eso lo sabes, ¿no? -Sí.

Sí, pero tuve una corazonada

y quería ver si me llevaba a algún lado.

No os quería molestar. -Ya.

Pero ahora la madre pensará que vamos a reabrir el caso

después de mucho tiempo.

Y se estará haciendo ilusiones.

-Bueno, yo a Miriam no le aseguré nada.

-Ten más cuidado con estas cosas, Alonso.

Es un trabajo delicado.

-¿Eso significa que tengo permiso para investigar?

-Tienes permiso.

Espera. Una pregunta más.

¿Por qué elegiste este caso?

-Pues no sé. Por casualidad. -¿Seguro?

En el archivo hay muchos expedientes,

y debes haber husmeado en muchos casos.

¿Por qué te llamó la atención este? -No sé...

Es que no lo sé.

Casualidad. Ya se lo he dicho.

Si me permite, me pongo con el caso.

Quiero interrogar al círculo íntimo de la chica

y llamar a la madre, que se pondrá contenta.

-Alonso.

(Ladridos)

-Hola.

No, no. En la calle no. (RÍE INCRÉDULA)

¿Qué pasa, te da vergüenza?

Bueno, entonces ¿para qué querías verme?

¿Para hablar de nuestro viaje? No, Eli, para.

Para con el tema del viaje.

Cuando podamos, lo haremos, ¿vale?

Estás un poco borde. Espera, espera.

Mi hija ha venido a verme hoy.

¿Qué?

¿Tu hija la policía?

Al saber que tu hermano había muerto,

ha empezado a curiosear en su ficha y ha visto tu denuncia.

Vio tu foto.

Y te reconoció. Te recordó de cuando te vio en la clínica.

Y... ¿qué te dijo? Nada.

Me preguntó por ti y le quité importancia.

Le dije que viniste a retocarte y que te fuiste con el presupuesto.

A ver, que tu hija es policía.

Va a empezar a sospechar, a buscar. No va a sospechar nada.

Simplemente le pareció raro que aparecieras en mi clínica.

Yo le he dicho que es una casualidad.

(SUSPIRA) Si es que lo sabía.

Sabía que pasaría algo. Era demasiado bonito.

Eh. Esa no es la actitud, ¿vale?

Lo único que puede pasar es que quiera saber por qué fuiste.

Solo debes decirle lo mismo que yo. Recuerda: viniste dos veces.

Una, para informarte. La segunda, para valorar tu caso.

Cuando viste el presupuesto, viste que no llegabas y adiós.

¿Me dices que tu hija va a interrogarme?

No. No creo.

No es delito ir a una clínica de cirugía estética.

Además, le he dicho que se olvide del tema.

Pero si lo hiciera, esa es la versión que debes darle.

Y además,

creo que debemos estar una buena temporada sin vernos.

¿Qué?

Yo no voy a dejar de verte.

He hecho todo esto para estar juntos. ¿No lo entiendes?

¡No me vas a dejar tirada ahora! No. Calla.

Nadie te dejará tirada. Solo te pido ser discretos.

Esto lo he hecho por nosotros, ¿entiendes?

Escúchame.

Yo voy a estar contigo. Siempre.

Y ese viaje romántico vamos a hacerlo.

Claro que lo haremos. Cuando podamos.

(Música de suspense)

(Sirena lejana)

(DANIELA) Bueno...

Que disfrutéis. -Gracias.

-Perdón. Mi marido no me deja comer nada de grasa.

Por la diabetes gestacional.

(LIDIA) -¿Estás embarazada? -¡Sí! De tres meses.

-¡Ah, enhorabuena! No lo sabía.

No se te nota nada. -Porque es el primero.

Pero dicen que luego es peor.

-Ya.

Y volviendo al tema de Sonia:

a ver, su madre decía que creía que tenía una relación secreta.

-Sí, en su cabeza.

Ya le dije al otro policía que la madre de Sonia estaba fatal.

Si se separó, estuvo con depresión,

seguía enamorada de su marido...

Lo llevó muy mal. -No lo sabía.

-De hecho, Sonia estaba deseando acabar la carrera

para irse de casa. La madre la agobiaba muchísimo.

Todo el rato preguntándole dónde estaba, con quién... Un horror.

-Pero ¿sabes si había algún compañero de clase o algún amigo

que le gustara especialmente?

-Cuando desapareció no,

pero el verano anterior conoció a un chico.

Un chico alemán, en el Inter Raíl.

-¿Y tuvieron algo? -Claro.

Se llamaba Lars.

Se conocieron en Roma, pero él era de Leipzig o algo así.

-¿Y luego mantuvieron el contacto? -Sí.

Chatearon durante unos meses, pero la verdad, no sé nada más.

Según tu declaración de hace años,

decías que creías que Sonia había desaparecido voluntariamente.

¿Por qué pensabas eso? -Porque se llevaba mal con su madre.

Estaba todo el día sobre ella,

la agobiaba, no podía quedarse sola...

Y claro, Sonia estaba harta.

Bueno, de hecho se llevó ropa y dinero, ¿no?

-Sí, algo se llevó.

-¿Ves?

-¿Crees que se fue con su amigo alemán?

-Sí. Puede ser.

Sonia era de esas personas

que conseguían lo que querían sin mucho esfuerzo.

-Supongo que tras su desaparición, no has vuelto a saber de ella.

-Pues no. No, la verdad.

Sonia parecía una cosa, pero resultó no ser tan buena amiga como creía.

-Veo ahí un poco de reproche, ¿no? -Bueno, es que tenía muchas caras.

Mira, yo que pensaba que era mi mejor amiga,

y que la conocía como nadie,

y de repente se va, no dice nada, y bueno...

Me di cuenta de que no la conocía nada.

¿Nos queda mucho? Mi marido va a venir a buscarme.

-No. Deja que revise las notas, pero...

-¿Qué pasa, que la vais a volver a buscar?

-No. No, solo estoy confirmando un par de cositas.

Es que soy novata,

y me han dado unos casos ya resueltos para que aprendamos, o...

-Ya. Los comienzos siempre son duros.

Yo estuve una temporada comiéndome marrones en el bufete

hasta que me tomaron en serio.

Disimula.

Ay, mira. Este es mi marido, Óscar. Ella es Lidia.

-Hola. ¿Qué tal? Encantado. -Hola.

-A ti te he visto en una foto con Sonia.

(MUJER) -Sí.

-¿Te has casado con el mismo novio que tenías entonces?

-Sí. Llevamos juntos desde el instituto.

-Guau. Eso sí que es amor verdadero. Bueno, enhorabuena por el bebé.

-Ay, muchas gracias.

-Contento con la nueva ley, ¿no? Tendrás más permiso de paternidad.

-Bueno, ya veremos.

En mi empresa son de la vieja escuela:

explotadores y machistas.

Debería hacerles una lobotomía para que me dejaran coger el permiso.

-¿Y conocías a Sonia entonces?

-No mucho.

Era la mejor amiga de Ruth de la universidad.

Coincidimos en alguna fiesta, pero la que mejor la conocía era ella.

-Bueno, nos tenemos que ir.

Tengo un acto con la fundación de mi bufete,

y no puedo faltar. -Claro.

Gracias por tu colaboración y por ser tan amable.

-Nada. Gracias a ti. -De nada. Adiós.

-Adiós.

Hola, Miriam. Soy Lidia.

¿Te puedo pedir un favor?

-Madre mía. No he tenido tantas reuniones en mi vida.

Pero es que ni multiplicadas por tres.

-Bueno, tampoco exageres.

De todas formas, es algo normal los primeros días.

Luego te acostumbras.

-Pues eso espero.

Anda que no la he liado veces mis primeros días.

Bueno, en el gimnasio de mi padre...

Y en el bar, más de tres comandas seguidas

y me volvía tarumba.

-Ya. -Daniela, en cambio,

sí tiene experiencia. Es una máquina. Lo pilla a la primera.

-Qué bien. ¿María está contenta con ella?

-Ya ves. Si hasta cocina y todo.

María se va a olvidar de mí en dos días.

Ya lo verás. -No exageres. Eso no pasará.

-Hostias. ¿Ese es Héctor?

Voy a saludar a un colega.

¿Me pides una birra? -Claro.

-¿Qué pasa, tú?

-Hola, Hanna. -¿Qué te pongo?

-Dos tercios, por favor.

Me alegro muchísimo de que hayas encontrado este trabajo

y de que tengas una oportunidad. Está muy bien.

Ten cuidado no te metas en un lío.

-Pues para ser un lío...

hacía tiempo que no estaba tan bien. -Ya.

Me imagino que eso no solo se debe al trabajo, ¿verdad?

-¿Qué quieres decir?

-Esta mañana, cuando te he visto hablando con Quintero,

me he quedado dándole vueltas, y...

me apuesto lo que quieras a que vuestra relación

va más allá de lo profesional.

¿Me equivoco? -No. No te equivocas.

Somos hermanos, separados al nacer, que por fin se han reencontrado.

-Ah, muy gracioso.

(HANNA RÍE)

-Conozco bien el mundo del que vienes.

Sé lo horrible que puede llegar a ser.

Y no puedo imaginar hasta dónde te llevó Vlado Khan.

Y sé que esas cosas no se olvidan fácilmente.

-Vlado es el pasado, y no hablo de él.

-Te equivocas. Vlado es el presente.

Creo que te has aliado con Quintero para vengarte de Khan.

-Son siete euros. Las cervezas. -Muy bien.

Déjame darte un consejo:

Quintero es peligroso.

Ten cuidado, porque puede acabar yéndote mal.

-Miki, cariño.

Cobra dos cervezas por aquí. -Sí, claro.

-Mi compañero te va a dar el cambio,

y muchas gracias por el consejo que no te he pedido.

(MIKI) -Aquí tienes. -Gracias.

-Hola, Lidia. (LIDIA) -Hola.

-Le traigo lo que me había pedido.

El joyero de Sonia.

El policía que llevó el caso me lo devolvió tras sus conclusiones.

-¿Puedo? -Sí, claro.

Está tal y como lo dejó ella. No he tocado nada.

-¿Estuvo Sonia en Canadá? -No. Ella solo viajó por Europa.

Hizo unos cursos de inglés en Irlanda

y luego el Inter Raíl.

¿Ha descubierto algo nuevo? -No.

Solo reviso lo que ya teníamos. Ya se lo dije.

-O sea, que el caso sigue cerrado. -Oficialmente sí.

Necesitamos un indicio para reabrirlo.

-Ya. -Y de momento no tenemos nada.

Pero le aseguro que dedico muchas horas y mucha energía

en el caso de su hija.

Y si se nos escapó algo, lo encontraré.

-Gracias. No sabe cómo se lo agradezco.

-Usted quédese tranquila. Si hay algo, le llamo.

-Vale, gracias.

(Música de suspense)

-¿Qué tal fueron esos interrogatorios camuflados de entrevistas?

-Pues nada nuevo. Pero mienten, vamos.

-¿No es un poco contradictorio eso? -No necesariamente.

Estoy revisando las redes sociales de Sonia.

La compañía aún no la dio de baja y me dio las claves.

Es algo muy sencillo de hacer.

Supongo que a Górriz no se le ocurrió buscar por aquí hace seis años, ¿no?

-Aparte de lanzar la puyita, ¿has encontrado algo interesante?

-Mire.

Esta es Sonia.

Esta es Ruth, su mejor amiga. Y este es Óscar, el marido de Ruth.

Según Óscar, solo conocía a Sonia de fiestas y de cosas así.

-Esa foto no desmiente lo que dice el chico.

-Fíjese en la pulsera.

Estaba en el joyero de Sonia. Lo ha traído la madre.

-¿Eso es todo? -Sonia nunca estuvo en Canadá.

Y fíjese en Óscar. ¿A quién cree que mira?

-¿Crees que estaban liados?

-Podría ser, ¿no?

-Sigue esa línea de investigación, a ver dónde nos lleva.

Alonso.

(IRRITADA) -Me llamo Lidia.

(DANIELA) -Me encanta el color que escogiste. Es precioso.

Tienes buen gusto para esto, ¿eh?

-También para las mujeres. Estoy un poco desentrenado.

Mi Dani, tú escogiste el color. ¿Qué pasó?

-¿Hacemos un "break"? -Venga, venga.

Oye, pero esa pared la acabamos hoy, ¿eh?

-Sí. -Ah.

A ver.

-Ya era hora de que las cosas empezaran a irte bien.

Me da mucho gusto verte contento.

-Sí. Ya era hora de que llegara una buena noticia, ¿no?

¿Y tú qué? Mucho mejor en el bar que en el "catering" ese.

-Ah, sí. Claro. No tiene nada que ver.

Los clientes son superamables, no como los fresas del "catering".

Pero lo mejor es María. Me recuerda a la abuela Lupe, ¿sabes?

-¿Sí? -Sí.

-¿En qué? -No sé.

Tiene algo en la mirada.

En fin. ¿Y qué tal tu jefa?

-Tiene un sentido del humor extraño, la verdad.

Sí, pero bueno, me cae bien.

Al menos no te juzga por lo que dice un papel, ¿no?

Estuvo todo el rato divirtiéndose de cómo iba vestido yo y...

Al final ni miraba lo que decía ahí.

-¿Es la única mujer en la mensajería? -Sí. Pero eso no será un problema.

Se ve que ella es la que manda.

-Bueno. Pues por que siga la buena racha, el buen rollo.

Solo nos falta encontrar el amor.

-Que no estaría nada mal, pero vamos pasito a pasito.

Oye, ¿y tú qué?

El novio este que tenías... ¿Luis?

-Pues... no volví a saber de él desde que se fue a Portugal.

Yo creo que no le cayó en gracia que no me fuera con él.

-¿Y por qué no te fuiste con él?

-No, pues se me hacía muy loco irme así, a la aventura, sin trabajo.

No sé.

-No te fuiste por mí, ¿verdad? Para no dejarme solo en la cárcel.

-No, de verdad. Es que esos planes solo salen bien en las películas.

-Daniela, te juro que haré lo posible

por pagarte todo lo que hiciste por mí.

-Ay, ya. No digas tonterías.

-Olvídate de tu hermano el pandillero,

el malo, el que le va mal.

(CHASQUEA LA LENGUA) Ahora me toca a mí cuidar de ti.

Te toca a ti desmadrarte.

-Conste.

(Tintineo)

-¿Todavía estás así?

Paula, si queremos llegar a la sesión tienes que darte vida. Apaga ya.

-No, yo no voy a ir al cine hoy.

-¿Te vas a perder el estreno de "Muerte en el laberinto"?

-Lo siento, pero no puedo.

-Está bien. ¿Qué es eso que te tiene tan abducida?

-Una cosa del curro.

-Ya, pero tu turno ya acabó. Que lo haga otro.

-Bueno, es que es una denuncia de última hora que me encargó mi tío.

-¿Y qué pasa, que han falsificado un Picasso o algo así?

-Lara, por favor.

Necesito concentración.

-Está bien, ya lo he pillado.

Ya veo que es importante para ti... sea lo que sea.

-Gracias.

-Chao.

(PC)"Esta es la lista de los bares donde fue usted esa noche.

Están todos en Distrito Sur.

No paré mucho tiempo en ninguno. Dudo que nadie me recuerde.

Esa noche iba con ganas.

Había salido a pillar.

Pero solo pillé una borrachera de escándalo.

¿Estaba borracho cuando cogió el coche para volver a casa?

No lo hago siempre, ni mucho menos.

Cuando se encontró con Malena, entonces estaba conduciendo, ¿no?

La encontré caminando por la acera sola.

Preciosa.

(SUSPIRA) Intentaba convencerla de ir a tomar algo.

Le dije que se subiese al coche, que iba a pasar un buen rato,

que solo necesitaba que fuese un poco cariñosa, así que...

¡Que yo le cuento la verdad!

¡Esa mujer me chantajeaba!

¡No estaba embarazada de mí! ¡Era un montaje!

¡Se fue! ¡No la vi más!

No me está contando nada nuevo.

Indague en su memoria y busque algún dato que no nos haya contado

sobre su relación con Malena Torrent.

Que yo no tengo relación con ella.

Nos vimos dos días en Alicante, nos acostamos

y en Madrid discutimos dos veces. ¡Punto!

Su declaración tiene lagunas".

"Se llama Jesús Otero.

Se presentó ayer en comisaría para entregarse.

¿Que se entregó, así, sin más?

Bueno, imagino que le interrogarían para saber que no es un loco.

Sí, sí. Miralles y tu tío llevaron el interrogatorio.

¿Y qué declaró? ¿Tenía relación con Malena?

¿Tú conocías a Malena Torrent?

Sí.

Sí, vino a la clínica preguntando por unos tratamientos.

Quizá fui el último que la vio con vida antes de desaparecer.

Hace unas semanas,

una mujer con la que tuve una aventura tiempo atrás

reapareció en mi vida.

Esa aventura fue antes de que nos reconciliáramos

y te prometiera que cambiaría.

Yo no quería volver a verla,

pero esa chica vino para decirme

que estaba embarazada de mí.

(Música sentimental)

Según el informe preliminar de la autopsia,

el cuerpo de Malena presenta un fuerte traumatismo en la cabeza.

Debió morir de un golpe seco en la nuca.

Como algunos ya sabréis,

el culpable confeso de la muerte de Malena Torrent

en estos momentos está en el calabozo

a la espera de pasar a disposición judicial".

(EXHALA PROFUNDAMENTE)

¿Va todo bien, Paula?

(COMPUNGIDA) Creo...

Creo que mi padre está implicado

en la muerte de Malena Torrent y de Jesús Otero.

Vamos a mi despacho y me lo cuentas todo.

(EXHALA PROFUNDAMENTE)

-Oye, ¿qué haces exactamente?

-Ya tienes mi móvil en tu agenda.

-Qué morro. ¿Y qué, te suele funcionar?

Para el carro, Elías. Eso tendrás que contárselo a Salgado.

A mí no puedes hablarme de ese caso.

Bien, pero puedo pedirte tu opinión como amiga, como compañera,

no como superior.

Tú sabes qué botón tienes que pulsar, ¿eh?

Acabo de recibir los resultados de la autopsia de Jesús Otero.

Achacan la muerte a una intoxicación de heroína adulterada con fentanilo.

¿Te suena esta pulsera?

-No. -¿Ahora te suena?

Estaba en el joyero de Sonia.

-Buen trabajo. -Sí, pero no estoy nada contenta.

Algo oculta.

-Era la típica que desde primaría

tenía una cola de niños en San Valentín.

-¿Ligaba mucho?

-No entiendo qué hacía con Óscar, teniendo tantos pretendientes.

-Me gustas, Ángel. -Gracias.

-Tienes recursos, y aprendes rápido.

-Solo quería ser tratado como un ser humano.

(HANNA) -Me he acordado de una cosa

del día que Vlado vino a verme tras fugarse de la comisaría.

Me cogió el teléfono para llamar.

-¿Y crees que podrías tener ese número registrado en tu móvil?

-Creo que sí.

Lo que debemos hacer es ponerle escuchas.

Y tenemos indicios suficientes para que un juez lo autorice.

(Puerta abierta)

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Servir y proteger - Capítulo 821

21 oct 2020

Lidia quiere reabrir el caso de Sonia, una joven desaparecida hace años. Salgado y Miralles aprueban que siga su instinto.

Paula ve a su padre besándose con Eli. Tras estudiar a fondo el caso de Malena, comprende que su padre puede estar implicado en la muerte de ésta y de Otero.

Hanna entra a trabajar en el Moonlight convencida por Quintero.

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