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Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años  Servir y proteger - Capítulo 810 - ver ahora
Transcripción completa

Te presento al nuevo inspector de la UIT,

Iván Díaz.

¡Qué buena pinta! ¿Para quién son?

-Para el clan Carballal, en Rías Baixas.

Nos han pedido todo el lote.

Sé que está en contacto con él.

Melendo es un abogado conocido y tiene suficientes amigos

como para que sus quejas se oigan en Jefatura.

Ya me han llamado para pedirme explicaciones.

(Música emocionante)

No disimules. Te he pillado con las manos en la masa.

¿De qué hablas?

No te hagas la tonta. Ya lo sabes.

Te he visto desde aquí.

¿Qué has visto?

Que llevas desde primera hora trabajando.

¿No te basta con comisaría?

Cariño, estoy desbordada.

No me queda más remedio que traerme trabajo.

Este momento es para nosotros.

Salimos y no nos vemos hasta la noche.

Tienes razón. Intentaré que no se repita.

Eso espero.

¿Nada que contar?

¿A qué te refieres?

A que si, por fin, quedaste con el abogado de Khan,

ese tal Melendo.

Sí. Le vi en la calle y le hice unas preguntas,

pero se escabulló.

Dijo que ya le habían interrogado

en la comisaría general de policía judicial

y en la confidencialidad con el cliente.

Normal. Si lleva a esos criminales será difícil pillarle.

Sí. ¡Menudo tipo es!

Ese no da puntada sin hilo. Ya me ha puesto en un compromiso.

¿Cómo?

Como tiene tantos contactos, habló con Jefatura

y les dijo que le había abordado para interrogarle.

A Jefatura le faltó tiempo para llamar a Bremón.

Claro, y Emilio te llamó al orden.

Sí, pero no tengo ganas de hablar del rapapolvo.

Hizo muy bien. ¿Qué te dije el otro día?

Que te meterías en problemas si haces cosas a espaldas de todos.

No estarás muy cómoda con esa situación.

Pues...

No. Nada, la verdad.

Verás, cariño. Voy a...

Voy a ser sincera contigo.

Hoy... Deja de hacer todo por tu cuenta,

de investigar por tu cuenta la huida de Khan.

Y no lo hagas solo por ti,

sino para no meter en más compromisos a Emilio.

Eso vas a hacer.

Es lo más sensato, Claudia.

Sobre todo, si tenéis a Salcedo...

Salgado... Como se llame; me da igual.

No querrás meter en más problemas a Emilio.

No, claro.

Asume de una vez que esto lo lleva Europol.

Está en buenas manos y acabarán cogiéndolo.

Ya.

Me voy a la consulta. ¿Nos vamos juntos?

No puedo; he de presentar este informe nada más llegar.

Vale.

Acaba de desayunar. Cómetelo todo. Sí.

¿Todo? Sí.

Emilio, buenos días.

Eh...

No ha pasado nada; no te preocupes.

No, es que...

He pensado que voy a hacer caso a lo que me dijiste.

Me tomo el día libre.

Sí, creo que me vendrá bien airearme un poco

y ver las cosas desde fuera.

Bueno.

Voy a aprovechar para reflexionar.

Sí.

Venga.

Vale, gracias.

Hasta luego.

Vale. Perfecto.

Aquí te esperamos.

Hasta ahora. Chao.

¿No ibas a la sala a por un café?

-Sí, pero se ha terminado y no lo han repuesto.

¿Has hablado con Daniela? -Sí.

Está saliendo y en 15 minutos está aquí

para el reconocimiento.

-Tenemos tiempo de un café en una terraza, ¿no?

Hace buen tiempo. -Perfecto.

-Venga.

(TONI) -¡Lara!

Lara, ¿qué tal?

¿Cómo estás? -Hola.

-¿Estás de visita? -No, me incorporo hoy.

-Ah -Me alegro de verte bien.

Me contaron lo que pasó. Debió ser horrible.

Sí, la verdad es que no se lo deseo a nadie.

-Vamos a tomar un café a La Parra. ¿Quieres algo?

-No, estoy bien. -Me alegro de verte, guapa.

Lara, me alegra tenerte de vuelta.

Hola, comisario. Gracias.

Sabía que te incorporabas hoy y quería darte la bienvenida.

¿Qué tal?

¿Con ánimo de volver al trabajo en la UFAM?

Sí, lo estaba deseando.

No fuerces la máquina.

Ve con calma y, si necesitas ayuda, pídela.

Vale. Muchas gracias por ser tan comprensivo.

Bienvenida. Gracias.

(Gatillo)

(RECUERDA) (VLADO) -"¡Cuento hasta tres!

Uno...

Dos... ¡No tienes por qué hacerlo!

Y tres.

(LARA GRITA)".

(RESPIRA AGITADA)

-Lara, soy yo.

Lara, ¿estás bien? Mírame.

Lara, ¿nos sentamos? Venga. Tranquilízate.

Mírame a los ojos. -No puedo.

(LLORA) No puedo. ¡Ah!

(GIME)

-Lara, espera, espérame.

Relájate.

Tranquila, relájate.

-¿Qué pasa?

-Es Lara. Le acaban de dar una mala noticia de un familiar

y está intentando encajarla.

-Vaya, lo siento.

Soy Iván Díaz, inspector de la UIT.

Si necesitas algo, ya sabes dónde encontrarme.

(LARA RESPIRA HONDO)

-¿Necesita una botella de agua o algo?

-No te preocupes, ya me encargo yo.

-Vale. Os dejo solas.

Siento lo de tu familiar.

(LARA RESPIRA HONDO)

-Venga.

Ya está. Tranquila, que yo no me muevo de aquí.

(LARA RESPIRA AGITADA)

-Paciencia, que al final encontraremos algo.

-Hemos acabado de revisar todos los casos de Leganés de Láinez

y no veo nada relevante.

-Mira, este podría ser nuestro tipo.

-A ver.

(LEE) "Abel Castaño, 48 años".

Láinez le detuvo por homicidio. ¡Qué fuerte!

Su socio y su mujer estaban liados y les mató.

-Aquí pone que él defendía que actuó en legítima defensa,

que eran los otros los que querían agredirle,

que se querían quedar con su negocio.

-Láinez insiste en que no le creía, encontró pruebas incriminatorias

y este Abel le juró venganza.

-Responde al perfil de un criminal rencoroso y vengativo.

Se la podía tener jurada.

(ASIENTE) -Pero tengo mis dudas.

Quiero saber qué dictaminó el juez

Vamos a buscarlo.

¿Cuál es el número de expediente?

(LEE) "Sentencia de Abel Castaño...".

Pues mira, sí.

El juez lo declaró culpable de homicidio.

Lo mandó a prisión. Según esto, aún debería estar en la cárcel.

-Ya, pero puede que encargara el asesinato desde la cárcel.

-¿Tú crees que...

eso es posible?

Aquí pone que, supuestamente, falleció hace unos meses de cáncer.

-Pues descartado.

¿Quién puede estar detrás del asesinato de Láinez?

¡Uy! Gracias, Marta.

-¿Qué es eso?

-He encargado en la comisaría de Leganés

los casos que ha llevado Láinez en los últimos 10 años.

-¿No se supone que era todo esto?

-Eso es el primer año. Aún nos queda todo eso.

-¡Madre mía! ¿No hubiera sido mejor meterlo todo en un USB?

-Quiero revisar también notas personales, los pósits, sus agendas,

que igual no están en el atestado

y que nos pueden dar mucha información.

-¿Crees que hay alguien

que tenga esa sed de venganza tras tanto tiempo

para querer matarle?

-No lo sé, pero no me quedaré quieto

mientras las UIT rastrea, que sabes que es muy lento.

Si no tenemos un hilo del que tirar, hay que seguir investigando.

Venga, mitad y mitad.

-¿Nos tenemos que remontar a 10 años?

(ELÍAS ASIENTE)

-Pues a bucear.

Pero te voy a proponer una cosa: esto lo distribuimos por años,

nos lo repartimos y empezamos con lo más reciente.

-Me parece bien. Venga.

-Este montoncito para ti. -Vale.

-¿Mejor?

¿Qué ha pasado?

-Me ha venido a la cabeza lo que pasó.

De repente, vi a Vlado apuntándome

y disparándome a la pierna.

Lo he revivido todo, tía.

He sentido hasta dolor, del balazo.

(RESOPLA)

-Es normal.

-¡Qué horror!

¡Qué horror, Paula!

Me he bloqueado, me faltaba el aire

y me ha entrado pánico.

-Ya. Te he visto y me lo he imaginado.

-Es muy fuerte. Yo pensaba que ya lo había superado todo y ...

Y no.

-Quizás es mejor que te incorpores mañana y no hoy.

Seguro que el comisario lo entiende.

-No.

¡No, no, no, qué va! Yo quiero volver a trabajar cuando antes.

No quiero que Vlado me fastidie más la vida.

-Lara, es normal. A mí me hubiese pasado lo mismo.

-Ya, pero no quiero que nadie se entere.

Y menos Miralles y Bremón.

-Como quieras.

-Solo lo has visto tú, ¿no? Pues ya está.

-También Iván, el chico nuevo de la UIT,

pero ya has oído qué he dicho.

-Pues ya está. Que se quede así.

-Lara, yo creo que ha sido un ataque de ansiedad

y eso se podría repetir.

-Creo que le estamos dando más importancia de la que tiene.

Tengo que recuperar mi vida, incorporarme a la normalidad

y ya está.

-¿Y crees que después de esto va a ser fácil?

-Sí. Esto me ha pillado por sorpresa.

Lo voy a controlar y no me volverá a pasar. Ya verás.

-Bueno, si tú lo dices.

-Por favor, no se lo digas a nadie.

No quiero que me obliguen a volver a casa.

-Tranquila. No diré nada.

-Gracias.

¿Hoy ha corrido otros 5 km?

He de decir que hoy he madrugado y he encendido la cinta de correr.

Ese es un primer paso para dejarla después

y empezar a correr de verdad.

¿A que se siente rejuvenecido? Me siento hecho polvo.

(RÍEN)

-Buenos días. -Buenos días.

-¿Qué van a tomar?

A mí ponme algo para las agujetas.

Se me ha ocurrido hacer deporte en casa

y mira el resultado.

Soy el inductor. Me declaro culpable.

(RÍE) -¡Anda que...!

Le pongo una infusión de tomillo,

que María dice que para las agujetas va genial.

Muy bien. Un desayuno completo para mí.

Las tostadas, con tomate, por favor. (PATY) -Genial.

-Ahora no tire la toalla.

Mañana otro ratito de cinta, pero sin abusar.

E irá cogiendo tono.

No sé, después de la experiencia de hoy.

Lo difícil es empezar, y usted ya lo ha hecho.

Hay que confiar en uno mismo.

Hablando de confianza,

¿qué le parece si nos tuteamos? Ya es hora, ¿no?

Mi interrogatorio pasó

y no hay que mantener la distancia protocolaria.

Tiene razón.

-La infusión, por aquí.

Es esta tacita, si quiere.

El café. Ahora le doy las tostadas.

-Gracias.

¿Y la investigación?

He terminado las entrevistas y estoy escribiendo el informe.

Mañana la mandaré a Jefatura.

¡Ajá!

Ayer vi que Paula entraba contigo en la sala de interrogatorios.

¿Por qué razón?

Solo quería hacerle unas preguntas.

¿Algún inconveniente? No.

Ninguno, pero me sorprendió.

Pensaba que solo te interesaba

interrogar a los policías implicados en el asalto.

Aquel día, Paula estuvo en el hospital.

Si estás intentando sonsacarme,

estás pinchando un hueso.

¿Cómo puedes pensar eso?

Si quisiera saber,

se lo habría preguntado a mi sobrina.

Y aquí estoy, tratando el tema contigo.

Comisario, sé que no es fácil la espera,

pero no puedo anticiparle... perdón, anticiparte el informe.

Ya lo hará Jefatura si lo ve oportuno.

Antonio, ven.

Te presento al inspector Tomás Salgado.

Está colaborando con nosotros en un caso.

Él es Antonio Torres, marido de Miralles,

un médico del barrio.

Encantado. -Igualmente.

He oído hablar a Claudia de usted. -Prefiero no saber en qué términos.

He oído hablar de usted.

Es el médico que entró en Comisaría con una cámara

y asistió a Lara Muñoz.

Efectivamente.

Fue una actuación muy valiente.

Estoy de acuerdo. Demostró una gran valentía.

Si la oficial Muñoz está viva es gracias a usted.

-Y gracias a Alicia,

que convenció a Khan para que entrara un médico

y llevar al hospital a Lara.

Ponme un café, por favor.

Una cosa, Antonio.

¿Has convencido tú a Claudia de que se tome el día libre?

Ayer se lo propuse yo y no le pareció muy bien.

A mí me parece muy bien.

Lo necesita.

A todos nos ha afectado la muerte de Alicia, pero a ella...

¿Qué te voy a contar que no sepas?

¿Qué me vas a contar, sí?

Perdonadme, pero... Se me olvidaba. No me tomo el café.

Tengo un informe urgente y se me había olvidado. Perdonad.

-¿No te suena ninguno de estos?

-No reconozco a ninguno.

¿No tienes más fotos?

-Sí, tengo otro fichero.

Lo busco y lo cargo, ¿vale? -Vale.

-¿Qué tal la noche tras el robo?

-He tenido que encender la luz para poder dormir.

Tengo miedo de que se vuelvan a meter en mi casa.

-Es normal que te encuentres así.

No te preocupes. No robarán en una casa donde ya han robado.

-Eso espero.

-En unos días, te sentirás más tranquila.

-¿Dijiste que tenías un hermano en la Costa del Sol?

Iba a venir contigo, ¿no? -Sí, ¿por?

-Igual se puede venir antes y estás más tranquila.

-Se lo he dicho, pero no puede ser.

¿Te dije que está de peón? -Sí.

-Hasta que no terminen la obra, no puede venirse.

-¡Vaya!

-El trabajo es lo primero.

¿Encontraste el fichero? -Sí.

Mira, a ver si reconoces a alguno de estos.

-No.

¡Es este! -¿Sí?

-Sí. -¿Estás segura?

-Sí. Se hacía pasar por trabajador de la compañía de gas.

-Simón Álvarez.

Antecedentes por hurto y robo.

-¿Hay alguna dirección? -Sí, tenemos suerte.

Pedimos la orden y lo tenemos.

Muchas gracias, Daniela. Te mantendremos informada.

-Gracias a vosotros. ¿Ya me puedo ir?

-Sí, por supuesto.

Eres un poco cotilla, ¿no?

-¿Qué dices?

-No le ha sentado bien que le organizaras la vida.

-No empieces, papá, por favor.

¡Qué cortarrollos eres!

Has de estar contento. Hemos pillado a este tío.

-Lo estoy. -A ver si se nota.

-Voy a llamar al juez.

-¿Qué tal? ¿Cómo estás?

-Ya ves, aquí, de fiesta.

(Puerta)

-¿Te han dado el paquete?

-A mí nadie me ha dado nada.

No me extraña. Los funcionarios nos hacen la vida imposible.

-No exageres. -¡Y tú qué sabrás!

No te pases de lista.

-Menos mal.

Creía que no pasaba.

-¿Va cosida por dentro?

-En el dobladillo.

-Por favor, esta vez no la gastes tan rápido.

Lo paso fatal cuando he de pasártelo.

-¡Me la acabaré cuando me salga!

Algún gusto he de darme.

-Perdona.

-Bueno...

Al grano.

¿Y el dinero de Bremón?

-Me pagó y lo ingresé en la cuenta de Andorra,

como me dijiste.

-Pero falta dinero.

¿Creías que no me enteraría?

Un preso de mi módulo metió un móvil a escondidas

y se lo he comprado para estar al tanto de este asunto.

Puedo mirar las cuentas.

-Es peligroso. Si te pillan... -¡Ese es mi problema, no tuyo!

No me has respondido.

¿Y el dinero que falta?

-No ha podido pagarlo todo.

Me ha pedido un par de días y le he dicho que te lo consultaría.

(RÍE)

-¿Y quién me dice a mí

que no te has quedado tú con lo que falta?

-¿Cómo puedes pensar eso?

Tú me conoces.

Jamás tocaría un duro a tus espaldas.

¿Así me agradeces que me la juegue trayéndote esa mierda?

-¿Quieres hablar más bajo?

Si tú no tienes el dinero que falta,

eres más tonta de lo que pensaba.

-Has dejado que te camele. -Pues no.

Enseguida me di cuenta de que faltaba.

Y le presioné, te lo juro.

Ese tío ha vendido una casa y ni le llega.

-Cuentos.

-No son cuentos.

Tuvo que comprar no sé qué maquinaria para la clínica

y su exmujer le presiona con el divorcio.

Se le veía desesperado.

-Eres una inútil. Te ha vuelto a engañar.

-Tú no estabas allí. No lo sabes.

(RÍE)

¿En serio crees que un tipo de su condición

no tiene la manera de conseguir la pasta que falta?

Te has quedado muda.

¿Qué te dije la última vez? ¿Qué te dije que haría

cuando Mateo Bremón me pagara?

-Que me darías un pellizco para dejar el trabajo.

-Porque ahí te explotan por cuatro duros.

Entonces, ¿qué pasa?

¿Tantas ganas tienes de continuar con tu mierda de vida?

¿Sí o no?

-¡Pues espabila! ¡Ponte las pilas! ¡Quiero mi pasta ya!

¿Te queda claro?

Más te vale.

O no tendré otra que mandar a un tipo experto en romper huesos.

-No hace falta que mandes a nadie para pegarle a Mateo. Pagará.

-No me refería a Bremón.

No pasará si haces las cosas bien.

Pero no me pongas a prueba.

¿Queda claro?

-Tendrás tu dinero.

-Bien.

-¡Yo no he hecho nada! -¡Es usted un santo!

-Se te van a quitar las ganas de reventar cerrojos.

¿Tienes al pájaro?

Este es el autor de los robos en Distrito Sur y Carabanchel.

¿El que nos ha dado tantos quebraderos de cabeza?

Ya lo hemos trincado.

-No he hecho nada. Me confunden.

-Quédese callado.

¿Tenéis indicios que lo señalen como autor?

No podemos cometer un error tal y como están las cosas.

Una víctima le ha identificado

y hemos encontrado en su casa varios de los objetos robados.

-Cuando acabemos de clasificarlos,

relacionaremos más piezas con las denuncias.

Buen trabajo.

Llevadlo a interrogatorios y que firme su declaración.

Tira.

-No he robado nada. Son regalos.

-¡Esté callado!

-¿Qué pasa? ¿Por qué me miras así?

-Pensaba que tu ratico de descanso lo utilizabas para estar conmigo

y no para seguir trabajando.

-Disculpa, corazón.

Te he visto recogiendo mesas y, como estoy con esto de Láinez,

se me ha ido la pinza.

-Elías, yo sé que es muy duro

haber perdido a tu amigo así,

pero me preocupa tu salud.

Te veo obsesionado con el tema.

-Tienes razón. No me lo puedo quitar de la cabeza.

Láinez era un gran tipo y un gran policía.

Se lo debo. -¿Sabes qué?

Me alegro de que arreglarais las cosas antes de la desgracia.

-Sí. Al menos, pude pedirle perdón por las perrerías que le hice.

Era una espinita que tenía clavada.

-Sí.

¿Tenéis alguna pista de quién ha podido ser?

-¡Qué va!

Habíamos recuperado la amistad,

tomando aquí algo como en los viejos tiempos.

-Es muy triste, sí.

-Comprenderás que solo puede consolarme

trincar al malnacido que lo mató tan cruelmente.

-Pues...

-Hola, María. ¿Me pones un café para llevar?

-Claro que sí, cariño.

-¿Aún estás revisando eso?

-Estoy a punto de terminar.

-Yo ya terminé con los de los dos últimos años

y no he encontrado nada.

Me voy a poner con los de hace tres, a ver si hay algo.

-Espero que tengamos suerte.

-Crucemos los dedos.

-Aquí tienes.

-Gracias.

-¿También estás mirando expedientes por si encontráis algo?

-Sí. No pararemos hasta dar con el tipo.

(ELÍAS ASIENTE)

-Muchas gracias. Toma.

-¡Qué bonica es Nacha!

¡Cómo te apoya! Estoy muy contenta de que sea tu binomio.

-Es el mejor binomio que podría desear.

-¿Por qué lo dices tan tristón?

-Justo antes de esto de Láinez me soltó un bombazo.

Quiere pedirse una excedencia para irse con Aitana a Donosti.

-¿Qué me dices?

-¿Y cuándo?

-La intención era irse de manera inmediata,

pero cuando ocurrió lo de Láinez decidió quedarse para ayudarme.

-¿Y le has dejado? ¿Con la ilusión que le haría irse con Aitana?

¿No la has animado a irse?

-Si te soy sincero, no.

Ahora mismo, la compañía de Nacha es un gran apoyo para mí.

Después del ataque a comisaría, la muerte de Alicia y Láinez

y el tipo este, que nos tiene contra las cuerdas,

está todo manga por hombro. -Te entiendo perfectamente.

Pero, ¿te has planteado qué necesita ella?

-Sí. Y no le he pedido que no pida la excedencia.

-Parece mentira que no conozcas a Nacha.

Sabes que a ella no hay que pedirle las cosas.

Con ver que no quieres quedarte solo, ella decide quedarse.

-Sé que lo hace por mí.

-¿No crees que tú...

deberías liberarla de eso

y decirle que puedes seguir solo, que no hace falta que esté?

Y que sea ella quien decida qué le conviene y qué quiere hacer.

-Sí.

Sí.

-Tres ordenadores portátiles,

cinco e-books,

diversas joyas, piezas de decoración.

-La desaparición de estos objetos se denunció.

Y se han encontrado en el registro de tu piso.

(TONI) Por eso, me permitirá que le tutee,

eres el presunto autor de los robos

perpetrados en domicilios de Distrito Sur y Carabanchel.

-Hemos echado cuentas.

Entre el valor de los objetos encontrados,

los no encontrados,

pero que seguro que robaste tú y ya les diste salida,

y el dinero en efectivo sustraído en los domicilios,

hay un total de más de 25.000 euros.

(TONI) -Entonces,

te enfrentas a delitos de allanamiento de morada,

robo con fuerza,

lo cual ascendería

a penas de entre dos y cinco años de cárcel.

Ahora bien, Simón, ¿trabajas solo o con algún socio?

Simón, lo tienes complicado.

Tú verás.

-Algo que nos llama la atención.

Entre los objetos robados, hay un collar de oro blanco

con un diamante incrustado.

¿Lo reconoces?

Nadie denunció su robo. ¿A quién se lo robaste?

-Es mío.

(AMBOS RÍEN)

-¿Sí? ¿Te lo trajeron los Reyes Magos?

-Era de mi madre.

Al morir, me quedé sus joyas.

-Ya, ¿y lo guardaste en el altillo junto con los otros objetos robados?

Un lugar un poco raro para guardar la herencia de tu madre.

-A parte de allanamiento de morada y robo con fuerza

se enfrenta a un delito de suplantación de identidad.

-¿Eh? (TONI) -¡Hombre!

Del revisor del gas.

Eso serían tres añitos más de cárcel.

-No me he hecho pasar por nadie.

-Una víctima te identificó.

Si rascamos, seguro que encontramos algún testigo más

que te identificaría como revisor, cartero o lo que sea.

(TONI) -Vamos a ver.

Siendo reincidente,

con tus antecedentes,

unos añitos de cárcel no te los quita nadie.

(SANTI) -Pero si nos hablas del robo de ese collar,

le podemos hablar al juez bien de ti

para que lo tenga en cuenta al dictar sentencia.

-Si os cuento eso, me culparéis a mí y yo no hice nada.

-¿Culparte de qué?

-De nada.

(SANTI) -A ver.

Simón, mírame.

Te prometo que sea lo que sea lo que nos cuentes, investigaremos.

No te acusaremos de algo que no has hecho.

(TONI) -Créele. Es verdad.

Piensa una cosa:

sea lo que sea, tarde o temprano lo averiguaremos.

Si no nos dices tu versión, saldrás perdiendo, ¿entiendes?

-Venga, dinos.

¿De qué podemos culparte si nos hablas de ese collar.

-De haber matado a su dueña.

-¡Qué cariño le has cogido al delantal!

-Me parece un recuerdo muy bonito.

Estoy orgullosa de haber ayudado a tantas familias.

-Yo también, Paty. Me siento muy orgullosa de ti.

Tienes un corazón muy grande.

¡Menudo filón que ha encontrado Miguel para todas sus campañas!

-¡Con el almacén de alimentos he tenido suficiente!

(MARÍA) -Conociéndote y conociendo a Miguel,

se le ocurrirá algo pronto.

Además, se os ve muy compenetrados.

-¿Qué insinúas?

-¿Yo? ¿Qué voy a insinuar? Nada.

-¡Ah!

(TONI)- Hola, chicas.

(AMBAS) -Hola. -Ponme un vaso de agua.

¿Tú qué quieres? -Nada.

-¡Qué alegría traéis! ¿Habéis visto un fantasma?

-No vas desencaminada.

-Hemos encontrado el cadáver de una anciana

que llevaba dos años muerta sentada en el sofá.

-¿Qué dices? -Lucía Barreiro, se llamaba.

-¡Ay, por dios! ¡Que la conozco!

¡Ay, por dios!

¡Ya decía yo que llevaba mucho sin verla!

Pensaba que se la habían llevado a una residencia.

Con lo bonica que era. ¡Era más amable!

-¿Cómo no se ha dado cuenta nadie antes?

-No tenía familiares cercanos

y los vecinos pensaban eso, que se había ido a una residencia.

-Tenía dinero en la cuenta y se iba cobrando la luz, gas, agua

y por eso no llamó la atención.

Como nadie denunció su desaparición.

-Normal.

Estaba muy solica, la pobre.

Me acuerdo que venía y se pedía unas porricas

y su café con leche para desayunar o merendar, siempre solica.

-¿Y cómo habéis dado con ella, por el olor?

-Pasado tanto tiempo, los cuerpos no huelen.

Interrogamos a un ladrón de casas del barrio...

-¿El que entró en casa de Daniela?

-Justo. Ella nos ayudó a identificarle.

Entre las joyas robadas, había un collar muy caro

del que nadie había denunciado su desaparición.

-Le apretamos las tuercas y confesó que había entrado en casa de Lucía.

Entró a oscuras y se fue directo al joyero.

-Al salir, pasó por el salón, la vio y se piró por patas.

-Madre mía.

Yo alucino.

¡Dos años muerta sin que nadie se enterase!

¡Qué sola debía estar, pobrecica!

-Si hubiera habido alguien con ella, hubiera evitado que se muriera.

-El informe preliminar dice que seguramente fue ictus rápido

y no pudo pedir auxilio.

Habrá que esperar a la autopsia.

-Pues ojalá no se haya enterado de que se moría.

Cuando pienso que hay gente mayor que no tiene a nadie

y están tan solicos...

(RESOPLA) -¡Vaya tela!

-Hasta luego.

(MIGUEL) -Quintero.

-Miguel, ya era hora. ¡Maldita sea!

Desde que me has llamado diciendo que tenías algo importante,

estoy con el corazón en un puño. ¿Algo nuevo de Khan?

-Ponme una birra, por favor. -Sí, claro.

-Tengo un contacto,

alguien que trabaja en Inteligencia, en EE UU,

que conozco de mi época en África, y se me ocurrió preguntarle por él.

Me contó que había habido movimientos

entre organizaciones criminales y Vlado Khan

antes de su detención. -Espera.

¿Me dices que ese contacto en Inteligencia o lo que sea

puede ayudarnos a encontrarlo?

-No. Digo que hubo vínculos entre varias organizaciones en EE UU

y Vlado Khan,

pero no se aprobó ninguna investigación o escuchas.

-Se supone que alguien así tiene una buena agenda de contactos.

De alguno podrá tirar para que nos ayude a encontrarlo.

-Esa opción ya se ha explorado y ningún camino lleva a Khan.

-¿Qué carajo me estás diciendo?

¿A qué viene tanto misterio?

¿Por qué me has tenido en vilo toda la tarde?

Podrías habérmelo dicho.

-No quería decírtelo por teléfono; sabía que te ibas a poner así.

-¿Así, cómo? ¿Cómo quieres que me ponga?

Si me pongo así no es por ti, es por mí,

porque tampoco he podido encontrar nada de Khan.

-Está claro que Khan sabe cubrirse las espaldas.

-Sí, pero en algún sitio estará.

No se ha podido esfumar ni evaporar de la noche a la mañana.

Algún rastro habrá dejado, algún hilo del que tirar.

-Quizá no estamos buscando bien.

-¿Qué quieres decir?

-Que el día del asalto estaba en la comisaría

hablando con Khan

porque antes recibí la visita de Melendo en el centro cívico

y me trasladó una amenaza de muerte.

-¡Vaya!

Ese abogado está dispuesto a trabajar al margen de la ley.

-Totalmente.

Estoy convencido de que su visita

era para provocarme,

para que estuviera durante el asalto dentro de comisaría.

-Espera. Entonces...

¿Él te puso en bandeja porque Vlado quería tenerte allí,

en esa comisaría?

Melendo parece algo más que un abogado de Vlado Khan;

podría llegar a ser una especie de socio.

¿Qué sabes de él?

-Toda su actividad laboral está vinculada a grupos criminales.

Es un abogado que va más allá

de buscar vericuetos a la ley

e intentar hacer rebaja de condenas y penas.

Creo que va más allá y traspasa la línea.

-Explícate; no te sigo.

-Khan salió de prisión preventiva antes de su juicio

porque el testigo que había contra él desapareció.

-Sí, lo terminaron matando. Está claro.

La pregunta es: ¿crees que Melendo lo sabía?

-Creo que lo sabía,

que participó de alguna manera

y que después siguió trabajando para Khan.

-En ese caso, podríamos pensar también

que Melendo sabía cuáles eran los planes de Khan

en esa comisaría

y que conocía su plan de fuga.

Probablemente, lo preparasen juntos, ¿no crees?

-Yo pienso lo mismo.

-Bien.

En ese caso, voy a llamar a ese abogado

para comentarle que quiero volver al narcotráfico

y que necesito a alguien como él,

que sepa cubrirme las espaldas.

¿Te parece bien?

-Me parece.

(RESOPLA) -Tengo la cabeza como un bombo con lo de Láinez.

No doy ni para hacerme una infusión.

-Te la preparo yo. ¿De qué la quieres?

-De té verde de ese que hay ahí.

(ELÍAS) -¿Este?

-Buenas. Os estaba buscando.

Tengo novedades sobre el caso del asesinato de Láinez.

-¿Qué has encontrado?

-He revisado su móvil, ordenador, redes y no hay nada sospechoso.

Tampoco hay nada en las conversaciones

de las aplicaciones de citas.

-Pues vaya.

-Láinez no había recibido ni mandado un mensaje sospechoso.

-¿Eso es todo lo que has encontrado?

-En conversaciones con su exmujer citaba un pique con un vecino,

pero luego decía que estaba solucionado.

-Muy buen trabajo, este... -Iván.

-Iván Díaz, ya no se me olvida.

-¿Habéis descubierto algo?

-Andamos en las mismas que tú.

Hemos revisado todo y nada. Estamos como al principio.

-Bueno, pues ánimo. Si necesitáis algo, ya sabéis.

-Gracias. -Hasta luego.

-Chao.

-Gracias.

Tendremos que revisar otra vez cada caso a ver qué se nos escapa.

-Precisamente de eso te quería hablar.

Creo que este caso lo puedo llevar solo.

-¿Qué quieres decir?

-Que te cojas la excedencia que habías pedido

y te vayas a Donosti con Aitana.

-No. Yo te prometí que no te dejaría solo en este caso.

-Ese es el tema.

Que yo no estoy solo.

Estoy con María.

Pero tú no tienes a nadie.

-Hombre, qué majo, muchas gracias por recordármelo.

-No te lo tomes a mal.

Me tienes a mí y a todos los de comisaría,

pero no estás con la persona con la que deberías estar,

con Aitana, en Donosti.

-Bueno, pero mi trabajo también es importante.

-¿Quieres que sea feliz?

¿Sí?

Pues para ser feliz, necesito verte feliz a ti.

Puedo llevar este caso solo.

-Ya, pero yo soy tu binomio.

-Pero la vida sigue. Ya me pondrán otro binomio.

Aquí hay gente muy capaz, como este chaval.

Ninguno será un binomio como tú,

pero ya me las arreglaré.

-¿Estás seguro de esto que dices? -Estoy muy seguro.

También fuiste tú quien me dijo en la boda

que, a veces, la vida te sorprende con una persona

que te mereces y está cuando te mereces

y donde te mereces.

Tú, ahora, mereces estar con Aitana en Donosti.

Vete para allá.

-¿Qué tal?

Estoy preocupado.

Llevo llamándote todo el día y el teléfono está apagado.

Discúlpame. Me he quedado sin batería

y no me he dado ni cuenta. ¿Solo eso?

¿Tienes algo que contarme?

Pues no.

Ha sido un día como otro cualquiera.

Siéntate, anda.

Pensaba darme una ducha rápida.

¿Qué pasa?

¿Pasa algo?

Que me has mentido.

No has hecho algo así desde que éramos novios

y te fuiste con unas amigas a ver un concierto de Camilo VI

porque no querías reconocer que te gustaba.

Ya.

Me he cruzado con Emilio y dice que te has pedido el día libre.

¿Qué le has dicho?

He tenido la boca cerrada. ¿Me vas a contar qué pasa?

¿Tienes un amante? ¡No, hombre! No digas bobadas.

Sabes que no.

Ya. Conociéndote, por ahí no van las cosas.

¿Vas a contarme lo que pasa?

(SUSPIRA)

He ido a Requena.

¿En Requena?

¿Qué hay allí?

Viven los padres de Miguel Flores.

Sí, recuerdo que me lo contaste.

Vlado Khan les amenazó si Flores no colaboraba.

He estado con el sargento que investiga

al matón que envió Khan

para vigilar a los padres de Flores antes del asalto.

Esta mañana no escribías ningún informe.

No. Concretaba la hora y el lugar para encontrarnos.

Y ha dado sus frutos.

Vengo con una descripción completa del matón y con un retrato robot,

así que ha merecido la pena el viaje.

¿No crees? No merece la pena mentir.

Sobre todo, cuando estás trabajando por tu cuenta lo de Vlado Khan.

Tienes que entenderlo. No lo entiendo.

Ponte en mi lugar.

Trato de ponerme en tu lugar y te estás metiendo en un lío.

¿No fue suficiente la bronca de Bremón?

¿Por qué crees que no se lo digo?

Cuando se entere, te echará otra. No se enterará.

He sido muy discreta. Nadie sabe que he ido.

Nadie nos ha visto y el sargento ha prometido no decir nada.

¡Venga ya! Me has mentido a mí y a Emilio.

Esta mañana te lo iba a contar; te lo prometo.

Pero cuando he visto que te ponías de parte de Emilio con la bronca,

ya no me he atrevido.

Soy tu marido, tengo derecho a saber la verdad.

¿Cómo te lo voy a decir?

Cuando lo hablamos,

con cada palabra me demuestras que no me apoyas en esto.

No seas injusta. Te he apoyado en todo siempre.

Esta vez, permíteme que tenga mis reservas,

porque desobedeces la orden de un superior,

cosa que nunca hubieras consentido.

Va más allá de lo profesional.

Trasciende el trabajo. ¡Se trata de Alicia!

¿Crees que ella lo aprobaría? No lo sé.

¡No lo sé porque no está aquí para decirlo!

¡Ese malnacido se la cargó y pienso atraparlo

pase lo que pase y opines lo que opines!

¡Me da igual!

¡Con los años que llevamos y conociéndome tanto!

Igual no te conozco tanto, fíjate.

Y la próxima vez que mientas a Emilio, cuéntamelo antes

para no poner cara de tonto

cuando me diga cómo ha ido tu día libre.

Las decisiones que tomas también me salpican.

(Portazo)

¿Estás pensando en abandonar el cuerpo?

No, ni mucho menos.

Quiero pedirles una excedencia.

-¿Vienes mucho por La Parra? -Sí, me pilla cerca del curro.

-¿No serás poli?

-Tú ya sabes que yo soy poli.

-No te tienes que preocupar; con un poco de terapia lo superarás.

Y no dejes de informar a tus superiores.

-Lo que te pasó tiene más pinta de ataque de pánico

que de duelo por un familiar.

Deberías tomarte en serio ese episodio.

-¿Tú piensas que la cojera es por un accidente

o un acto de servicio que le salió mal?

-Estás preguntando mucho. ¿Te mola el chaval o qué?

(QUINTERO) -Necesitaría saber

si sería posible

que me pusieses en contacto con uno de tus clientes.

-¿Qué cliente?

-Vlado Khan.

No quiero que tengas problemas.

¡Pues consigue el dinero que falta! Déjame ayudarte.

Se nota que estás muerta de miedo.

La puerta está cerrada con llave.

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Servir y proteger - Capítulo 810

05 oct 2020

Antonio descubre que Miralles le ha ocultado que se ha cogido el día libre para ir a Requena en busca de pistas sobre Vlado Khan y ambos discuten.

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