Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 808 - ver ahora
Transcripción completa

Esto más parece una ejecución, ¿no?

Se habrán vuelto más sofisticados, yo qué sé.

Está claro que Láinez quedó con la misma mujer que Escudero.

¿Ese no era su "nick" al principio? (PAULA) -Ajá.

Le tira la caña a dos tíos. (ELÍAS) -Eso está genial.

Bueno, ahora tenemos que mandarle una foto mía a la tal Francesca.

La verdad, el tío estaba encantado de que fuera yo por él.

-Quieto. Suelta la navaja. Hay una patrulla fuera.

-Marta, o como te llames, quietecita.

Y tú suelta ese arma ya.

-¿Sabes cómo puedo llegar a la calle Rosario?

-¿Vas a alquilar un piso?

-Sí. ¿Tú eres Loli? -No, qué va. Lo que pasa

es que es clienta y ayer me dijo que se le quedaba el piso vacío.

-Tú ayúdame a encontrar a Khan y del resto me encargaré yo solito.

Lo siento, pero he recibido una orden de Jefatura

diciéndome que abandones la búsqueda de Vlado Khan.

¿Qué es?

Un informe sobre los posibles paraderos de Khan.

¿Cree que me pliego a los deseos de Miralles gratuitamente?

¿Que ella es quien decide en esta comisaría?

Creo que no está siendo objetivo con Miralles

de la misma forma que Miralles no lo fue contigo.

Lo siento muchísimo.

Además, no voy a descansar hasta que atrapemos a ese malnacido.

Tu palabra ya la estás incumpliendo.

Que Jesús me... ¿Qué?

Debo arreglar esto como sea.

-Le vas a dejar bien claro que las reglas las ponemos nosotros.

¿Entendido?

(Música emocionante)

(Claxon)

Hola, soy Claudia. Oye, escucha una cosa.

Cuando hables con tu gente de Francia,

déjame un mensaje o llámame.

Sea la hora que sea. Yo estaré pendiente del móvil.

Venga. Hasta luego.

(SUSPIRA)

¿Ya estás trabajando, a estas horas?

(SUSPIRA) Es que estoy... perfilando los detalles de un caso.

Es que no podía dormir.

Oye, he hecho café.

Está en la cocina.

¿Qué tal la conversación con Iker? ¿Hablaste mucho rato?

Sí, bastante rato.

Pues imagínatelo. Está hecho polvo.

Pues eso.

El hombre se va a una misión complicada, incomunicado,

y cuando vuelve pensando que verá a su mujer,

se encuentra con que ha muerto y que no puede ir al entierro.

Supongo que irá al cementerio, ¿no?

Pues no. Dice que prefiere quedarse con Leo.

Bueno...

¿Te has quemado? ¡Ah!

No. Lo que está quemado es el café.

Ay... Es posible, sí.

Lo siento. Lo dejé puesto y luego se me pasó. Lo siento.

Hay que tener cuidado.

Tienes la cabeza en muchas cosas, pero lo último que necesitamos

es un accidente casero.

Sí, tienes razón.

Siento estar así, de verdad. Lo siento muchísimo.

Además, es que por la noche es terrible, ¿no?

Te he dado una noche tremenda. No has parado de moverte.

Pero por mí, estoy bien.

Vale. No.

Quiero saber cómo estás tú.

Me preocupas, y no solo por la llamada de Iker.

¿No prefieres hablarlo luego?

No. Prefiero quedarme tranquilo.

(SUSPIRA) Pues...

Bueno, estoy...

Estoy triste pero estoy mejor.

Va pasando un poco.

Me hizo mucho bien la llamada de Iker.

Nos desahogamos los dos y me ayudó a sacarlo fuera.

Eso siempre está bien.

Pero lo que me preocupa es que te estés culpabilizando de todo

solo porque vino un recadero de Jefatura a presionar.

Ya, tienes razón, no...

No dejes que te ponga contra las cuerdas.

Pide una baja por estrés y ya volverás cuando estés bien.

Bueno, si fuera necesario, lo haría. Pero... es que no es el caso.

Hombre, pues me parece increíble que te dé tanta caña ese tal Salgado

estando tan reciente el asalto a la comisaría.

Él solo hace su trabajo.

Yo de momento puedo manejar la situación.

¿Sí? ¿Seguro, Claudia?

(SUSPIRA) A ver...

Estoy mejor.

Ya sé que no tengo la culpa de todo.

Lo sé.

Sé que todo esto irá pasando, y...

y que bueno, que es algo que está ahí.

Pero mira, afortunadamente,

Jefatura me ha quitado el estrés, porque nos han retirado del caso.

Ahora no lo llevamos nosotros. ¿Y eso?

Porque se lo han pasado a Europol.

Parece ser que Khan se fue a Francia.

Bueno. ¿No van a contar contigo para nada?

Pues no.

Emilio no quiere enfrentamientos con Jefatura.

Ya le dije que yo podía irme a Francia, pero me dijo que no.

Pues me parece fatal que no te tengan al tanto.

Eres la que tiene más datos de ese tipejo.

Puedes ser de gran ayuda.

Eso le dije yo, pero me dijo Bremón

que no quería más broncas con Jefatura.

Estuve a esto de cogerme un billete

y presentarme en Francia por mi cuenta.

Pero no te preocupes, porque solo fue un impulso.

Pues cuidado con esos impulsos,

que te juegas un expediente por desobediencia.

No te preocupes, que me conozco

el régimen disciplinario perfectamente.

No tienes que recordármelo.

También te conozco a ti.

Antes ya desobedeciste aunque te dijeran que estuvieras quieta.

Pero al final siempre acierto, ¿no? Sí.

Pero no hablamos de Bremón, sino de Salgado.

Y él puede no ser tan comprensivo.

Ya te he dicho que era un impulso. ¿Vale? No te preocupes.

Y lo que tienes que hacer tú es ir a arreglarte.

Porque tú sí que tienes otros supervisores

en el centro de salud, y llegarás tarde.

(Móvil)

Tengo que cogerlo.

Voy a ducharme.

(Móvil continúa sonando)

Dime, Iker.

Ya, te entiendo. Yo estoy igual que tú.

Solo pienso en atrapar a Vlado Khan.

No has hablado con tus compañeros de Francia, ¿no?

Ah. Ah, vale, a las 11:00.

Bueno, pues me llamas.

Sí, me llamas o me pones un mensaje, o te llamo yo.

Vale.

Vale. Oye, una cosa.

De esta historia no sabe nada Bremón.

Por favor, que siga siendo así.

Ya, bueno, pero prefiero advertírtelo, sí.

(SUSPIRA) Pues ya se me ocurrirá algo

cuando atrapemos a Vlado Khan.

Ya se me ocurrirá algo para decirle

que he estado investigando a sus espaldas.

No te preocupes.

(Puerta)

Adelante.

Buenos días, comisario.

Buenos días. Siéntate, anda.

Si está ocupado, vengo después. No.

No te preocupes.

Es la autopsia de Láinez. Me la acaban de enviar.

(RESOPLA)

Me dijo que viniera a verle.

Supongo que será por el tema de mi coleguita,

el pesado de Salgado.

El inspector Salgado es tu superior.

Procura referirte a él con el respeto que se merece.

Además de por su rango y el trabajo que realiza.

Por supuesto, comisario.

Lo siento, no pretendía faltar al respeto.

Es igual, no te he traído para hablar de Salgado.

Tengo un caso para ti.

Pues usted dirá. Eres de Carabanchel.

Sí. Nacido y criado en el Distrito Cinco.

Supongo que habrás escuchado que hay una oleada de robos allí.

Sí, está mi padre con el tema. Lo comentó en casa.

Pues parece que ahora quieren ampliar su radio de acción,

y están aquí, en Distrito Sur.

Ya han robado en tres pisos. ¿Son los mismos? ¿Estamos seguros?

Eso mejor que te lo cuente el oficial Ríos, de Distrito Cinco.

(Puerta)

Buenos días, agente Ríos.

-Papá. Siéntate.

¿Por qué no me has dicho nada en casa?

-Bueno, el comisario me dijo que trabajaríamos juntos

y pude decírtelo, pero así es más divertido.

-Claro, sí. Bueno, ya nos hemos divertido todos.

Ahora a trabajar.

A ver si logramos que la gente a la que le robaron

también se ría.

No tendrás problema en trabajar con tu padre, ¿verdad?

No. No, qué va.

Hace unos meses igual no le habría dicho lo mismo.

Pero ahora sin problema. Sí. -Lo mismo digo.

La última vez trabajamos muy bien. -Muy bien.

Bien. Cuéntanos por qué estamos tan seguros

de que los robos de Distrito Sur y los de Carabanchel

los hicieron los mismos.

Por el "modus operandi". Trabajan a base de "bumping".

-Sí, con una llave maestra

y dando golpes con un martillo abren la puerta.

Hay vídeos en internet. -Efectivamente.

Siempre entran por la mañana, cuando saben que la gente ha salido,

o a mediodía, cuando el portero ha salido a comer.

Nadie ha visto nada ni ha oído ruidos.

-Son muy buenos. -Sí. Y rápidos.

No fuerzan nada, no destrozan nada, no agreden a nadie...

No tenemos ni una pista sólida.

Podríais dar una vuelta

a ver si hay cámaras cerca de los pisos que han robado.

Muchas gracias, comisario.

Si necesitáis cualquier cosa, me lo decís.

Muy bien. -Le vamos informando, comisario.

-Comisario.

Mi más sentido pésame por la muerte de Alicia.

Era una inspectora buenísima.

Ha sido tremendo. Estamos todos muy afectados.

Le acompaño en el sentimiento.

Gracias, Santiago. Tened cuidado, ¿de acuerdo?

Siempre.

-Hasta luego.

(Puerta cerrada)

(EXHALA PROFUNDAMENTE)

¿Qué miras?

-Nada, un mensajito que me ha enviado Aitana.

Anda, estáis aquí.

Cuando descanséis, pasad por el despacho y os cuento.

Ha llegado la autopsia de Láinez.

¿Y qué dice?

Mejor os lo cuento luego en el despacho.

Vamos a interrogar a los detenidos.

Cualquier cosa que pueda adelantarnos nos ayudará.

Está bien.

Lo mataron con su arma reglamentaria.

Un tiro al corazón, a bocajarro.

Es el colmo. Esta gente tiene la sangre muy fría.

O sea, ¿le disparan, vuelven y ponen el arma?

Cuando encontramos el cuerpo, tenía el arma.

-Y de huellas nada, claro.

No, las de Láinez. Usarían guantes.

¿Alguna pista útil?

Útil no lo sé, pero hay un par de pistas desconcertantes.

El cuerpo presentaba marcas

de haber recibido una descarga de Taser.

¿Con Taser? Pero entonces fue premeditado.

Lo estaban esperando. No lo sé,

pero tiene pinta de que usaron el Taser para reducirlo.

Eso explica que le pudieran quitar el arma tranquilamente

y matarlo a bocajarro.

-Ya, pero entonces no concuerda

con ninguna de las otras dos víctimas.

Ni a Escudero ni a Sarmiento los mataron

con ese "modus operandi". No tenían marcas de Taser.

-Ya, pero tampoco eran policías ni iban armados.

Estos lo llevarían encima por si lo necesitaban.

-Pero cuando detuvimos a Belén y a Galo,

ninguno llevaba un Taser.

Y cuando registramos la casa, tampoco. No sé.

-Ya, pero normal que se hayan deshecho de él.

Yo no me voy a quedar con el Taser que usé para inmovilizarlo.

Normal que destruyeran pruebas, ¿no?

Puede ser, pero no cuadra con la otra pista que tenemos.

Láinez no llevaba su placa,

lo que indica que su asesino se la robó.

Pues esto sí que es raro de verdad.

Se deshacen del Taser pero se quedan con la placa.

-Pues no sería el primer asesino en serie que guarda trofeos.

Elías, por favor.

No digas esas palabras, que sabes que atraen a la prensa.

No sé. Todo esto me parece muy raro, la verdad.

Empiezo a pensar que esta pareja no es la culpable de este asesinato.

-¿Que no? Ya verás cómo a mediodía han confesado todo.

Venga, vamos.

Elías, escucha una cosa.

¿Te ves capacitado,

o será mejor que Aguirre se encargue sola del interrogatorio?

¿Y eso por qué, si puede saberse?

Láinez era tu amigo.

¿Crees que podrás mantener la cabeza fría?

Láinez era mi amigo, y yo soy un gran profesional.

No haré nada que perjudique este caso, comisario.

Muy bien. Entonces adelante.

(Música de suspense)

(Puerta)

Voy.

Pasa. Qué puntual.

¿Tienes el dinero? Ajá.

¿Quieres tomar algo? Agua, un refresco...

Aquí falta dinero.

Cinco mil euros o así.

Ah, ¿que lo sabes?

¿Me estás vacilando, o cómo?

Yo levanto el teléfono y mañana estás en la cárcel.

¿Eso lo sabes o no?

Eli, escúchame. ¡No, escúchame tú a mí!

¿Sabes la suerte que tienes de que me ocupe yo de esto?

Lo sé.

Pues no tienes a la suerte. Puede acabarse.

¿Me dejas que te explique? Ya sé lo que vas a decir.

Que es mucho dinero, que es muy difícil.

Haberlo pensado antes de matar a esa mujer.

Hago todo lo posible. A mí no me lo parece.

Mira...

He malvendido mi casa para pagaros.

Está casi todo el dinero. Solo faltan 5000 euros.

En dos o tres días lo consigo. Ya, pero ese no era el trato.

El trato era hoy. Todo hoy.

Por ese piso te habrán dado mucho más que eso.

Claro que sí, pero el piso no es solo mío.

Me estoy divorciando. La mitad es para mi mujer.

No sabes por lo que estoy pasando.

Pues peor lo vas a pasar si mi hermano cuenta lo que sabe.

Vale. ¿Y de qué le sirve?

Si estoy cumpliendo, os estoy pagando.

Da igual dos días antes que dos después.

Si quisieras pagar, estaría todo. En la clínica te va bien.

No. Me iba bien.

Pero ahora mismo estoy en pérdidas.

Qué va. Estamos endeudadísimos.

Hemos comprado mucho material, y apenas hay clientes.

La gente no tiene dinero para operarse.

Entran tres o cuatro máximo en todo el día.

Y luego está mi mujer, que es mucho mejor que vosotros.

No sé en qué momento pensé

en montar una clínica en Distrito Sur.

¿Cuándo podrías tener esos 5000?

Voy a pedir un crédito personal.

El banco debería concedérmelo. Pero no sé.

Últimamente he tenido varios descubiertos.

Tres, cuatro días. Una semana máximo.

(RESOPLA) Tienes una semana.

Ni un día más. ¿En serio?

Eso si a mi hermano le parece bien.

Te juro que tendréis todo el dinero. Más te vale.

Como vuelvas a poner excusas...

Que no. Soy el primero que quiere pagaros.

Me juego la cárcel. Está bien que lo tengas claro.

Gracias. No sé si puedo agradecértelo de algún modo.

A lo mejor algún retoque o tratamiento en la clínica.

¿Qué te pasa con eso?

Soy cirujano, no sé cómo agradecértelo.

No tienes que agradecerme nada.

Yo no soy ni tu amiga, ni tu socia ni tu clienta.

¿Te queda claro? Entendido. Perdóname.

Una semana. Todo el dinero.

(Puerta abierta)

(EXHALA PROFUNDAMENTE)

Ya era hora. ¿Sabe el tiempo que llevo aquí?

Sin un vaso de agua, sin comer, sin fumar.

-¿Qué pasa, que quieres fumar?

-Sí. ¿Se puede?

-Vamos a ver, chaval. ¿Cómo fumar?

Estás detenido por asesinato.

Lo más normal es que vayamos al juzgado

y de allí... caminito de Jerez.

¿Entiendes? Y ya fumas en el patio de la cárcel.

-¿Qué dice de asesinato? Yo no he hecho nada.

Y mi novia tampoco. -¿Que no habéis hecho nada?

Mira: suplantación de identidad,

robo con intimidación, agresión,

secuestro y homicidio en tentativa de asesinato.

¿Tú sabes la de años que te pueden caer?

-Que yo no maté a nadie. -Te pueden caer hasta 20 años.

Sí. A no ser que tengas de verdad

un ataque de lucidez y confieses, que no pasa nada.

Todos los jueces lo considerarán un atenuante.

Y es el primer paso para una reinserción,

que es de lo que se trata esto.

-Pero ¿qué voy a confesar? No sé ni de qué me habla.

-Bueno...

A ver.

(Música tensa)

Enrique Escudero. ¿Te suena de algo?

-No le había visto en mi vida.

-Pues igual tu novia te está poniendo los cuernos,

porque ella sí le vio, y quedó con él.

Quedaron a través de una aplicación.

Se llamaba... Flirting. ¿Te suena? -No, de nada.

-Este hombre, ¿vale?, quedó con ella.

Ella lo lio,

se lo llevó a un callejón y tú le diste una paliza.

-Yo no lo he matado. -Bueno, discúlpame.

No digo tú. Alguien.

Alguien le metió un palizón de muerte.

Pero ¿sabes lo peor? Que no lo mató. Se creyó que lo había matado.

Lo enterró vivo.

Murió por asfixia.

Vivo.

Mira, igual... te estás equivocando.

Que igual piensas que yo vengo de madero malo aquí

a apretarte, a que te rompas

y a sacarte una confesión por algo que no hiciste.

Pero esto no es así. Yo ya te tengo a ti.

Sí. Tengo tu ADN. El pelo estaba en el lugar del crimen.

Te tengo trincado.

Lo que te estoy ofreciendo

es que te ahorres unos años de cárcel.

Mira, sinceramente, yo creo que eres un cabrón.

Si por mí fuera, te comías todos los años.

Pero es mi obligación decirte esto y ayudarte.

Bueno, yo ya te he avisado, ¿vale? Nos vemos en el juzgado.

-Espere, espere.

Vale, sí. Belén quedó con él.

Y yo esperaba para robarle.

Y le pegué, es cierto.

Pero yo no lo maté ni lo dejé inconsciente.

¡El tío se largó corriendo! ¡Se lo juro!

-A ver.

¿Y... Javier Láinez?

¿Te suena? -¿Quién?

-Javier Láinez.

Le reconoces, ¿verdad?

Hemos visto bien tu perfil de Flirting.

Sabemos que le citaste en el Moonlight.

Hay testigos, así que no finjas más.

-Es verdad, yo quedé con él.

-Para robarle y matarle, como hicisteis con Escudero.

-No, un momento.

Yo quedé con ese hombre en el Moonlight, sí.

Y era para robarle. Pero no le maté.

-Ah, sí. De esa parte se encarga tu novio. Tú solo eres el cebo.

-No, Galo tampoco le mató.

Galo entró en el bar, le vio y me mandó un mensaje.

Me dijo que era un poli y que me fuera.

-A ver, un momento.

¿Por qué Galo sabía que Láinez era policía?

-Le detuvo por un hurto en Leganés. Por eso le reconoció.

-¿Y qué pasó después?

-Le dije que debía ir al baño.

Yo conocía bien el Moonlight.

Sabía que allí, en el baño, había una ventana.

-Claro. Fuiste al baño y te largaste por la ventana.

-Sí. No estuve con ese hombre ni 20 minutos.

-O sea, que en menos de 72 horas tú quedas con estos dos señores

a través de la aplicación Flirting.

Los dos aparecen muertos, pero este último es una coincidencia.

¿De verdad quieres que yo me crea esto?

-Le juro que le digo la verdad.

(ELÍAS) -Aquí está claro que tú sabías que Láinez era policía.

Por eso te lo cargaste. -Que no.

Que yo nunca he matado a nadie.

Quizá me pasé con el otro fulano.

Pero... -¿Cómo que fulano?

(INDIGNADO) ¿Cómo que fulano?

Ese tipo tenía un nombre.

Se llamaba Enrique Escudero.

-Le juro que no quería matarlo, solo robarle.

-Ya, es posible que a Escudero no quisieras matarle,

solo robarle. Pero ¿qué pasa con Láinez?

¿Eh? Si hasta le inmovilizaste con un Taser.

¿Le cogiste gustillo a eso de matar a la gente?

-¡Que no! ¡Que yo no lo maté!

-Hay una cosa clara: tu novia nos ha dicho

que conocías a este tipo.

De hecho, le tenías manía porque te detuvo por una movida.

-Sí, eso es verdad.

Me detuvo. -Y por eso fuiste a por él.

-¡Yo no he matado a ese tío! -Lo que está claro...

es que no volverás a matar a nadie.

Cuando salgas de la cárcel serás viejo.

No podrás ni levantar el arma.

A mí me puedes llevar flores.

-Nunca mataría a alguien queriendo.

¡Escúcheme, por favor! -¿Y sabes qué?

Que tu chica, cuando salga, será una vieja expresidiaria.

Fíjate para qué le van a valer los "likes".

Bueno, venga. He quedado para jugar a las damas.

No tengo todo el día. ¿Vamos al juzgado,

o vas a confesar y lo hacemos bien?

-Sí, tengo varios perfiles en Flirting.

Yo soy el cebo y... Galo el que les roba.

Y a veces también les pega.

Y sí, con Escudero se pasó.

No quería darnos el pin de la tarjeta.

Pero ya está.

Le digo la verdad.

Y a Láinez no le mató.

La última vez que le vi fue

cuando me metí en el baño del Moonlight.

-¿Le mató Galo por su cuenta?

-No. Galo estuvo conmigo toda la noche.

-A ver, me has dicho que Galo llegó al Moonlight,

que identificó a Láinez porque lo había detenido por un hurto

en la comisaría de Leganés,

que fuiste al baño y escapaste por la ventana.

Hasta ahí vale. Entonces Galo fue tras él.

-Que no, que estuvo en casa conmigo.

-¿Dónde habéis tirado el Taser? -Nunca hemos tenido uno.

-¿Y la placa de Láinez?

-Que Galo no lo mató.

Ni le robó la placa ni le dio con un Taser.

-Belén, Galo ya ha confesado lo de Escudero.

Si quieres que tu condena sea rebajada,

espero que colabores y me digas la verdad.

Volvamos al principio: Láinez.

¿Qué hizo Galo?

Si colaboras, el juez lo tendrá en cuenta.

-Que Galo no mató a Láinez.

Nos fuimos directamente a casa. Estuvo conmigo.

-¿Hay algún testigo que pueda corroborar esto?

-Sí. Venancio.

El del tercero derecha.

Vive pared con pared con nosotros.

Tiene el sueño muy ligero, y le molestan los ruidos.

Siempre se queja de que ponemos la tele.

(Silla arrastrada)

-Ay, Belén...

No me gustan las tomaduras de pelo. Por favor, ponte seria.

-Habla con él.

Nos oyó por la noche.

Galo y yo tuvimos una buena bronca por todo lo que pasó.

Galo decía que era culpa mía todo

por haber repetido tan pronto.

Nunca pensé que quedé con un poli.

-Bien. Y entonces, suponiendo que el tal Venancio existe,

¿dónde podemos localizarlo?

-Tercero derecha. En mi mismo edificio.

Llamó a mi puerta quejándose por los gritos.

Eran como las 2:00 o algo así.

-¿Os vio a los dos?

-Sí, a los dos. Con total seguridad.

-Espero que me digas la verdad.

-Vaya manera de perder la mañana. -¿Por qué dices eso?

-No tenemos ni una prueba, ni un testigo,

los de Científica no tienen huellas de las casas...

-Bueno, pero tenemos información, indicios.

-Sí, hombre, sí.

Nos van a dar las uvas antes de encontrar a esta banda.

-Mira, hay casos gacela y casos tortuga.

Y este es una tortuga.

-Pero ¿qué dices, papá?

-Los casos gacela son los que se resuelven a toda leche:

un secuestro, una reyerta... lo que sea.

En 24 horas tienes a los malos en los calabozos.

Pero el caso tortuga es otra cosa.

Ahí vas más poco a poco.

Vas hablando con los vecinos,

vas empapándote de diligencias antiguas,

vas arañando indicios, consolidando pruebas...

-A ver, que no tenemos ni pruebas, ni indicios ni nada de nada.

-¿Cómo que no?

Vamos a ver. Casi seguro que no es una banda.

Es un tío solo.

Y hay otra cosa que ha dicho una señora en la calle Antracita.

Desde luego, los jóvenes no escucháis a los ancianos cuando hablan.

La señora ha dicho que vio al revisor del gas.

-Muy bien. -Y un 30 por ciento de los robos...

(LEE) -"Los cometen personas disfrazadas del revisor del gas".

Eres un artista.

Venga, voy a llamar a un confite mío, a ver si sabe algo.

Iker, ¿sabes algo?

(IKER) "Contacté con gente del Servicio Secreto francés,

pero dicen que Khan no ha aparecido".

Pero ¿cómo puede ser?

Si se registró en el albergue con el pasaporte falso.

"Sí, y ahí se pierde el rastro. Solo estuvo una noche.

No recibió visitas ni lo vieron.

Es un sitio sin recepción, que te dan un código para entrar.

Y la reserva se hace por internet.

Están vigilando a sus socios de Nantes, pero por ahora nada".

Se nos va a escapar otra vez, Iker.

(Cerradura)

Oye, tengo que dejarte. Cualquier cosa...

Espero no haber interrumpido su llamada.

¿Cómo?

Si necesita hablar a solas, me voy y vuelvo más tarde.

No, no. No tiene por qué irse a ningún sitio.

De todas maneras,

tampoco sé qué puede necesitar hacer en la sala de pruebas.

Porque no trabaja en esta comisaría y no lleva ningún caso.

Realmente venía buscándola a usted.

¿Tiene un minuto?

Si es referente a la investigación interna,

el reglamento me obliga a ponerme a su disposición.

Si no es así, le rogaría que me dejara trabajar.

Estoy investigando un caso criminal. Uno de los de verdad.

Tiene que ver con mi investigación.

Pues en ese caso, deberíamos ir a la sala de interrogatorios.

O a su despacho.

No es exactamente un interrogatorio.

Solo quería explicarle algo.

Pues usted dirá.

Mire...

Sé que no soy muy popular en esta comisaría.

Bueno, pero estará acostumbrado a esa sensación, ¿no?

Pues sí, tampoco me importa demasiado.

Entiendo que por la naturaleza de mi trabajo pueda parecer injusto.

Pero le aseguro que mi informe no lo será.

¿Eso me quería explicar?

Sí. Quiero que quede claro

que si soy implacable en mis investigaciones

y en mis interrogatorios no es nada personal.

Verá, Salgado:

pertenezco a la primera promoción de mujeres en el Cuerpo.

Si me hubiera tomado en algún momento

las cosas por lo personal, no estaría aquí.

Me alegra saberlo.

¿Quiere explicarme algo más o puedo seguir trabajando?

Disculpe si suena desagradable. No es nada personal,

pero yo también me dedico a esclarecer verdades,

y necesito tiempo... y concentración.

Por supuesto.

No la interrumpo más.

Gracias. Miralles.

Salgado.

(SUSPIRA)

(CHASQUEA LA LENGUA)

Mírale, mi niño.

Parece que fue ayer cuando le cambiaba los pañales

y ya tiene sus propios confites.

-Qué tonto eres, macho. De verdad.

Mi trabajito me han costado.

-Sí, eso me preocupa. No te han costado nada.

Años me costó a mí tener confites que dieran información fiable.

-¿Sí? ¿Y dónde están todos ahora?

En el asilo o enterrados.

(RÍE) -Echaba de menos tu puyitas.

Has estado apagado últimamente.

-Hombre, como para no...

Menuda temporadita, macho. -Ya. Ya lo sé, hijo.

Por eso estoy contento de que estemos mano a mano en el trabajo.

No hay mal que 100 años dure.

Perder a un compañero es algo terrible.

Pero de todo se sale, hijo.

-Ojalá.

Ahora solo falta que Salgado se vaya y nos deje en paz a todos.

-No deberías decir esas cosas.

-Hombre, estamos solos. No nos oye nadie.

-Ya. Pero tú hablas sin pensar.

Luego vas a comisaría, lo sueltas y allí las paredes oyen.

Debes ser menos bocazas y más discreto.

-Pues igual tienes razón, sí.

Esta mañana, bronca de Bremón por llamar pesado a Salgado.

Encima de aguantarle, trato de ministro.

-Hijo, la veteranía es un grado.

A mí puedes vacilarme porque soy tu padre.

Pero si quieres llegar a algo en el Cuerpo,

debes aprender a respetar las canas y los galones.

-¿Los qué?

-Los ga...

Anda, tira. Tira.

(Puerta)

Adelante.

Buenas.

Menuda cara traéis. ¿Qué pasa?

Nada, que el vecino de Galo y Belén confirma la coartada.

Estaban en casa cuando ocurrió la muerte de Láinez.

-Estuvo escuchándoles gritar mucho rato

hasta que decidió llamarnos.

¿Y está seguro de que eran ellos los que gritaban?

Sí, porque no es la primera vez que se lían con broncas y todo eso.

-Estaba a punto de denunciar.

Ha dicho: "Ya que están, aprovecho". Pero al final no.

¿Y ha podido confirmar la hora exacta

sin ningún género de dudas?

Así es, jefe,

porque don Venancio,

que es como se llama el vecino de Galo y Belén,

suele ver el programa de "Tercera Vía",

el de música clásica, que acaba a las 2:00.

Y a esa hora ya quería irse a dormir y estos estaban con broncas,

y fue a tocarles la puerta para que se callaran, y vio a ambos.

Y sin embargo, han confesado que mataron a Enrique Escudero.

Sí. Los dos. Y sus versiones coinciden.

O sea, que no parece que nos mientan.

Es que tampoco tendría mucho sentido, la verdad.

La verdad es que...

había muchos detalles de la muerte de Láinez que no encajaban.

Tiene razón. Me he obcecado con esos dos

y hemos perdido un tiempo precioso.

No, Elías. Para nada.

Había muchos indicios en su contra. Hicisteis bien en tirar del hilo.

Tenemos a dos asesinos en calabozos, y ambos han confesado.

Sí, pero no tenemos al asesino de Láinez.

Y nos estará ganando mucho terreno.

Caerá, cueste lo que cueste.

Sí. Lo malo es que yo ahora no sé ni por dónde empezar.

Pues por el principio.

Buscad posibles enemigos, herederos,

revisad las pruebas forenses y lo que os dé Científica.

Teniendo en cuenta todo eso,

se me ocurre que podría ser una riña familiar también.

No sé, a raíz del divorcio con su exmujer,

que el suegro, un cuñado o algún familiar le tuviera manía.

-Yo no creo. Yo he hablado con su exmujer

y estaba destrozada, hecha polvo.

Y no fue un divorcio tan malo. No creo que sea eso.

-Pues entonces alguien a quien Láinez metió en la cárcel

y este se la tenía jurada.

-Eso me cuadra más, sí.

-Bueno, pues lo que haremos será empezar a buscar

en los casos de Láinez hasta dar con algunos sospechosos.

Y si necesitáis ayuda, os pongo un agente de refuerzo.

Gracias.

(Música melancólica)

(Puerta cerrada)

(EXHALA PROFUNDAMENTE)

(Ladridos)

(Conversación inaudible)

(MARÍA) ¿Dices que está en Chiclana?

-En Puerto Real.

-Hombre, la casa tiene un encanto...

-La finca no es nada del otro mundo, pero el pueblo es precioso.

Pequeño, tranquilo, con unas playas impresionantes...

Y todo a diez minutos de la capital. -Qué maravilla.

-Sí, bueno. Y la comida, sin desmerecer.

No sabes cómo se come allí. -En el sur...

-¿Te enseña la casa del pueblo? María, ni caso.

Este vende la casa como si fuera un palacio,

y es un cuchitril con un cacho de huerto

y tres gallinas. -Ya querrás heredarla.

-Quita, ¿qué dices? A mí dame el bar de mamá, que me arreglo bien.

-No quiere trabajar en un huerto y quiere un bar.

-Ahí estoy con él.

Esto es muy esclavo. Echas más horas que un reloj.

Aquí se echan muchas horas.

-Oye, y tú que no tienes hijos y obligaciones familiares,

¿cómo no traspasas esto

y te compras algo en un sitio tranquilo?

Con lo de Elías vivís los dos.

-Venga, hombre. Ni de broma.

Esto serán muchos clavos, pero a mí me da la vida.

Yo moriré aquí, poniendo cervezas y mi tortillica.

-Anda, cóbrate, María. (MARÍA) -Venga.

-Toma. -Gracias.

-Escucha: he hablado con el confite ya.

-¿Y qué te ha dicho?

-Nada, porque por teléfono no lo dice. Pero sabe algo seguro.

Quedé con él en los billares.

¿Te vienes o qué? -Bueno.

Otra manera de perder el tiempo. -Perder el tiempo...

-Vamos a ver qué dice tu confite.

A ver si es tan fantasma como tú o un poco más.

Adiós, María. -Hasta luego, cuidaros.

(TONI) -Hasta luego, guapa.

-Anda, que vaya dos.

-Hola.

-Hola. ¿Qué tal?

¿Quieres tomar algo?

-Pues sí. Quiero un cóctel.

Pero no sé bien qué quiero. ¿Me recomiendas uno?

-No sé.

¿Un Bloody Mary quizá?

-Venga, un Bloody Mary.

-Muy bien.

-Tú eres Fernando Quintero, ¿no? -Sí, ¿por?

-Soy Eva Velasco.

Acabo de abrir una mensajería aquí al lado.

-Ajá. ¿Vives en el barrio?

-No, qué va. Y no lo había pisado hasta que vine a ver el local.

Pero quería montar una mensajería

y en un estudio de mercado me dijeron que aquí no había competencia.

Perdóname que te haya dicho el nombre de sopetón.

Es que eres conocidísimo en el barrio.

-Ah, ¿sí? Vaya, no tenía ni idea.

-Pues sí. Ramón Sierra me habló de ti.

-Sí, Ramón Sierra. Le conozco desde hace bastante tiempo.

Es cliente de este local.

¿Es tu socio, o algo por el estilo?

(NIEGA) -Cliente también. Primer cliente, de hecho.

-¿Y cómo se llama tu empresa?

-Mensajería Velasco.

Tú tienes esto muy bonito. Se nota que tienes buen gusto.

-Vaya.

Muchísimas gracias.

Y tú...

¿estás contenta en este barrio? ¿Te gusta?

-Pues sí. Bueno, tiene sus más y sus menos.

A ver, la gente es encantadora y hospitalaria.

Lo que pasa es que es movidito, ¿no?

Porque lo del asalto a la comisaría...

me pareció fuerte, la verdad.

-Aquí tienes tu Bloody Mary. Espero que te guste.

Si no te importa, tengo que hacer cosas en el almacén.

Luego te veo. -Claro.

Es lo que tienen las jugadas fáciles.

Uno se confía y acaba fallando.

(CHASQUEA LA LENGUA)

-¿Qué te decía yo?

Un hombre de pocas palabras.

-Mejor pocas que demasiadas.

-Ahí sí que te doy la razón.

-Sí. Mi taco de la suerte.

No está homologado, pero funciona. -Perdona. No quería ser indiscreta.

-No suelo hablar de mi cojera en la primera cita,

pero... contigo haré una excepción.

-Yo no acostumbro a tener citas

con tíos que no saben jugar al billar.

Pero contigo haré una excepción.

-Aquí está tu bocadillo.

¿Quieres algo más? (MIGUEL) -No, gracias. Todo bien.

-Buenas noches. -Hola, Dani. ¿Qué tal?

-Bien, ¿y tú? -Bien. Aquí estamos.

-¿Me pones un café con hielo? -Claro.

-Entro a trabajar en nada. Tenemos un "catering" para 50.

Seguro que acabamos a las tantas.

-Necesitas una buena dosis de cafeína entonces.

Madre mía. (DANIELA) -Sí.

-¿Aún no te mudaste?

(RESOPLA) -Llevo todo el día de mudanza.

-¿Qué dices?

¿Mudanza por la mañana y ahora a currar?

-Sí. Encima lo he tenido que hacer todo yo sola.

-¿Y eso? ¿Tu hermano no ha vuelto aún?

-No, sigue en Andalucía. Qué ganas tengo de que ya esté aquí.

Me siento rara en el piso nuevo yo sola y en el barrio nuevo.

(PATY) -Ya. -Todo nuevo.

-Buen o, es normal. No te preocupes, te acostumbrarás en nada.

Aquí hay muy buena gente.

Y el barrio tiene mucha vidilla.

Mira, te presento a uno de los héroes del barrio: Miguel.

Ella es Daniela.

-Encantada. -Encantado.

Y no le hagas caso. Son cosas de Paty.

-Trabaja en el centro cívico. Y no solo yo digo que es un héroe.

-Paty, por favor.

Ni caso. Pero es cierto que trabajo en la ONG que está en la plaza.

Distrito Sur acoge en el centro cívico.

Si alguna vez lo necesitas, ya sabes. -Bueno, muchas gracias.

Tu café solo con hielo. (DANIELA) -Bueno...

Yo me voy pitando, que si no, no llego.

-Muchas gracias. -A ti.

Encantada.

-Igualmente. -Adiós.

-No, en serio. Ya te vale. -No seas modesto, anda.

(HOMBRE) -¡Guau!

Impresionante. -Gracias.

-¿Dónde aprendiste a jugar así?

-Tuve un buen maestro de niña.

-¿De niña ya jugabas así?

Tu infancia ha tenido que ser... muy ajetreada, ¿no?

-Sí.

-¿Qué más te enseñó ese maestro?

-A no perder de vista mi objetivo, por ejemplo.

-Y... ¿cuál es tu objetivo esta noche?

¿Lo tienes a la vista?

-No sé, la verdad, porque viendo cómo pierde al billar,

¿cómo sé que no es un perdedor en otros campos?

-Cierto. Pero por otra parte,

¿quién no te dice a ti que no haya perdido aposta

para la revancha...

o quedar otro día? -Ya.

Eso tendría muchísimo sentido.

Si yo estuviera a punto de irme. -Ah, ¿no estás a punto de irte?

-Depende. -¿De qué?

-Adónde.

-Se me ocurre un sitio.

-Vamos. -Ya.

-¿No te apetece un café, un chupito, una infusión?

Invita la casa. -No, gracias.

Quiero irme a casa y descansar. -Vale. Pues que descanses mucho.

Buenas noches. Comisario.

¿Le importa si me siento?

No, claro. Siéntate, por favor.

¿Cómo va la investigación para atrapar a Khan?

Miguel, no puedo darte detalles de una investigación en curso.

Lo entiendo.

Pero creo que después de lo del asalto, me lo he ganado.

Nosotros ya no llevamos el caso. Ahora se encarga Europol.

Vlado Khan ha salido de España.

¿Cómo?

En el fondo son buenas noticias.

Europol es muy eficiente. Tiene muchos recursos. Darán con él.

¿Y cuándo creéis que pasará eso?

No te lo puedo decir, Miguel.

Como ya te he dicho, no llevamos el caso.

Se han desvinculado del todo.

No nos ha quedado otro remedio. Órdenes son órdenes.

Ya. Entiendo.

Gracias. No hay de qué.

(Sirena lejana)

Hola, amigo.

-Está cerrado, Elías. -Ya...

Oye, que quería darte las gracias por lo de ayer.

El operativo fue muy bien.

Al final los detenidos

no eran los que mataron a mi compañero Láinez,

pero pudimos resolver otro asesinato, así que bien.

-Muy bien. Me alegro mucho por vosotros.

¿Tienes algo más que decirme o es solo eso?

-Sí, quería...

pedirte disculpas.

Igual pensaste que solo me interesaba mi operativo, pero...

Sé por lo que estás pasando y lo que sufres, amigo.

Entiendo que estás decepcionado con nosotros,

y nos echas la culpa por la muerte de tu hija, pero...

La Policía siempre hace su trabajo, y los malo siempre acaban pagando.

-No siempre Elías. Los malos no siempre acaban pagando.

Recuerda que yo no pagué por todo lo que hice.

-Bueno, amigo. Tu caso es diferente.

-Que sí, hombre, que sí. Lo que tú digas.

Oye, es un poco tarde.

¿No te estará esperando tu mujer para cenar o algo?

-Pues mira, sí. No quiero molestarte más. Venga.

Gracias.

(SUSPIRA) -Otro igual.

¿No os enteráis de que hoy está cerrado?

¿No veis que las luces están apagadas?

-Tengo que hablar contigo.

(Música de suspense)

-Muy bien, tú dirás.

-Lo he estado pensando, y...

quiero pagar mi deuda con Alicia, aunque ella ya no esté.

Te ayudaré a atrapar a Vlado Khan.

-Miguel, sabes que si estás conmigo en esto,

una vez que estás dentro, ya no hay marcha atrás.

-Lo sé.

-Quiero ser totalmente sincero contigo.

Si quiero encontrar a Khan no es para decírselo a la Policía

y que vayan a detenerlo.

Si quiero encontrarlo...

es para matarlo con mis propias manos. ¿Está claro?

-Voy a ayudarte a encontrar a Vlado Khan.

Lo que hagas con él es asunto tuyo.

-Si te quedas un rato más, desayunamos en la cama

y seguro que algo más se nos ocurre.

Te presento al nuevo inspector de la UIT:

Iván Díaz. Encantada.

Que no, hombre. Que no te vas a meter en ningún lío.

Vale, ¿tú estás seguro de que Melendo va a visitar a un cliente

a esa hora en Distrito Sur?

¿Qué quiere, Miralles? Saber si contactó con Vlado Khan.

Cuéntame. ¿Qué querías?

-El paquete está enviado.

-¿Sin problema?

-Ahora está camino de Túnez.

-Deberíamos centrarnos otra vez en los habituales.

Son ellos o es alguien de su entorno. Alguien debe enseñarte el oficio.

-He llegado hace como media hora a casa

y he visto que estaba todo desordenado,

que habían revuelto las cajas...

Me acabo de mudar y no tuve tiempo de desempaquetar nada.

Y bueno, me vine corriendo a poner la denuncia.

-El día de la mudanza,

¿viste a alguien en el rellano, en la escalera,

en el ascensor del edificio...?

-¿Alguien sospechoso?

-Sospechoso no. Puede ser un vecino, un repartidor...

-Nunca pensamos en entrar.

Solo íbamos para saber si el objetivo estaba escondido ahí

cuando de pronto Vlado abrió la puerta para salir del piso.

Así que nos vimos obligadas a intervenir.

-Según su opinión, ¿qué falló?

-Eres mi familia. Lo único que me queda.

Cuando salgas de aquí todo será diferente.

Vamos a encontrar un trabajo honrado para ti.

¿Qué pasa, ocurre algo?

¿Que qué pasa?

De verdad, Claudia: ¿no tenemos suficientes problemas

para que vayas buscando más por ahí? No sé por qué me dices eso.

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Servir y proteger - Capítulo 808

01 oct 2020

Miralles investiga a espaldas de comisaría y de Salgado la fuga de Vlado Khan.

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