Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 805 - ver ahora
Transcripción completa

"La inspectora Alicia Ocaña murió en acto de servicio,

defendiendo los valores que regían su vida".

Y Distrito Sur y el Cuerpo Nacional de Policía

tendrán siempre una deuda con ella.

Por favor, acompáñame.

-Julio, lo único que quiero es estar solo,

así que te lo pido por favor:

déjame en paz.

Un ciudadano encontró el cadáver de un hombre

enterrado en Distrito Sur. Le han dado una gran paliza.

Sigo pensando que el caso lo debería llevar yo solo.

Porque la denuncia de la desaparición se cursó en Leganés.

-Ya, pero apareció aquí.

-Esta es la aplicación que utilizaba: Flirting.

Y este es su perfil.

-El caso es que Escudero tuvo una conversación por chat

con una chica que se llamaba Vicky Llanes.

-Aquello fue un error, y no volverá a pasar.

Pero tengo que dar otro golpe, cariño.

Gracias a un confidente saben que Khan al salir de la cárcel

contactó varias veces con un tipo de Distrito Sur

que se dedica a falsificar documentos.

Tenemos su nombre. Mira. Y una dirección.

¡Deme la lista de las identidades falsas

que le dio a Vlado Khan!

¡Dígamelo o no respondo! ¡Miralles!

¡Apúntela! ¡El interrogatorio ha terminado!

(Música emocionante)

¿Estás segura de que no te siguió nadie?

-A estas alturas del partido todavía no confías en mí.

-Si a estas alturas del partido sigo vivo

es porque no confío en nadie.

-Ya, pero yo te he cambiado de escondite cada noche.

La Policía no tiene ni idea de dónde estás.

-¿Qué llevas ahí?

-Un portátil.

Teléfono móvil.

No está grabando, ¿eh?

¿Quieres ponerlo en modo avión? ¿Estás más seguro?

¿Tú te crees que soy estúpida?

Si la Policía supiera dónde estás, habría venido.

-Sí, es posible.

Pero no me gusta arriesgarme.

Entonces...

la tapadera ha funcionado.

No sé cómo haría contigo Rigo,

pero hizo un buen trabajo contratándote.

-No. No he venido a beber.

Te voy a explicar cómo funciona esto.

-Muy bien. Cuéntame.

-Bien. El robo es bastante coherente con lo que tú habrías hecho.

-Escapar al norte.

-Lo harás. En dirección contraria.

Mientras esta gente contacta con Europol,

entretenidos buscando en todas las cámaras de seguridad

de las gasolineras de la A-1, tú estarás camino a Algeciras.

-¿Por qué Algeciras?

-Allí te espera una lancha para ir a Tánger.

-¿A Tánger? Muy bien, tengo contactos allí.

-Lo sé.

Por eso el plan es perfecto.

Y te costará el doble de lo que acordé con Rigo.

-Lo pactado cubre los costes de la operación y mucho más.

-Sí, los costes sí. Los riesgos no.

Tenía que ser una huida limpia, rápida, y no ha sido así.

Tendrías que haberte ido de España el día que escapaste de la comisaría.

-Mira, Eva: si has tenido que improvisar,

esto está incluido en el precio.

-Muy bien.

Esa es tu opinión. No te la voy a discutir.

Pero busca a otra que te saque de aquí.

-No des ni un paso más.

(Música tensa)

-¿Me vas a matar? ¿Eh?

¿Sí?

¿Te vas a cargar la única posibilidad que tienes de salir de España?

Toda tu gente está muerta o en la cárcel.

-Muy bien, Eva.

Te voy a pagar el dinero.

Pero más te vale que funcione.

Si no sale, me servirás mejor muerta que viva.

-Funcionará. Coge tus cosas. Nos vamos.

-No, ahora imposible. Tengo una cita.

-¿Que tienes... una cita?

O sea, ¿una cita con una mujer?

¿Te vas a jugar la vida por una mujer?

-Hay mujeres por las que merece la pena hacerlo.

Incluso dejarse matar.

Puedo estar aquí en cinco o seis horas si quieres.

-Haz lo que te dé la gana, ¿eh?

Pero te lleva uno de mis hombres. No quiero que te vean en el metro.

Y el dinero por delante.

Nunca te vi perder la calma en un interrogatorio

como has hecho con Rincón. Solo quería sacarle información.

Ya lo sé, Claudia. Pero así no.

Reflexiona: tú no eres así.

Tú sabes perfectamente

que con gritos y con manotazos en la mesa

no vas a sacarle absolutamente nada. Más bien al contrario.

¿Qué hará? Cerrarse en banda.

¿Y qué hacemos, dejamos que se vaya de rositas?

Claudia, entiendo perfectamente

que estés deseando capturar a Vlado Khan. Pero no así.

Además, ni siquiera estamos seguros

de que falsificara algún documento a Vlado Khan.

Yo sí que estoy segura. Se lo he visto en los ojos.

Pues empléate a fondo para sacarle la verdad.

Pero como tú sabes hacerlo.

Piénsalo. Lo último que nos falta

es que un detenido presente una queja.

Tienes razón, lo siento.

Ve a hablar con el detenido y a pedirle disculpas.

A ver si podemos reconducir todo esto.

No hace falta. Lo haré yo.

¿Crees que puedes seguir? Sí, no te preocupes.

Permiso.

(SALGADO) ¿Llego en mal momento? No, adelante.

Estábamos hablando sobre el falsificador.

Hola, Claudia.

¿Alguna novedad? Marcelino.

Le he hecho llamar yo para preguntarle

por qué ayer vino a ver a Miguel Flores al calabozo.

¿Cómo? Ah, ¿que no lo sabía?

¿Puede confirmarlo, señor Ocaña?

-Lo siento.

-Pero ¿por qué se disculpa? Usted no tiene la culpa.

Es el modo de hacer las cosas aquí lo que no funciona,

si al final un padre doliente puede acceder a los detenidos

sin ningún obstáculo.

¿Puedo preguntar que tenía usted que hablar con el detenido?

-Yo quería mirar a los ojos a la persona que traicionó a mi hija.

-Vaya. Sí que está usted bien informado.

Pensé que eso no había trascendido.

-No le puse la mano encima ni lo amenacé,

si es lo que insinúa.

-No. Solo le provocó un estado de nervios tal

que al poco le robó el arma a un agente

y estuvo a punto de quitarse la vida con ella.

Si me lo permite, inspector,

el agentes Flores ya se sentía lo suficientemente culpable

sin necesidad de esperar a la visita del señor Ocaña.

En cuanto a la pistola,

pudo ser una simple amenaza porque disparar, no disparó.

Es encomiable que quiera usted defender al señor Ocaña.

Pero comprenderán que es un incidente del que debo tomar nota.

-Bueno, yo solo espero que Miguel Flores esté bien.

Hasta luego.

Marcelino, espera.

Supongo que ya conoce la salida.

Claudia, siento decirte que Salgado tiene toda la razón.

¡A mí me da igual que Salgado tenga razón!

A mí solo me mantiene en pie

la idea de ponerle las esposas yo misma a Khan.

Todos. Todos estamos afectados, Claudia.

Pero precisamente por eso debemos mantener la cabeza fría

y no perder ahora mismo los papeles.

Lo sé.

Encima están Salgado y Jefatura mirándonos con lupa.

Un error, Claudia, un solo error,

por minúsculo que sea, nos cuesta el puesto.

No solo a mí. A ti y a unos cuantos de la comisaría.

Y por eso no paso, ¿eh?

Emilio,

vamos a seguir con el interrogatorio.

¿Vale?

Vamos.

¿Esa carpeta qué es, para darme sin dejar marca?

Le pido disculpas por lo que ha sucedido antes.

Ya le he dicho que asesinaron cruelmente

a una inspectora de policía de esta comisaría.

Y no fui capaz de mantener la calma.

Pues no sabe cuánto lo siento,

pero yo no la maté, ni tengo nada que ver con su muerte.

Ni tengo que aguantar gritos ni aspavientos.

Descuide, no voy a tener que elevar el tono de voz

para que me diga lo que sabe de Vlado Khan.

¿Otra vez estamos con eso?

¿Cómo debo decirle que no sé nada de Vlado... Khan?

¿No sabe nada?

¿Me quiere usted decir...

que Vlado Khan no se puso en contacto con usted...

hace... aproximadamente cuatro meses

para pedirle que le fabricara una identidad falsa?

Si está pensando en fabricar una mentira, ahórreselo.

Tenemos pruebas.

Y un testigo.

Un intermediario que se fue de la lengua.

Vamos a ver, señora.

Inspectora jefe.

Sí, me contactó, vale.

"Me llamó a través de un intermediario, sí".

Pero le dije que ni hablar.

En cuanto supe con quién hablaba, dije que allí no me metía.

¿Por qué? Porque no, hombre.

Ese tío es muy peligroso, mal asunto.

Vlado Khan se caracteriza

por no admitir un "no" por respuesta.

Si usted hubiera rechazado ese encargo,

no estaríamos hablando aquí.

Porque estaría usted en una bolsa de plástico

en el Anatómico Forense.

Es evidente que usted hizo el trabajo y lo cobró.

Y lo que le pasa ahora es que le da miedo

de lo que pueda hacerle Khan si se entera de que ha hablado.

Y no me extraña.

Lo que usted diga, señora... inspectora jefe.

(NACHA) -Esta se parece a Vicky.

-¿Tú crees? -El perfil será parecido, pero no.

-No, cierto. No tiene nada que ver.

Pasamos a las siguientes. -¿Y esta?

-No. -No.

-Vale, pero pasa más. A ver. Tampoco.

Madre mía. -¿Qué?

-Que es una suerte tener pareja y no andar mendigando cariño.

-Sí, aunque mucha gente encuentra pareja en estas aplicaciones.

-¿Podemos centrarnos en el trabajo?

-Perdón, compañero.

-Es que llevamos 200 perfiles, y los que nos quedan.

No nos despistemos, o nos darán las uvas.

-Sí. Total, para nada. Esto es una pérdida de tiempo.

-¿A ti se te ocurre algo mejor?

-Es bastante probable que abrieran otro perfil en otra red de contactos.

-Sería lo más prudente.

-Sí, sería lo más prudente, pero esta gente va a la avaricia.

Se habrá quedado en la misma aplicación,

porque es donde más maduritos se reúnen, más víctimas.

-Eso es cierto.

Además, el "modus operandi" es el de delincuentes reincidentes

que confían en su método.

-Sí, el que va por libre y se cree que no le va a pasar nada.

¿Te acuerdas del catedrático ese que se hacía a las viudas?

-El que soltaba latinajos.

(Risa)

-Nos daba cada chapa que no veas.

Siempre quería quedar como el más culto él.

-Y lo zotes que eran los dos polis.

-Sí. Y él venga hablar, hablar.

Nos lo dio hecho.

-Nos dio todas las pistas necesarias.

-Sí, al final no solo le detuvimos. Nos ahorramos unas cuantas tochas.

-Ya te digo. -A ver, chicos.

Acabo de dar con Vicky.

O Marta, como se llama ahora. Que sí, ¿no lo veis?

Es que la foto está desenfocada.

La han hecho con poca luz adrede, pero es ella.

Mirad lo que pone en la frase de su perfil:

"Donde esté tu corazón, allí encontrarás tu tesoro".

-Sí, la misma memez que tenía Vicky, ¿no?

-Pues nada, la tenemos.

-Tenías razón, macho. No han cambiado de red.

-Pues Marta, Vicky, o como te quieras llamar,

prepárate, que vas a ligar con un policía nacional.

-Que eso sí que es un cuerpo.

-¿Esto qué es?

Son los crímenes de Vlado Khan.

¿Y por qué me hace verlos?

Si quiere, se los puedo leer yo en voz alta. ¿Quiere?

"A lo mejor prefiere ver las fotografías de los crímenes".

¿Y se supone que con las fotos me voy a ablandar o algo así?

¿Cómo debo decirle que no sé nada de ese tío?

Diga lo que diga, no le creeré.

Tampoco pretendo ablandarle.

Alguien que ayuda a escapar a un asesino

es un cómplice sin moral.

Lo único que quiero es que sepa a lo que se enfrenta.

Cuando detengamos a Vlado Khan

le acusaremos de complicidad criminal.

Eso son muchos años de cárcel.

Así que usted elige:

o colabora con nosotros...

o si se obstina en mantenerse en silencio

tendremos que considerarle algo más que un falsificador.

Está bien.

"No se preocupe.

En realidad, tampoco necesito su ayuda".

Dentro de poco detendremos a Vlado Khan.

Ya le localizamos en Francia.

Muchas gracias.

Espere.

¿Qué necesita para que no me acusen de encubrimiento?

Quiero una lista completa de todas las identidades falsas

que le proporcionó a Vlado Khan.

Quiero nombres, quiero apellidos.

Quiero los números de los documentos.

Lo quiero todo.

Y usted me deja en libertad.

¡Venga ya, hombre!

Espere.

Usted deme lo que le he pedido

y yo le diré al juez que ha colaborado.

Pero no hay negociación. Ese tren ya ha pasado.

Ya, bueno. Debe entender que es algo delicado, ¿no?

Sí, podemos esperar hasta mañana, pero...

-Sí. No, es lista. Lo sabe hacer.

-Sí, está... No es el primer perfil que hace.

-No. -Está claro.

-Pone que le gusta viajar. -Sí.

Láinez. Ya me había dicho Elías que trabajabais juntos en el caso.

Discúlpame. No he tenido tiempo de venir.

No hay nada que disculpar.

Lamento lo que habéis pasado estos días.

Perder a una compañera es terrible. Os acompaño en el sentimiento.

Gracias. Si necesitáis algo para el caso, me lo decís.

De momento nada, jefa.

El oficial Guevara está al teléfono con los gerentes de la web

para que le den los datos de la sospechosa.

Tenemos todo lo que nos hace falta.

-Claudia, los de la red de citas, que se cierran en banda.

No quieren dar datos de nadie hasta tener una orden judicial.

¿Podrías solicitarla tú mismo?

Si me das permiso... Por supuesto.

Además, la jueza no pondrá problemas, es muy receptiva.

Pero igual debes esperar a mañana.

No creo que pueda cogerte hoy. Espero si hace falta.

Espero que volvamos a vernos.

Pásate por aquí algún día y hablamos con calma.

De acuerdo. Adiós, Claudia. Venga.

¿Qué tal? -Bien.

Aquí, buscando una evidencia.

-¿Te ayudo?

-No te preocupes, no corre prisa.

Pero gracias, ¿eh?

-No hay de qué.

Por cierto,

no hace falta que disimules conmigo.

Yo he venido muchas veces aquí cuando quería estar sola.

¿Estás bien? ¿Quieres hablar?

-Estoy bien.

-Un poquillo de bajón, pero bien.

-Ya, bueno... Es normal.

Bueno, yo venía a por esto y te dejo tranquilo.

Toni, sabes que puedes pedir cita con el psicólogo, ¿verdad?

-Sí.

Si no me hace falta un psicólogo.

Me hace falta aclararme.

(RESOPLA) Es que no sé si la he liado, Paulita.

-¿Y eso?

(Música sentimental)

-Que ayer por la noche me acosté con Paty.

(OLGA) -Me estás vacilando. -No.

Ojalá te estuviera vacilando, pero no.

-Pero ¿por qué lo dices así? Si era lo que querías.

-Sí.

Bueno, eso pensaba yo. -Pero ¿qué ha pasado?

-No es que haya pasado nada malo.

Es que no creo que debiera haber pasado.

-¿Por?

-Porque no era el momento.

Y Paty siempre ha sido superespecial para mí.

En cierto modo es como que algo había quedado ahí sin cerrarse.

-Y ahora te arrepientes.

-No es tanto que me arrepienta. Es...

(CHASQUEA LA LENGUA)

Me he dado cuenta de que no siento lo que sentía por ella.

¿Sabes? Siento algo diferente.

Ni mejor ni peor. Simplemente distinto.

Como que hay... amor...

pero no hay amor.

(OLGA) -¿Cómo que no hay amor, amor? Eso no es lo que me decías.

-Ya. A ver, sí...

Pero... mira, yo qué sé.

(RESOPLA)

Cuando pasó todo lo de Paolo, me di cuenta

de que la había cagado muchísimo dejando a Toni.

Pero él se enamoró de Verónica.

Y le vi tan feliz que...

solo me salió apoyarle, ¿sabes?

Pero yo en el fondo... seguía teniéndolo en la cabeza.

Y creo que me obsesioné

y confundí un poco las cosas.

-¿Estás segura?

-Sí, Toni es mi mejor amigo, y yo le quiero muchísimo,

pero me he dado cuenta de que no de esa forma, ¿sabes?

Y ahora no puedo parar de pensar en que le haré daño otra vez.

-Si tanto te importa, debes hablar con ella cuanto antes.

Y ser sincero.

-¿Cómo, sin que piense que me aproveché de ella

sabiendo lo que siente por mí?

(PAULA SUSPIRA)

-Yo la quiero mucho. No quiero perderla como amiga.

-Toni, no seas cabezota. Si tanto te importa, demuéstraselo.

Siendo sincero.

-Ya lo sé: todos queremos ser sinceros

y decir las cosas claras.

¿Cómo lo voy a hacer ahora? ¿Tú has visto cómo está?

-Sí. Precisamente por eso.

No es el momento de hacerle más falsas ilusiones.

-No son más falsas esperanzas.

Simplemente esperar un poco antes de decirle:

"Oye, que ya no siento lo que debería sentir por ti". (RESOPLA)

Tía, no.

Lo acaba de decir con Verónica,

acaba de enterrar a una compañera... -Pues por eso, Paty.

Es el momento de ser sincera con él.

Eso se espera de una amiga, ¿no?

Sinceridad ante todo. -Sí.

(RESOPLA) Yo qué sé.

Me voy a poner a currar.

Oye...

Gracias por escucharme.

-Sí, por supuesto. Sí, lo entiendo.

Sí. Bien, estupendo. Pues quedamos para mañana.

Muchas gracias.

La orden está cursada correctamente, está aceptada,

pero el juez no puede firmarla hasta mañana.

-¿Y entonces qué hacemos, le ponemos citas de un perfil falso?

-Yo me esperaría a la orden y así les podemos pedir a los de la web

los datos correctamente.

Aparte, podrían sospechar y empezar a borrar datos.

-Pero de aquí a mañana podrían dar el palo a otra víctima.

Para eso abrieron otro perfil.

-Yo sé que lo han abierto hoy.

No tendrán tiempo de liar a otro tonto

para esta noche, ¿no?

-Puede que no pero puede que sí.

Y yo, estar aquí sin hacer nada, de brazos cruzados,

se me hace muy difícil.

-Lo que te será difícil va a ser llegar a Burgos si no sales ya.

-Es verdad. Se me ha pasado la hora y se me ha hecho tarde.

Venga, os dejo.

-Cuidado en la carretera. -Cualquier cosa, me llamáis.

-Venga, chao.

-Tú y yo nos vamos también, ¿no?

-Lo de escribir a esta tía desde un perfil falso, ¿no lo ves?

-No, no me parece prudente.

Aparte, que nuestro turno ha terminado ya.

-Ya. Lo que pasa es que a mí me da pereza irme a casa.

Para lo que me espera allí... -¿Qué te espera?

-Pues mira, una pizza congelada

y quedarme frito en el sofá viendo cualquier cosa.

-Oye, vente a La Parra con María y conmigo.

Cocina unas cosas María...

Te aseguro que mejor que esa pizza congelada.

Y yo soy mucho mejor que la tele.

-Ya, pero a ti no te apago con un botón.

-No te creas, que María lo ha intentado un par de veces.

(ELÍAS RIENDO) Te lo digo de verdad.

Al chaval ese, si lo dejo solo en la calle,

no me dura ni un telediario.

-Es que un día en la calle enseña más que diez años de academia.

Ya te lo digo yo. -Eso sí que es verdad.

-Vamos. -A ver, chicos.

Por si os interesa: me llamó una amiga de Murcia,

que oía vuestras risas desde allí.

-Vaya, lo siento mucho.

-Es broma. Me encanta ver que os habéis reconciliado.

-¿Nos hemos reconciliado?

-Hasta que me rompas otro vaso en la cabeza, sí.

-O hasta que tú estropees el operativo.

-¿Qué operativo?

-Algún operativo habrá que montar, ¿no?

-¿Para qué vas a salir a buscar trabajo,

si al final siempre viene solo? -Viene solo, sí.

-Jo, qué envidia, macho.

Qué bien os lleváis.

-Pues sí. Tengo una suerte que no me lo creo, vamos.

-Cómo has cambiado en todos estos años.

Perdona por haber estado borde.

-Tenías todo el derecho del mundo.

-Me alegro de que te vaya tan bien. No como a mí.

-Y... ¿al final os divorciasteis o qué?

-Dos años va a hacer el mes que viene.

No hacía más que trabajar y trabajar.

Y lo poco que estaba con ella era hablando de trabajo

o contestando llamadas de trabajo.

Al final se cansó. Normal.

-Y con tus hijos ¿qué tal?

-Un fin de semana cada dos les veo.

Y 15 días en verano.

Y se les nota que quieren volver con su madre.

-Vaya. Pues lo siento mucho.

Oye, una cosa:

sobre la web de citas que estamos monitorizando.

-Sí, dime.

-Si rastreando por ahí te encuentras un perfil con mi foto

y el nombre de Rocky99,

no es un perfil falso. Soy yo.

-Vaya. Perdóname por los comentarios...

-No te disculpes.

Tengo unas ganas de atrapar a esta tía...

Porque, sinceramente, si me la encuentro yo, caigo.

-Pero eres perro viejo. Te habrías dado cuenta de algo.

-No sé qué decirte.

-Lo importante, que esto tiene los días contados.

Los de Flirting nos darán los datos,

y cuando llegue la orden, los trincamos en unas horas.

-O también puedo escribirle un mensaje desde mi perfil.

Tengo cierta práctica con esta web, ¿sabes?

Nos va a cantar "La traviata".

-¿Qué pasa, quieres presentarte y darle una sorpresa tú?

-¿Para qué esperar a mañana?

Le escribo ahora e igual quiere verme esta misma noche.

Mira, tengo la aplicación instalada.

Tardo nada en enviarle... (SUSURRANDO) -Tío, Rocky.

Yo entiendo que en tu situación, estar mano sobre mano es duro,

pero no te pilles ahora un calentón.

Debemos hablar con Miralles, esperar al juez y seguir el plan.

-Lo que has cambiado, Guevara.

En los viejos tiempos habrías dicho que sí antes de que acabara la frase.

-Oye, a ver qué te parece esto:

nos acabamos los cafelitos y eso y nos vamos a comisaría.

¿Eh? Y empezamos a ver si encontramos denuncias relacionadas con esto.

-¿Nos vamos a tirar toda la noche buscando denuncias en el archivo?

-Pues yo qué sé. Será mejor que estar aquí mano sobre mano

esperando la orden del juez.

Así nos pasamos una "troncha", una noche juntos.

Como antiguamente. -Bueno, es un plan.

Pero no esperamos al postre. Vamos ya.

-Venga. Voy hablando con María.

Eh, Mari.

(Conversación inaudible)

(Teclas)

(Música de suspense)

-Claudia.

Estás en tu burbuja y no escuchas nada de lo que digo.

Lo siento, cariño. Tienes toda la razón.

Llevo unos días ausente.

Bueno, no pasa nada. Son días de dolor.

No tengo nada que disculparte.

Pero desahógate conmigo sin ningún problema.

No te lo guardes dentro.

(SUSPIRA)

¿Sabes lo que pasa? Que...

Que no puedo parar de pensar en Alicia.

Haga lo que haga, está ahí, presente.

Además, es que ahora cualquier recuerdo feliz con ella...

me produce una tristeza inmensa.

Y con Salgado mirando todo lo que hacemos con lupa es imposible.

No nos ha dejado ni el día del entierro.

¿Qué le pasa a ese tío?

¿Qué quiere, medrar a vuestra costa?

Pues no lo sé. No sé lo que quiere.

Pero el caso es que con tanta presión

es imposible mantener la cabeza fría.

Y me ha tenido que llamar al orden Bremón.

¿Y eso?

Porque me extralimité con un detenido.

He tenido una salida de tono. ¿Y con Bremón?

No, bien. Si él ha hecho lo que debía hacer.

Menos mal que me ha frenado. Si no, no sé adónde habría llegado.

Lo que está claro...

es que no es el mejor momento para investigar nada.

Bueno, aquí tendrás todo el apoyo que necesites.

¿Quieres que anulemos la cena? No, no, no.

(SUSPIRA)

¿Sabes lo que me consuela?

Que yo creo que a Alicia nos gustaría vernos juntos,

recordándola con una sonrisa, y no llorando por separado.

(Timbre)

Hombre, Marcelino.

-Igual he llegado demasiado pronto. -No, qué dices.

A esta casa puedes venir cuando quieras.

-Gracias.

¿Qué tal, cómo estás?

Oye, Marcelino, siento mucho lo que ha pasado con Salgado hoy.

No, por favor.

Soy yo el que debe disculparse.

No debí haber bajado a ver a Miguel Flores.

Pero cuando supe que era el chico en quien tanto ella confiaba

y a quien ella salvó la vida y que la traicionó, pues...

En fin, no debí bajar al calabozo. Lo siento mucho.

Pues no.

No tenías que haber bajado, pero lo entiendo.

¿Cómo no lo voy a entender?

Siéntate, por favor. Gracias.

Perdonad que no haya traído nada.

No sé dónde tengo la cabeza. -Venga, que hay confianza, hombre.

Voy a sacar las cosas del horno.

-¿Y Quintero, viene?

Pues... Antonio le ha mandado el mismo mensaje que a ti,

pero ni siquiera ha contestado.

Vendrá, seguro.

Sí.

Estás un poco mejor. Te noto un poco más entero.

Bueno, aquí en el barrio,

rodeado de la gente que quería Alicia,

y con los preparativos del entierro...

En fin, mañana cuando vuelva a Valencia a ver cómo estoy.

Ojalá pudiera decirte o hacer algo para animarte,

para que te sintieras mejor.

Muchas gracias por haberme invitado a cenar.

Para mí significa mucho. Os lo digo de corazón.

(Móvil)

-Perdonad.

(Móvil)

Sí.

No fastidies.

Pues hombre, muy bien no.

No, tengo una cena y...

Vale. Venga, anda. Vale, sí.

Vamos a dejarlo en que es un día malo. Ya está. Venga.

Oye, que voy para allá.

No os lo vais a poder creer.

El médico de guardia, le dio una gastroenteritis

y le ingresaron en Urgencias,

y el sustituto está encerrado en el ascensor.

¿Y tienes que ir tú a trabajar?

A ver. No se va a quedar el centro de salud sin médicos.

En cuanto acabe, vengo. Lo siento mucho, Marcelino.

-No tienes que disculparte. El deber es el deber.

-¿Te estás haciendo un poleo? ¿Te ha sentado mal la cena o qué?

-No, qué va.

Pero hemos comido como bestias, y las digestiones no son lo que eran.

-Tú no sabes qué plato y qué cocina hace los domingos mi Mari.

Hace unas paellas que tienes que venir un día sin desayunar.

-Tampoco quiero abusar.

-Pero ¿qué abusar? Para nada.

Mira, y le digo a María que invite a alguna amiga.

Hay un par de divorciadas encantadoras.

-Hombre, ¿tan mal se me ve?

-Bueno, no, pero ellas tampoco están tan mal.

Pero perdóname si me meto... -No, perdona tú.

Estoy susceptible con el tema.

Desde que me divorcié, todo fue de mal en peor.

Y estas webs tampoco funcionan muy bien.

-Pues da una oportunidad a las amigas de María.

-Si no son ellas.

El problema soy yo, que no me olvido de mi mujer.

-¿Has intentado hablar con ella? -Intentarlo lo he intentado.

-¿Y nada? -Ahora nos llevamos mejor.

Pero no sé yo.

-Si un tío como yo lo superó, que estaba hecho una ruina...

Yo estaba para hacerme un partido homenaje.

Bueno, aquí no veo nada. Voy a ver si encuentro algo...

(Pitido)

-Vale.

(Música de suspense)

(SUSURRA) Hola. No tenía ninguna esperanza de que me llamaras.

Yo acabo de terminar una reunión y volvía para el hotel.

Sí. Totalmente solo. ¿Y tú?

¿En serio? Pues por mí estupendo.

¿En media hora?

¿Conoces el Moonlight, en el Distrito Sur?

Fantástico. Hasta ahora.

Elías, tengo que salir disparado a Leganés.

-¿Qué, ha pasado algo?

-Me llamó un confite para darme un soplo muy bueno.

Así que siento dejarte tirado.

-Oye, la orden llega mañana. Aquí a las 10:00.

-Sí, sí. No te preocupes.

-Hola.

-¡Hola! ¿Qué tal?

-Bien.

Bueno...

-¿Qué?

-Quería pedirte...

No tendrás algo de cenar, ¿no? Es que tengo mucha hambre.

Igual es muy tarde ya, ¿no?

-¿Tarde? No.

No, no.

¿Qué quieres cenar?

-Un pincho de tortilla, porfa.

No. -¿No?

-No...

En verdad no tengo hambre.

Me voy a ir, ¿vale? Perdón.

-Toni, espera... -Paty...

-Dime, ¿qué? -No, no.

No, dime tú. -No, que...

Que...

Que creo que... -Deberíamos hablar de...

-Sí. Deberíamos hablar un poco de...

-De lo de ayer. -Sí.

-Pues empieza tú.

-¿Yo? -Sí.

-Vale.

¿No quieres cenar nada? -No.

-¿No? -He venido a hablar contigo.

-Bueno, pues empieza tú entonces.

-¿Yo?

Me da un poquillo de cosa.

-Ah, claro. Y a mí.

-Yo lo último que quiero es hacerte daño, ¿vale?

(RESOPLA) -Madre mía. -¿Qué?

-Que pensé que era yo la que te haría daño a ti.

-¿A mí? ¿Por qué?

-Pues...

porque creo que lo de anoche fue... -¿Qué?

Que nos dejamos llevar, ¿no?

-Y que igual no deberíamos dejarnos llevar otra vez.

-Igual ya no estamos en el punto en el que estábamos.

-Y ya no sentimos lo que sentíamos antes.

-Igual deberíamos ser amigos y ya está.

¡Uh! -Dios mío de mi vida.

No me lo puedo creer. Qué alivio.

Llevo todo el día rayada pensando que iba a hacerte mucho daño.

Me quería morir por dentro.

-Llevo todo el día igual, tía.

Tenía miedo de venir y que pensaras que quise aprovecharme de ti

en un momento de bajón... -¿Aprovecharte de mí de qué?

Si estábamos los dos de bajón.

-Ya...

-Vaya dos... -Dios mío.

Está aclarado ya, ¿no? ¿Estamos bien?

¿Estás bien? -Sí. Estoy bien.

¿Y tú? -Yo estoy muy bien.

-¡Ay!

-Bah, chaval.

-Ahora, también quiero decirte una cosa:

lo de anoche fue muy bonito.

-Lo de anoche fue increíble.

-Quiero darte las gracias

por haber querido pasar la noche conmigo

y por cuidarme tanto y preocuparte tanto por mí.

-¡Qué dices! Anda... Va a hablar...

Te quiero mucho, Paty. Mucho.

-Y yo. No sabes cuánto.

No te lo imaginas.

-Oye, estoy pensando que... -Igual ahora sí quieres cenar, ¿no?

¡Porque eres un gordito!

-He olido la tortilla y me ha entrado una gusa...

-Ya. Anda, ahora te pongo un pincho.

-¡Ven aquí, anda! -Ven aquí.

(Música melancólica)

(Conversación inaudible)

(Música dance)

-¿Güisqui solo? Eres un clásico.

¿Aún no has sucumbido

a la moda del "gin-tonic" con cardamomo y no sé qué?

-Como dice un amigo mío, hoy todo el mundo se cree James Bond.

Y yo insisto en creerme Philip Marlowe.

¿Nos sentamos? -Sí, claro.

-Y tú has pedido una bebida a juego con el vestido.

Por cierto, precioso. -Gracias.

-Gracias a ti por contestar a mi mensaje.

Ha sido un poco precipitado, lo sé. Lo siento.

-Bueno, no suelo quedar con alguien

con quien no he hablado aunque sea por vídeo un par de veces.

El mundo está lleno de locos. Sobre todo internet.

-Y aun así me has contestado.

-Quien no arriesga no gana.

Además, hay un detalle que me gustó mucho.

Has querido quedar conmigo solo viendo mi foto de perfil.

-Es bonita. Artística.

Con un punto misterioso.

-Ajá. Es que la mayor parte de los que me escriben

se quejan de que no se me ve bien,

y bueno, me piden más fotos, a ser posible en bikini, claro.

-¿En serio? -La gente tiene muy poca clase.

Aun así, quien no arriesga no gana.

Mira, yo prefiero improvisar

a ir por la vida con un guion escrito y planificado.

-A mí también me gustaría, pero no suelo ser tan impulsivo.

Deformación profesional, supongo.

-¿A qué te dedicas?

-Soy analista financiero para un banco alemán.

Un trabajo...

(Música tensa)

Por la improvisación. -Por las locuras.

(Notificación del móvil)

Perdona. Pensé que lo tenía en silencio.

-No importa.

-Nada, era publicidad.

No sé en qué momento me di de alta en un canal de noticias

y ahora no sé cómo cancelarlo.

Voy un momento al baño.

-Por favor.

(Pasos alejándose)

Pues la verdad es que ya,

sin llamar ni contestar ningún mensaje,

yo creo que no va a venir. En fin...

(SUSPIRA) Me acuerdo de las veces que...

que Alicia cocinaba y yo me entretenía con el crío.

¿Qué le voy a decir, Claudia?

No te angusties con eso, Marcelino.

Los niños son más fuertes de lo que creemos. De verdad.

Y tiene a Iker, tiene a su abuela, te tiene a ti.

Y entre los tres le ayudaréis a crecer

con la idea de la magnífica persona que era su madre.

Alicia eligió una vida de riesgo.

Tenía una maravillosa vocación por servir y proteger a los demás.

Ella era así.

Fuerte y valiente.

Y se comportó como una heroína hasta el final.

Y eso será un ejemplo para su hijo durante toda su vida.

Sí, tienes razón.

Al final será Leo el que me consuele a mí. Ya lo verás.

(Timbre)

Fernando. Pasa, por favor. ¿Cómo estás?

No está Antonio. Se ha tenido que ir.

No he venido a ver a Antonio. He venido a verte a ti.

¿Qué tal, Marcelino?

Ya veo que os he interrumpido.

Parece que estáis aquí cenando tan rica y tan plácidamente,

incluso después de todo lo que ha pasado.

-Fernando, por favor. Siéntate, te hacemos un café.

-No quiero sentarme, ni tomar café, ni cenar ni nada.

Solo quiero saber si ahí fuera...

hay alguien que busca al asesino de Alicia. Eso quiero.

Toda la comisaría está buscando a Vlado Khan.

Cada día hay pistas nuevas. ¿Sí?

¿Y cuáles son, si se puede saber?

No hay nada, ¿verdad?

No tenéis nada.

Solo sabéis que ese tío seguramente a estas alturas

está fuera de España riéndose de vosotros

porque sois una panda de inútiles. -Fernando, vamos a calmarnos.

-¿Que me calme?

¿Tú me pides que me calme después de lo que ha pasado hoy?

Te recuerdo que acabamos de enterrar a nuestra hija.

Pero entre tú y yo hay una gran diferencia:

Alicia es sangre de mi sangre.

-¡Por favor, ya está bien! ¡Fernando, por favor!

Es muy injusto lo que dices. Estamos todos mal.

-¿Te parece injusto? Muy bien.

El que debe calmarse a lo mejor eres tú, Marcelino.

Yo estoy muy tranquilo.

¿Te parece injusto? ¿Sabes qué me parece injusto?

Que estéis aquí de cenita tan tranquila y tan ricamente

bebiéndoos un vino mientras el asesino de Alicia sigue suelto

y se ríe de nosotros.

Eso es lo que me parece injusto.

Ahora podéis seguir con vuestra cenita.

(Puerta abierta)

(Música dance)

-Perdona, ¿has visto salir a una mujer con un vestido rojo?

-Pues no. Me parece que no. -Gracias.

(Música de suspense)

-¿Qué? ¿Está todo listo?

-Sí. Desde hace hora y media está todo listo.

Te habrá merecido la pena, ¿no?

-Esa tía es lo único que merece la pena de este país.

Y no me hables en ese tono, ¿de acuerdo?

-Mira, Vlado. Es ahora o nunca.

Yo n puedo estar esperándote toda la vida.

-Muy bien.

¿Tienes los papeles?

-Sí. Recién salidos del horno.

-No sé a quién se lo encargaste, pero es tan bueno como Rincón.

-En 24 horas estás en Tánger.

Ahí termina mi trabajo.

Desde entonces te las apañas tú solo. Yo no quiero saber nada.

-Tranquila. Ha quedado todo muy clarito.

Solo una cosa más:

ese tío que enviaste a Francia, ¿es de fiar?

-Por supuesto.

Además, él no sabe nada de ti.

Mira, Vlado:

yo, cuando hago las cosas, las hago bien.

Mi gente es más difícil de pillar que la tuya.

-Tienes un par de huevos.

¿A qué te dedicas realmente?

Algo más interesante que la mensajería, supongo.

-Algeciras te espera. ¿Dejamos la charla y nos vamos?

(SALGADO) -No debió retener a alguien tan peligroso como Khan aquí

más de lo necesario. Y menos con falta de efectivos.

Alicia Ocaña quería apuntarse el tanto como fuera.

Y usted... no supo pararle los pies.

-Yo creo que este será el último caso que llevemos juntos.

-¿A qué te refieres?

-Me voy a pedir una excedencia, Elías.

-¿Qué te pasa? Estás muy raro.

He hablado con el asesor de la inmobiliaria,

y vamos a vender el piso.

Debo arreglar esto como sea.

¿Tanto miedo le tienes?

Si pudiera acelerar los plazos, te juro que lo haría, pero no puedo.

La última conexión que hemos encontrado

es de Marta Sanz. -Bueno, pero ¿ayer quedó con alguien?

-Pues anoche quedó con un tal Rocky99.

Se dejaron los teléfonos para quedar.

El mismo día. -¡Es Láinez!

Tu puesto está aquí, has hecho un gran trabajo,

pero Francia no es nuestra competencia.

Lo siento mucho, pero he recibido una orden de Jefatura

diciéndome que abandones la búsqueda de Vlado Khan.

Me han apartado de la investigación, pero no voy a parar.

Pediré mañana libre,

y hoy cuando acabe mi turno saldré para Francia.

Sabes que vas a desobedecer órdenes.

Debo acabar el trabajo de Alicia.

Vamos a calmarnos. Es importante geolocalizar su móvil.

¿Tú sabes cómo hacer eso?

-Sí, pero avisad a Abarca. (NACHA) -Yo lo hago.

También puede ser que lo hayan robado y lo hayan tirado a una papelera

o se deshicieran de ello. -Vamos a mirar ahí. Venga.

(Arma cargada)

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Servir y proteger - Capítulo 805

28 sep 2020

Miralles consigue que el falsificador les diga las identidades falsas que puede estar usando Vlado.

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  1. María

    ¿Y de un niñato así como es Toni se enamora una mujer de 50 años? Pero si el tío es un pele inmaduro....

    02 oct 2020